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CANCION PARA DOS
INFORMACIÓN
Titulo original: Song Sung Blue
Año Producción: 2025
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 132 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Drama, Biografía
Director: Craig Brewer
Guión: Craig Brewer, Greg Kohs
Fotografía: Amy Vincent
Música: Scott Bomar
FECHA DE ESTRENO
España: 9 Enero 2026
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Universal Pictures


SINOPSIS

Narra la historia de dos músicos de poca fortuna que se lanzan con ilusión a formar una banda tributo a Neil Diamond, demostrando que nunca es demasiado tarde para encontrar el amor y cumplir tus sueños...

INTÉRPRETES

HUGH JACKMAN, KATE HUDSON, FISHER STEVENS, MICHAEL IMPERIOLI, JIM BELUSHI, MUSTAFA SHAKIR, ELLA ANDERSON, BOB ROSEMAN, KING PRINCESS, EVA KAMINSKY, ROBERT JOHN GALLAGHER, JAYSON WARNER SMITH, TONI VITALE, BETH MALONE, SEAN ALLAN KRILL

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NOTAS DEL DIRECTOR...
  Vivo en Memphis, Tennessee. Y vivir en Memphis significa vivir rodeado de música. Elvis Presley, Al Green, B.B. King, Johnny Cash, Isaac Hayes, Justin Timberlake, GloRilla... Todos son artistas procedentes de aquí que triunfaron en todo el mundo.
  Pero vivir en Memphis también significa conocer a quienes no han logrado llegar alto. Los héroes de la escena musical en bares y locales. Las voces que nunca tuvieron su oportunidad. Cantan en todo tipo de antros, en ferias, en eventos comerciales, en fiestas de cumpleaños y en festejos familiares. Cuando acaban de actuar, una vez pagadas sus consumiciones, vaciado el tarro de las propinas y apagadas las luces, guardan sus cosas y se van a casa con unos cuantos aplausos, si tienen suerte. Viven con lo justo, aceptando todo tipo de bolos, a menudo sin seguro ni plan de pensiones.
  He visto a un tipo darlo todo cantando Hound Dog un sábado por la noche y luego sirviéndome una taza de café en una cafetería a la mañana siguiente.
  Todas las ciudades cuentan con este tipo de artistas. Hace años, si ibas a Hollywood, la gente decía: «¡Tienes que pasarte por Dresden a ver a Marty y Elayne!». Eran una pareja casada de cierta edad que cantaban versiones jazz con un estilo relajante muy particular. ¿Eran estrellas de talla mundial? No. Pero en Los Feliz, eran leyendas. Todo el mundo los quería. Te hacían sonreír.
  La primera vez que vi el documental de Greg Kohs Song Sung Blue, en 2009, me llegó al alma. ¿Cómo era posible que no hubiese oído hablar de ese dúo de Milwaukee que había formado una banda tributo a Neil Diamond? La película me mostró a una pareja de clase obrera que habían experimentado dolor y pérdida en su vida, pero que, de algún modo, encontraron el amor y la salvación actuando juntos en bares y carnavales. Ambos procedían de matrimonios fallidos, pero se lanzaron a intentar fundar una familia juntos. Lightning era un veterano de Vietnam alcohólico. Thunder era una madre soltera que afrontaba problemas de salud mental. Las adversidades y las tragedias con las que habían lidiado eran constantes, incluso increíbles. Recuerdo pensar: «¿Será verdad? ¿Cómo puede una familia enfrentarse a tantos palos y seguir aferrados el uno al otro y a sus sueños?».
  Apoyamos las causas perdidas porque su lucha es nuestra canción. Necesitamos ver el triunfo de la gente real sobre la adversidad, no solo superhéroes con capa. Con todos los problemas que afrontamos en Estados Unidos, necesito creer que el sueño americano sigue siendo posible.
  Necesito creer en Lightning & Thunder. Y espero que tú también.

EL ORIGEN...
  Cuando Craig Brewer vio por primera vez en el Festival de Cine Indie Memphis Song Sung Blue, un documental de 2008 dirigido por Greg Kohs, no conocía en absoluto a sus protagonistas. La historia que cuenta, sobre las conmovedoras e impredecibles alegrías y penas sobrevenidas a esta pareja real de Milwaukee que forma una banda tributo a Neil Diamond, se le quedó grabada durante los siguientes 15 años. Sin embargo, en ese momento se había adentrado en el mundo del teatro movido por la curiosidad.
  «Recuerdo con una claridad cristalina pensar que era la clase de historia que, si tuviese la oportunidad, entendería cómo convertir en una película para el gran público», recuerda el cineasta. «Porque, aunque hay muchos momentos en la historia que podrían calificarse de trágicos, me sentí muy inspirado por su historia de amor. Sentí una enorme conexión no solo con los personajes, sino con el cineasta responsable del documental».
  Le conmovió mucho la historia más allá de los protagonistas del documental y le resultó muy cercana como cineasta de películas independientes: un proyecto modesto en un festival modesto sobre músicos modestos con grandes sueños que no cejaban en esta búsqueda incansable.
