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BOHEMIAM RHAPSODY
INFORM MACIÓN
Titulo original: Bohemian Rhapsody
Año Producción: 2018
Nacionalidad: EE.UU., Inglaterra
Duración: 134 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Biografía, Drama, Musical
Director: Bryan Singer, Dexter Fletcher
Guión: Anthony McCarten, Peter Morgan, Christopher Wilkinson, Stephen J. Rivele
Fotografía: Newton Thomas Sigel
Música: John Ottman
FECHA DE ESTRENO
España: 31 Octubre 2018
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
20Th Century Fox


SINOPSIS

Cuenta el meteórico ascenso en el mundo de la música de la banda Queen a través de sus canciones, además de mostrarnos su crisis cuando el estilo de vida de Freddy Mercury se descontroló...

INTÉRPRETES

RAMI MALEK, MIKE MYERS, JOSEPH MAZZELLO, AIDAN GILLEN, LUCY BOYNTON, TOM HOLLANDER, ALLEN LEECH, BEN HARDY, GWILYM LEE, MICHELLE DUNCAN, AARON McCUSKER, ACE BHATTI, PETER COE, JESSIE VINNING

MÁS INFORMACIÓN DE INTERÉS

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Informacion exclusivaINFORMACIÓN EXCLUSIVA

SOBRE LA PRODUCCIÓN...
   El productor Graham King decide comprar los derechos de la historia de Freddie Mercury y la banda Queen gracias a la persuasión del escritor ganador del Oscar® Peter Morgan. “Durante el rodaje de Hugo Peter me llamó y me preguntó si me gustaba el grupo Queen”, recuerda el productor. “Dije, ‘¡Sí, me encanta Queen!’ Me explicó que estaba escribiendo un guion original, que nadie poseía los derechos de su historia y que haría bien en considerar la posibilidad de participar”.
  King conocía algo de la vida de Freddie Mercury ya que había crecido en Londres en los 70 y 80 y, tras mantener una larga conversación telefónica con Jim Beach, abogado de Queen, King conoció a los fundadores de la banda, el guitarrista Brian May y el baterista Roger Taylor, y se cerró el trato.
  Tal y como esperaba King, May y Taylor se mostraron un tanto aprehensivos al principio con respecto al proyecto, pero la trayectoria de King como productor de películas galardonadas sobre personalidades notables como Howard Hughes en El aviador y Muhammad Ali en Ali, al igual que la del ex agente de la CIA Tony Méndez con Argo, ayudó a mitigar la ansiedad de ambos. “Mi experiencia viene por grandes producciones de Hollywood, y me pareció que la historia merecía ser contada a ese nivel”, explica King. “La película es una celebración de la música a la vez que porta el legado de Queen y Freddie mostrando a las nuevas generaciones quién fue Freddie –sus orígenes en Zanzíbar, su llegada a Londres como inmigrante, los prejuicios que enfrentó durante su juventud, su timidez e inseguridades en torno a su apariencia, cómo batalló en tantos frentes, su genialidad como compositor y músico, cómo encontró a otra familia en la banda, su reinvención como un artista fuera de serie mientras seguía siendo esa persona a quien todos amaban, saliéndose con la suya a pesar de su conducta escandalosa– todo en el marco de la creación de un sonido innovador y pionero en su tiempo. El período entre 1970 y 1985 se percibió como el más importante en la historia de Freddie y la banda, y finaliza con el triunfo en el Live Aid”.
  May y Taylor fueron parte del equipo durante el proceso creativo, justo la intención de King, y su participación garantiza la veracidad de la película. “La película cuenta la historia de sus vidas, y nadie la conoce mejor que ellos mismos”, explica. “Puedes leer un sinfín de libros y artículos en revistas y ver cuantos vídeos y entrevistas existan, pero, cuando realmente tienes la posibilidad de sentarte con los que pueden llevarte a través de la historia, contarte anécdotas sobre Freddie imposibles de descubrir hoy, significó todo para mí. Todos sentimos que no debíamos hacer la película al menos que todo estuviera en orden –la historia, el elenco– todo debía encajar a la perfección. Lo esencial para mí es que todos los que colaboraron se enorgullezcan de la historia, orgullosos de una película sobre sus vidas que será proyectada por todo el mundo”.
  El proyecto atravesó varias encarnaciones antes de finalmente llegar a la pantalla y tanto Taylor como May quedaron impresionados por la tenacidad y el compromiso de King. “Graham King es un gran productor que nos ha acompañado en todo este camino”, dice May. “Hubo momentos en que Roger y yo pensamos que esto nunca ocurriría. El hecho que Graham haya logrado conseguirlo con tan grandioso equipo y elenco es muy emocionante”.
  No sorprende que Freddie Mercury aún ocupe un lugar especial en el corazón de Brian May. “Hay demasiados recuerdos de Freddie”, dice con cariño. “Recuerdo esa sonrisa pícara y la chispa en su mirada. Decía cosas totalmente improcedentes y mordaces. Pero era divertido y agradable, sin una pizca de maldad. Sí que tenía pronto y solía reaccionar, pero, bajo la superficie era muy tímido y, de haber una confrontación, trataría con ello y luego se desentendía. Recuerdo la gran calidez de Freddie y también que no perdía el tiempo. Estaba siempre enfocado, siempre sabía lo que esperaba sacar de cada situación. Y esa es una buena lección para aprender, en lugar de intentar complacer a todo el mundo en un momento dado”.
  King se muestra orgulloso también de que la película triunfa a la hora de mostrar cómo la música tomó forma. “¿Cómo crea una banda su música? Es algo bastante difícil de capturar en pantalla”, explica. “El público disfrutará viéndolo. No es solo la historia de Freddie; es también la historia de cómo crearon el sonido. ¿Cómo inventaron ‘Bohemian Rhapsody’? Fue un éxito total en cuanto la sacaron.
  Una de las escenas que May disfrutó particularmente fue la aparición de la banda en el legendario programa Top of the Pops de la BBC-TV en 1974, presentando “Killer Queen”, catapultando la banda al estrellato internacional, a pesar de –o debido a– la actuación escandalosamente provocativa de Freddie y su aún más provocativo atuendo, un ceñido mono que parecía pegado a su piel.
  “Otra banda canceló en el último momento y, de repente, entramos nosotros”, cuenta May. “Pero fue muy raro para nosotros porque la política de la BBC en aquel entonces era que nadie tocaba en directo, se hacía playback. Nunca nos resultó cómodo porque éramos un acto en directo. Pero fue lo que nos motivó a hacer el videoclip de ‘Bohemian Rhapsody’, porque sabíamos que nos veríamos ridículos de pie en un escenario haciendo esa mímica. Debido a que la canción llegó al número uno durante seis semanas, Top of the Pops puso el vídeo durante las seis semanas. No nos podíamos imaginar que le daría la vuelta al mundo y tendría el mismo efecto. En Australia, por ejemplo, donde no habíamos tenido mucho éxito antes, fue enorme. Ese vídeo realmente nos hizo estrellas”.
  La película empieza y termina con la icónica actuación de Queen en el Live Aid. Live Aid fue uno de los acontecimientos culturales más importantes de los años 80, reuniendo a las mayores estrellas del firmamento en un concierto benéfico en dos escenarios: el estadio de Wembley en Londres y el estadio John F Kennedy en Filadelfia, el 13 de junio de 1985. Organizado por Bob Geldof y Midge Ure para recaudar fondos para los afectados por la hambruna en Etiopía, el concierto fue una de las mayores transmisiones por satélite de todos los tiempos, seguido por mil millones novecientas mil personas en 150 países del mundo.
  La decisión de terminar la historia con esa increíble actuación en directo tuvo perfecto sentido para King y el equipo. El concierto llegó en un punto de inflexión ya que reunió a la banda tras partir Mercury a Alemania, donde grabó dos discos en solitario. También llegó cuando Mercury estaba en su momento menos productivo, bajo la influencia de Paul Prenter, rodeado de vividores que se aprovechaban de su generosidad y cayendo en una espiral descendente de abuso de drogas y alcohol.
  La actuación de Queen fue una inyección de adrenalina para los organizadores del Live Aid. “Había televidentes en el Reino Unido, pero no llamaban para donar dinero, que era el fin principal del concierto”, dice King. “Freddie salió e hicieron un set que la banda había ensayado durante tres semanas, así que fue una perfecta actuación de 20 minutos, y juntó a todo el mundo. Les hizo darse cuenta de qué trataba el evento en realidad”.
  King cree que los orígenes multiculturales de Mercury explican el porqué de este fenómeno. “Creo que Freddie fue alguien que unía a las personas, sin importar raza, sexualidad, o nacionalidad; la gente se unía cundo Freddie subía al escenario. Era un momento que daba escalofríos. Cuando Freddie le dijo a la gente que llamara, la gente le escuchó y empezaron a entrar las llamadas. Queen logró la mayor donación individual, cerca de 1 millón de £, ¡una cantidad descomunal en aquellos días!
  Todos tienen sus recuerdos personales de ese día, pero guarda un significado especial para aquellos que actuaron, especialmente para Brian May. “Puedo recordar el subidón, todo era rápido y emocionante,” recuenta. “Porque era una única presentación y eso es algo aterrador y a la vez dulce. Como en cualquier bolo, sentí ese gran alivio al bajar del escenario. Das gracias de que nada malo ocurriera, ninguna catástrofe y que ya estabas absuelto de todo. Fue una gran sensación y recuerdo que Bob Geldof estaba muy satisfecho. Es un gran recuerdo porque todos se despojaron de sus egos, apoyándose y animándose mutuamente”.

EL LOOK Y EL VESTUARIO...
