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CONCEPTO...
“El Mal” es un proyecto que se apoya en la larga y sólida tradición del suspense, en la combinación de una historia sobrecogedora, un sólido reparto internacional, y un reconocido autor capaz de conducir y remover los profundos sentimientos del espectador.
Y, por encima de todo ello, “El Mal” propone una novedosa y cruda visión de aquello que tanto nos inquieta y atrae. De la sorprendente cercanía existente entre el bien y el mal, entre el odio más destructivo y el amor más puro.
¿Prefieren ustedes a Luke Skywalker o a Darth Vader? ¿a Clarice Starling o a Hannibal Lecter? ¿a Van Helsing o a Drácula?
Nosotros también.
LA ATRACCIÓN DEL MAL...
La atracción hacia el mal es seguramente uno de los fenómenos más difíciles de explicar en la conducta humana. Sin embargo responde en realidad a una inclinación natural, como natural resulta la atracción entre opuestos, y la curiosidad que sentimos hacia aquello que sencillamente es parte de nosotros y por tanto nos completa. Negativo y positivo, luz y oscuridad, bien y mal, representan abstractas necesarias cualidades del Universo que habitamos.
Las religiones y corrientes espirituales, filosóficas y éticas más populares propician y aplauden la comprensión, la empatía y el perdón entre los seres humanos. En la práctica, pocos seres humanos asumen esta loable premisa. En muchos casos los hombres justifican sus sentimientos de ira, rencor y venganza, y propician mecanismos para disculpar sus posturas menos piadosas. En la mayoría de los casos simplemente agachan la cabeza o miran para otro lado. Por eso tal vez, el arte, y el cine en concreto, ofrece una forma de reproducir sentimientos demasiado inconfesables o presumiblemente ajenos a nosotros mismos. Algo perfecto para ser observado como espectador.
CRIMEN Y PERDÓN...
Y de entre todas las malas conductas, de entre todas las acciones reprobables, la más abyecta es sin duda el asesinato. El imperdonable hurto de la vida ajena. La impune visión de un acto homicida nos perturba y horroriza y, sin embargo, no desarrollamos la misma empatía para con todas las víctimas. Y es la propia naturaleza de cada individuo y la cultura social y familiar aprendida la que enfatiza o silencia esa solidaridad.
La capacidad de perdonar es lo que nos hace humanos y únicos, la mayor prueba de amor. Por ello, he intentado concebir al peor de los seres humanos y sugerir al espectador la posibilidad de su perdón. Ese sería para cada uno un hermoso ejercicio personal.
“El Mal” no busca la exhibición o exaltación de la violencia ni de su estética, ni el morbo provocado por su visión, pero sí su sentido metafórico y simbólico.
El aspecto formal y narrativo no es explícito, y persigue un tono realista y no enfatizado. Por supuesto es una historia turbadora, cuya escritura obliga al autor a indagar con dolor y pudor en el más profundo interior y, también, observar a otros en su aparente certeza moral. Pero justamente esta película habla sobre las carencias emocionales y el daño, el horror, que esta falta de amor nos provoca. De que no cultivar el amor, marchita el alma.
“El Mal” se define básicamente como una historia de suspense. Una donde el espectador intuye que algo inquietante va a ocurrir, pero no sabe cómo ni cuándo. Pero también pretende mover al espectador a preguntarse sobre sus propias certezas, sobre su capacidad para amar y asumir su propio inexcusable lado oscuro.
NOTAS DEL DIRECTOR...
¿Quién les interesa más, Elliot Ness o Al Capone, Marion Crane o Norman Bates, Bobby Ewing o JR, Liza o...Bart Simpson?
¿Cómo explicar la irracional atracción del ser humano hacia el lado oscuro? Una seducción que ha propiciado algunas de las historias y personajes más interesantes y legendarios de la historia de la literatura, el teatro, el cine o la televisión. Y, sin embargo, esta extraordinaria comunión con el público y el inconsciente colectivo es habitualmente negada o justificada, tal vez por motivos morales o éticos, o por simple temor a asumir una parte de nuestra Naturaleza.
Esta es una época en la que las viejas fórmulas están definitivamente gastadas. Una época para una generación de espectadores que hace tiempo que ha perdido la inocencia, espectadores que no se conforman con una nueva visión del mismo punto de vista convencional. El cine ha mostrado ya las vísceras, paseado los cadáveres, embadurnado de sangre las pantallas enseñando todo lo que, tiempo atrás, se ocultaba con pudor. Pero hoy el cine puede comenzar a mostrar algo que aún se oculta con vergüenza y temor, el rostro humano escondido en la sombra. La verdadera naturaleza del mal.