  «A muchos niveles, sentí como si fuera para mí», dice Brewer. «Entendí el estado mental del cineasta, dedicando tanto de su vida a tratar de contar esta historia. Era una conexión comparable a la propia historia de Mike y Claire, porque ellos también invirtieron todo su tiempo y su energía en su grupo. Y no es la típica historia en la que sus protagonistas acaban firmando un jugoso contrato con una discográfica. No es la típica historia que se suele contar sobre artistas».
  En vez de eso, se muestra una trayectoria cuyo potencial en la gran pantalla resultaba totalmente legible para Brewer, cuyas películas a menudo giran en torno a la clase obrera. Lo que vio en Mike y Claire fue, en pocas palabras, una versión de la clase de historia que suele atraer a este director: gente específica de lugares específicos que se esfuerza por alcanzar algo mayor.
  En todo caso, pasaron años hasta que Brewer volvió a la idea, tras la película de 2019 Yo soy Dolemite. Tras el éxito de ese proyecto, su productor, John Davis, quería volver a formar equipo con Brewer y le pidió ideas.
  «Se sentó conmigo y me dijo: “No vas a querer apuntarte, pero tengo una película que quiero hacer”. Y fue cuando me contó la historia», recuerda Davis. «Le dije: “Venga, vamos a hacerla”».
  Davis inmediatamente se dejó conquistar por la historia de Brewer de esa pareja que halló y definió su propia versión del sueño americano, contra todo pronóstico. «Es la historia de dos personas que querían hacer algo y que lo hicieron en sus propios términos: en su comunidad y a su modo. Me pareció maravillosa», asegura Davis. «Trata de gente ordinaria que descubre sus sueños y es capaz de vivirlos en el terreno en el que se mueven, por modesto que sea».
  Ese espíritu soñador desbocado fue un gancho para Brewer. «Siempre me ha fascinado la gente que hace locuras, sobre todo en el mundo de la música», dice Brewer. «Y eso fue lo que vi en Mike: un destello de locura en su mirada, como pensando: “Voy a ser el mejor imitador de Neil Diamond que exista y voy a convertirme en una estrella”. Me inspiró una envidia sana. Siempre he admirado a la gente capaz de silenciar no solo a quienes dudan a su alrededor, sino también la voz que siempre duda más que ninguna, la de nuestro interior, y que no ceja en perseguir ciegamente algo con todos los recursos a su alcance».
  En SONG SUNG BLUE - CANCIÓN PARA DOS, la adaptación narrativa cinematográfica que Brewer acabaría escribiendo y dirigiendo, Mike (Hugh Jackman) y Claire Sardina (Kate Hudson) sienten la llama de su pasión por la música y acaban formando una banda tributo a Neil Diamond llamada Lightning & Thunder. Esta épica historia de amor propulsada por los triunfos, las tragedias y las canciones de una leyenda americana nos muestra cómo esta pareja se conoce ya entrados en años y deciden pasar de ensayar en el garaje de su casa a actuar en los escenarios más prominentes de Milwaukee.
  «Es un cuento de hadas de la clase obrera», dice Jackman que, en lo que posiblemente sea su actuación más ambiciosa hasta la fecha, interpreta a Mike. «Tenemos a dos personas de clase obrera intentando ganarse el pan, cada uno con dos o tres trabajos, sin perder de vista su sueño de subirse al escenario, que es donde se sienten más vivos. Es un cuento de hadas porque se aferran a su sueño con tal fuerza y con tanta fe, esperanza y seguridad que se acaba cumpliendo. Pero el camino a la fama y al éxito no es una línea recta».
  Verdaderamente, entre los modestos éxitos de Mike y Claire encontramos muchos tropiezos y caídas, marcando todo ello un conmovedor viaje que Brewer trazó después de hablar con la verdadera Claire Sardina, su hija Rachel (Ella Anderson) y su hijo Dayna (Hudson Hensley).
«Manteníamos conversaciones por Zoom y así me enteré de montones de cosas que no se incluyen en el documental, pequeños detalles que se convirtieron en grandes escenas y grandes momentos», recuerda Brewer.
  Valiéndose de esos recuerdos, escribió un guion que, según sus palabras, no era una narración exacta de sus vidas, sino la clase de adaptación a la gran pantalla que conecta con el alma y la inspiración de su historia. «Le dije que para mí era como componer una canción y que me encantaría contar con su ayuda para asegurarme al menos de captar la esencia emocional», dice Brewer. «Apoyaron totalmente mi enfoque. Y cuando leyeron el guion, sintieron que cumplía esa meta».
  El alma de esta película, de esta canción, es el inquebrantable amor de Mike y Claire, una dedicación que, en último término, los ayudará a superar una súbita tragedia.
  Es desde ahí, su momento más sombrío, cuando SONG SUNG BLUE - CANCIÓN PARA DOS convierte la adversidad en la asombrosa historia de Lightning & Thunder.

BUSCANDO A NUESTROS MIKE Y CLAIRE...
  Cuando Brewer, junto con las directoras de casting Mary Vernieu y Lindsay Graham Ahanonu, abordó por primera vez a Jackman sobre la posibilidad de interpretar a Mike en SONG SUNG BLUE - CANCIÓN PARA DOS, el actor sintió la llamada del destino. Viendo el documental de Kohs, había conectado mucho con la historia de esa pareja trabajadora que perseguía sus sueños no por la gloria, sino por su amor al escenario.