  Dada la materia que trata, una banda, un líder al que le importaba muchísimo el estilo, era de esperar que el diseño, los vestuarios y los exteriores de la película serían relevantes. Bufandas de plumas, capas de armiño y de terciopelo, baños de mármol, leones bañados en oro, y mucho más, todo tiene cabida en la película.
  La responsabilidad de crear la estética de la cinta recayó sobre el director de producción Aaron Haye, que tuvo mucho ojo al seleccionar exteriores como el aeródromo de Bovingdon en Hertfordshire, la gloriosa obra maestra del art deco Hornsey Town Hall al norte de Londres, los estudios LH2 en la parte oeste de Londres y el famoso club londinense Heaven, así como el esplendoroso ayuntamiento eduardiano Bromley Town Hall al sudeste de la ciudad.
  El edificio Gillete en la parte sudoeste de Londres fue el lugar elegido por la producción para construir la mayoría de los decorados de la película. Entre ellos, el Zanzíbar de los años 1950 donde Freddie pasa su infancia, el escenario Top of the Pops, que supuso la primera oportunidad del grupo, Capitol Radio, la casa familiar de los Bulsara, Garden Lodge, el hotel de Río de Janeiro, y la casa de campo donde Freddie compuso “Bohemian Rhapsody” y tres estudios de grabación.
  Haye comenzó su labor documentando imágenes de Queen y de Mercury. Tras hojear miles de fotografías, muchas de las cuales no estaban fechadas, pero con la pista del peinado de Freddie que se iba acortando con el tiempo, confeccionaron un cronograma que abarcaba desde 1970 hasta 1986.
  Haye y el equipo tuvieron la gran ventaja de que Brian May les permitiera acceder a sus archivos y, con la ayuda del asesor histórico de este, Peter Freestone, hojearon todas las fotografías personales del músico. “Con respecto a nuestra documentación, pudimos avanzar muchísimo gracias a este gesto. Si no, habríamos estado limitados a recopilarlo del dominio público o de libros editados” dice Haye. “Estar en casa de Brian y ver sus vastos archivos personales fue una experiencia espectacular. Ha guardado cada entrada, cada póster, cada álbum que han producido. Incluso, parte de su vestuario se lo ha prestado a los actores de la película”.
  Continúa Haye, “Una vez establecido el cronograma, lo abordé desde la paleta de colores, definiendo los tonos de los años 1970, 1975, 1978, 1982, etc. Estiramos la línea de tiempo incluyendo algunos hitos por el camino y procuramos mantener estas paletas entre la construcción, la pintura, la decoración, el vestuario y todo lo demás. A medida que los años 60 dan paso a los 70 los colores se vuelven más cálidos en tonos aguacate y naranja y marrón, los colores tierra. Desde mediados de los 70 a finales de la década, casi estamos ante una paleta disco. Los colores primarios son aún más vivos y con la llegada de 1980 vemos colores flúor y más intensidad. Se trata de eras distintas con estéticas muy particulares. Es un periodo fantástico. Esos quince años, de 1970 a 1985, presenciaron grandes cambios. Visualmente resulta interesante porque hay mucho con lo que jugar.
  Uno de los decorados clave del principio del relato es la casa familiar de Freddie en Feltham, Middlesex. Haye y su equipo tuvieron la suerte de poder acceder a la casa de los Bulsara que hoy alberga a otra familia. “Estuvimos en la que fue la habitación de Freddie. Nos empapamos de la sensación de aquel espacio”. “Ampliamos el tamaño de la casa y el barrio por razones de decorado y le aportamos nuestro toque”. En este momento de la cita Freddie es un joven estudiante de arte por lo que Haye creó una estancia rebosante de cuadernos, dibujos, y bocetos. A partir de la arquitectura, intentamos contar la historia de sus orígenes, los lugares donde creció y en qué circunstancias económicas, de ahí la inclusión de influencias visuales de la India y de Zanzíbar”.
  Naturalmente, Haye colaboró con sus colegas que estaban al frente de distintos departamentos, de principio a fin del proceso creativo para contar visualmente la historia de la película. Explica lo siguiente, “los responsables de departamentos tienen que cooperar sí o sí para lograr el resultado final y sabemos que la idea es crear una imagen realista y a la vez que coincida con la historia que queremos contar”. “Las primeras conversaciones que mantuve con el director de fotografía Tom Sigel me ayudaron a definir las paletas de colores. Y lo mismo en el caso de la iluminación porque es un elemento clave para los directos. Queríamos que cada uno de estos conceptos encajara dentro de una misma estética. Espero que se note. Tom es un gran realizador y su atención al detalle es espectacular. Y qué se puede decir de Julian Day. Por ejemplo, en el hogar de Freddie, Garden Lodge, la paleta de colores que confeccionó Julian para el armario del cantante casan perfectamente con la ambientación”.
  Haye contó con el consultor musical Pete Malandrone para asegurarse de que el equipo musical que aparece en la cita fuera auténtico. Muchos de los instrumentos eran de segunda mano en los años 1970 por lo que era complicado encontrar ejemplares para la película. Sin embargo, Malandrone, que también trabaja para Brian May afinando sus guitarras, le prestó a la producción para utilizar como atrezo varios instrumentos de la colección de May, entre ellas la guitarra blanca que toca Gwilym Lee en el estudio de Rockfield. Asimismo, asistió en calidad de consultor en el diseño y fabricación de las guitarras fabricadas para la película. Explica que, “por ejemplo la primera guitarra de Brian, la Red Special, que sigue tocando, por cierto, la fabricó su padre con cosas que encontró por casa como un marco de la chimenea, una aguja de tejer, resortes de una motocicleta, botones de perlas, etc. Pero ahora resulta que tiene 50 años y está demasiado envejecida para la película por lo que el equipo de atrezo hizo dos réplicas que parecen más nuevas”.
  Las réplicas las confeccionó el lutier Andrew Guyton, que también ha hecho réplicas para la colección personal de Brian May. Asegura Malandrone, “Andrew es un experto. Trabaja al detalle, ha bordado cada detalle”.
  Uno de los decorados más grandes y complicados era la recreación del concierto Live Aid celebrado en el emblemático estadio de Wembley, Londres. Primero, tenían que encontrar un lugar lo suficientemente amplio como para albergar un escenario a escala real que permitiera en un único plano, captar la llegada de Mercury a Wembley, su vestuario, el backstage, y la reacción del público cuando pisa el escenario. Tras una búsqueda exhaustiva, Haye y su equipo dieron con el aeródromo de Bovingdon en Hertfordshire, cuya pista de aterrizaje es lo suficientemente lista como para permitir la construcción. El equipo tenía que contar entre otras cosas con el impredecible verano inglés cuando, en el mes de julio, cuando se acometió la construcción del decorado, y en septiembre, cuando se inició el rodaje, el clima se asemeja más bien al invierno californiano.
  Haye tenía un reto añadido: encontrar fotos y dibujos del estadio en el año 1985. Los planos del estadio original, construido en los años 30, los pudo localizar rápidamente, pero con la reconstrucción posterior se le complicó al director ubicar planos detallando el espacio tal y como era cuando se celebró el Live Aid.
  “Recreamos el estadio de Wembley a partir de fotografías de la época, así como de documentales del espectáculo, pero también teníamos que crear un set que contara bien la historia”, dice Haye. “En realidad el backstage era un puñado de caravanas ubicadas fuera del estadio. Decidimos infundir ese aire de caravana detrás del escenario con un vestíbulo que da acceso al escenario. Creamos un espacio para los artistas detrás del escenario con una caravana de marca Airstream y sombrillas de jardín junto con sillas para crear un ambiente divertido, a medio camino entre interior y exterior, con la emoción de la proximidad al escenario.
  “Levantamos una plataforma elevada de casi cinco metros y medio, para igualar la altura del escenario de Wembley durante el concierto Live Aid”, explica el director de producción. “Acto seguido, edificamos una carpa encima del backstage para soportar las inclemencias del tiempo. Recreamos los andamios del Live Aid, al igual que los pósteres, y otros carteles de tamaño mayor, algunos de tres plantas de altura, así como los logotipos que adornan los laterales del escenario”.
  Una bonita casualidad de dicha construcción: el equipo contó con dos integrantes que edificaron el escenario real del Live Aid en 1985.
El asistente personal de Freddie Mercury, Peter Freestone, que estuvo con él los doce últimos años de su vida, fue consultor de la película y sus conocimientos fueron valiosísimos en este sentido. Gracias a su descripción al detalle de la zona del bacstage del Live Aid, Haye y su equipo pudieron crear un ambiente auténtico de este.
  “Fue llegar al estadio y sentir la emoción”, recuerda Freestone de aquel día épico de julio de 1985. “Había muy buen ambiente. Muy amistoso, sin competitividad, que suele pasar cuando cuentas con un plantel como éste. Queen se hizo con el escenario y el público estaba entregado desde las primeras estrofas de ‘Bohemian Rhapsody’. Y entonces el ambiente en el backstage cambió. Era eléctrico. Algo había pasado. Dieciocho minutos después la banda se despide y lo habían conseguido. El público enloqueció, y todas las personas en el backstage estaban aplaudiendo.
  El duro trabajo dio sus frutos. “Fue alucinante”, dice May. “Desde el segundo que pisé el escenario me pareció surrealista porque era una réplica perfecta del escenario de 1985 cuidando cada detalle, hasta los amplificadores detrás mía, los pedales, las telas, el backstage, las colillas, los ceniceros, y las coca-colas. ¡Lo han hecho genial!”
  A Peter Freestone le sorprendió la autenticidad del plató. “Fue un momento déjà vu”, asegura. “La primera vez que vi el plató no me lo podía creer. Tiene las mismas dimensiones. Todo era perfecto, el escenario, el backstage, hasta las partes de las paredes donde se está cayendo la pintura, o las tuberías de agua oxidadas. Me puso los pelos de punta”.
