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NOTAS DEL DIRECTOR...
Aceptar el reto de hacer una película 10 años después del final de una serie como Aída, que forma parte del corazón de tanta gente, ha supuesto un acto casi temerario por mi parte y de generosidad por parte de todos los actores y actrices. Desde el principio Fernando Pérez (coguionista) y yo tuvimos claro que no queríamos hacer sólo una película nostálgica que añorara o intentara reproducir lo que fue, sino que se conectara con el momento que vivimos ahora y tratar temas como el trabajo del cómico, la fama y los límites del humor. El mundo ha cambiado mucho y la manera de hacer comedia también. Por eso ubicamos la acción en 2018, un año de inflexión mundial donde se empieza a tomar conciencia de muchas cosas. El ‘Me too’, la cancelación, los límites de la libertad de expresión... Y nos hicimos esta pregunta: ¿Qué hubiera pasado si Aída hubiera durado cuatro años más y el contexto hubiera cambiado? Sobre ese planteamiento nos propusimos darle la vuelta a esta tortilla en un ejercicio de audacia tan complicado como emocionante. Bajo la coartada de la ficción, contamos cosas muy íntimas interpretándonos a nosotros mismos. Y también lo que como grupo somos esencialmente: una familia. Una familia en la ficción y en la realidad y también, de alguna manera, familia de millones de fans”.
LA PRODUCCIÓN...
¿Cómo se afronta el reto de convertir en película uno de los fenómenos televisivos más queridos de nuestro país? Desde el primer momento supimos que AÍDA Y VUELTA no podía ser una simple adaptación: debía ser un homenaje y, al mismo tiempo, una propuesta rompedora, personal y contemporánea. Paco León lo tuvo claro desde el inicio: recuperar la esencia de la serie clásica y llevarla a un terreno nuevo, atrevido y cinematográfico.
El primer desafío fue aunar el recuerdo de la serie con la mirada única de Paco León. No se trataba de reproducir lo que ya conocíamos, sino de dialogar con ello, jugar con la nostalgia y sorprender al espectador con un tono fresco, irreverente y 100% Paco. Para ello, Paco y Fernando Pérez trabajaron el guion en varias fases, incluyendo conversaciones con el elenco para extraer anécdotas y recuerdos, y una writers room que reunió a antiguos guionistas de Aída para rescatar chistes, situaciones y guiños que forman parte del imaginario colectivo.
El segundo gran eje fue reunir a un elenco que, desde que terminó la serie, ha seguido creciendo hasta convertirse en la primera línea de la comedia en España. Volver a juntar a Carmen Machi, Miren Ibarguren, Mariano Peña, Paco León y el resto del reparto original era mucho más que un reto logístico: era recuperar una química única, un ritmo y una complicidad que siguen intactos. A ellos se suman nuevas incorporaciones que aportan frescura y amplían el universo de Esperanza Sur.
El tercer desafío, quizá el más tangible, fue reconstruir Esperanza Sur en el mismo plató de Globomedia donde se rodó la serie original. Volver a entrar en ese espacio fue emocionante, pero también implicó un trabajo titánico de dirección de arte: recuperar diseños originales, reinterpretarlos para la gran pantalla y adaptarlos a las necesidades de una producción cinematográfica. Cada detalle, desde el bar Reinols hasta las fachadas, se ha cuidado para que el espectador sienta que regresa a casa… pero con una mirada nueva.
Y, por encima de todo, estaba el cuarto eje: reunir y volver a formar parte de la familia de Aída. Porque esta película no es solo un proyecto, es un reencuentro. Entre actores, técnicos, productores y, por supuesto, de Globomedia con Mediaset España, que vuelven a apostar por una historia que forma parte de su ADN. AÍDA Y VUELTA es una celebración: del humor, de la memoria compartida y de la capacidad del cine para reinventar lo que amamos.