  «Era una idea tan bonita y fascinante que me pareció toda una oda a los músicos aficionados de todo el mundo», dice Jackman. «La línea entre quien consigue ser una estrella de masas y quien no puede ser muy fina y arbitraria, y esta historia rinde homenaje al tipo de personas que se dedica a tocar teniendo otros trabajos, y que lo hacen por afición y por la voluntad. Les impulsa el amor y es una labor fabulosa. Para mí, esta película es una carta de amor a esos artistas».
  Cuando Mike conoce a Claire, lleva dos décadas en proceso de recuperación. Trabaja de mecánico y acepta otros encarguillos que le van surgiendo, pero en general hace lo que puede por subirse al escenario a actuar. «Sobre el papel, es una auténtica lucha, es duro, pero él siempre se muestra optimista, con una fe infinita en que va a poder vivir su sueño», dice Jackman. «Nunca aparta la mirada de su objetivo, que es ser músico, entretener a la gente. Es un verdadero showman en el sentido de que adora hacer feliz a la gente».
  «Le dije a Hugh que tendría que perder un poco la cabeza», recuerda Brewer. «Quería ver a un tipo un poco loco que persigue un sueño loco, pero cuya vida hace aguas por montones de sitios. Se desmorona, pero sigue insistiendo. Y Hugh entendió perfectamente ese deseo. Como fan de Hugh Jackman, creo verdaderamente que es una de sus mejores actuaciones, si no la mejor».
  Brewer sabía que esta faceta de su interpretación estaba conectando con algo especialmente visceral cuando veía a miembros de su propio equipo emocionarse al ver a Jackman en el set.
  «Los hombres en especial decían cosas tipo que les recordaba a su padre o a ellos mismos», explica Brewer. «Está interpretando todo un himno a las cosas que nosotros no podemos decir: todos queremos intentar alcanzar nuestros sueños, pero también nos preocupa decepcionar a nuestras familias. Y al tratarse de Hugh, que es un gran tipo, amable con todo el mundo, pero también un héroe de acción, conmovió a la gente de formas muy distintas el verlo sufrir y sentir desesperadamente que quiere encontrar su propia felicidad y brindársela a los demás».
  Esa pasión fue el punto el punto de encuentro de Jackman y Hudson. Antes de trabajar juntos en el set, se conocieron en el estudio para grabar las partes vocales de la película.
  «Hugh interpretando a Mike es un auténtico sueño»; dice Hudson. «Hay determinadas personas a las que conoces en el vida trabajando creativamente con las que te sientes completamente a salvo. Sabemos perfectamente cómo es estar con alguien que se entrega totalmente en sus actuaciones. Hugh y yo podríamos perfectamente ponernos a cantar delante de dos personas y ser felices. Tenemos ese espíritu. Para nosotros es auténtico».
  Cuando se conocen, Claire es madre soltera y se las ve y se las desea para sacar adelante a sus dos hijos trabajando como peluquera y cantando como Patsy Cline. Y, de forma similar, siente la fuerza de la pasión y el optimismo, a pesar de todas las dificultades.
  «Es como si se sobrepusiese a lo dura que es la vida y avanzase constantemente con un gran espíritu», dice Hudson, que interpreta a Claire en una actuación tan asombrosamente eléctrica como emocionalmente pura. «A veces conoces a gente así: sus circunstancias no corresponden con la forma en que viven su vida. La viven con una llama encendida en su pecho, con vitalidad, siempre con la convicción de que todo va a ir a mejor, y así es Claire. Pero también existe otra faceta en ella: está siempre rebosante de esa energía y esa vitalidad, pero puede hundirse de cuando en cuando».
  Ese lado oscuro sale a relucir cuando un accidente trastoca por completo la vida de Claire, y los sueños de Lightning & Thunder de pronto se hacen pedazos. Interpretar a Claire requirió un completo equilibrio entre ambos polos: su ferocidad y su magnético fulgor, tanto dentro como fuera del escenario, y la oscuridad a la que sucumbe.
  Brewer vio esa complejidad en Hudson, a quien el director conocía desde hacía años, en un momento que equipara a algo tipo destino cósmico. Cuando empezó a escribir el guion de SONG SUNG BLUE - CANCIÓN PARA DOS, supo reconocer al instante que el papel de Claire requería a alguien especial.
  «Había un componente real e inevitable, y es que la persona elegida tenía que saber cantar. No podíamos elegir a cualquiera y luego cruzar los dedos para que cantase bien», dice Brewer. «Y había otro factor: tenía que ser alguien creíble como madre para las mujeres que vieran la película. Tenemos que creernos que persigue su sueño, pero también que les prepara a sus hijos la merienda y que los recoge del colegio».
  En pleno proceso de casting, Brewer vio casualmente un episodio del programa CBS Sunday Morning que incluía un segmento con Hudson. «Decía que se había hartado de esperar a que llegasen papeles. Que se iba a dedicar a cantar», recuerda Brewer. «Me quedé mirando y pensando: “Oh, Dios mío, ¡es ella!”. Y luego empezó a contar que su hijo había acabado el instituto y se emocionó mucho. Y me dije: “¡Es verdad, además es mamá!”. En ese momento tuve claro que tenía que ser ella».