  Los actores quedaron igual de impresionados con el trabajo de Haye. Dice Gwilym Lee, que hace de Brian May, “el set era tan precioso, con tal nivel de detalle que nos transportó a aquel mundo. Con decorados así, era fácil interpretar porque no tenías que imaginártelo. Lo habían pensado todo y quedó precioso”.
  “Era la primera vez que veíamos a nuestra banda en personaje”, dice Haye. “Fue un momentazo. Qué alegría. Un momento que jamás olvidaré, estar junto a Brian y Roger, mirando a la banda”.
  Para Graham King, las escenas en el Live Aid dejaron una profunda huella emocional. “Rompí a llorar”, reconoce. “Como un niño. Jamás me había ocurrido algo parecido en un rodaje. Recordé aquellos años, no solo los de la película sino también mi juventud, cuando yo vi el Live Aid. Éramos conscientes de que no podíamos fallar. Teníamos que dar con el movimiento, con el look, el público. Mantener la fidelidad. Y en el primer ensayo, que transcurrió en la primera semana del rodaje, sentí que habíamos acertado. Hicimos muchas tomas, fue una jornada larga que se adentró en la noche y los cuatro chicos, Rami, Gwilym, Ben y Joe, no se despegaron ni por un instante de sus personajes. ¡Tal era la energía que nadie quería parar! Nos juntamos todos, sabíamos que estábamos creando algo muy especial. Live Aid fue un espectáculo tan importante, tan hermoso que era nuestra obligación rendirle homenaje. Desde la construcción del decorado a la música, hasta el ambiente que se desprende de la actuación, creo que lo hemos conseguido”.
  Otro de los exteriores importantes era la casa rural donde Queen graba el tema ‘Bohemian Rhapsody’. La canción, de hecho, se grabó en dos sitios distintos. Por una parte, en la granja de Rockfield, y por otra en la granja Ridge en Gales, que brindaban el aislamiento y el recogimiento que la banda, como muchas otras de la época, necesitaban. La granja Rockfield sigue abierta como estudio de grabación y Haye tuvo la fortuna de acceder a un documental en el que Brian May y Roger Taylor regresan a la granja y van desglosando las pistas. Además de todo ello gracias a una variada colección de fotos de la banda realizadas en la granja Ridge, el equipo pudo fijarse en ellas para recrear fielmente los vestuarios y decorados.
  Haye decidió hacer una fusión de ambas granjas para la película, en un exterior que encajó a la perfección. Se trata de un establo de madera de roble bicentenario, con sus caballos, su paja y su estiércol. A instancias de Haye, se hizo limpieza general y se diseñó un estudio de grabación de mediados del siglo. Haye había construido una mesa de grabación basada en una mesa de mezclas de un estudio de Notting Hill, Londres, cuya estética retro y futurista encajaría cual episodio de Star Trek de los 70. El diseño era lo más realista posible, incluyendo las luces de encendido de las pistas de la consola, con pedales y puentes de alambres incluidos.
  El estudio en sí obedece a una paleta de colores de 1970. Dice Haye, “Le infundimos esa calidez propia de los 70, hay mucho marrón, mucho naranja y verde aguacate. Cuando Brian May llegó al set y tocó parte de un solo de ‘Bohemian Rhapsody’ se me puso la piel de gallina”.
  La minuciosidad de Haye se hace notar también en la recreación de los interiores. “Freddie y Mary vivieron en dos pisos antes de ir cada uno por su camino”, dice Haye. “Construimos el piso de Freddie y Mary a partir de ambos. Hicimos algún que otro cambio, pero intentamos incorporarlo de tal forma que pareciera auténtico. En el caso del papel pintado, por ejemplo, es una recreación de un empapelado que tenían en su piso, hasta la última mota. Y los muebles de mimbre también son una recreación de sus muebles”.
  En el caso de la suite del hotel de Freddie en Río de Janeiro, que se rodó en Gillete, Haye creó un plató resplandeciente con paredes de seda, cortinas de tela, cristal ahumado, sofás de piel bajos, y biombos estilo japonés para dividir el espacio. “Tomamos como referencia el piso de Freddie en Nueva York, que según nos relató Peter Freestone, Freddie nunca acabó de decorarlo tras mudarse. Parecía más bien un hotel. Es una fusión de la realidad y de nuestra historia”.
  La casa de Freddie, el Garden Lodge, situada en el barrio londinense de Earl´s Court, es una residencia mágica, aislada, rodeada de edificios donde a día de hoy vive Mary Austin. Haye encontró una casa con una situación similar en Surbiton, al sur de Londres, la cual decoró con papel tapiz, arañas de cristal, ilustraciones japonesas, antigüedades, y enseres delicados procedentes de todo el mundo para reflejar la diversidad de los instintos de diseño de Freddie. Era incapaz de replicar el diseño interior al cien por cien por lo que Haye intentó recrear el ambiente. Su arduo trabajo mereció la pena. Cuando Peter Freestone, quien pasó varios años con Freddie en aquella casa, la vio por primera vez, dijo que parecía que era la casa de Freddie.
  Haye se divirtió vistiendo el decorado del Garden Lodge para la extravagante fiesta con referencias como Fellini en una celebración que Freddie califica de, “la culminación de mi creatividad y las profundidades de mi depravación”. La primera escena se rodó en una solo toma. La cámara serpentea desde el acceso, por la puerta principal y entre una multitud de tragafuegos, gigantes, magos, bailarines en jaulas, y un desfile de fiesteros vestidos fabulosamente hasta que llegamos a Freddie y lo seguimos por la casa y sus lujosas estancias.
  Haye vistió la casa con capas decorativas. “Primero, está la capa de lujo, luego la capa de disipación, de diversión y exceso que marcaron aquellos días, entre comida y fruta exótica y leones de oro. Queríamos incorporar referencias de los intereses de Freddie y de la historia de Queen como por ejemplo las figurantes femeninas en bici para el vídeo de ‘Bicycle Race’.
  Una de las secuencias más divertidas para Haye fue la recreación del videoclip de I Want to Break Free. “El making of del video está bien documentado”. Explica, “queríamos acercarnos lo más posible al videoclip. Es libre, es divertido. Se ve algo del backstage y de la zona de alrededor. Tuvimos la suerte de encontrar una aspiradora idéntica a la que utilizó Freddie, así como el reloj despertador que arde en llamas al principio, y utilizamos una cámara de 35mm original que es la que aparece en cámara. La grabamos en 35mm al igual que el original”.
  Otro reto era encontrar un exterior que hiciera las veces del Madison Square Garden, donde Queen dio un concierto con aforo agotado en 1978, al igual que llenaron otros estadios en Japón, Brasil y EE. UU. Haye se decantó por los estudios LH2 al oeste de Londres, ambientada en distintas maneras. El estudio desempeñó distintas funciones, desde hospedar al equipo de rodaje un día, a hacer de un estadio en Japón, y en cada escena representó un gran reto logístico dados los cambios en la iluminación y el decorado a través de los años. Año a año cambia el vestuario de los actores, así como los instrumentos que tocan. Realizar estos cambios de un día para otro en el rodaje es relativamente sencillo, pero imagina tener que actualizar la iluminación y decoración del escenario si hoy estás en 1973 y mañana en 1982.
  “Ingeniamos una forma de añadir y eliminar luces y cambiar los colores en un dos por tres”, dice Haye. “Pero claro, no podíamos utilizar luces LED teníamos que tirar de las bombillas tradicionales y esas se calientan. La grúa que edificamos sobre el decorado de Madison Square Garden se apodó “el horno” porque se calentaba tanto que salías tostado. La parte frontal del escenario también se calentaba, pero los chicos no se quejaron ni una vez”.

VESTUARIO, PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE...
  Los compañeros del equipo que trabajaron codo con codo con Haye para crear la estética de la película son el diseñador de vestuario Julian Day y la jefa de peluquería y maquillaje Jan Sewell.
  Ambos directores de departamento consideran que ha sido todo un privilegio colaborar en la película. “¿A quién no le gustaría diseñar para una película que representa a una de las más emblemáticas bandas de rock de la historia”? “Estaba muy ilusionado y para mí ha representado un formidable reto. Mi proceso de documentación fue interminable. Lo más curioso no es la recreación de los trajes de acontecimientos públicos y muy conocidos sino conocer la estética de las partes no documentadas de la banda. Leí mucho sobre esto y rastreé por internet. Para las recreaciones averigüé quién había confeccionado los trajes originales y los busqué. Brian May y Roger Taylor fueron muy amables al invitarnos a ver sus prendas de la época, lo cual nos resultó tremendamente útil”.
  De hecho, la generosidad de Brian May llegó al punto de prestar algunas de sus piezas de ropa, entre ellas un albornoz que vestía en sus giras y que lleva su nombre en la espalda, un albornoz rojo y varias chaquetas, incluyendo una de terciopelo con un collar reluciente que luce en varias fotos de la época.
  “Para los conciertos en directo diseñamos dos monos de lycra, el de rombos en blanco y negro de inspiración circense y el de color plata con lentejuelas que copiamos de los originales y le pedimos a Zandra Rhodes que diseñara el increíble traje blanco de manga ancha que lleva en el concierto de Budokan. Dice la leyenda que es una adaptación de un vestido de novia de la diseñadora de la que se enamoró Mercury cuando le hizo una visita en su taller”.
  Uno de los estilismos más atrevidos de Freddie, la capa roja y la corona, que lleva en la fiesta en Garden Lodge, fue posible gracias a las dos personas que lo confeccionaron en su momento.
  “En la película algunos de los trajes están un poco sacados de contexto, pero hemos querido incluir algunos de los más emblemáticos porque sabemos que la gente los quiere ver”, añade Day.
