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SINOPSIS
Si descubrieras que no estamos solos, si alguien te abriera los ojos y te lo demostrase, ¿te asustarías?...
INTÉRPRETES
JOSH O'CONNOR, EVE HEWSON, EMILY BLUNT, COLIN FIRTH, COLMAN DOMINGO, WYATT RUSSELL, HENRY LLOYD-HUGHES, JIM PARRACK, MICHAEL GASTON, McKENNA BRIDER, GABBY BEANS, TOMMY MARTINEZ, SWANMY SAMPAIO, AMELIE McKENDRY, ELLIOT VILLAR, COURTNEY GRACE
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INFORMACIÓN EXCLUSIVA
Steven Spielberg, presidente de Amblin Entertainment, es uno de los cineastas más exitosos e influyentes de la industria cinematográfica. Lleva dirigiendo verdaderos fenómenos cinematográficos desde mediados de los 70, cuando Tiburón se convirtió en la primera película en recaudar 100 millones de dólares, transformando para siempre la industria cinematográfica y cimentando su trayectoria para acabar encumbrado como padre del blockbuster moderno.
Spielberg es una de las pocas personalidades que puede presumir de haberse alzado con el Oscar®, el Emmy®, el Grammy® y el Tony® en el ámbito del cine, la televisión, la música y el teatro. Ha ganado el Premio Kennedy Center Honors y el Premio Irving G. Thalberg de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. En 2015, el presidente Barack Obama le otorgó la más alta condecoración civil, la Medalla Presidencial de la Libertad, y, en 2024, el presidente Joe Biden le impuso la prestigiosa Medalla Nacional de las Artes.
Spielberg ha recibido nominaciones al Oscar® a la Mejor Dirección por Los Fabelman, West Side Story, Lincoln, Múnich, E.T. el extraterrestre, En busca del arca perdida y Encuentros en la tercera fase, y del Sindicato de Directores de EE. UU. también por esos títulos, además de por Amistad, El imperio del sol, El color púrpura y Tiburón. Ostenta el récord de ser el director con mayor número de nominaciones del Sindicato de Directores de EE. UU. y recibió el Premio de Honor de esta institución en el año 2000 en reconocimiento a toda su carrera.
LA HISTORIA...
En 1977, Steven Spielberg capturó la imaginación del público con Encuentros en la tercera fase, haciendo sentir a los espectadores una mezcla de asombro, sorpresa y esperanza por lo que podría suceder ante un contacto con un tipo de vida extraterrestre. Ahora, cierra el círculo temático de su trascendental obra maestra de ciencia ficción presentándonos este thriller. «Durante Encuentros en la tercera fase no hacía más que repetirme que sería maravilloso que todo aquello acabara siendo realidad», asegura Spielberg. «Casi 50 años después, lo que pienso es que lo realmente maravilloso sería saber si todo eso es cierto».
Con una historia creada por el propio Spielberg y un guion escrito por David Koepp, EL DÍA DE LA REVELACIÓN plantea preguntas muy provocadoras sobre los misterios de la existencia humana y el coste para la humanidad que tiene que las respuestas a esos misterios se mantengan en secreto, todo ello materializado en forma de una trepidante película de acción desbordante de imaginación. La película representa la expresión última de la fascinación de Spielberg por lo que él llama «los grandes desconocidos del cosmos», una fijación que data de su infancia y de la época en la que su padre le introdujo en el mundo de la ciencia ficción y de la rigurosa ciencia de la astronomía. «Recuerdo que, un verano, mi padre me llevó a ver las Perseidas, esa lluvia de meteoritos anual, cuando vivíamos en Nueva Jersey», explica Spielberg. «De la noche a la mañana, desarrollé una inmensa curiosidad por todo lo que pasa en las estrellas, en esos planetas que orbitan en cualquiera de los innumerables sistemas solares, y me preguntaba si en alguno de ellos habría una civilización suficientemente avanzada como para cruzar el universo».
Esa inmensa curiosidad sobre las posibilidades de otros mundos propulsó la carrera cinematográfica de Spielberg. En 1964, con 17 años y la ayuda de su familia, amigos y compañeros de clase, grabó una película de dos horas y veinte minutos usando cámaras Super 8 mm y que tituló Firelight; trataba de un grupo de científicos que investigaba objetos voladores no identificados. «Fue mi primera película sobre OVNIS», asegura Spielberg. Sería la primera de varias, producidas con cámaras mucho más sofisticadas: Encuentros en la tercera fase, que le valió sus nueve primeras candidaturas al Oscar®; E.T. el extraterrestre (1982), todo un fenómeno mundial que convirtió a su inolvidable protagonista en un imperecedero icono pop; y La guerra de los mundos (2005), una adaptación del clásico de H.G. Wells y la más oscura de entre las películas de ciencia ficción espacial del cineasta.
Aunque no sea una secuela de Encuentros en la tercera fase (por mucho que digan algunos por Internet), EL DÍA DE LA REVELACIÓN nos hace rememorarla presentándonos una historia que lidia con un tema recurrente en el ámbito de los «fenómenos anómalos no identificados»: las maniobras del gobierno por ocultarnos la verdad o desincentivar cualquier tipo de interés al respecto.
Spielberg ya había dramatizado los peligros y el precio de ocultar la verdad con su drama de 2017 nominado al Oscar® Los archivos del Pentágono, que narraba las dificultades de unos periodistas a principios de los años setenta para publicar los «papeles del Pentágono», un informe ocultado sobre la Guerra de Vietnam llevado a cabo por el Departamento de Estado que concluía que era imposible que Estados Unidos lograra sus objetivos en la región. La decisión de Spielberg de revisitar este asunto, en este caso en el ámbito del conocimiento militar de fenómenos anómalos no identificados, se inspiró en un destacado artículo de The New York Times publicado en diciembre de 2017 y titulado Glowing Auras and ‘Black Money:’ The Pentagon’s Mysterious U.F.O. Program (Auras luminosas y “dinero negro”: el misterioso programa sobre OVNIs del Pentágono). El informe desvelaba que el Departamento de Defensa había estado financiando un programa de inteligencia militar secreto para investigar este tipo de fenómenos e incluía un vídeo grabado por cazas de encuentros cercanos concretos con aeronaves inexplicables. Este explosivo artículo acababa citando al antiguo director del programa afirmando que dichas pruebas «no es algo que ningún gobierno o institución deba clasificar para mantenerlo en secreto de cara a la gente».
«Ese artículo reactivó de nuevo mi interés en todo el asunto de los fenómenos anómalos no identificados y de los OVNIs», explica Spielberg. «Y no fui el único al que le pasó. Cuando la historia vio la luz, captó la atención de mucha gente que nunca había creído en los OVNIs anteriormente, y de muchísimos de nosotros que siempre habíamos pensado que pasaba mucho más de lo que nos han contado. Creo que las preguntas de la gente sobre lo que está pasando —en el cielo, en nuestro mundo, en la propia realidad— han alcanzado un punto crítico de total fascinación. ¿Estamos solos o no? Y, si el gobierno lo sabe, ¿por qué no nos lo ha contado? Eso es lo que me hizo preguntarme si tal vez era el momento de crear otra historia en mi canon de relatos de extraterrestres, que siempre han formado parte de mi carrera».
Spielberg tenía otras historias que contar antes, en concreto Ready Player One (2018), West Side Story (2021) y Los Fabelman (2022), esta última nominada a dos Oscar® en las categorías de Mejor Película y Mejor Dirección. En julio de 2023, cuando empezaba a plantearse cuál sería su siguiente proyecto, el Congreso de los Estados Unidos le ayudó a decidirse cuando un comité de supervisión interno comenzó a celebrar una serie de audiencias de alto perfil sobre fenómenos anómalos no identificados bajo el nombre de «Fenómenos anómalos no identificados: implicaciones para la seguridad nacional, la seguridad pública y la transparencia gubernamental».
Inspirado, Spielberg comenzó a escribir una historia en la aplicación de notas de su teléfono. «Comencé por el final», asegura Spielberg. «Lo curioso es que me pasó lo mismo con Encuentros en la tercera fase: empecé por la última escena y luego fui hacia atrás pensando cómo podía acabar todo de aquel modo, con personajes que pudieran hacernos vivir una historia con la que sentirnos identificados y desentrañar todos los misterios hasta llegar a aquel acto de comunión». Mientras iba escribiendo la historia que acabaría titulándose EL DÍA DE LA REVELACIÓN, Spielberg compartía actualizaciones con sus socios clave, incluida su socia productora de toda la vida, Kristie Macosko Krieger. «Todos los días me llegaba algo de su aplicación de notas», nos cuenta Macosko Krieger. «Cada vez era un poquito más largo, cada día un poco más, desvelándome fragmentos a diario. Al final, estábamos en plan: “¿Esto qué es? Qué va a pasar ahora?». Al cabo de dos o tres meses, teníamos en proyecto un nuevo thriller escrito por Steven Spielberg que ocupaba unas 52 páginas en una aplicación de notas del iPhone».
Cuando Spielberg acabó el primer borrador, compartió la historia con Koepp. «Me pareció extraordinaria», confiesa Koepp que, en ese momento, estaba totalmente inmerso en escribir el guion de Jurassic World: El renacer para la productora de Spielberg, Amblin Entertainment. «Steven sabía exactamente lo que quería decir. Tenía muchísimos detalles específicos y montones de grandes ideas. La mayor parte de los personajes y la trama ya estaban ahí y el último acto era perfecto. Le di un par de indicaciones y le animé a escribirlo él mismo, pero Steven quería contar con un colaborador. Y, como no podía sacármelo de la cabeza, cuando me preguntó si quería participar y escribir el guion, le dije que me ocuparía de ello cuando acabase con El renacer».