  Hudson recuerda leer el guion por primera vez de un tirón y sorprenderse llorando. «Me llegó al alma», recuerda Hudson. «Lo que de verdad me hizo mella la primera vez que leí el guion fue que ya no hacemos esta clase de películas, y lo increíble que me parecía estar leyendo una que sí se iba a rodar. Además, llevo queriendo trabajar con Craig desde que nos conocimos, cuando yo tenía 21 o 22 años. Es una locura que haya pasado todo este tiempo y todas estas vivencias, y que ahora por fin nos hayamos unido para hacer una película tantos años después».
  «Nada me había preparado para lo increíble que está en este papel, lo maravillosa que es actuando, la atmósfera que crea, la diversión que aporta, el compromiso que muestra», admite Jackman. «El personaje que ha creado es pura magia. Te derrite el corazón».

CASTING ADICIONAL...
  Elegir a Ella Anderson como Rachel, la hija de Claire, fue quizá una de las primeras decisiones de Brewer. El director había visto la grabación que envió a modo de audición y le hizo una llamada virtual sin saber gran cosa de ella. En esa llamada, Anderson interpretó el monólogo de Rachel en el que le confiesa a Mike que está embarazada.
  «Aportó una emoción al momento tan conmovedora..., pero todo ello sin perder su fuerza y dejando entrever una sabiduría superior a la que se le presupone a alguien de su edad, recuerda Brewer. «Y recuerdo decirle que mucha gente hacía buenas audiciones, pero que bordarla como ella no era tan habitual. Porque, sin duda, la había bordado. Por eso la elegimos de inmediato».
  La rapidez con la que Anderson pudo conectar con las emociones de Rachel se debió en parte a que el personaje y su vida como hija de músicos eran facetas totalmente comprensibles para ella. «Me emocioné mucho cuando leí el guion porque me identifico totalmente con la experiencia de Rachel de crecer con padres músicos: así fue mi vida, además de ser también del Midwest», confiesa Anderson. «Craig ha sabido capturar de forma brillante cómo es la vida para mucha gente así».
  A pesar del asombro de Brewer con la audición de Anderson, hasta que el director no llevó al set a su propia hija no supo del pasado de Anderson como estrella infantil: resultó ser una de las protagonistas durante años de la serie de Nickelodeon Henry Danger. «Hay toda una generación que básicamente ha crecido con Ella Anderson, pero mi generación vivía absolutamente ajena a ello», dice riéndose.
  Una experiencia similar, aunque más estremecedora, fue al acontecida a Brewer tras elegir a King Princess, toda una estrella que despliega una impactante e inesperada interpretación en el papel de Angelina, la hija de Mike.
  «Hablamos y pensé que mi instinto no me estaba fallando, que era perfecta para Angelina. Una vez elegida, me reuní con mi directora de fotografía, Amy Vicent, y me dijo: “¿Has fichado a King Princess?”», recuerda. «Y le dije que sí, que si la conocía de haber trabajado juntas o algo. Porque a mí no me sonaba de nada».
  Vincent procedió entonces a mostrarle la página de Spotify de la estrella. «Me quedé en shock de que fuese una estrella pop indie. ¿Cómo es que nadie me lo había dicho? No tenía ni idea», recuerda Brewer. «Pero eso desde luego demuestra que se ganó el papel sin ningún tipo de favoritismos. Solo por lo buena que es».
  Otra elección crucial fue la de Michael Imperioli, que interpreta Mark Shurilla, un imitador de Buddy Holly que está ahí para apoyar el nacimiento de Lightning & Thunder y que se une al grupo como guitarrista.
  «Me pareció perfecto por muchos motivos», dice Brewer acerca del fichaje de Imperioli. «Ante todo, es uno de los actores más respetados del mundillo, por no mencionar que todo el que ha trabajado con él dice que es un caballero y que tiene un alma asombrosa. Pero lo más importante de todo es que es músico. Tiene un grupo en Nueva York».
  No obstante, el papel exigía una gran destreza con la guitarra tanto como imitador de Buddy Holly como seguramente el mejor al teclado en Lightning & Thunder exceptuando a los propios Sardina.
  «Es la espina dorsal del grupo porque siempre está tocando, y necesitaba a alguien creíble para eso», dice Brewer. «Se tomó la música muy en serio; Michael no improvisa. Quiso ir paso a paso durante todo el proceso. Hay que aprenderse bien la parte de la guitarra en sus dos canciones de Buddy Holly y para él era de suma importancia. No tuvimos que pensárnoslo mucho».
  Mark es quien introduce en la historia a Tom D’Amato, el mánager que ayuda a Lightning & Thunder a seguir funcionando más allá de los escenarios, un papel para quien Brewer tenía claramente una persona en mente.
  «Cuando escribí el guion, no había pensado en principio en Hugh Jackman ni en Kate Hudson, pero sí que veía ya a Jim Belushi como Tom D’Amato», admite Brewer. «Me dije que haría lo que hiciese falta para que Jim aceptara el papel».