  La cinta comienza en 1970 en el suburbio londinense de Ealing donde creció Freddie Mercury y termina en 1985, pasando por distintos continentes por el camino. El viaje se cuenta a través del vestuario. “Para las primeras escenas le quise infundir un aire sesentero, muy hippie, a lo Woodstock. Los colores en el Reino Unido en aquel momento eran más apagados. Tras tres actuaciones en el Reino Unido la película se traslada a los Estados Unidos, donde estuvieron de gira acompañando a otros grupos en cinco conciertos. En estas la estética es muy americana, un look muy wéstern con ante, flecos, camisas a cuadros y sombreros texanos. A partir de este momento la cinta se traslada a Japón donde vemos un estallido de color y referencias del arte popular”.
  Con el tiempo los trajes se vuelven más extravagantes. Para las secuencias de los años 80 en Nueva York cuando Freddie empieza a explorar los clubs gais de la ciudad, Day se inspiró en muchas de las obras de Robert Mapplethorpe, fotos del distrito de productos envasados cárnicos durante los años 70 y la cinta de Al Pacino A la caza. Vistió al elenco con piel, goma, tela vaquera y cadenas, reflejando el tono más clandestino de aquellas partes de la ciudad. Mientras que en las escenas de Río de Janeiro se muestra más piel.
  La progresión se refleja en el armario de Freddie. “De joven, Freddie trabajó en el famoso mercado de Kensington de Londres, conocido como un punto de encuentro de comerciantes de piezas vintage, diseñadores de moda emergentes y personas con estilos influyentes. Los años 70 claramente fueron influenciados por la moda de la década de 1930. En el mercado de Kensington habría tenido acceso a todo, desde oportunidades vintage a trajes de los años 1930 y complementos. Y sabía de la ropa. He querido añadir a esos trajes.
  “Freddie era más extravagante en los años 1970 pero también muy consciente de lo que decía a través de su ropa”, prosigue Day, “y he querido aportarle un punto más de color y brillo, que representan quién era. Pero, aunque era bastante extravagante también era muy macho. Es interesante jugar con la dualidad de ambos. Cuando entramos en los años 1980, todo se vuelve más serio y quise contar la historia de esos cambios en su vida a través de las prendas que vestía. Me interesaba incluir su gusto por los kimonos japoneses tras el viaje que realizó la banda al país nipón”.
  El trabajo de Day no pasó desapercibido para el elenco. Dice Rami Malek, “Julian es un talento enorme. He visto muchas de sus películas y sabía que estaba en buenas manos. Empleamos unas cincuenta horas en pruebas de vestuario, y para mí fueron ensayos. Y muy divertidos. Dediqué esas horas a ver cómo moverme en tacones, como en plataformas de diez centímetros, o en pantalones de raso ceñidos o un mono de licra. Junto con el maquillaje y la peluquería, el vestuario aumenta tu confianza y te ayuda a consolidar a tu personaje”.
  Al igual que Freddie, tanto Brian May como Roger Taylor tenían sus estilos de vestir distintivos. En el caso del armario de Brian May, Day optó por una paleta casi monocromática, vistiendo a Gwilym Lee en negros y blancos, mientras que Ben Hardy en el papel de Roger Taylor es más colorido y dandi con chalecos sin mangas. El vestuario de John Deacon es una amalgama de los tres, pero con un giro británico. En las escenas en la granja Rockfield, casi referencia la era del Dr. Who de Tom Baker con una larga bufanda a rayas y chaquetas africanas.
  Dice Gwilym Lee, “el vestuario fue una de las partes más divertidas de la película. Tuve la gran suerte de poder llevar ropa de Brian May de la época. Se trata de un contacto directo con la leyenda a la que interpretas. Fue un gran honor”.
  Un honor, claro está, aunque algunas de las piezas exigían sumo cuidado a la hora de manipularlas. “Llevé una cazadora bomber de cuero blanca con hombreras hasta aquí. Tenía que girarme para pasar por el marco de la puerta por su enorme tamaño”, recuerda Lee.
  En el caso de Mary Austin, el único personaje femenino de la cinta, Day se basó en las conversaciones mantenidas con amigos y colaboradores que la conocían por aquel entonces. Mary trabajaba en Biba, los emblemáticos grandes almacenes de Kengsington High Street en Londres, fundados por la diseñadora Bárbara Hulanicki. Inspirados por los estilos prerrafaelita, arte decó y art Nouveau, los diseños de Hulanicki en los años 1970 incluían vestidos sueltos y delicados, pantalones anchos, blusas de mangas acampanadas y chaquetas confeccionadas con tejidos de lujo como el raso y el terciopelo en vino tinto, viruela, y morados, con atrevidos lunares y rayas.
  “Mary tenía mucho estilo para vestir y la pusieron al frente de la tienda para representar el look Biba”, dice Day. “Nuestra idea ha sido esa, recrear esa estética Biba que se queda con ella durante toda la película. Ha sido una gozada vestir a Lucy Boynton”.
  Lucy Boynton devuelve el cumplido. “Julian y el diseño de vestuario son exquisitos. Las piezas que ves son bellísimas réplicas de los trajes que lució Queen en sus espectáculos. Se trata de prendas bordadas a manos y son asombrosas”.
  Los trajes documentados, los que llevó la banda en Live Aid, y en los videoclips, eran por una parte los más fáciles y por otra los más difíciles de recrear. Fácil porque Day sabía exactamente qué ropa llevaban, difícil porque recrear ropa real es una encomienda despiadada porque tanto fans como comentaristas son capaces de identificar hasta el más mínimo error gracias a que los materiales originales están colgados en la red y son fácilmente accesibles.
  Day trabajó incansablemente para asegurarse de que cada detalle fuera reproducido con precisión. “Cuando te fijas en los detalles de un traje todo se vuelve más complejo”, explica Day. “El cinturón con tachuelas que lleva Freddie en Live Aid, por ejemplo, tiene dos clases de tachuelas. Y el chaleco tiene una forma particular. Fue una gozada trabajar con Rami Malek. El actor no pierde detalle. Le hicimos 15 chalecos para esas escenas y él señaló unos pocos días antes de rodar, que el cuello del chaleco era menos pronunciado que el que llevó Freddie. Cortamos y cosimos los 15 chalecos nuevamente, pero esos doce centímetros supusieron una gran diferencia y aportaron más autenticidad al vestuario. Asimismo, reprodujimos el dibujo que lleva John Deacon en su camiseta en esta misma secuencia para que quedara perfecto. Conseguimos los Wranglers de Freddie de EE.UU. y pedimos a Adidas que reprodujera sus botas de boxeo. Fue divertido y también un desafío”.
  Una de las secuencias más esperadas fue la recreación del videoclip de I Want to Break Free en el que la banda se viste de mujer. Day y su equipo batieron el país buscando los trajes, desde el picardías que lleva Brian May hasta la falda de plástico que lleva Freddie, así como los complementos. “Encontramos un canotier idéntico a la que lleva Roger Taylor e hicimos un pedido para imprimir cinta en el mismo color”.
  Con respecto a la espectacular fiesta que organiza Freddie en el Garden Lodge, Day optó por un look que se ha convertido en todo un icono, la corona y capa de terciopelo rojo con ribete de armiño, y lo combinamos con una cazadora militar y los pantalones de cuero que también son muy característicos de Mercury. “Queríamos que fuera el rey de su fiesta”, dice Day.
  A la hora de vestir a los invitados, Day analizó imágenes del legendario Estudio 54 de Nueva York y diseñó un abanico de trajes estrafalarios con referencias a los clubs de los años 70, el punk, la cultura gay, drag, y la escena fetichista underground.
  Un apunte extraordinario: cada traje aparece solo una vez.
“Jamás he hecho tantas pruebas de vestuario en una película”, dice Day. “Sumamos cientos y cientos y cientos de trajes, un autobús entero dedicado exclusivamente para el vestuario de los cuatro integrantes de la banda. Y entre 8.000 y 10.000 en total, incluyendo el atuendo de los figurantes. La historia salta de un país a otro, de Japón, a Nueva York, al interior de Estados Unidos, cada uno de estos espectáculos tiene una energía diferente. Ha sido muy divertido”.
  Graham King se quedó impresionado por el vestuario. “Julian Day lo ha bordado”, dice el productor. “Su reputación le precede y ha trabajado con mucha pasión. Tenía la sensibilidad idónea para vestir esta película y conocía la época. Cuando haces una película y cada persona que pisa el decorado lo hace por la pasión que le merece contar esa historia, al final eso trasciende”.
  La diseñadora de peluquería y maquillaje Jan Sewell trabajó estrechamente con Day. Estaba entusiasmada de poder contar la historia de Freddie Mercury desde un ángulo visual, comenzando en 1970 y culminando en Live Aid.
  Al ponerse manos a la obra Sewell contó con la gran ventaja de contar con un gran volumen de material visual disponible en el dominio público. “Hay un sinfín de videos donde se ven los distintos looks de Freddie”, explica la diseñadora. “Trabajando junto al departamento de vestuario, seleccionamos los distintos looks de Freddie y de la banda y elaboramos un cronograma. No sabíamos si podríamos incluir todos sus peinados. En el caso de John Deacon, por ejemplo, su estética es muy parecida en toda su trayectoria, pero se cortó el pelo en los años 80. Brian May ha llevado el pelo igual hasta el día de hoy, unos centímetros más arriba o más abajo. Pero Freddie ha tenido muchos cambios. Por lo que seleccionamos los que consideramos los más emblemáticos”.
  Sewell comenzó con la estética de mediados de los 70, sin barba, flequillo corto, y melena, luego incorporó un par de looks distintos hasta llegar al final con el pelo rapado y el bigote del Live Aid.