Una de las cosas que más le atrajo a Koepp sobre el proyecto de Spielberg fue que quería presentar todas sus estimulantes ideas en forma de un thriller conspiratorio ambientado en los setenta. «Es uno de mis géneros favoritos», dice Koepp, citando el clásico de 1975 de Sydney Pollack Los tres días del cóndor, protagonizado por Robert Redford y Faye Dunaway, como piedra angular de su imaginario particular. «Hay películas muy intensas que, en esencia, tratan de la verdad. Hay un personaje que quiere contar la verdad y existen varios intereses aliados que quieren básicamente impedir que eso ocurra. Aquí, la verdad que se busca dilucidar es si los alienígenas nos han visitado o no. Se trata de un tema que Steven ya ha explorado en otras películas, claro, pero todas son radicalmente diferentes en cuanto a estilo y tono. De un modo similar, aunque esta película mantiene una cierta conversación con sus otros títulos, se trata de un enfoque totalmente nuevo para él. Creo que le hará plantearse al público cuánto de lo que se cuenta es ciencia ficción o podría ser ciencia, sin más. Desde mi perspectiva de guionista, yo calificaría esta película como un thriller de ciencia ficción».
Para convertir el proyecto de Spielberg en un guion, Koepp comenzó por dar cuerpo a los dos personajes protagonistas: Margaret Fairchild (Emily Blunt), una presentadora que se ocupa del parte meteorológico en una cadena de televisión local de Kansas City, y el Dr. Daniel Kellner (Josh O’Connor), un experto en ciberseguridad que trabaja para WARDEX, una turbia agencia dentro del entramado industrial militar que guarda pruebas sobre visitas alienígenas que se remontan al caso Roswell de 1947. (El nombre de WARDEX significa “Waived Reporting, Development and Extraction”, o dispensa de informes, desarrollo y extracción. «Dispensa de informes» es un término que se aplica a agentes o grupos afiliados al gobierno que no están obligados a enviar datos, documentos ni ningún tipo de informe para rendir cuentas a agencias reguladoras. Koepp descubrió el término investigando las transcripciones de las sesiones del Congreso sobre fenómenos anómalos no identificados).
Tanto Margaret como Daniel comparten una conexión especial con la historia secreta que WARDEX custodia, pero sus recuerdos sobre la misma son imprecisos y no son capaces de comprender lo poco que recuerdan. Para descifrar su críptico pasado y poder actuar en consecuencia, deberán confiar en la ayuda de aliados muy peculiares, cada cual con sus propios intereses, mientras tratan de huir de poderosas fuerzas decididas a detenerlos por todos los medios necesarios.
«Steven insistió mucho en que nuestros héroes y todos los personajes fueran lo más ricos y complejos posible», asegura Koepp. «Siempre estaba preguntando: “¿Quiénes son estas personas? Vamos a averiguar los detalles y a implementar retazos de conductas que puedan expresar sus particularidades como personajes, que no sean meros arquetipos funcionales”. Margaret y Daniel son, hasta cierto punto, héroes especiales “elegidos”, pero Steven insistía mucho en que el espectador debía poner conectar con ellos en todo momento y que no podían dejar de ser interesantes. Los personajes que tienen secretos son divertidos de escribir y divertidos para el público. Te mantienen en vilo, porque tratas de averiguar constantemente lo que ocultan. Y es aún mejor cuando un personaje es un misterio para sí mismo, porque eso le plantea un problema fascinante. Hay gente que tiene las respuestas que buscan Margaret y Daniel. Pero antes, deben decidir si realmente desean conocer esas respuestas, porque siempre es muy arriesgado desvelar verdades ocultas sobre ti mismo. Total, que la historia cuenta con capas de misterio y drama personal, y eso es algo que me encanta, como guionista y como espectador».
Koepp también fue muy cuidadoso con los personajes secundarios más importantes: Noah Scanlon (Colin Firth), el déspota líder de WARDEX, que cree que la información que protege su agencia haría que se tambaleara la civilización humana si se hiciera pública; Hugo Wakefield (Colman Domingo), en su día un auténtico convencido de la labor de WARDEX, y ahora reconvertido en un enigmático aliado de Daniel y Margaret; y Jane Blankenship (Eve Hewson), exmonja y compañera de Daniel, cuya perspectiva religiosa da idea de lo que el día de la revelación podría significar para el mundo. «Fue muy interesante el proceso de escribir y reescribir centrándonos cada vez solo en uno de los protagonistas», dice Koepp. «Había un borrador de Daniel, un borrador de Margaret, un borrador de Jane, un borrador de Hugo, un borrador de Scanlon... Hicimos una pasada de guion por cada uno de los personajes para pensar toda la historia desde su perspectiva. Los personajes cobraron vida en ese proceso».
Los elementos científicos de EL DÍA DE LA REVELACIÓN están inspirados en ideas del mundo real sobre fenómenos anómalos no identificados y programas gubernamentales relacionados con estas ciencias inexplicables: el caso Roswell, los círculos de las cosechas, los recuerdos recobrados de encuentros alienígenas, investigaciones de la CIA sobre avistamientos remotos (visiones psíquicas), experimentos militares con tecnología alienígena recuperada y mucho más. «La película se sirve de lo que la gente sabe porque la idea es que el poder ha estado encubriéndolo todo y tratando de convencer a la gente de que lo que ha ido oyendo a lo largo de los años no es verdad», dice Koepp. «Por eso, era importante para Steven que no nos desviáramos mucho de las historias que nos han contado. Dicho lo cual, también queríamos aportar un toque de imaginación, así que implementamos montones de ideas originales derivadas de tropos establecidos».
Tal vez la invención más significativa fue la que inspiró muchas de las escenas más imaginativas de EL DÍA DE LA REVELACIÓN: un dispositivo superavanzado tecnológicamente capaz de producir diferentes efectos en función del usuario, pero que nadie entiende realmente. En manos de Scanlon, el llamado «dispositivo» es un arma de control mental, lo que da origen a momentos tan surrealistas como aterradores de auténtica guerra psíquica. En manos de Margaret, es una forma de autodefensa y un portal para explorar su pasado. «Si te sumerges de lleno en todas las leyendas existentes sobre OVNIs, te encontrarás muchas especulaciones sobre que varios avances tecnológicos que hemos realizado como civilización deben su existencia a elementos rescatados de naves de origen desconocido manipulados posteriormente por humanos. Es pura especulación, por supuesto, pero es una idea que siempre me ha interesado», dice Spielberg. «Se me ocurrió algo que pensé que serviría para contar la historia y enriquecer los temas de la trama: un aparato tecnológico que WARDEX nunca hubiera sido capaz de analizar. Desde luego no es una varita mágica ni un arma, aunque Scanlon la use como tal. Fue creada con otros muchos fines mejores».
EL DÍA DE LA REVELACIÓN guarda un cuidadoso equilibrio entre escenas en set extremadamente conceptuales y otras más ancladas en la realidad, pero igualmente fascinantes. Además de tomar como modelo los thrillers conspiratorios de los setenta, la película se convierte a ratos en la clásica carrera contrarreloj con intensas persecuciones en coche y escenas de acción. «Me pareció que, sin lugar a duda, había que acoplar un par de motores potentes a la historia para embarcar a los espectadores en un viaje que los dejara sin aliento», explica Spielberg. «Quería que se respirase ese espíritu desde primer plano hasta el acto final de 20 minutos, que la película nos transportase a una epifanía compartida sobre lo que le está ocurriendo al mundo, lo que nos han estado ocultando y lo que ahora sabemos».
Entre las escenas de acción de intrincada preparación hay una grabada en set que incluye una colisión ferroviaria. Se trata de una escena que los aficionados de Spielberg verán como una especie de momento de cierre de círculo para el director, dado que, para sus primeros experimentos grabando cuando era crío (tal y como dramatizó en la semiautográfica Los Fabelman), representaba choques con trenes de juguete y los grababa con una cámara Super 8. Tal y como Spielberg nos cuenta, la escena del tren de EL DÍA DE LA REVELACIÓN supone hacer realidad una idea que llevaba queriendo hacer desde El diablo sobre ruedas, su primera película de estudio, producida por Universal como proyecto televisivo en Estados Unidos y estrenada en cines en otros países. «La versión para televisión duraba 74 minutos, pero, para cumplir los requisitos necesarios para su estreno internacional como película, debía alcanzar los 90 minutos, así que Universal me dio permiso para rodar 16 minutos adicionales», dice Spielberg. «Se me ocurrieron cosas para varias escenas. Una de ellas era que un misterioso camión que sigue al personaje de Dennis Weaver se pone detrás de su coche y comienza a empujarlo hacia un tren de mercancías. En El diablo sobre ruedas, el tren pasa y Dennis Weaver no llega a recibir impacto alguno. En EL DÍA DE LA REVELACIÓN, sin embargo, he podido hacer lo que de verdad deseaba desde entonces».
Los temas y las ideas de EL DÍA DE LA REVELACIÓN nos hacen pensar de varias formas en acontecimientos actuales (la historia está ambientaba en una crisis geopolítica ficticia que corre el riesgo de convertirse en guerra mundial) y en debates de hoy en día sobre el secretismo y la transparencia, la conflictos ideológicos y la necesidad de abrir la mente para empatizar, sobre la religión y la ciencia, y el uso y abuso de la tecnología. Pero Koepp asegura que, a lo largo del proceso de escritura de dos años, la prioridad fue siempre crear personajes atractivos y una trama apasionante que permitiesen que la relevancia y el significado de la cinta emergiesen por sí mismos. «El objetivo de Steven en cualquier película es explorar la naturaleza humana, independientemente del género, el texto o el tema que se trate», dice Koepp. «Quiere saber si podemos descubrir algo real sobre esos personajes. Si podemos presentar personajes en pantalla con los que la gente se sienta identificada de algún modo y cómo podemos hacerlo de un modo cinematográfico. Lo principal nunca es hablar de los grandes temas, en realidad. Estamos intentando contar la mejor historia posible y presentar los personajes más creíbles que podamos. Y, si hacemos eso bien, los temas interesantes surgen. Pero ese carro no puede llegar sin caballos, la verdadera fuerza motriz».
