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NOTAS DE LA DIRECTORA...
Mientras dirijo, pienso en los cuerpos, su torpeza, lo táctil, la expresividad de las manos y los pequeños gestos. Para mí es importante mostrar cómo, debajo del presente, hay un universo de heridas infantiles que no se ven, pero se intuyen.
Más allá de la historia de una película, busco un aroma, un sabor particular que trasciende la imagen y que se quede con la audiencia. Sexualidad y lenguaje, sin parámetros, en un universo tenso y bello. Busco fotografiar este universo con su singularidad, con intimidad.
Hay algo en la relación de gemelos, la criptofasia -el lenguaje único de los hermanos- y la ruptura que implica crecer y separarse, que me hace temblar.
Quiero hablar de esa mezcla de belleza y oscuridad dentro de una familia. En esta película, la ruptura del universo gemelo está ligada a la ruptura del ser humano con la naturaleza.
A través de mi proyecto de fotografía fija llamado “Infancia Espacial” profundicé en mi relación personal con la naturaleza y el mar. Fotografiar espacios y seres en la playa donde vive mi padre y que conozco microscópicamente, fue la semilla para crear una isla imaginaria, llena de aves y moluscos.