  Brewer ya había trabajado con Belushi hacía unos años en un piloto y, desde entonces, tenía ganas de repetir con el actor. Con D’Amato, Belushi resultó perfecto para capturar el elemento especial de ternura luminosa que da alma al personaje. «Quería a alguien que pudiese aportar alegría, como Jim dice», aclara Brewer. «Soy muy fan de él, es un actor fabuloso».
  Completando el reparto está Fisher Stevens interpretando a Dave Watson, el mánager de Mike, que además es su dentista, la clase de papel inusual al que Stevens puede aportar dimensión con su humor y su carisma naturalmente cálidos, además de Hudson Hensley interpretando al hijo pequeño de Claire, Dayna, y Mustafa Shakir como un imitador de James Brown conocido como Sex Machine.

LA BANDA SONORA...
  Construir los elementos musicales de SONG SUNG BLUE - CANCIÓN PARA DOS era posiblemente la misión más crucial e intimidante de la película, un proceso lleno de matices que requería seleccionar y elaborar versiones de la prolífica discografía de Neil Diamond que fueran fieles al espíritu de la obra del cantante y al viaje de Mike y Claire.
  «Queríamos que todo fuese muy creíble y también dar con la nota emocional y la energía correctas para la historia», dice Scott Bomar, el productor musical ejecutivo que lleva colaborando con Brewer en todas sus películas desde 2005 con Hustle & Flow. «Cada canción de la película tiene un propósito temático tanto líricamente como en la forma en que está rodada».
  Brewer llevaba tiempo siendo fan de la obra musical de Diamond. Mientras escribía el guion, revisitó esas canciones que tan bien conocía y comenzó a elaborar una lista de reproducción que funcionase en escenas específicas o que pudiese canalizar momentos que imaginaba en un tráiler de la película.
  «Sentía que necesitaba marcar una senda muy clara de la música de Neil Diamond», dice Brewer. «No quería empezar con Sweet Caroline en el primer momento álgido. En vez de eso, le di vueltas a cómo meternos en la historia y afianzarla musicalmente en esos escenarios en los que recibiríamos la dosis de temazos que buscan los espectadores, pero convirtiendo esos momentos en parte de la narrativa y su crecimiento».
  Elegir las canciones adecuadas era en ocasiones como recibir un auténtico relámpago, descubriendo su conexión espiritual y musical con la historia de amor de los Sardina. «Nunca olvidaré escuchar Play Me y pensar que con esa música es cuando se enamoran», rememora. «La letra de la tercera estrofa, traducida, es: Así fue como acabé recorriendo un camino angosto y espinado, para que otro lugar, otra gracia me salvase. Me quedé alucinado pensado que esa letra describía exactamente lo que ambos estaban atravesando».
  Y así fue cómo el tema acabó sonando al principio de la película en el salón de Claire, cuando empieza a improvisar con Mike, hallando una chispa y una camaradería casi cósmicas, tanto como músicos como en calidad de dos personas que son capaces de encontrar una conexión real ya con cierta edad. Dar vida a ese cóctel supuso deliberar con Bomar y convertirlo en una escena que el público percibiese como un descubrimiento natural y un gran instante en pantalla.
  «Comienza con un precioso riff acústico de guitarra, pero luego entra el elemento de cuerda. Por eso, le dije a Scott que, con un teclado Casio, tal vez podríamos interpretar algunos de los elementos de cuerda, que pareciese como si Claire estuviera componiendo algo con Mike», recuerda Brewer. «La situación tenía que desprender no solo el amor que se profesan, sino su amor por la música».
  Así fue como, juntos, los dos de pronto encuentran el ritmo al unísono, convirtiéndose en compinches musicales y, a medida que los arreglos crecen hasta desbordar la propia estancia, convirtiéndose también probablemente en compañeros de vida.
  «Originalmente, es una canción en la que solo canta Neil, pero la adaptamos para que fuese un dueto entre Mike y Claire», dice Bomar. «Claire también marca la percusión con su teclado Casio y las partes de cuerda. Al ir al montaje, tenemos cuerda de verdad que se fusiona con el teclado para crear un sonido apabullante».
  Hay otras canciones inspiradas en momentos reales de la vida de Mike y Claire. «Forever in Blue Jeans, por ejemplo, la cantan sobre el escenario con Eddie Vedder (vocalista principal de Pearl Jam, fan personal de Lightning & Thunder) para la película, tal y como ocurrió en la vida real.
  Brewer recuerda tratar de encontrar la clase de canción de Neil Diamond que pudiera ser apropiada para inspirar a Mike a verse sobre el escenario como una auténtica leyenda, la clase de canción que daría rienda suelta a su improbable sueño.
  «Vi grabaciones de Mike Sardina actuando ante unas señoras en una especie de club para mayores de 50, casi poniéndoles la entrepierna en la cara mientras cantaba ”You make me sing like a guitar hummin’”, y el público se volvía literalmente loco», dice Brewer. «Y pensé que justo ese era el tipo de tema que cantaría estando en calzoncillos por casa».
  Sweet Caroline, el tema más famoso de Neil Diamond, al final se menciona más veces de las que se oye en la película. En vez de usar como cabeza de cartel el éxito que todo el mundo conoce, Brewer quería tratar el tema como debería hacerse con una canción tan legendaria: «¿Cómo presento la canción que básicamente todo el mundo viene a ver? ¿Cómo hago para que los espectadores se pasen la película esperando Sweet Caroline y que, cuando suene por fin, merezca realmente la pena?».