Para Spielberg, los temas interesantes que fueron surgiendo transformaron una historia inspirada en encuentros reales con fenómenos anormales no identificados en una visión mucho más amplia que habla de necesidades urgentes y problemas propios del momento en el que vivimos. «EL DÍA DE LA REVELACIÓN es una película sobre la desinformación y el desafío de hallar la verdad en una cultura en la que la gente poderosa tiene herramientas para desdibujar las líneas de los hechos y la ficción, de lo que es real y lo que no, con el objetivo de proteger y fomentar sus propios intereses», dice Spielberg. «Es una película que también plantea interrogantes sobre lo que hacemos con una verdad que expande nuestra comprensión del universo de un modo que desafía las creencias que dan significado a nuestra vida, incluida la religión. Expediente X nos mostró que la verdad está ahí fuera, pero ¿qué ocurre cuando la averiguamos? ¿Somos capaces de aceptarla? ¿La rechazamos? ¿Nos unirá o nos dividirá más? En todo caso, creo que EL DÍA DE LA REVELACIÓN es, en último término, una historia sobre la empatía como recurso extraordinario, y cómo es un valor que debemos compartir con el mundo entero, no atesorarlo por propio interés o reservarlo para la gente más cercana a nosotros».
LOS PERSONAJES...
Margaret Fairchild- Emily Blunt...
Meteoróloga de un canal de televisión de Kansas City que aspira a oportunidades más interesantes en el mundo del periodismo y de las comunicaciones para el gran público, Margaret Fairchild ve su deseo cumplido del modo más irónico posible cuando descubre que tiene una profunda conexión con secretos capaces de cambiar el mundo y que solo ella puede contar, siempre que sea capaz de escapar de quienes parecen decididos a silenciarla.
Para interpretar a Margaret, Spielberg recurrió a Emily Blunt, estrella de la supertaquillera película de terror Un lugar tranquilo y nominada al Oscar® a la Mejor Actriz Secundaria por su papel en la épica película de Christopher Nolan de 2022 Oppenheimer. Hace poco la hemos podido ver en El diablo se viste de Prada 2, secuela de la película que la catapultó a la fama en 2006. «Cuando te dicen que Steven Spielberg quiere quedar contigo, es una de esas situaciones en las que, si tuvieras una mochila propulsora, te la pondrías para salir pitando hacia la reunión lo antes posible», asegura Blunt. «Estuvimos una hora sentados y hablamos de todo, aunque yo en realidad tenía que esforzarme por no hablar todo el rato de Tiburón, que es mi película favorita. Pero empezamos a hablar de Encuentros en la tercera fase y me describió EL DÍA DE LA REVELACIÓN como una especie de broche a aquello. Luego me dio una copia física del guion y me fui corriendo a casa y lo devoré en dos horas. El concepto era increíble y abarcaba montones de cosas, y encima con personajes que derrochan humanidad e idiosincrasia, que es algo muy característico de las películas que hace. Me quedé alucinada».
Blunt sintió una atracción inmediata por la personalidad de Margaret y su fundado heroísmo. «Margaret es un personaje muy atractivo y lleno de matices», asegura Blunt. «Por usar el símil meteorológico, ya que se dedica a ello, tiene su parte soleada y su parte borrascosa. Es impredecible y se ve metida en una situación que la sobrepasa totalmente. Así son precisamente los héroes que a mí me gustan: gente de a pie pero interesante, inmersa en circunstancias extraordinarias, luchando por mantenerse a flote mientras busca respuestas que le brinden un modo de salir del atolladero. Margaret me pareció muy humana, sorprendente y una referencia con la que era fácil conectar; no es alguien que esperarías que fuese capaz de hacer lo que hace en la película, pero al mismo tiempo la ves dando un paso al frente para estar a la altura».
Uno de los desafíos más abrumadores que Blunt tuvo que afrontar para interpretar a Margaret fue el de aprender dos idiomas reales y ayudar a inventar uno alienígena. Se pasó varios meses antes de comenzar la producción trabajando con la coach lingüística ELIZABETH HIMELSTEIN (The Smashing Machine, White Lotus) para dominar el coreano y el ruso, que vemos a Margaret hablar con tanta soltura en la película. La comunicación no humana que brota inexplicablemente de Margaret fue creación de Spielberg y Blunt, con la ayuda en posproducción del diseñador de sonido ganador de siete Oscar® GARY RYDSTROM (Titanic, Salvar al soldado Ryan). «Al principio, no sabíamos cómo debía sonar», dice Blunt. «Sobre la marcha, Steven decidió que quería que fuese algo un poco matemático, que recordara al Morse. Descubrí que se me dan muy bien los sonidos tipo “clic”, una habilidad de la que no tenía ni idea, así que experimentamos un poco en una cabina de sonido, haciendo diferentes clases de murmullo y clics, así como vocalizaciones más guturales. Fue una de las experiencias más descabelladas de mi vida. Gary, nuestro increíble diseñador de sonido, le añadió capas y lo editó. Ha quedado muy chulo, en mi opinión».
Igual de gratificante fue la oportunidad de participar en un proyecto cinematográfico tan importante de Spielberg. «Cuando haces una película de Steven Spielberg, tienes la esperanza de que te toque grabar una de esas escenas de acción alucinantes que no se parezca a nada que hayas visto. Y no me decepcionó», dice Blunt. «Hay una gran escena de acción con un tren en la que nuestro coche se engancha y el tren lo arrastra a velocidad de vértigo. La escena es un ejemplo maravilloso de todo lo que me encanta de la película y los personajes que Josh O’ Connor y yo hemos interpretado. Daniel y Margaret no son los típicos héroes de acción idealizados, así que en esa escena están absolutamente aterrados, que es un matiz emocional muy interesante. Están fuera de sí y todo lo que hacen es imperfecto, de modo que la situación desprende mucha humanidad».
Actuar junto a O’Connor ha sido otra de las experiencias destacables de EL DÍA DE LA REVELACIÓN para Blunt. «Llevaba mucho tiempo queriendo trabajar con Josh», dice Blunt. «Creo que es uno de los actores en activo con más talento. Esa vulnerabilidad que irradia es alucinante. Tiene una mirada extraordinaria que transmite mucho, y toma elecciones de interpretación muy reales, humanas y específicas. Nunca sabes si vas a tener química con alguien. No sabes si vas a tener que crearla activamente o si surgirá de manera natural. Para nosotros, ha sido algo natural. Somos como hermanos en la vida real y creo que eso se refleja en pantalla. Entre nosotros reina un sentido de la protección, del amor y del humor muy auténtico, tenemos un vínculo genuino. Con Josh todo es fácil. Es una persona muy presente; sabes que puedes interpretar una escena de cualquier forma posible y que va a poder seguirte».
Lo que más motivó a Blunt grabando EL DÍA DE LA REVELACIÓN fue colaborar con Spielberg en una película impregnada de sus valores e ideales. «Creo que Steven llega cada día cargado de esperanza», dice Blunt. «Tiene fe en la humanidad y en nuestro destino compartido, y ha insuflado ese espíritu en todas y cada una de sus películas. Esa forma de animarte constantemente a alzar la vista, en todos los sentidos posibles, es muy empoderante. Si todos fuéramos capaces de adoptar ese sentido de la esperanza y esa generosidad, el mundo entero se beneficiaría enormemente».
Dr. Daniel Kellner - Josh O’Connor...
Auténtico prodigio tecnológico que en su día pasó por la cárcel por delitos relacionados con el hackeo, el Dr. Daniel Kellner trabaja como experto en ciberseguridad para WARDEX, una turbia agencia que protege secretos sobre fenómenos anómalos no identificados y entidades no humanas que han visitado la Tierra a lo largo de los años. Se rebela contra sus superiores y se da a la fuga para compartir lo que sabe con el mundo y, de paso, resuelve misterios sobre sí mismo que llevan toda la vida perturbándolo.
Para retratar al otro protagonista de EL DÍA DE LA REVELACIÓN, Spielberg eligió a Josh O’Connor, que se alzó con un Emmy por interpretar al príncipe Carlos en The Crown y que puede presumir de grandes éxitos recientes en la gran pantalla como Rivales, The Mastermind y Puñales por la espalda: De entre los muertos. Cuando el director quiso contactar con él en primavera de 2024 para hablar del proyecto, O’Connor lo dejó todo: en este caso, un descanso en perspectiva. «Estaba terminando con mis compromisos de prensa para Rivales cuando mi agente me llamó y me dijo: “¿Qué haces mañana? ¿Tienes un rato libre para una reunión?”, y yo en plan: “Rotundamente no. Necesito un descanso”. Fue entonces cuando me dijo: “Es con Steven Spielberg”, y yo, claro, le solté enseguida: “Estoy libre, sí”», nos cuenta O’Connor riéndose. «Spielberg y Koepp aún estaban trabajando en el guion, pero lo que me contó me pareció fascinante. Me sentí intrigado por la relación entre Margaret y Daniel: son dos personas muy diferentes que no se conocen en absoluto, pero hay algo que los une, algo que enraíza con necesidades muy profundas que tal vez no sean capaces de reconocer, algo que beneficia a todas las partes. Me sentí instantáneamente enganchado y estaba deseando leer lo que David y él iban escribiendo».
Cuando O’Connor recibió su primer guion acabado, colmó todas sus expectativas. «Me lo leí del tirón en una hora, cosa que no suele pasar», asegura O’Connor. «Soy bastante disléxico, así que normalmente tengo que reservar tres o cuatro días para asimilar un material así; no solo leerlo, sino releerlo y dejar que todo vaya calando como debe. Pero en este caso lo devoré en una hora y fue alucinante. También quiero dejar claro algo. En todo caso, estaba claro que iba a lanzarme de cabeza a hacer la película; ¡era Steven Spielberg! Pero fue genial que, además, el guion fuera así de brillante. Me encanta que la historia presente interrogantes ancestrales y fundamentales sobre la existencia humana y lo que hay más allá de los límites del conocimiento actual, todo ello al ritmo de un thriller trepidante. Lo que Steven consigue con mucha inteligencia es apoderarse de todas esas cuestiones intemporales y hacerlas relevantes para nosotros en el aquí y el ahora de una forma muy entretenida».