  Sewell echó mano de prótesis para dos de sus rasgos más característicos: los dientes de Freddy y su nariz aguileña. Sewell hizo varias pruebas con distintas dentaduras para Rami Malek para asegurarse de que quedara perfecto en cámara. “Lo fascinante de Rami es que ha incorporado los gestos de Freddie”, dice Sewell. “Freddie era muy consciente de sus dientes. Eligió no arreglarse la boca a pesar de que se lo podía haber permitido. Muchas veces lo que hacía era intentar ocultarlos, lo cual se traduce en que movía la boca. Era importante que los dientes tuvieran el tamaño adecuado para que Rami pudiera interpretar y hacer estos gestos”.
  En el caso de la nariz, Sewell confeccionó una nariz de gelatina que ponían a diario a Rami. “El efecto de la prótesis es que hace más ancha la parte superior de la nariz, lo que acorta la distancia entre los ojos. Los ojos de Rami son mucho más grandes y, gracias al maquillaje, menos prominentes”, explica.
  Y como no podía ser de otra manera, el actor llevó un sinfín de pelucas y bigotes. Justo había concluido el rodaje de Mr. Robot y Malek no disponía del tiempo necesario para que le creciera el pelo por lo que lleva maluca en cada secuencia, hasta en el pelo rapado que luce en el Live Aid. En un primer momento la melena crece, luego se corta el pelo, y el bigote es primero más espeso y luego más delgado, para equilibrar el look.
Asimismo, Sewell tenía que envejecer a los cuatro actores para las últimas secuencias transcurridas a mediados de los 80. “Añadimos pequeñas prótesis para los cuatro en el concierto de Live Aid para envejecerlos, se trata de pequeñas líneas y arrugas para que sea creíble, y luego las cubrimos con maquillaje que es el que habrían llevado para la actuación”.
  Sewell documentó hasta el último detalle para que todo fuera perfecto, entrevistando no solo a Brian May y Roger Taylor sino también a muchas personas que se fueron de gira con la banda. Recuerda, “En los años 70 Freddie llevaba laca de uñas negra en su mano izquierda. Pregunté que por qué no se pintaba la derecha. Y era porque simplemente no podía pintarse las uñas con la izquierda. Y con Brian pasa lo mismo, pero en blanco”.
  En el caso de las escenas con muchos extras, como la fiesta de Freddie en el Garden Lodge o el Live Aid, Sewell y su equipo recurrieron a fotos y videos de archivo. “Estudiamos de cerca a los invitados, y vimos looks extraordinarios que hemos logrado copiar incluyendo coronas de laurel y togas romanas. Para Live Aid, queríamos asegurarnos de que conseguíamos ese look ochentero, hay un mar de greñas y coletillas y bigotes entre el público masculino mientras que las mujeres llevan el pelo corto. De entre los figurantes, los hombres, en su mayoría, llevaban peluca pues estos días por lo general los hombres llevan el pelo corto y las mujeres largo, por lo que tras un par de semanas de pruebas y en torno a 7.000 pelucas, lo conseguimos. Como los extras son grandes fans, cuando le pedimos a los hombres que se dejaran bigote dijeron que sí encantados”.
  Trabajando junto a Julian Day, Sewell elaboró una paleta de color para el maquillaje para el reparto femenino. “Con respecto al maquillaje que llevan las mujeres, hay mucha diferencia entre el principio de la película y el final”, explica la diseñadora. “En los años 70 abundaban los pintalabios anaranjados, las pestañas postizas, las sombras de ojo azules y verdes, y el colorete también tiene un punto de naranja. En los años 80 pasamos al terracota y al bronce”.
  Uno de los recuerdos que se lleva Sewell del rodaje fue la colaboración con los actores. “Llegaron a conocer a sus personajes en profundidad y se metieron de lleno en el look”, recuerda. “Trabajé muy de cerca con Rami, y tiene buen ojo, y mucho criterio. Sabía que un poco más de color aquí o allá o las sombras en la nariz hacían una diferencia. Ha sido una gran experiencia para todos”.
  Malek devuelve el cumplido. “Jan Sewell es una fantástica diseñadora de peluquería y maquillaje. Además de los dientes, hizo un trabajo increíble alrededor de mis ojos, definiendo la estructura de mi rostro para las distintas etapas de su vida. El maquillaje es el paso que permite que un actor pueda llevar su trabajo al próximo nivel. Junto con el vestuario, el maquillaje y la peluquería le dan al actor esa confianza extra que necesita para habitar su personaje. Siempre supe que nunca sería Freddie Mercury, pero el pelo y el maquillaje me ayudaron a evocar su esencia”.

LA MÚSICA...
  Una de las funciones principales en la película fue la supervisión musical. Becky Bentham fue la encargada de la abrumadora tarea de crear la banda sonora de la película, usando la voz real de Freddie Mercury, a un imitador y a Rami Malek.
  Tras discutirlo con el director y el productor, Bentham categorizó cada canción dependiendo si era una actuación frente a la cámara o si era vídeo de fondo. Habiendo establecido todo el material disponible, desde pistas de acompañamiento hasta voces, Bentham acabó con una lista de requisitos para cada sesión de pregrabación. Luego dispuso de todos los materiales necesarios para cada reproducción. Las grabaciones previas fueron enviadas al reparto para practicar con instructores de canto e instrumentos.
  “Para ‘Bohemian Rhapsody’, tuvimos la suerte de poder acceder a todas las grabaciones vocales originales”, dice Becky. “Adicionalmente, hemos grabado una voz similar para las secciones donde no hay grabaciones existentes, así como las actuaciones de Rami Malek, lo cual conformó una biblioteca de material que convertimos en una banda sonora lo más auténtica posible”.
  Para todas las escenas cantadas, Bentham exigió a los actores que cantaran junto a las pistas pregrabadas. “Es vital para conseguir el movimiento de la garganta y los músculos faciales”, explica.
  Aunque pareció ser la tarea más exigente, las escenas del Live Aid fueron las más sencillas, dice Bentham, “porque las pistas estaban pregrabadas, así que sólo era cuestión de reproducirlas con el volumen a tope para poner a la banda en el estado de ánimo adecuado”.
  Bentham rinde tributo a Malek y al resto del elenco. “Es un mérito de los actores y refleja las horas dedicadas con sus entrenadores para lograr lo que conseguimos”, asegura. “Ben Hardy ya tocaba un poco la batería, así que tuvimos un marco sobre el cual construir. Gwilym Lee tocaba algo de guitarra, y Joe Mazzello un poco de bajo. Igual que Rami, todos pasaron largas horas trabajando a partir de las grabaciones previas. Para Rami, grabamos el audio y vídeo de nuestro imitador para que pudiera tener referencia auditiva y visual y así asegurar que incorporaba el mismo lenguaje corporal, desde los movimientos hasta las respiraciones”.
  Las pistas fueron grabadas en el legendario Abbey Road Studios. “Recuerdo a Rami entrando a nuestra primera sesión de grabación ¡fijando la mirada en una foto de Freddie mientras él parecía estarle mirado! Fue en algún modo sobrecogedor, pero como una aprobación también, algo más que añadió valor a la experiencia”.

MÁS GRANDE QUE LA VIDA...
  Graham King tiene grandes expectativas para la película y su mensaje para las generaciones más jóvenes. “Esta es una película muy inspiradora”, dice el productor. “Espero que, si hay alguien en el público que está confundido, o siendo acosado o sintiéndose marginado, reciban en su corazón lo que dice Mary a Freddie en la película: ‘¿Acaso no ves lo que puedes ser? Puedes ser lo que tú quieras.’ Es un mensaje muy importante en el mundo de hoy.”
  Pero es también la música lo que King sabe que atrapará la atención del público. “Voy a ver una película porque quiero sentirla, no solo verla. Para mí siempre fue, si logramos que 500 personas en una sala acompañen con palmas y voces los poderosos himnos con los que han crecido, y que ahora forman parte de sus vidas, pues eso es una experiencia de cine. Y creo que eso es lo que hemos logrado. Quiero que la gente salga de esta película y abracen a la persona a su lado mientras cantan junto a Queen ‘We Will Rock You,’ ‘We Are the Champions,’ ‘Bohemian Rhapsody,’—todas estas canciones son más grandes que la vida y es inevitable que dibujen una sonrisa en tu boca. Quise continuar el legado de Freddie Mercury y Queen para mostrar a una generación más joven quién fue Freddie Mercury, cómo la banda sobrevivió a los tiempos difíciles, cómo ha cambiado el negocio de la música, cómo era grabar un disco en aquellos días, cómo era para cuatro chicos reunirse y crear ese sonido especial. Freddie siempre consideró a la banda su familia. Y creo que no hay mejor momento que ahora para transmitir la idea de que todos somos parte de una gran familia, sin importar quiénes somos o de dónde venimos”.
  Rami Malek concuerda, “espero que todos salgan del cine tan inspirados por la historia de Freddie como yo, sintiéndose seguros, sintiéndose inspirados. Que sepan que está bien ser quién eres. Espero que puedan cantar tan alto como él y adueñarse de sus propias verdades, sin sentir que tienen que esconder algo sino simplemente ser, y disfrutar siendo quienes están destinados a ser”.

EL ELENCO DE LA PELÍCULA...
  Encontrar los actores indicados para dichos papeles fue una experiencia abrumadora, especialmente para el papel de Freddie Mercury. El papel es cuanto menos desafiante. No solo tendría el actor que ser capaz de transmitir la complejidad emocional de Mercury sino, dadas las numerosas recreaciones de las actuaciones en directo de Queen durante la película, debía entender de movimiento y danza, primordiales para la puesta en escena del cantante.