  Antes de empezar el rodaje, Brewer y Bomar supervisaron la pregrabación de toda la música de la película en Memphis. Ese proceso implicó reunir a un público de músicos de renombre mundial e incluso de personas que trabajaron directamente con el propio Diamond, incluido Richard Bennett, que no solo fue de gira con el músico durante décadas, sino que compuso muchos de los temas de la estrella y fue el guitarrista de Forever in Blue Jeans.
  «Queríamos que la música fuera fiel tanto a las versiones originales de Neil como a la forma en que Lightning & Thunder las hubieran interpretado», dice Bomar. «Vi el documental de 2008 en el que está basado nuestra película al mismo tiempo que Craig, así que estaba familiarizado con la historia y las sensaciones que evocaba. Lo volví a ver unas cuantas veces y también investigué por mi cuenta».
  Tras grabar la parte instrumental, Jackman y Hudson procedieron a grabar sus propias voces , un proceso que resultó ser un fructífero acto de descubrimiento mutuo no solo como Lightning & Thunder, sino como Mike y Claire.
  «No tuvimos tiempo de ensayar antes de la grabación; leímos unas cuantas veces el guion juntos, pero realmente ese tiempo en el que Hugh y Kate estuvieron grabando juntos es cuando empezaron a descifrar a sus respectivos personajes y al que tenían enfrente», dice Brewer. «Ese tiempo que pasaron cantando juntos contribuyó en gran medida a la química que nos muestran ante la cámara. Para cuando se pusieron a actuar, confiaban totalmente el uno en el otro y era como si se conocieran desde hacía décadas».

LA FOTOGRAFÍA...
  Para crear el lenguaje visual de SONG SUNG BLUE - CANCIÓN PARA DOS, a veces ecléctico y otras eléctrico, Brewer se asoció con la directora de fotografía Amy Vincent. La pareja lleva ya años colaborando y ya habían trabajado juntos en tres de las películas de Brewer: Hustle & Flow, Black Snake Moan y Footloose.
  El aspecto visual de la película logra encarnar ese realismo cercano (bares a las tantas de la noche y noches de karaoke en un restaurante tailandés) y la calidez romántica de los sueños de Mike y Claire, así como su ascenso gradual al estatus de leyendas locales.
  «Quería que los bares desprendieran realismo, pero también una cierta magia», dice Brewer. «Cuando tocan en el restaurante tailandés, tiene que percibirse un cierto nivel de horterada, que solo haya luces como de Navidad, pero en la forma de rodar tiene que parecer casi el lugar más mágico de la Tierra. Y Amy sabe cómo conseguirlo».
  Eso significa a menudo buscar el equipamiento adecuado, más que apostar por tecnología cara: «Iluminamos varias de las actuaciones en bares con apliques antiguos sacados de todas partes», dice Vincent.
  Pero, a medida que Lightning & Thunder llegan a la cima y el foco cambia, también lo hace la paleta visual de la película. Brewer quería rodar la escena del gran concierto con opciones cromáticas y texturas lumínicas propias de clásicos como en la película-concierto Stop Making Sense y la película favorita de todos los tiempos de Brewer, Purple Rain (Lluvia púrpura).
  «¿Por qué me encanta la secuencia en la que Prince le canta The Beautiful Ones a Apollonia? ¿Qué es lo que más me gusta?». Brewer recuerda plantearle esas preguntas a Vincent. «Y ella lo tenía claro: esa temperatura lumínica pre-LED de la iluminación de escenarios de finales de los 80. Y removió cielo y tierra para encontrar la forma de conseguirla. Toda la preparación, hasta el más nimio detalle como la lente fresnel, es creación de Amy y su equipo».
  «Gaffer Daniel McCabe y yo elegimos focos auténticos de la época, estrictamente de tungsteno, para nuestras escenas de conciertos, básicamente tipo PAR con geles», dice Vincent. «Utilizamos 3 cámaras Sony Venice 2 para cada actuación, todas con zoom Fujinon Premista y plataformas de movimiento para desplazarlas. A Craig le gusta tener activas las tres cámaras durante todo el número musical para conferir autenticidad a la actuación, y siempre le interesan las pausas cuando la canción acaba y los actores siguen interpretando».
  A través de la lente de Vincent, las imágenes de la película se mueven hábilmente de la energía descarnada a la calidez intrínseca de un drama familiar que nos lleva de antros a estrepitosas salas de conciertos, del salón de una familia de clase trabajadora a la fantasía surrealista del vago paisaje onírico de Claire.
  «La escena del sueño requirió un esfuerzo muy especial», asegura Vincent. «Clay Griffith y su equipo crearon el paisaje onírico en un lugar tangible, con un nivel de detalles extraordinario y donde los artistas del fondo apenas eran visibles en el tenue resplandor rojo de las lámparas de sobremesa. Unos focos de escenario vintage iluminan las cortinas de brillo azulado y Kate sale con su vestido rosa. La paleta cromática es muy distinta a la de tonos madera, turquesa y ámbar que se emplea en la vida doméstica de Mike y Claire. Las transiciones entrando y saliendo de la escena hacen que recuerde a algo, es como un homenaje al cuadro Christina’s World de Andrew Wyeth».