Al igual que Emily Blunt, O’Connor disfrutó interpretando a un inusual héroe que lucha por estar a la altura de las abrumadoras exigencias de su aventura. «Daniel es un tipo totalmente sobrepasado. No es un héroe de acción, pero, desde el principio, las circunstancias lo han obligado a que se comporte como tal. A él lo que le van son las matemáticas, la informática, no lo de saltar de trenes en marcha. Esa combinación de un tío tratando de entenderse y dar sentido a su cometido sin dejar de moverse de un lado a otro, tratando de ser un héroe, era una combinación fascinante y muy divertida de interpretar».
Poner en el punto de mira en el enigmático interior de Daniel supuso una interesante complicación respecto al método que el actor usa habitualmente para descubrir a su personaje. «Llevo años creando álbumes de recortes de mis personajes para preparar los papeles», dice O’Connor. «Lleno los álbumes de recortes con cosas que voy averiguando, dibujos o pequeñas historias sobre el trasfondo del personaje en cuestión. Pero lo fascinante de Daniel es que su historia personal es un misterio hasta para él. Toda su vida antes de un evento traumático que sufrió está borrosa en su mente; solo tiene claro lo que le ha pasado después de eso. Se ha desenvuelto en la vida cargando con ese insólito misterio respecto a sí mismo. Aunque no es un punto de partida idóneo para mi forma habitual de abordar el proceso de preparación, atesorando recortes e historias del pasado, hizo que Daniel me resultase mucho más interesante y atractivo».
O’Connor, de Southampton, Inglaterra, asegura que el acento americano de Daniel era innegociable a la hora de interpretarlo. «Pero puede ser difícil», asegura. «En mi región de origen de Reino Unido, tenemos un sonido que llamamos “erre suave”. No es un sonido que usemos demasiado, pero, cuando lo hacemos, tiende a ser más alargado e intenso, de un modo que los americanos nunca harían. Por eso, cuando interpreto a alguien con acento americano, necesito prepararme si quiero que ese sonido me salga bien. Nuestra coach lingüística, Elizabeth Himelstein, nos ayudó con eso. Hubo ciertos momentos en los que Daniel tenía que decir montones de términos técnicos muy rápido. En ese tipo de instantes puede costar mantener el acento americano, pero me ayudó mucho a entrenarlo».
O’Connor disfrutó de la oportunidad de poder trabajar con Emily Blunt. «Emily es una persona inmensamente creativa, divertida y centrada, y todo con una enorme naturalidad», asegura O’Connor. «Tiene la capacidad, a diferencia de mí, de meterse en cualquier momento muy rápida y fácilmente». En la escena del tren, por ejemplo, «tanto su personaje como el mío estábamos actuando desde el agotamiento más absoluto y, en ese momento, Emily está en una situación más precaria y se siente abrumada por un pánico cada vez mayor», dice O’Connor. «El día que la estábamos rodando, pasaron montones de cosas divertidas entre escenas; bromas, chistes, anécdotas... Pero, cada vez que la cámara se ponía a grabar, Emily cambiaba el chip y se metía totalmente en la situación en la que Margaret se encontraba. Yo soy incapaz de eso. Y lleva ya tiempo haciéndolo al más alto nivel. He aprendido mucho de ella».
En cuanto a la experiencia de trabajar con Spielberg, O’Connor asegura que estuvo a la altura de sus inmensas expectativas, poniendo a la vez a prueba muchas de las cosas que asumía. «Lo que más me sorprendió de Steven es que es una persona muy alegre», dice O’Connor. «Es un mago en todos los aspectos técnicos, eso desde luego. Sabe lo que hacer para crear una imagen bonita; dónde poner la cámara, cuándo y cómo moverla, qué lente utilizar... Uno tendería a pensar que sus resultados son fruto de ser un director muy controlador que determina de antemano el aspecto que va a tener todo y cómo prepararlo. Lo que realmente no ves hasta que trabajas con él es lo espontáneo y lo relajado que es; viene a trabajar todos los días y permite que el set inspire la escena, y colabora con los actores de una forma creativa y, en ocasiones, con una dosis de improvisación. Brinda mucho protagonismo a los actores y a trabajar con ellos para hacer que una historia cobre vida».
Noah Scanlon - Colin Firth...
Líder veterano de WARDEX, organización que dirige sin rendir cuentas a nadie, Noah Scanlon está profundamente involucrado en el turbio cometido de esconder la verdad al resto de la humanidad acerca de fenómenos anómalos no identificables y entidades extraterrestres. Se siente motivado por principios políticos y el pragmatismo de la realpolitik, todo ello recrudecido y complicado por el dolor de una pérdida. Mientras Scanlon trata por todos los medios de sofocar una gran amenaza contra su mandato, deberá lidiar con las consecuencias de una vida en las sombras y lo que su trabajo le ha supuesto al mundo.
El provocador villano de EL DÍA DE LA REVELACIÓN (o héroe malentendido, según se mire) está interpretado por Colin Firth, ganador de un Oscar® por su papel en El discurso del rey, cuya larga y variopinta carrera abarca películas como Shakespeare enamorado, El diario de Bridget Jones, Love Actually, Mamma Mia! y Un hombre soltero, película que también le valió una nominación de la Academia. EL DÍA DE LA REVELACIÓN supone el tan deseado reencuentro entre Firth y el guionista David Koepp, que coescribió y produjo en 1989 una de las primeras películas de Firth: el thriller psicológico de tintes políticos Apartamento cero. «David y yo nos hicimos amigos en esa película, pero no habíamos vuelto a trabajar juntos desde entonces», asegura Firth. «Fue la primera persona con la que hablé acerca de EL DÍA DE LA REVELACIÓN. Me llamó y me dijo: “Voy a ir a Londres. ¿Podríamos vernos?”. Quedamos para comer y, cuando llegué, ya estaba ahí sentado con el guion en un sobre marrón bajo la mesa, como si fuera una especie de espía preparado para un intercambio. Todo muy John Le Carré».
Leyendo el guion de Koepp, Firth se vio sorprendido por los temas que trataba y los conflictos éticos. Pero, como admirador de toda la vida de las películas de Spielberg, se sintió igualmente conmovido por una historia que parecía hacerse eco de muchas otras del director. «Me resultó una lectura magnética, pero a la par con un nivel de complejidad que me intrigó totalmente y me hizo releerlo una y otra vez», dice Firth. «Era exactamente como ver una película de Steven Spielberg. Pero hay muchos tipos distintos de películas de Steven Spielberg y esa es precisamente la razón por la que me gustó tanto. Tiene ADN de Encuentros en la tercera fase, pero también de El puente de los espías, Múnich, Los archivos del Pentágono y más. Todas ellas son películas que me apasionaron en su momento, que fueron experiencias clave para mí. Por eso me pareció extraordinario hacer esta película, en este momento de mi vida, que conecta tanto con diferentes puntos de referencia y mundos cinematográficos de mi imaginación».
Preparándose para interpretar a Scanlon, Firth se reunión con Spielberg y Koepp con el objetivo de explorar la historia de su personaje y su visión del mundo. «Scanlon se nos presenta como un villano, pero, a medida que avanza la historia, vemos muchas capas de complejidad en su deseo de proteger la información en su poder y en su creencia de que el mundo se sumiría en el caos si se dieran a conocer ciertas verdades», dice Firth. «Descubrí montones de detalles, pausas y pistas en el guion que despertaron mi curiosidad por saber más. Al final, acabé empatizando bastante con Scanlon. Tal vez él se vea como una especie de padre que, con toda su buena intención, quiere proteger a sus hijos de ciertas verdades horribles sobre el mundo. El dilema, no obstante, es que cuanto más distancias a la gente de la verdad, más difícil es acabar revelándosela, por diferentes motivos. Algunos verdades, irónicamente, puede que sean secretos que se oculta incluso a sí mismo».
Uno de los aspectos más intimidantes de interpretar a Scanlon fue la elasticidad mental, emocional y física que requirió hacer las escenas en las que el jefe de WARDEX usa «el dispositivo» para meterse en la mente de los otros personajes. «Para Scanlon, el conflicto y lo que hay en juego en cada escena es muy complejo», dice Firth. «Scanlon está simultáneamente en su propio cuerpo en la sede de WARDEX y en el cuerpo de alguien que está lejos, hablando con esa persona, controlándola o ambas cosas. Y lo hace mientras, físicamente, maneja la tecnología que lo hace posible. Además, hay capas de dificultad que se intensifican cuanto más se prolonga todo ello. La tecnología le causa dolor, mientras que la persona a la que accede se le resiste, tanto directamente, con su propia voluntad, como indirectamente, por la experiencia emocional ajena que le embarga. Es una batalla psíquica con todas sus idas y venidas y cambios de estrategia. Ha sido una de las experiencias más únicas en mi recorrido como actor».
Firth asegura que el modo en que Spielberg trabaja hizo que los momentos más rigurosos de EL DÍA DE LA REVELACIÓN no solo resultaran más sencillos, sino incluso divertidos. «Ha sido un proceso muy colaborativo», asegura Firth. «Te anima a probar cosas con él y a sugerirle lo que se te ocurra. Es como si trabajases con un músico de jazz de un inmenso talento. En el jazz, al menos según tengo entendido, coges un tema e improvisas, pero desde un punto de partida de enorme disciplina y conocimiento de la estructura y las formas. Tomas el hilo de un tema y la aventura creativa consiste en estirarlo y jugar con él, pero sin romperlo en ningún momento. Y eso es lo que hace Steven en el set con sus actores y colaboradores. Domina el jazz tocando con el resto de músicos. Comienza con una visión muy vívida y dice: “Vamos a explorar”».
Hugo Wakefield- Colman Domingo...