  Graham King describe el viaje emocional de Mercury a lo largo de su vida, “Freddie era un tipo que no creía en nada. Era un luchador. No era fácil ser inmigrante en UK en esos días. No se volvió una estrella de inmediato ni gozó de éxito de la noche a la mañana. Lo consiguió a través de la lucha, rechazando el ‘no’, evitando la negatividad y respondiendo a los golpes con algo mayor y mejor. Es lo que Queen logró mejor en su música. Cada vez que pensabas haber escuchado lo mejor, llegaba otra canción que te descolocaba”.
  Rami Malek, ganador del Emmy®, nacido en Los Ángeles, estrella de la serie de televisión Mr. Robot, fue el actor escogido por King y los realizadores para meterse en los zapatos de Mercury. Malek era fan de su música y le emocionó la oportunidad de descubrir más de este ícono musical. “Yo sabía que Queen era enorme y que Freddie Mercury era un ícono y héroe para muchos”, dice Malek. “Pero creo que no entendía del todo cuán importante es para tanta gente alrededor del mundo. La base de fans de Queen es enorme. Siempre fui admirador de Queen y Freddie Mercury, pero, solo cuando empecé a investigar fue que aprendí que empezaron en 1970 cuando todos tenían el pelo largo, se pintaban las uñas de negro y llevaban atuendos escandalosos. Creo mucha gente identifica a Freddie como el hombre musculoso y bigotudo de cabello corto que llevaba camisetas de tirantes y adoptaba cierta actitud bravucona y machista. Fue sorprendente llegar a conocer sus distintas caras y su lado más dulce también”.
  Los temores de Malek sobre asumir tan icónico papel pronto desaparecieron.
“Cuando te dispones a interpretar a Freddie Mercury te preguntas cómo vas a llevar esos zapatos?” dice. “Simplemente lo abordé como lo haría con cualquier otro papel. De manera que recorté sus logros dejando a un lado la perspectiva de su actuación –su capacidad de dominar el escenario, su canto, su ejecución del piano– y encontré un hombre muy complicado, tratando de descubrir su identidad. Eso sí era algo que yo sabía enfrentar. Si podía empezar ahí tendría las piezas iniciales que me brindarían la confianza necesaria para asumir todo lo demás”.
  “Algo sobre Freddie Mercury que es indiscutible es su magnetismo”, prosigue Malek. “Sobre el escenario, con el micrófono en mano o sentado al piano, se siente capaza de todo. Su magia consistía en el intercambio con el público, en la capacidad de crear un espacio en el que a todos se les permitía sentir lo mismo. Podía llegar a ti como si fueras la única persona en el público y es precisamente ese intercambio lo que lo convierte en el artista más notable y revolucionario de nuestra época o de cualquier otra”.
  Graham King coincide, “nadie era capaz de dominar al público como Freddie. Él sabía cómo ser esa persona sentada en la última fila. Pensaba en los marginados. Pensaba en los acosados. Pensaba en las personas que no podían permitirse una entrada al concierto. Y dio lo que recibió de sus raíces. Creo que nunca perdió de vista sus raíces y lo que significaban para él. Y creo que las canciones que creó eran parte de esa persona que decía, ‘sí, puede que sea el cantante, pero todos podemos cantar juntos. Todos podemos amarnos los unos a los otros. Todos podemos intentar llevarnos bien en este mundo’. Creo que eso significaba mucho para él”.
  Para Malek, uno de los temas más importantes de la película es el sentido de la familia y cómo la familia protege y valora. Cuando contratan a Paul Prenter como asistente del representante de la banda, John Reid, la banda –la familia de Freddie– se divide. Prenter se gana la confianza de Mercury y le anima a dar rienda suelta a su hedonismo. También convence a Mercury de abandonar la banda y probar suerte en solitario en Alemania. “La banda percibe a Paul como astuto y conspirador”, dice Malek. “Llevó a Freddie por un camino de fiestas oscuras, clubes, drogas, y alcohol. Hizo falta una visita de Mary Austin, su persona más allegada, para que pudiera darse cuenta de que la gente con la que vivía en Múnich no eran su familia real y no tenían sus intereses como prioridad. Es entonces cuando comprende que ha perdido parte de sí mismo y que ha perdido a la banda. Se da cuenta de cuánto necesita a los chicos de la banda y cuánto la necesita a ella”.
  Malek les agradece enormemente a Brian May y Roger Taylor su cooperación con la producción. “Contar con Brian y Roger fue crucial”, dice el actor. “Nadie conoce su historia y esta banda mejor que ellos dos, de ahí que su perspectiva sea invaluable. Además, nos dio confianza tenerlos a nuestro lado, animándonos. Saber que estaban ahí, observando, nos puso las pilas. Resulta muy difícil poner tu historia en manos de desconocidos, pero llegamos a conocerlos realmente, y había tal nivel de confianza que no que queríamos decepcionarles”.
  Cuando llegó el momento de preparar las escenas de los conciertos en directo, Malek adoptó una postura poco habitual. “Supe que tendría que cantar, hacer un acento británico, moverme por todo el escenario, y supe que necesitaría un entrenador de movimiento”, dice. “Conocí a Polly Bennett y no perdimos tiempo. Inmediatamente nos pusimos a ello”.
  Como entrenadora de movimiento, Bennett ayudó al actor a interpretar cómo se movía Freddie. “El movimiento no se limita a la actuación”, explica Bennett. “Es todo cuanto el personaje es y ha sido siempre”.
  Bennett empezó por analizar el legado de Freddie Mercury, especialmente lo que ella denomina su legado gestual, en donde cada recuerdo de cómo surgió cada canción influiría sobre el modo de interpretarla.
  “Rami y yo llevamos a cabo este proceso con todas las canciones para pensar sobre lo que le ocurría a Freddie antes de algún momento en particular, quiere decir que su físico adoptaría una forma específica. Seguimos todos los acontecimientos que le ocurrieron entre 1950 y 1985 cuando acaba la película para analizar el impacto en su físico”.
  Bennett menciona que el hecho de haber sido boxeador, golfista y corredor de fondo en su infancia repercutió en los movimientos de Freddie durante toda su vida. “Puedes verlo lanzar puñetazos en sus actuaciones, observar cómo levanta las rodillas al correr o cómo usa el pie del micrófono como si fuera un palo de golf. Todo esto son muestras de su memoria muscular. Asimismo, creció en Zanzíbar con esa cultura específica, y esto se evidencia en sus adornos y los colores que viste. También notamos pequeños trucos que empleaba para disimular sus dientes, especialmente en los primeros años, y cómo pierde ese complejo a medida que madura y tiene más seguridad, abriendo más la boca al cantar y sonriendo en el escenario”.
  Su investigación también resalta el amor de Freddie hacia Liza Minelli y la película Cabaret, su interés por el trabajo del director y coreógrafo Bob Fosse y su admiración por la ópera y sus divas glamorosas al igual que sus contemporáneos Mick Jagger y David Bowie. “Rami y yo trabajamos dándole un poco de forma de Bowie por aquí o Liza Minelli por allá en sus actuaciones a principios de los 70, lo cual desapareció a medida que empezó a aceptar su homosexualidad. Hay que recordar que la homosexualidad se despenalizó cuando él apenas tenía 20 años, y esto tendría un enorme impacto sobre su sentido del espacio personal y su actitud hacia los demás. Pero a medida que compone canciones y su fama crece, se vuelve más atrevido”.
  Las escenas del Live Aid entrañaron sus propias complicaciones para Bennett, máxime porque se grabaron al inicio del rodaje. “Freddie actuó frente a ese numerosísimo público”, recuerda, “así que tuve que entrenar a Rami para que pudiera ser flexible, ágil y presente en el momento. Comenzamos a trabajar en ‘Radio Ga Ga’, y logró interiorizarlo todo en unas tres horas –cada mirada, cada giro, cada movimiento del micrófono. A partir de ahí, lo pilló todo muy rápido, y todo se volvió bastante fluido, orgánico y espontáneo, de manera que llenó el estadio y se dirigió a todos los allí presentes. El verdadero reto consistió en conseguir la resistencia física para continuar”.
  Una de las escenas más divertidas para Bennett fue la actuación de “Killer Queen” en Top of the Pops. “Freddie se muestra muy extravagante en esta actuación”, dice. “Abrigos de piel, laca de uñas, anillos, adornos y melena. Es delgado y coqueto, con poses que rebosan elegancia y aplomo. Rami es todo lo contrario, así que se divirtió mucho explorando ese terreno. Freddie tampoco tenía la presión de cantarla en directo porque hizo playback, podía permitirse sobreactuar”.
  La colaboración con Bennett resultó indispensable para Malek. En palabras del actor, “no queríamos imitar a Freddie sino más bien entender por qué hacía lo que hacía. Analizar a los artistas, películas y coreógrafos que lo influenciaron fue increíblemente útil para llegar a la esencia de cómo se movía y actuaba”.
  La culminación de su arduo trabajo fueron las escenas del Live Aid. “Salir al escenario del Live Aid fue sensacional”, dice Malek. “Incluso cuando no había público me destrozaban los nervios. Pero también me daban energía. Gracias a que recrearon el escenario a la perfección daba la impresión de ser real”.
  Dice Graham King, “no queríamos una imitación de Freddie. Queríamos que Rami aportara algo propio a la vez que recogía los icónicos movimientos de Freddie. Polly encontró un buen equilibrio. Lo ha hecho muy bien. Ella y Rami trabajaron mucho la creación del personaje. Rami ha hecho un trabajo increíble. Yo había visto Mr. Robot, pero no había visto sus otros trabajos, y la presión era máxima. Estamos hablando de una banda que cuenta con millones de seguidores que tenían muchas expectativas para esta película. ¿Podremos complacer a los fans de Queen? ¿Los acérrimos? Rami es increíble. Me siento orgulloso de decir que es una de las mejores actuaciones que he visto en mucho tiempo”.