  Brewer recuerda tener una idea para el primer plano de la película y comentarlo nervioso con Vincent en su caravana de camino al set. «Le dije que creía que debíamos enfocar a Hugh: que deberíamos ver en su rostro todo aquello por lo que había pasado, pero dejando traslucir que tiene muy claro lo que quiere», asegura Brewer. «Enseguida me tranquilizó diciéndome que sabía exactamente lo que hacer. “Va a haber luces a unos 6 metros de altura detrás de él que se vean ligeramente desenfocadas y vamos a poner la guinda con las lentes que vamos a usar”. Y de repente me relajé; sentí que tenía una colaboradora y que no había nada que temer».

EL DISEÑO DE PRODUCCIÓN...
  A la hora de crear el mundo de SONG SUNG BLUE - CANCIÓN PARA DOS, el diseñador de producción se centró principalmente en conseguir una autenticidad naturalista, mostrando un mundo que resultara verídico no solo para su época y lugar, sino también para la historia actual de Mike y Claire.
  Ese deseo implicaba investigar a fondo el Milwaukee de principios de los 90 y estudiar meticulosamente las grabaciones reales de los Sardina. «Gozamos de la mejor hoja de ruta que pueda haber, una Biblia de información visual al alcance de la mano con el documental de Greg Kohs», asegura Griffith, que ya había trabajado con Brewer en Yo soy Dolemite. «El documental se grabó a lo largo de 8 años manteniendo un contacto muy cercano con Mike y Claire, así que contar con este tipo de referencia de la época en mi departamento artístico fue básicamente como si me tocara el premio gordo».
  De hecho, crear este mundo sobre el terreno requirió una amplia e intensa búsqueda de localizaciones para la que hubo que recorrerse toda Nueva Jersey, donde tuvo lugar la producción, estrictamente en localizaciones, con el objetivo de recrear Wisconsin.
  «La jefa de localizaciones, Michelle Baker, y yo rastreamos casi cada rincón de Nueva Jersey para nuestra historia con un resultado increíblemente fructífero», asegura Griffith. «Los locales son el segundo hogar de Mike y Claire en Milwaukee, clubes pequeños y locales, además de baretos, y en Nueva Jersey los hay a patadas»..
  El hogar de los Sardina es lo que Griffith denomina «la guinda del pastel», una casa que Baker encontró en el barrio obrero de Old Tappan y que reconstruyeron parcialmente sustituyendo las paredes normales por las de paneles de madera.
  «Con bastante trabajo de diseño de por medio y una intervención estelar por parte de nuestra decoradora de sets Lisa Sessions-Morgan, recreamos y dimos vida a un lugar que transmitía exactamente lo mismo que el hogar de Mike y Claire: una familia obrera con residencia en Rust Belt a la que siempre le cuesta llegar a fin de mes»
  La recreación de Griffith de la vida interior de los Sardina estaba representada por un cálido realismo. Esos elementos de diseño también tenían como intención recrear detalles de época que no son claramente indicativos de una era, sino más bien de la historia específica de un hogar de este tipo.
  «Al igual que los auténticos Mike y Claire, queríamos crear esa sensación de los 90 que se consigue con muebles de los 80 y los 70», dice Brewer. «Al observar la casa que nuestros diseñadores habían hecho realidad, sentí como si regresase a determinados momentos de mi infancia con esos viejos sofás. Queríamos que se pudiese percibir que habían creado un hogar y que, en ese hogar, resulta que la nueva tele estaba encima de la antigua. Es un lugar vivido, y Clay siempre se las apaña para encontrar esa magia en todos estos enclaves».
  Eso incluía una feria de Nueva Jersey que Griffith supo reconvertir en la Feria Estatal de Wisconsin en los 90, con su particular tinte de lugar pasado de moda.
  «Luchábamos contra los elementos tratando de dar con un lugar que pareciese antiguo, porque muchas de estas ferias son bastante nuevas y están llenas de LED», dice Griffith. «Tuvimos la suerte de dar con un sitio maravilloso en Keansburg, Nueva Jersey, que era propiedad de una familia desde 1963 y en el que no había cambiado prácticamente nada desde entonces. Dar con un lugar así fue como un sueño hecho realidad; creo que los cámaras disfrutaron rodando en los entresijos de aquello».

VESTUARIO, PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE...
  Crear el look de Mike y Claire fue un ejercicio de equilibrio entre una autenticidad con matices y un estilo excesivo propio del mundo del espectáculo, entre una realidad obrera de pequeña población y la osada teatralidad de un grupo como Lightning & Thunder.
  Para su vida diaria, el diseñador de vestuario Ernesto Martinez vestía a Jackman y Hudson como una pareja que simplemente intenta mantener a flote su familia.
  «Nos inclinamos hacia un tono de familia currante de Milwaukee», explica Martinez, que ya había trabajado con Brewer en Noche de combate: El atraco del millón de dólares. «A los atuendos diarios de Claire les conferimos algún que otro toque brillante para que se notase que también se dedicaba al mundo del espectáculo y que se aferraba a esa parte de su realidad. La cosa va pivotando a medida que la película avanza. A Mike lo enfoqué como un trabajador que subsiste como puede; se dedica al mundillo de los coches y hace lo que haya falta para ganarse el pan de su familia».