En su día miembro clave del equipo de WARDEX y uno de los socios más cercanos de Noah Scanlon, Hugo Wakefield ahora juega un papel fundamental en una operación de alto riesgo para desvelar todos los secretos de la agencia. Pero, si quiere lograr su objetivo, antes debe ayudar al Dr. Daniel Kellner y a Margaret Fairchild en sus respectivas misiones para descubrir las verdades ocultas sobre sí mismos.
Colman Domingo, ganador de un Premio Emmy en 2022 por su papel en la serie de HBO Euphoria y valedor de dos nominaciones al Oscar® en años consecutivos por Rustin en 2023 y Las vidas de Sing Sing en 2024, es el encargado de interpretar a Hugo. EL DÍA DE LA REVELACIÓN es su segunda película con Spielberg, tras aparecer en el drama histórico del director de 2021 Lincoln. «Desde Lincoln, Steven y yo hemos forjado una relación con momentos compartidos esporádicamente en los últimos 14 años», dice Domingo, que cita como ejemplo el honor de entregarle a Spielberg el Globo de Oro al Mejor Director en 2023 por su labor al frente de Los Fabelman. «Es una camaradería construida sobre el hecho de reconocernos mutuamente como personas con grandes expectativas que quieren inspirar a otras poniendo el alma en lo que hacemos».
Domingo asegura que en cada página del guion de EL DÍA DE LA REVELACIÓN se trasluce lo que el director guarda en su corazón. «Leerlo me pareció una experiencia extremadamente emotiva», dice Domingo. «Hay algo en la esencia de esta película que me resulta muy importante en este momento de la historia en el que la gente está tan dividida y no quiere comprenderse, y para mostrar de lo que la humanidad es capaz. En ese sentido, me pareció que es la película en la que Steven se ha permitido ser más él. Eso es lo que me hizo sentir. Sentí el latido de su corazón, su amor, su luz, sus esperanzas y sus intereses. Steven siempre ha sentido una gran fascinación por los OVNIs y las entidades no humanas. Y esta película es una especie de carta de amor a todo eso».
Para modelar el personaje de Hugo, Domingo y Spielberg tomaron una referencia real: el difunto John E. Mack, antiguo jefe del departamento de psiquiatría en la Escuela de Medicina Harvard, conocido por su investigación en el ámbito de la psicología sobre individuos que aseguraban haber experimentado una abducción alienígena. (El título del libro de Mack publicado en 1999 describe el cambio de perspectiva de Hugo en pocas palabras: Pasaporte al Cosmos. Transformación humana y encuentros extraterrestres).
«La película gira en torno a la idea de que se le oculta al mundo una profunda verdad y todo el conflicto que se plantea en la trama nace del desacuerdo respecto a lo que hay en juego si todo acaba desvelándose», dice Domingo. «Complica aún más el debate el hecho de que sea algo que se ha mantenido tanto tiempo en secreto. En ese tiempo, hay gente que ha ido poniendo cada vez más empeño en que no se conozca la verdad, porque está muy aferrada a las vidas y al mundo que han construido. Pero mi personaje, Hugo, es parte de un grupo de personas que opinan que desvelar la verdad supondrá grandes beneficios para la humanidad. Uno de ellos es aumentar nuestra capacidad de empatía. Hugo habla de la empatía como uno de los grandes puntos fuertes de la humanidad y de que la falta de empatía podría acabar suponiendo nuestro fin. El enfoque de Hugo tiene su contrapunto en el de Scanlon, quien se deja gobernar más por el miedo y asegura que destapar la verdad podría desatar el caos. Dice mucho de Steven y David Koepp representar ambos puntos de vista como válidos retratando el carácter de Scanlon con una gran complejidad; Scanlon cree realmente estar haciendo lo correcto. Y hubo un tiempo en el que Hugo estaba de acuerdo, hasta cierto punto. Pero lo que cree Hugo ahora es que hemos llegado a un punto de la historia de la humanidad en el que nos arriesgamos a afrontar consecuencias peores manteniendo todo en secreto que desvelándolo, y que cualidades como la empatía son realmente nuestra única vía de avance. ¿Por qué no intentarlo?».
Dar con el tono adecuado para el conflicto entre Hugo y Scanlon fue la primera prioridad de Domingo cuando llegó al set, dado que las primeras escenas que le tocó grabar eran con Colin Firth. «Sentí que empezar con ese material era como salir propulsado de un cañón tipo bala humana», dice Domingo. «Empecé un poco intimidado, pero está bien sentir un poco de vértigo en tu primer día. Agarré a Colin, que es un actor maravilloso, y comenzamos a ensayar la escena, de principio a fin, una y otra vez, tratando de dar con un ritmo y un tono que hicieran justicia a la historia compartida de dos hombres que habían sido en el pasado amigos y compañeros de trabajo, pero que ahora se veían enfrentados por la pérdida de fe de uno de ellos en su labor. Mi personaje cree que siguen siendo amigos, así que, en una cierta medida, Hugo está tratando de salvar a su amigo apelando a su buena conciencia; Hugo trata de hacer creer a Scanlon que puede salvar su alma».
Para una escena crucial (y absolutamente secreta) de EL DÍA DE LA REVELACIÓN, Domingo se inspiró en su marido, Raúl Domingo, con quien lleva 12 años casado. «Hice algo instintivamente durante la escena: abrí las manos hacia arriba, dejando las palmas al descubierto», dice Domingo. «Es algo que aprendí de Raúl; es una cosa en la que me fijé cuando nos conocimos, que cuando se sentaba siempre lo hacía dejando las manos abiertas. Eso me hizo ver que era una persona muy abierta, abierta a todo lo que la vida pudiera ofrecerle. Me di cuenta de que eso también era una cualidad destacable de Hugo, así que imité esa forma tan concreta de sentarme, con las manos abiertas. Al principio pensaba que sería una escena más emocional para Hugo, pero Steven y yo comenzamos a ver que era un momento más bien zen para el personaje. Me encantó cómo todo acabó encajando para crear un resultado sencillo, elegante y precioso».
Jane Blankenship - Eve Hewson...
Jane Blankenship, exmonja, ayuda a su novio, el Dr. Daniel Kellner, en su intento por desvelar las revolucionarias verdades que llevan décadas escondidas. Junto a Hugo, el personaje de Jane representa la conciencia de la película, enmarcando el conflicto central en un contexto más amplio de existencia humana.
El papel de Jane lo interpreta Eve Hewson, aclamada por la crítica por su semblanza de una de las hermanas de dudosa catadura moral de la serie de Apple TV Hermanas hasta la muerte, y a quien también hemos visto en las series de éxito La pareja perfecta y Detrás de sus ojos, y en películas como Tesla y Jay Kelly. Se trata de su segunda película con Spielberg, después de aparecer en 2015 en el drama de la Guerra Fría El puente de los espías. «Tenía 22 años y fue un papel pequeño, solo 10 días de trabajo», dice Hewson. «Pero lo cierto es que fue un sueño hecho realidad. ¡Pude trabajar con Steven Spielberg! Pensaba que no volvería a tener tanta suerte. Pero entonces me llama mi agente y me dice que Steven quiere hablar por Zoom conmigo. No me lo esperaba. Y mucho menos que Steven me dijese que me llevaba siguiendo desde mi trabajo en El puente de los espías y que quería que leyese un nuevo guion que había preparado. Me quedé sin palabras».
Más sorprendida aún se quedó cuando leyó el guion y vio que el director de su película favorita de la infancia, E.T. el extraterrestre, le estaba pidiendo participar en un proyecto que trataba de temas similares. «Estaba como en una nube», asegura Hewson. «Tengo una obsesión un poco enfermiza con E.T. y sé que mucha gente adora esa película. E.T. fue la película que me hizo enamorarme del cine cuando era pequeña, hasta el punto en que me corté el pelo y me negué durante años a responder a ningún nombre que no fuera Eliott. La sigo viendo una vez al año, pero solo una vez al año, porque me toca mucho la fibra. Por eso, poder trabajar de nuevo con el director de mis sueños en una película así... es una auténtica locura. Estoy que no me lo creo».
Al igual que Colman Domingo, Hewson se sintió conmovida por el equilibrio entre emociones y temas fascinantes. «Ante todo, es una historia sobre el valor y la importancia de la empatía, ahora y siempre», asegura Hewson. «Pero la historia también plantea interrogantes relacionados con la vida extraterrestre. ¿Cuáles serían las implicaciones de cualquier tipo de creencia si nos enterásemos de que existe vida en otros planetas? Sobre todo si hablamos de un tipo de vida que podría ser mucho más avanzada que la nuestra y tener creencias muy distintas. Jane ayuda a dar voz a esas preguntas e incluso aporta posibles respuestas para que el público pueda sopesarlas».
Jane también se ve arrastrada por los momentos de acción trepidante de EL DÍA DE LA REVELACIÓN, convirtiéndose en protagonista de un enfrentamiento psíquico con el personaje de Colin Firth, Noah Scanlon. «Estaba muy nerviosa antes de rodar esa escena, porque no había hecho muchas cosas de ciencia ficción en el pasado y para ese momento hacía falta echarle mucha imaginación», confiesa Hewson. «En la escena, Colin trata de infiltrarse en mi mente y controlar mi cuerpo sin estar técnicamente en la misma estancia. Sin embargo, en el set lo tengo justo delante y ambos tenemos que mirarnos a los ojos e imaginarnos poseídos el uno por el otro, tratando de resistirnos. Fue agotador, tanto física como mentalmente. Sin embargo, mantener semejante nivel de tensión me ayudó a conectar con la difícil situación de Jane. Y Steven supo guiarnos muy bien en el proceso. Se concentra de un modo increíble cuando trabaja con los actores; te hace sentir una conexión total con él. Está en pie junto al monitor y experimenta todas las emociones que tú vas plasmando en pantalla. Es una experiencia increíble en la que se forja un vínculo único. ¡Hubo veces en las que me daba la sensación de que él sí que se infiltraba en mi mente! Todos los días era así; siempre te apoya, siempre te anima, siempre está cuando lo necesitas».
Jackson - Wyatt Russell...