  Aidan Gillen, que interpreta a John Reid, también halaga la labor de Rami Malek. “Lo que ha logrado Rami es extraordinario. Es una interpretación llena de matices, apasionada, arriesgada y sorprendente”.
  “Rami es extraordinario”, coincide Gwilym Lee, que interpreta a Brian May. “Está en casi todas las escenas de la película y trabajó incansablemente. Freddie era querido por millones, y existe el peso que conlleva esa responsabilidad. Rami ha dado vida a su pasión y energía, y ha encontrado una auténtica ternura y humanidad de este personaje que son cualidades que han pasado desapercibidas por muchas personas. Para las escenas del concierto, Rami tuvo que aprenderse todo lo que hizo Freddie para luego olvidarlo y poder transmitirlo como algo espontáneo y del momento, y lo ha hecho brillantemente”.
  La directora de casting Susie Figgis reunió al resto del elenco. Dice Graham King, “no queríamos grandes nombres, queríamos grandes actores que pudieran transformarse. Si el público no se cree los personajes en los primeros 20 minutos, los has perdido. En eso consistió el reto”.
  Lucy Boynton, quien recientemente ha aparecido en películas como Sing Street y Asesinato en el Orient Express, interpreta a Mary Austin, el amor de la vida de Freddie, que fue una amiga fiel incluso después de que se terminara su relación amorosa.
  “Creo que Mary inmediatamente ve algo en Freddie que lo hace distinto de todos los demás chicos que conoce”, dice Boynton. “Hay una luz que emana de él, y hay un momento donde le pilla mirándose al espejo. Es un momento verdaderamente hermoso, mientras vemos a alguien tratando de evaluarse a sí mismo, probando multitud de identidades. Es eso lo que atrae a Mary y, cuando juegan con el maquillaje y las bufandas, descubre el camaleón que es él. Es lo que más le emociona a ella”.
  Para Malek, Mary fue “la persona más cercana a Freddie en toda su vida. Era alguien de quien podía implícitamente depender y en quién confiar. Hubo un amor y una unión entre ellos inequívoca e incuestionable. Se refería a ella como su “esposa de hecho”. Mary le otorgó la confianza y el valor para ser exactamente quien él sabía que podía ser. Y eso es lo que hace un amigo de verdad. Creo que te hacen sentir seguridad en ti mismo, te ayudan a encontrar esa confianza y a transmitirla a los demás”.
  Fue el guion lo que atrajo a Boynton de la película. “En verdad, me encantó, y me sorprendió porque era una celebración de Queen, de todo lo que crearon, y una celebración de Freddie”, dice la actriz. “Se nota que fue escrita por personas que le aman. Era una hermosa exploración de su hermosa existencia”.
  A Boynton le sedujo también la relación entre Freddie y Mary. “La dinámica que tuvieron durante todas sus vidas es algo que me ha hablado mucho”, asegura la actriz, “aunque comienza como un romance, es mucho más profundo e importante para ambos. Ella fue su aliada más cercana –y él el suyo– hasta el final de su vida. Transmitir el entendimiento mutuo entre ellos fue lo más importante para mí –la pureza y claridad con que se veían el uno al otro, especialmente en una época con muchos más prejuicios que la nuestra. Freddie verdaderamente salió de la caja en que se le había encerrado y, ver cómo se aceptaron el uno al otro de una manera tan pura fue muy bonito”.
  Boynton respondió al espíritu subyacente de la película. “Graham King quiere que sea una celebración de la banda y el brillante trabajo que crearon, y eso no es algo que se logra, así como así. Dejarte guiar por alguien con semejantes intenciones y tal pasión y emoción es muy emocionante”.
  Claro que, como el resto del elenco, el mayor desafío era dar vida a una persona real. “Es una tremenda presión interpretar a alguien que aún vive y que luego opinará sobre la película y la forma en que la represento –especialmente en las escenas entre Mary y Freddie”, dice Boynton. “La historia recoge algunos de sus momentos más íntimos, y mi primera intención fue la de querer protegerla y no pretender saber lo que habría sentido, por lo que únicamente puedo ofrecer mi interpretación. Nunca, en ningún momento quise hablar por ella. Mientras que con Freddie intentan replicar su vestuario y aspecto, nos hemos apartado de una representación fiel de Mary, por lo mismo, para protegerla”.
  Malik se deshace en halagos a Boynton. Dice, “Mary es la persona en quién Freddy podía confiar de todo corazón, quien le validaba, aconsejaba y daba la confianza necesaria para descubrir su identidad. Ella dijo lo necesario en el momento oportuno. Es realmente el corazón de esta película, y es el nexo que lo mantiene todo unido. Sin la confianza de Lucy Boynton y su habilidad para interpretar a Mary Austin habría sido imposible hacer esta película”.
  Los miembros de la banda –Brian May, Roger Taylor y John Deacon– cobran vida gracias a Gwilym Lee, Ben Hardy y Joe Mazzello, respectivamente.
  Para Lee, recientemente visto en la serie británica de televisión Jamestown y en Los asesinatos de Midsomer, el papel del guitarrista May fue imposible de rechazar. “Es un auténtico placer interpretar a tan icónico personaje en una banda admirada por tantos”, dice Lee. “Me ha encantado que la película narra una historia muy humana en la que estos icónicos dioses del rock son presentados como personas reales. Eran currantes, y sostuvieron una verdadera lucha en Reino Unido, donde no gozaron de éxito popular. Se fueron de gira a Japón, donde causaron un auténtico revuelo. Fueron recibidos con absoluta adoración, pero, al llegar a casa, nada”.
  “La banda era como una familia, y se necesitaban los unos a otros”, prosigue Lee. “Brian tuvo algunas diferencias con su padre. Brian era un académico con una trayectoria brillante que cursaba estudios de doctorado en astrofísica cuando lo dejó todo para unirse a esta banda. Su padre no aprobó dicha decisión. No fue hasta que tocaron en el Madison Square Garden cuando Brian le paga el viaje a su padre un billete en el Concorde y se aloja en un hotel de cinco estrellas que finalmente lo entendió”.
  Lee se propuso no reducir su interpretación a una mera imitación. “Me propuse encontrar lo que motivaba a Brian”, explica. “Uno de los problemas que hallé fue que gran parte del material de Brian y la banda consiste en entrevistas y, en una entrevista, presentas la cara que quieres que el mundo vea, lo cual no es del todo auténtico. De manera que traté de ver más allá del material para descifrar lo que enfada o entristece a Brian y cómo se comporta en esos momentos, porque es ahí cuándo vemos a la persona real. Fue un privilegio conocerlo personalmente en un primer momento cuando aún estábamos ensayando. Mostró verdadera emoción, pasión y apoyo, y así se ha mantenido durante todo el proceso. Incluso el día que grabamos el solo de ‘Bohemian Rhapsody’, un momento que pudo haber sido aterrador, me sentí seguro en sus manos”.
  Lee usó los ensayos para adentrarse en su personaje y forjar relaciones genuinas con sus compañeros de reparto. “El desafío musical consiste en aprenderse todas las canciones, pero también en presentar a una banda que ha estado unida por años, que se conocen íntimamente, que tienen un vínculo y una conexión. Ensayamos meticulosamente con la directora de movimiento Polly Bennett. Contar con esa coreografía fue como una red de seguridad, de manera que llegado el momento de rodar esa primera escena –la del concierto del Live Aid, una experiencia total– fue un momento explosivo. Fue realmente emocionante saltar al vacío y forjar esa conexión”.
  Ben Hardy (The Woman in White de BBC-TV, Héroes en el Infierno) interpreta a Roger Taylor, quien hizo de consultor en la película junto a Brian May. Hardy recuerda cómo obtuvo el papel, “fue una tarea abrumadora interpretar a Roger Taylor, un fantástico baterista, cuando no he tocado la batería en mi vida. ¡Respecto a esto no fui del todo sincero cuando hice la prueba! Dije que sabía tocar y el director dijo ‘bien, de acuerdo ¿puedes hacer un vídeo de esta pista?’ Y yo dije algo así como, ‘Sí, seguro, claro.’ Me fui a casa, compré la batería más barata que conseguí y di clases todos los días durante dos semanas. Grabé una cinta a modo de prueba. Por suerte fue lo bastante buena. Luego empezó el verdadero trabajo –diez horas diarias de batería intensiva con el instructor Brett Morgan. Fue un curso intensivo de batería”.
  Hardy se concentró principalmente en adoptar el muscular estilo de Taylor tras la batería. “Roger tiene algunos trucos que brindan a su ejecución verdadera espectacularidad”, explica el actor. “Le gusta girar la baqueta; hace sólo un giro. Y siempre hace el ‘rim-shot o toque en el borde ‘en el redoblante, que es cuando se conecta el borde del tambor con el cuero para crear un sonido muy grande. Es muy histriónico con su ejecución, hasta el ‘rim-shot’ tiene esa calidad de azote. También acentúa el golpe débil abriendo el hi-hat. Y por si fuera poco vierte cerveza sobre su tambor de suelo de manera que, cuando lo golpea, la cerveza sale disparada hacia arriba. Traté de usar todo esto, y me ayudó bastante a la hora de representar a Roger. Me empapé de cerveza luego de muchas tomas, pero fue muy divertido”.
  Uno de los mayores desafíos para Hardy fue interpretar a una persona real de la actualidad, algo que no había hecho antes. Confiesa que le tomó un tiempo asumir que no se le exigía imitar a Roger Taylor, sino “transmitir la esencia de Roger, y la más fuerte esencia que pueda, a la vez que me mantengo fiel al texto y al servicio de los fines de esta película. Una vez entendí eso, me sentí mucho más cómodo”.
