INFORMACIÓN EXCLUSIVA
Filmada en la zona costera de Mogán, la brisa de esta isla acompaña a una trama cargada de misterio y erotismo, con la historia de una pasión tan imposible como inevitable y un secreto que sale a la luz. Días de agosto promete seducir también con su ternura, su vitalismo, pero sobre todo con una emocionante reflexión vital.
Asegura su director, que siente que tiene "todos los ingredientes que quería para Días de agosto: la sensualidad del calor, la luz del verano, los deseos prohibidos, los conflictos familiares, las miradas furtivas… y cuatro actores en estado de gracia interpretando a unos personajes a los que el verano cambiará para siempre."
ENTREVISTA AL DIRECTOR...
¿Por qué crees que la película puede resultar atractiva para un amplio público?
Tiene todos los ingredientes que quería para Días de agosto: la sensualidad del calor, la luz del verano, los deseos prohibidos, los conflictos familiares, las miradas furtivas… y cuatro actores en estado de gracia interpretando a unos personajes a los que el verano cambiará para siempre.
¿Qué destacarías como elemento clave de tu apuesta como cineasta?...
La labor básica en esta película era desarrollar una buena dirección de actores. El guion plantea una serie de conflictos entre varios personajes que en algunos casos forman parte de una familia y desde el minuto cero tuve claro que sus interpretaciones debían extraordinarias. Para eso, ensayamos muchísimo, trabajamos especialmente los diálogos, que son para mí los que sostienen la película. El mayor reto era ese y estoy feliz con el resultado.
¿Cómo ha sido dirigir al reparto de esta producción?...
Ha sido la mejor parte de mi experiencia como director. Trabajar con Maggie Civantos y Roberto Álamo ha sido un placer porque son intérpretes que se entregan al máximo y mejoran la jugada. Pau Simon y Berta Galo aportan una luz, una frescura y una naturalidad que le va muy bien a la película. Creo que los cuatro son un conjunto coral perfecto.
¿Qué destacarías de su cuidada apuesta visual?...
Tanto con el director de fotografía Dani como con la directora artística Itziar, queríamos generar una atmósfera cálida y veraniega a través de la luz, de los colores del vestuario y de los espacios. Esa casa y su ambientación se ha convertido en un personaje más de la película.
¿Qué destacarías como elemento clave de tu apuesta como cineasta?...
Es un viaje, es un cuento de cuatro personajes a lo largo de un verano en el mes de agosto donde hay muchas transformaciones. Digamos que, en el caso del personaje de Juan, el protagonista que interpreta Pau, vive un coming of age. Comienza la película como un adolescente y se convierte en un joven más maduro. Ese arco narrativo en todos los personajes es lo que da consistencia al film y lo convierte en un cuento de verano en el que vives la intensidad, los momentos felices y tristes de todos los personajes y sales con una sensación agradable al final.