Jackson, pareja de Margaret Fairchild y amante empedernido de los Fruit Loops, está tan alucinado como ella por los extraños acontecimientos que le han sobrevenido y cómo han perturbado su vida en común. Intenta por todos los medios entenderla y apoyarla, lo que acaba llevando su relación a una encrucijada.
El papel lo interpreta Wyatt Russell, a quien podemos ver en la serie de Apple TV Monarch: El legado de los monstruos y que ocupa un lugar en el universo cinematográfico de Marvel como John Walker, también conocido como «U.S. Agent», miembro de Los Nuevos Vengadores. Hijo de los legendarios Kurt Russell y Goldie Hawn (a quien vimos en la segunda producción de Hollywood de Spielberg, Loca evasión), Russell conoce al director desde pequeño. Casi trabajaron juntos anteriormente... en un accidente de tráfico. «Tenía 24 años e iba conduciendo con un amigo. Llovía», explica Russell. «Vimos que un coche perdía el control y se chocaba con una farola. Paramos a ver si podíamos echar una mano, y resultó que otro tipo también se había parado y ya estaba ayudando. Ese tipo estaba sacando un kit de primeros auxilios del maletero, encendiendo las indicaciones pertinentes para la calzada y dirigiendo el tráfico... ¡y era nada menos que Steven Spielberg! ¡Se había hecho totalmente con el control de la situación y no nos necesitaba para nada! Quise saludarle y decirle que era Wyatt, el hijo de Goldie, pero lo vi muy centrado. Y es que así es Steven Spielberg. Sabe cómo dirigir una escena, tanto en el set como en la vida real».
Russell recuerda que, cuando se reunió con Spielberg para hablar de EL DÍA DE LA REVELACIÓN, el director le dijo que quería contar con él para el papel de Jackson por cómo lo había visto actuar en la miniserie de FX Por mandato del cielo. «Me puse un poco nervioso porque interpreto a alguien horrible en esa serie, así que me preocupaba un poco la clase de persona que Jackson iba a ser», asegura Russell. «Por suerte, Jackson no tiene gran cosa en común con ese tipo. Me sentí muy validado por el hecho de que Steven hubiera sabido ver más allá de la fachada de ese papel y reconocer algo en mí que funcionaba para Jackson».
Mientras Jackson trata de entender lo que le está ocurriendo a Margaret, sirve un poco de representante de lo que sentimos quienes estamos viendo la película. «Jackson representa al público», dice Russell. «Jackson se plantea todas las preguntas que los espectadores se están haciendo a medida que los misterios comienzan a cobrar una dimensión cada vez mayor en la película. Cuando estás con Jackson, tienes a un tipo que te dice: “No te preocupes. Es normal que no entiendas lo que está pasando. Todo llegará”. Cumple a la perfección ese cometido porque David y Steven han creado un personaje muy bien hecho y muy entretenido».
A lo largo del proceso de creación de EL DÍA DE LA REVELACIÓN, Russell se sintió constantemente sorprendido por la creatividad y el espíritu colaborador de Spielberg en todo momento, independientemente de que se tratase de cuestiones más o menos cruciales; desde el ingenioso modo en que sabe grabar los cereales cayendo en el cuenco hasta su forma de animar a los actores a presentar ideas que puedan servir para perfeccionar la narrativa. «Hubo un momento en el que vi una oportunidad de modificar un poco una frase para hacerla más adecuada, aunque me intimidaba un poco sugerirlo», dice Russell. «Pero, en cuanto lo mencioné, Steven chasqueó los dedos y dijo: “¡Perfecto!”, y empezó a improvisar conmigo diferentes posibilidades hasta dar con las palabras adecuadas. No tiene mayor importancia, pero es una muestra de cómo trabaja. Es abierto y comunicativo con los actores, pero también sabe poner límites y conseguir que te centres en el trabajo. Todo gira en torno a la historia: cada plano, cada línea y el modo en que modela todo, habla sobre ello y te lleva a trabajarlo, todo eso fue muy valioso para mí como actor. Ha sido una lección magistral».
Santiago - Tommy Martinez
Casper Boyd - Henry Lloyd-Hughes...
Santiago y Casper Boyd son ambos buenos soldados que creen realmente en su labor, pero cada uno de ellos está en un bando de la división ideológica de EL DÍA D ELA REVELACIÓN. Santiago está alineado con Hugo Wakefield y ayuda a Daniel Kellner en su viaje rumbo a epifanías personales. Casper Boyd, en cambio, es el principal agente sobre el terreno de Noah Scanlon y se le da extremadamente bien ejecutar todo su trabajo sucio.
El papel de Santiago lo interpreta Tommy Martinez, a quien hemos visto en las series Good Trouble, en Bosch: Legado y en La costa de los mosquitos. «Tenía muchísimas ganas de hacer esta película por todo tipo de motivos, entre ellos que me encantan las películas de Steven, sobre todo E.T.», dice Martínez. «E.T. despertó en mí la curiosidad por la vida extraterrestre e hizo volar mi imaginación pensando en esa idea del “primer contacto”. Por eso, formar parte ahora de la nueva película del director de E.T., que indaga más a fondo en las cuestiones planteadas entonces, es una auténtica pasada. ¿Qué le ocurriría al mundo si contactáramos con una raza de seres tecnológicamente superiores? ¿Sería emocionante? ¿Estaríamos preparados para algo así? ¿O toda la sociedad se resquebrajaría, presa de la ansiedad y el pánico? El modo en que EL DÍA DE LA REVELACIÓN expresa esas cuestiones en forma de un apasionante thriller cargado de escenas trepidantes me parece alucinante».
La participación de Martinez en una de esas escenas de acción le permitió borrar un elemento de su lista personal de deseos. «Siempre he querido conducir un camión de bomberos», dice Martinez. «Es un sueño que he podido cumplir en este rodaje. Ir marcha atrás con el camión de bomberos tuvo su cosa, pero no fue tan difícil como esperaba, la verdad. Una vez hice un viaje por Estados Unidos en un autobús escolar largo, por lo que tenía ya acumuladas bastantes horas de experiencia con frenos neumáticos y todo eso. En cuanto vi el camión de bomberos, quise meterme de inmediato. ¡Me sentía totalmente preparado!».
Para el papel de Casper Boyd, Spielberg recurrió a Henry Lloyd-Hughes, que cuenta en sus 20 años de experiencia con títulos como Ahora me ves 2 y El club del crimen de los jueves. «Casper Boyd tiene a Noah Scanlon en un pedestal»; nos explica Lloyd-Hughes. «WARDEX es toda su vida y demuestra la entrega de un fanático religioso. Steven y yo hablamos sobre cómo podría ser la vida de Boyd, si a lo mejor había pasado por un divorcio traumático o cuál podría ser su formación militar. Creamos un retrato de este personaje, que es fruto de circunstancias muy duras y que, por ello, ha desarrollado una disciplina de hierro. Y ahora, Boyd va a darlo todo, a invertir cada célula de su cuerpo, para defender la causa de esta misión. Está dispuesto literalmente a conducir a toda velocidad cruzando vías de tren y disparando para proteger los secretos de WARDEX».
Uno de sus primeros días de rodaje consistió en grabar su parte de la escena del tren de EL DÍA DE LA REVELACIÓN. «Fue hacer cine elevado a la enésima potencia», confiesa Lloyd-Hughes. «Voy a trabajar y, casi de inmediato, me veo en un coche a toda pastilla, grabando una escena absolutamente descabellada en la que la cámara parece estar a kilómetros en una grúa y que se acerca de pronto por el parabrisas para hacerme un primer plano mientras piso el acelerador a fondo. Recuerdo pensar: “Nunca me había sentido tan inmerso en un rodaje como ahora mismo. Esto es épico”».
EL DISEÑO DE VESTUARIO...
EL DÍA DE LA REVELACIÓN es la segunda película de Steven Spielberg con Paul Tazewell, que consiguió una nominación al Oscar® por la primera colaboración entre ellos: la versión de 2021 de West Side Story. Tazewell —ganador de dos Premios Tony (Hamilton, Death Becomes Her)— se alzó con el Oscar® por diseñar el vestuario de Wicked mientras preparaba EL DÍA DE LA REVELACIÓN. «Steven me recibió con una tarta verde cuando llegué», nos cuenta Tazewell. «Fue una celebración maravillosa».
Tazewell siempre aborda sus proyectos del mismo modo. «Siempre trato de encontrarme a mí mismo y ubicar mi propio viaje personal en todos los proyectos que llevo a cabo», dice. «Con EL DÍA DE LA REVELACIÓN, lo que conectaba conmigo era esa historia sobre gente que se da cuenta de que en la vida hay más de lo que sabemos o hemos experimentado, y que nuestro destino depende de saber aceptarlo, tal vez a costa de nuestro propio ego, y de dar con el modo de descubrir lo que aún no conocemos para crecer con esa sabiduría adquirida».
Tazewell comenzó su labor de diseño leyendo el guion varias veces para comprender bien el viaje y la transformación, de haberla, de cada personaje. «Quiero entender realmente quiénes son, lo que quieren y lo que les motiva para pensar qué ropa puede ayudar a contar su historia», explica Tazewell, añadiendo que las conversaciones con Spielberg también le hicieron comprenderlo todo mejor. «Luego empiezo a recopilar imágenes. Como EL DÍA DE LA REVELACIÓN está ambientada en Estados Unidos en la actualidad, sacaba imágenes de revistas, medios audiovisuales, Internet, diversas fuentes editoriales..., todo para crear paneles de visión para cada uno de los personajes, imaginando el aspecto que tendrían en escenas específicas. Partiendo de esa base, trabajé con Steven y el reparto para tomar ciertas decisiones sobre la ropa de cada personaje».
Margaret Fairchil...