  Para las respectivas semblanzas de Mike y Claire como Neil Diamond y Patsy Cline, Martinez investigó a fondo a estos artistas y diseñó un amplio abanico de unos 30 atuendos fieles respecto a dichos cantantes, pero que también reflejaban limitaciones realistas de los Sardina.
  «Elegimos un par de modelitos de Patsy Cline para Claire que correspondían más bien a su periodo de “vaquera”, inclinándonos hacia su primera época y sus canciones más famosas», dice «En el caso de Mike, nos ceñimos a las camisas brillantes y los pantalones oscuros de Neil para su cambio de imagen. Quería reflejar el hecho de que, por aquel entonces, no tenía dinero».
  Algunos de los detalles también implicaban un reflejo deliberadamente imperfecto de la época. Inspirándose en los looks reales del documental de Kohs, la jefa del departamento de peluquería Alicia Zavarella reflejó un estilismo tanto propio de la época como impropio, en parte.
  «Mi equipo y yo nos aseguramos de que los looks fueran coherentes con la época de los 90, además de introducir sutiles influencias y personajes de los 80». dice Zavarella. «Queríamos dejar constancia de que algunas personas, viniendo de una pequeña población en Milwaukee, mostrarían un cierto desfase estilístico».
  De un modo similar, cuando la responsable de peluquería Anouck Sullivan estaba creando la imagen de Lightning & Thunder, apostó por el maximalismo propio de los músicos que se dedicaban a imitar a otros.
  «Tanto en la vida real como en la película, las actuaciones en vivo de Mike y Claire eran más artificiosas y elaboradas, y conllevaban más maquillaje», asegura Sullivan. «Su look es mucho más exagerado cuando suben al escenario, pero sin dejar por ello de transmitir la pureza y la intimidad de los personajes. Están representando a gente real como problemas reales, no eran intérpretes pulidos de Hollywood. Era importante no apostar por estilos demasiado perfectos».
  Para las apariciones fuera del escenario de Mike y Claire, Sullivan empleaba los looks de la vida real del documental de Kohs como una especie de punto de inspiración, estudiando también una estética más amplia de esos años para no ceñirse estrictamente a lo que podría llevar una pareja de Milwaukee de los años 90.
  «Hice un estudio exhaustivo de los personajes tanto en el escenario como en su día a día, de sus amigos y familiares, de su público y del momento y del lugar en el que estaban, dentro del contexto del país. Lo que la gente percibe como específico de una era es diferente en función de dónde te encontraras en ese momento», dice Sullivan. «Creé muchos tablones de inspiración para nuestro equipo con el objetivo de asegurarnos de que el reparto y los extras pareciesen gente real, no actores interpretando un papel».

UN SUEÑO SURREALISTA...
  Entre la desolación y los giros inesperados de la vida, SONG SUNG BLUE - CANCIÓN PARA DOS es en último término una historia propulsada por el amor y la alegría de perseguir nuestros sueños acompañados por la gente que más queremos. Sirviéndose de numerosos ingredientes, desde la chispa de las canciones de Neil Diamond interpretadas en bares y clubes de Milwaukee hasta la devoción de Mike y Claire que les hace superar todos sus altibajos, la película rinde homenaje a los lazos que convierten la música, la lucha y la pérdida en algo trascendental.
  «Es entonces cuando se convierte en una historia sobre el amor y la dedicación a tu ser amado», dice Hudson.
Pero, ante todo, el poder, la pasión y el placer de actuar sobre el escenario es la medicina a la que Lightning & Thunder acaban volviendo una y otra vez.
  «Esta película es una carta de amor a los músicos de todo el mundo que consagran su vida a la música, que no actúan en el Madison Square Garden, sino en bares locales, que lo dan todo en la noche de karaoke, que cantan en el escenario de la feria local ante un público de nueve personas, lloviendo y pasándoselo en grande», dice Jackman. «Y dentro de eso hay una gran historia de amor, una en la que uno más uno es igual a tres, en la que dos personas se unen y se apoyan en todo, encendiendo la chispa de la magia».
  Nadie conoce esa magia como la propia Claire Stengl. «Ha sido un sueño absolutamente gratificante y emocionante del que no quiero despertar», dice Stengl. «La palabra correcta para definirlo es, desde luego, una que ya ha dicho mucha gente: surrealista».
  Si Mike siguiera entre nosotros, ¿qué hubiese pensado de algo así de surrealista, de un retrato en la gran pantalla absolutamente extravagante y conmovedor de los momentos más dulces y amargos de Lightning & Thunder y de la historiada vida que compartió con Claire?
  «He hablado con todos los familiares que le quedan vivos y la opinión al respecto es unánime: le hubiera encantado», asegura Brewer. «Que la mayor estrella del mundo le esté interpretando, que la película vaya a estrenarse en cines para que todo el mundo pueda ir a verla, que haya siquiera una película sobre él. Aunque no es de extrañar que haya una película sobre su vida, porque fue una vida asombrosa».

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