  “Me daba nervios conocer a Roger”, sigue Hardy. “Había visto videos suyos durante semanas y semanas. ¡Ya casi me sentía como un acosador! En nuestro primer encuentro me preocupaba cómo se sentiría él sabiendo que yo le iba a interpretar, pero me animó y aceptó la situación, porque él entiende que debe haber algo de licencia artística al rodar una película sobre hechos de la vida real. Hasta me dio una pequeña lección de batería. Yo no daba crédito. ¡Qué nervios! De repente me dice, ‘vamos, siéntate y muéstrame lo que puedes hacer’. ¡Yo estaba aterrado! Pero me ayudó mucho y me enseñó un montón”.
  El cuarto miembro de la banda, el bajista John “Deacy” Deacon es interpretado por Joe Mazzello, el actor americano conocido por Jurassic Park- Parque jurásico y The Pacific.
  “Describiría a John como la estrella del rock accidental”, dice Mazzello. “Esto simplemente le ocurrió, mientras que los demás crecieron soñando con ser músicos famosos, John estaba perfectamente satisfecho trabajando en electrónica y reparando televisores. Le encantaba tocar música y tenía talento para ello, pero lo hacía por diversión. También se le daba bien la composición, pero nunca creyó que sería algo que haría el resto de su vida. Pero fue como una bola de nieve, y antes de darse cuenta, ya estaba de gira por América y Japón. Era también el más joven y el último en incorporarse a la banda, así que creo que le tomó un tiempo encontrarse a sí mismo. Es más introvertido, pero también es un poco payaso. Pero a medida que crecía el éxito de la banda, y el empezó a componer muchos de sus éxitos, se volvió parte integral del grupo”.
  Para Mazzello el atractivo del guion era precisamente el drama emocional de la historia. “Me pareció una hermosa y conmovedora historia sobre el viaje que vivieron los cuatro miembros de Queen”, dice el actor. “John Deacon me parece muy interesante. Es como un enigma. Hace el papel de árbitro cuando los otros tres discuten y arregla todo con una palabra rápida. Es el rey de la frase corta. Reflejar su carácter, aprender a tocar el instrumento, aprender el acento de Midland sin haberlo escuchado nunca, todo esto representó un reto bastante divertido y en realidad fue algo de lo que quise formar parte”.
  Al prepararse para el papel, Mazzello recorrió internet buscando vídeos de la banda. “Encontré cada entrevista que dio John, todos los videos donde sale tocando, cualquier material detrás de cámaras, cada documental”, recuerda Mazzello. “Lo vi todo para hacerme una idea de quién era él, cómo encajaba, cómo se sentía en el contexto de la banda y cómo cambió con el tiempo. Son lo que llamo los macroelementos. Es muy importante mantenerse fiel a estos. Pero, al hacer una película, hay 99% de probabilidades que nuestras líneas no sean fieles a la realidad. De cualquier modo, mientras que puedas lograr que las frases que dices y las escenas que interpretas –lo que llamo los microelementos– encajen con los macroelementos, tenemos la manera de interpretar un personaje vivo y conocido sabiendo que la gente opinará al respecto”.
  Mazzello se divirtió puliendo sus habilidades como guitarrista para la película. Hace diez años aprendió a tocar la guitarra y tenía que familiarizarse con el bajo. “La mano derecha es más complicada porque implica pulsar más con los dedos”, explica. “Sostienes el bajo de manera diferente y típicamente no usas púa. El bajo es el puente entre las percusiones y las guitarras, así que sueles tocar más armonías y no la melodía principal, entrando en puntos extraños. Por lo que tienes que ver la música de un modo diferente. Tuve seis semanas de ensayo y me pasé ese tiempo aprendiéndome las 25 canciones o así, incluso cuando en realidad no leo música”.
  Mazzello se interesó en hacerlo con exactitud, consciente de cuánto escrutinio recibiría su actuación por parte del público. “Sabemos que muchos de los que verán esto son fanáticos de Queen”, dice. “No puedo decirte cuántos bajistas se me han acercado a preguntarme si realmente toco las canciones. Sabía que no podía fingirlo. Como actor, quieres estar en el escenario sintiendo como si estuvieras tocando las canciones. Eso lo convirtió en un reto que realmente disfruté”.
  Rami Malek cree que la presencia de Brian May y Roger Taylor ayudó a sus compañeros de reparto enormemente. “Tener a Brian y a Roger cerca permitió a todos comprenderles. Por lo que Gwilym y Ben supieron capturar su esencia con excelencia”.
  Ciertamente el elenco dejó una impresión duradera en Brian May. “Apenas entré y vi a Gwilym Lee con su vestuario y peluca, ¡fue como mirarme al espejo!” dice el músico. “¡Ha hecho un gran trabajo haciendo de mí! Y Rami Malek es muy convincente en el papel de Freddie, hasta en el lenguaje corporal. Y Joe Mazzello haciendo de Deacy es brillante. John no era muy extrovertido, pero tenía una forma muy específica de actuar, y   Joe la clavó, de la misma manera que Ben Hardy absorbió el espíritu de Roger Taylor en su actuación”.
  El actor irlandés Aidan Gillen, conocido por su papel en Juego de Tronos “Petyr ‘Meñique’ Baelish”, interpreta a John Reid, el primer mánager de Queen. Para Gillen, Queen y Freddie Mercury ocupan un lugar único y relevante en la historia de la cultura.
  “Freddie no parecía una estrella de pop”, dice. “Y a pesar de ello se convirtió en un gran artista y en un enorme sex symbol. Era un inadaptado que encontró la manera de convertirse en una superestrella global. Confundía a la gente. Las mujeres pensaban que era apuesto y sexy; los hombres pensaban que era guay. Queen es muy popular, pero realmente nunca estuvieron de moda. Siempre estaban un poco fuera del tiempo y la moda, por lo cual han permanecido tan populares. Eso, y porque las canciones son fantásticas y rompedoras, con múltiples capas de pistas de voces superpuestas y progresiones de acordes inesperadas, lo cual era inusual en ese tiempo”.
  Allen Leech, amado por su papel de “Don Branson” en Downtown Abbey, interpreta al representante personal de Freddie Mercury, Paul Prenter, quien entró a hurtadillas en la vida de Freddie, ganándose su confianza, y luego lo traicionó de la forma más vil.
  Al no conocer en profundidad el personaje de Paul Prenter, Leech se zambulló a investigar.
“Paul Prenter fue una fuerza malévola en la vida de Freddie”, dice Leech. “Mientras más investigué, más me di cuenta de que hubo razones más que legítimas para que la banda tuviera problemas con él. Sin embargo, hay que ser cuidadoso al interpretar a una persona real y asegurarte que las sutilezas no desaparezcan en el proceso de rodaje para no hacer un personaje bidimensional. Hay razones por las cuales Paul es quién es. Intentas hallar el equilibrio entre el respeto a la historia y el respeto a la persona”.
  “Paul aparece porque Freddie quería un asistente personal, y empezó una relación con Freddie principalmente porque ambos eran gais”, continúa Leech. “En ese momento Freddie aún no había salido del armario, y Paul le dio la posibilidad de ver cómo era ese mundo, cómo era la escena gay. Era su confidente y pasó de ser el asistente de la banda a representante de Freddie. Su relación se volvió tóxica cuando Paul aisló a Freddie de la banda, sugirió que actuara en solitario y luego se deshizo de John Reid de manera muy astuta”.
  Para Leech hay dos escenas determinantes en la relación entre Paul y Freddie. La primera en los estudios de la granja de Rockfield cuando la banda está grabando ‘Bohemian Rhapsody’ y Paul besa a Freddie, y se dan cuenta de que hay algo entre ellos. La segunda es en Múnich, cuando Freddie ve la verdad, bajo la lluvia, y destierra a Paul de su vida. “Freddie se da cuenta de que Paul nunca estuvo a su lado para apoyarle, sino en beneficio propio. Cuando Freddie le dice ‘estás fuera, te vas,’ más parece una ruptura que un despido. Fue un gran momento”.
  Completan el elenco el ganador del BAFTA® Tom Hollander (El infiltrado) como Jim “Miami” Beach, que empezó siendo el abogado de la banda hasta convertirse en su representante y Aaron McCusker (Shameless) como Jim Hutton, el novio de Freddie los últimos siete años de su vida.
  Graham King estaba asombrado por el calibre de los actores de reparto. Asegura el productor, “Gwilym Lee nos dirigió sus primeras palabras en la audición que hizo para el papel de Brian May, y nos conquistó. Ben Hardy tiene una personalidad muy similar a la de Roger en muchos aspectos. Joe Mazzello es de Nueva York, pero tiene un John Deacon por dentro. Tom Hollander haciendo de Jim Beach es fenomenal. Roger Taylor, Brian May y Jim Beach estaban asombrados por lo convincente que es Allen Leech como Paul Prenter. Es el personaje que será abucheado por el público, pero Allen logra aportar una sensibilidad al papel que hace que su comportamiento sea comprensible. Y Lucy Boynton es perfecta como Mary; es palpable la química entre ella y Rami”.
  King había conversado sobre el proyecto con su amigo Mike Myers, un acérrimo fan de Queen, y estuvo emocionadísimo cuando subió a bordo a interpretar a Ray Foster, la cabeza del sello discográfico EMI. “Gracias a Wayne’s World: ¡qué desparrame!, resultó perfecto que acabara siendo el que no se impresiona cuando Freddie le presenta ‘Bohemian Rhapsody’ y le dice que la canción nunca sería una con la que “los adolescentes subirían el volumen a tope y batirían las cabezas.” Y fue la decisión de Mike de interpretarlo como a un norteño. ¡Fantástico!”

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