Margaret tiene tres cambios de vestuario marcados que nos ayudan a ilustrar el arco de un personaje que pasa de una orientación a otra, sintiéndose muy desorientada entre medias. «Cuando conocemos a Margaret, va vestida para el trabajo», asegura Tazewell. «Lleva los típicos colores sólidos y fuertes y los tonos gema que suelen lucir los presentadores de TV, que dan una imagen profesional y quedan bien en pantallas de alta definición, sin causar problemas técnicos como conflictos con el croma. Sin embargo, da cierta sensación de estar simplemente interpretando un rol, mostrándonos la fachada de su profesión; no refleja necesariamente quién es por dentro»,
Margaret sufre un gran cambio tras acabar en el hospital cuando unos extraños acontecimientos comienzan a poner patas arriba su vida. «Su compañero, Jackson, le trae ropa de casa, aportando un toque fascinante a la mezcla», dice Tazewell. «No solo tuve que imaginar lo que habría en el armario de Margaret, sino pensar quién es Jackson y qué le impulsaría a elegir lo que le lleva. En conclusión, las prendas de su atuendo son su ropa, efectivamente, pero no es un conjunto que ella crearía. Tiene un precioso abrigo de cachemir que llevaba al trabajo, solo que ahora, debajo, lleva una camiseta, un suéter amarillo mostaza, vaqueros y zapatillas. Pero lo interesante de este popurrí aleatorio es que borra enteramente su fachada profesional y la hace más humana, especialmente el suéter, que sugiere que oculta un cálido espíritu optimista en su interior».
Dr. Daniel Kellne...
Tazewell se apoyó en la identidad de Daniel como agente secreto de ciberseguridad convertido en hacker para diseñar su look, que se mantiene constante durante gran parte de la película. «Daniel es un informático introvertido que no se siente muy a gusto en público», dice Tazewell. «Conecta con la gente de un modo directo y rebelde, pero siempre emana cierto nerviosismo. Quería que su ropa reflejase esas cualidades. Viste en tonos neutrales para poder pasar desapercibido como fugitivo de WARDEX. Está alineado con los disidentes liderados por Hugo y su equipo, que muestran más individualidad y calidez en la ropa, desprendiendo una mayor humanidad. Aunque su vestuario tiene un par de toques adicionales (una sudadera con capucha y un chaleco), Daniel no es alguien a quien le preocupe demasiado la moda, y su ropa personal no se desvía mucho de lo que normalmente llevaría a trabajar. Este look supone un contraste con su «uniforme de WARDEX»: un conjunto azul marino desenfadado que alguien que trabajara para un conglomerado tecnológico como WARDEX podría llevar a modo de opción informal.
WARDEX, Noah Scanlon, Hugo Wakefiel...
Los cineastas concibieron WARDEX como una agencia gubernamental o compañía tecnológica que, a lo largo del tiempo, había evolucionado para acabar convertida en una sociedad secreta. La ropa empleada debía reconocerse como una especie de uniforme para quienes pertenecían al entorno, pero no así necesariamente para quien fuese ajeno a la organización. Tazewell decidió que los agentes de WARDEX llevarían un atuendo similar en cuanto a corte y color (azul marino), pero con sutiles variaciones que mostraran su papel o rango dentro de la compañía.
Partiendo de un look básico para los agentes de WARDEX, Tazewell pudo diseñar la ropa de personajes como Hugo Wakefield y Santiago, que se habían escindido de la agencia. Los vistió de un modo que expresaba su individualidad y personalidad, con Hugo luciendo tonos cálidos y relajados, prendas cómodas, representando un fuerte contraste con el ethos de WARDEX.
Jane Blankenship...
Pensando en opciones para el look de Jane, Tazewell se centró en dos ideas: la identidad de Jane como creyente, aunque con una fe vivida conflictivamente como alguien que ha decidido que hacerse monja no era buena opción para ella, y su relación con Daniel Kellner. Tazewell se decidió por un conjunto que fuera «moderno, juvenil, informal y adecuado para la estación del año», en palabras de Tazewell, con alguna nota de color que sugiriese cierta «llama incandescente» en su personalidad. Pero la consideración más importante para Jane, en opinión de Tazewell, era que pareciese cómoda con su ropa y que la actriz que la interpreta, Eve Hewson, se sintiera a gusto llevándola, dando así todas las facilidades posibles a la fascinante personalidad de Jane.
LA MÚSICA...
Para componer la banda sonora de EL DÍA DE LA REVELACIÓN, Spielberg recurrió a su amigo y colaborador habitual JOHN WILLIAMS. Con 54 nominaciones al Oscar® y cinco estatuillas en su haber (El violinista en el tejado, Tiburón, Star Wars, E.T. el extraterrestre, La lista de Schindler), Williams también se ocupó de la banda sonora de Encuentros en la tercera fase, memorable por su emblemática melodía de cinco notas empleada para comunicarse con los alienígenas.
«¿No es increíble que ya hayamos trabajado juntos en 30 películas?», dice Spielberg. «John acaba de cumplir 94 años, y sigue siendo tan excepcional como con 40. Es extraordinaria la profundidad y la amplitud de su carrera. EL DÍA DE LA REVELACIÓN probablemente sea la banda sonora más contenida que haya compuesto para una de nuestra colaboraciones... hasta que deja de serlo. Pero, hasta que llega ese momento, se retiene de un modo sutil y precioso que enriquece la experiencia. Es como si acompañara la película quedándose un poquito atrás, impulsándola. La banda sonora suele ser el último paso de mis producciones y siempre digo que es la recompensa por acabar una película; la recompensa es, por supuesto, escuchar una nueva banda sonora de John Williams».
LOS EFECTOS VISUALES, LOS EFECTOS ESPECIALES Y LAS ESCENAS DE ACCIÓN...
Hay más de 500 tomas de efectos visuales en EL DÍA DE LA REVELACIÓN.
Los efectos visuales juegan un papel central en toda la película en todo tipo de ámbitos, desde las escenas de acción a gran escala a los entornos, las criaturas y los fenómenos sin explicación.
DIGITAL DOMAIN, WETA FX LTD y STORM STUDIOS produjeron las imágenes generadas por ordenador de la película. Los muñecos y marionetas son obra de LEGACY EFFECTS.
La escena del tren...
La escena central de EL DÍA DE LA REVELACIÓN se produce cuando el agente de WARDEX Casper Boyd trata de matar a Margaret Fairchild y Daniel Kellner embistiendo con su coche el de los protagonistas para empujarlo hacia el tren que se aproxima. La locomotora hace contacto y engancha el coche de los héroes. Arrastrados por el tren a 65-80 km/h mientras otro tren se aproxima a gran velocidad, Margaret y Daniel deben encontrar el modo de salir rápidamente de su vehículo y saltar a bordo del tren que los arrastra para no acabar arrollados.
La producción de esta escena comenzó con Spielberg trabajando con el departamento de arte para plasmar en storyboards cada instante de su desarrollo. A continuación, varios departamentos se reunieron para decidir cómo se grabaría cada uno de esos instantes, codificando cromáticamente los storyboards para indicar qué partes grabarían los actores o los especialistas en escenas de acción, en localización o en un set insonorizado, o si se produciría con imágenes digitales o requeriría una combinación de enfoques.
Los departamentos encabezados por el supervisor de efectos especiales nominado en 13 ocasiones al Oscar® DANIEL SUDICK (Spider-Man: No Way Home, Black Panther: Wakanda Forever) y el coordinador de escenas de acción BRIAN MACHLEIT (Una batalla tras otra) se pasaron tres semanas en una línea ferroviaria corta situada en Cape May ensayando las maniobras y los efectos. Grabar esas tomas con Emily Blunt, Josh O’Connor, Henry Lloyd-Hughes y sus dobles especialistas llevó cinco días. En ese tiempo se grabaron también las tomas del tren en marcha arrastrando el coche.
La partes grabadas con croma en Steiner Studios —primeros planos de Blunt y O’Connor escapando de su vehículo arrastrado y subiendo a bordo del vagón azotados por las corrientes creadas por máquinas de viento— llevaron dos días.
Fue esencial recurrir a los efectos visuales para completar la secuencia. El supervisor de efectos visuales nominado al Oscar® Matthew Butler y su equipo contribuyeron con 69 tomas que conectan a la perfección la labor sobre el terreno y amplían lo que no podría haberse logrado en el set, incluido el momento del coche empujado hacia el tren, el impacto inicial y el enganche, y todo lo relativo a la colisión con el tren de pasajeros que se aproxima. «Fue increíble hacer todo lo de la escena del tren», dice O’Connor. «Brian, nuestro coordinador de escenas de acción, es fabuloso y se asegura de que sea absolutamente seguro. Estábamos bien entrenados e íbamos sujetos por cables, de modo que no teníamos que preocuparnos por lo que iba a pasar si nos caíamos. Dicho lo cual, no he hecho muchas escenas de acción en mi carrera, así que tuve muchas agujetas y me dolía todo cuando terminamos con la escena. Me sentía más bien como si me hubiese atropellado el tren, en vez de haberme subido a él».
Otra escena compleja, más sofisticada y cómica, es la que muestra cuando Noah Scanlon, Casper Boyd y otros agentes de WARDEX peinan un gran almacén del aeropuerto en busca de Margaret Fairchild, Daniel Kellner y Hugo Wakefield, pero no se percatan de su presencia porque se está usando el dispositivo para nublarles la mente y que solo vean un espacio vacío. Pese a todo, sospechan que algo no termina de cuadrar y tratan de investigar, pero se topan constantemente con varios objetos y obstáculos invisibles para ellos, incluida una misteriosa réplica del hogar de infancia de Margaret. La escena acaba cuando Margaret y el resto de héroes se suben a camiones de bomberos y huyen aún siendo invisibles para quienes los persiguen, chocando con vehículos de WARDEX y atacando a agentes enemigos en el proceso.
La escena se grabó con actores e intérpretes especialistas en escenas de acción haciendo de agentes de WARDEX e interactuando con los camiones de bomberos y el set de la casa, cayendo por ventanas o quedándose inmovilizados. Tanto los vehículos como las estructuras se borraron durante el proceso de posproducción.
En realidad, no hubo necesidad de estrellar ningún vehículo contra los camiones de bomberos, ni tampoco se arrolló a ningún agente de WARDEX con ellos ni hubo que arrastrarlos. Durante el rodaje, el equipo de efectos especiales usó trinquetes y otras técnicas prácticas para simular el impacto de camiones de bomberos contra vehículos de WARDEX; en posproducción, se emplearon herramientas digitales para insertar los camiones de bomberos y potenciar las colisiones. Se usaron cables y amarres en los intérpretes de escenas de acción para simular que recibían el impacto de los camiones de bomberos y, en posproducción, se emplearon herramientas digitales para insertar los camiones en sí y borrar el cableado.
El refugio...
Una de las escenas de acción más ambiciosas de la película exigía que un vehículo atravesara el set de la casa refugio no una, sino dos veces, con los actores dentro.
Se trata de una escena diseñada y planteada en storyboards muy al comienzo del proceso de preparativos, y el objetivo desde el principio fue rodar la secuencia de forma real, lo que supuso una intensa colaboración entre los departamentos de escenas de acción, efectos especiales, construcción y cámara con el objetivo de crear un entorno repetible y seguro.
«Se trata de una secuencia sencilla en cuanto a concepto, pero increíblemente difícil de ejecutar», asegura Machleit. «¿Cómo consigues que, de forma segura, un actor atraviese una casa con un vehículo, llegue a detenerse del todo, salga del coche, se monte otro actor y que luego el coche vuelva a salir de la estructura, todo ello manteniendo el realismo y la adrenalina del momento? Cada pared tirada, cada marca del vehículo y cada movimiento de los actores tenía que coreografiarse con precisión para que la escena resultara espontánea sin dejar de estar completamente bajo control tras las cámaras».
Los coches de las escenas de acción...
En algunas de las escenas de persecución en coche de EL DÍA DE LA REVELACIÓN, el equipo de producción utilizó «coches cápsula» controlados por conductores especialistas que iban sentados sobre el vehículo en una cabina reforzada y posteriormente borrada en el proceso de posproducción.
El equipo de producción también empleó estructuras autopropulsadas en las que se montaba el vehículo filmado sobre una plataforma baja con un potente motor. Este tipo de estructura, facilitada por ALLAN PADELFORD CAMERA CARS, recibe su nombre en inglés, biscuit rig, de la película de 2003 Seabiscuit, más allá de la leyenda. El experto técnico y realizador de maniobras peligrosas Allan Padelford se alzó con un Oscar® en reconocimiento a su logro científico y técnico por crear las estructuras empleadas en esa película de carreras de caballos.
Entornos y criaturas digitales...
El equipo de efectos visuales de Butler creó varios entornos enteramente digitales para la película, generando paisajes inmensos, interiores arquitectónicos y condiciones atmosféricas enteramente mediante imágenes hechas por ordenador.
Los personajes no humanos de la película se hicieron mediante una combinación de figuras o muñecos reales de Legacy Effects e imágenes generadas por ordenador del equipo de Butler. En algunos casos, eran muñecos mejorados digitalmente, mientras que en otros eran creaciones enteramente digitales.
El equipo de Butler también creó una serie de animales totalmente generados por ordenador para la película, entre ellos un ciervo, un venado, un zorro, un mapache y un cardenal.
Otras de las creaciones del equipo de efectos visuales son la formación animada de círculos en las cosechas y las vistas por satélite de formaciones que aparecen por el mundo.
Diversos fenómenos anómalos no identificados...
El aspecto de los extraterrestres y de las naves que vemos en las imágenes de archivo de WARDEX se corresponden con las descripciones más comunes de ellos sacadas de relatos e historias sobre visitas alienígenas de los últimos 80 años. El equipo de efectos visuales representó una amplia gama de encuentros sucedidos en distintos lugares y momentos en forma de escenas tipo archivo, evocadoras apariciones a gran escala y momentos de contacto cercano. «Una de las premisas de la película es que WARDEX ha estado ocultando pruebas que validarían las experiencias y testimonios oculares de la gente de a pie sobre fenómenos anómalos no identificados y entidades no humanas», asegura Butler, cuyo equipo ayudó a generar el archivo de WARDEX. «No hubiera tenido sentido que lo que se ve en esos archivos se alejara demasiado de lo que se suele describir para este tipo de historias».
«Fue muy complejo crear todas esas imágenes de archivo», asegura Steven Spielberg. «La idea es que el archivo contuviera imágenes grabadas en diferentes formatos a lo largo de décadas de visitas y encuentros considerados fenómenos anómalos no identificados. Por eso, tuvimos que recrear todos esos formatos: grabaciones de 16 mm, kinescopio de mitad de siglo, transferencias de vídeo y más. La labor invertida en lo que vemos en escena es extraordinaria. Quería que todo fuera fiel al tipo de medio audiovisual empleado en la década representada y la verdad es que todos los que trabajaron en ello supieron estar a la altura».
EL DISEÑO DE PRODUCCIÓN Y LAS LOCALIZACIONES...
El diseñador de producción de EL DÍA DE LA REVELACIÓN es Adam Stockhausen, que ya había colaborado con Steven Spielberg en El puente de los espías, Ready Player One y West Side Story.
Las localizaciones...
Aunque la película está ambientada en Missouri, Maryland, y en Virginia Occidental, EL DÍA DE LA REVELACIÓN se rodó en Nueva York y Nueva Jersey, además de en Steiner Studios, en Brooklyn.
- La escena de la cantera se rodó en Dibbles Quarry, una cantera abandonada de Elka Park, Nueva York, situada en Catskills Mountains. Esta ubicación histórica, de la que se extrajo en su día el basalto azul empleado para pavimentar las calles de Nueva York, ofrecía al equipo de producción el escarpado descenso de 90 grados necesario para la escena de acción del accidente de coche.
- La escena en la que el Dr. Daniel Kellner y Jane Blankenship intentan refugiarse en el antiguo convento de esta se rodó en Mendham, Nueva Jersey.
- El aeropuerto de Republic Airport de East Farmingdale, Nueva York, en la zona de Long Island, es el escenario del almacén que hace las veces de base de operaciones de Hugo Wakefield.
- Las escenas ambientadas en las salas de control de NBC News se rodaron en los estudios del edificio 30 Rockefeller Plaza, en Manhattan. La mayor parte de los intérpretes eran empleados reales de NBC News cumpliendo con su cometido habitual.
El refugio...
Para la escena en la que el Dr. Daniel Kellner y Jane Blankenship se esconden de los agentes de WARDEX en la zona rural de Virginia Occidental, el equipo de Stockhausen construyó una pequeña casa con porche alrededor en Morristown, Nueva Jersey, un proceso que se dilató durante un mes en pleno invierno.
- Como la escena acaba con un coche atravesando la casa, Stockhausen tuvo que diseñar una estructura preparada para ese tipo de efecto que pudiese resistir varias tomas a lo largo de cinco días de rodaje.
La escena del tren...
La escena central de acción de EL DÍA DE LA REVELACIÓN, en la que el Daniel Kellner y Margaret Fairchild se ven atrapados en un coche y arrastrados a gran velocidad por un tren de mercancías, se rodó en una línea ferroviaria de corta extensión en Cape May, Nueva Jersey, además de en sets insonorizados de Steiner Studios.
- Se compró y modificó un furgón de mercancías de 15 metros de largo y 22 toneladas de peso a un museo ferroviario de Kentucky para la fase de grabación llevada a cabo en entorno insonorizado.
El plató de televisión de KCXE...
Según el productor ejecutivo Chris Brigham, al equipo de producción le costó mucho dar con una localización adecuada en la zona de Nueva York-Nueva Jersey-Connecticut que pudiera brindar todo lo necesario para el plató de televisión acristalado de Kansas City en el que ejerce de meteoróloga Margaret Fairchild. Se resignaron a grabar en Steiner Studios, pero Stockhausen quería aun así dar con una estructura existente que pudiera representar el exterior de la cadena. Junto a la jefa de localizaciones KATHERINE DELANEY (West Side Story, Los asesinos de la luna), dio finalmente con el campus del New Jersey Institute of Technology (NJIT) en Newark, Nueva Jersey.
- «Pero cuando Adam y Kat accedieron al edificio vieron que la planta baja contaba con una espacio común con paredes acristaladas», cuenta Brigham. «Adam se dio cuenta de que podían convertir aquel espacio en el plató de televisión». Explorando más a fondo, Stockhausen y Delaney constataron que en el terreno en torno al edificio había espacio para muchos coches, vehículos de emergencia y los extras que llegaran al estudio en un momento crucial de la historia. «Esa localización nos brindó un valiosísimo valor de producción y allí pudimos grabar todas las escenas de la KCXE», dice Brigham.
La directora artística DEBORAH WHEATLEY (West Side Story, El Pingüino) supervisó el trabajo de crear un estudio de televisión funcional en el NJIT con su sala de control, montones de monitores y los tipos de luces y teleprompters que se usan en los programas matinales locales. «El espacio del NJIT nos permitió crear un entorno totalmente inmersivo sin una división física entre el espacio tras las cámaras y lo que se ve en pantalla», explica Wheatley. «A petición de Steven, casi todos los elementos del set eran auténticos y funcionales. Las cámaras contaban con señal en vivo y los paneles de la sala de control funcionaban a la perfección. Incluso construimos y vestimos toda la zona posterior de los puestos de los presentadores para que se vieran en cámara. A Steven le encantaba, porque no había ni un rincón de aquel espacio que no formara parte del set. Así pudo rodar con total libertad. Utilizó cámaras dolly, grúas e incluso planos cenitales para mostrar todo el estudio».
Sede de WARDEX...
El set más ambicioso de EL DÍA DE LA REVELACIÓN (inmenso, superavanzado tecnológicamente, frío y austero, y con docenas y docenas de monitores) se construyó en Steiner Studios.
- Stockhausen se inspiró en diferentes estructuras del mundo real, en varias estéticas arquitectónicas y en estilos de diseño de interiores: en la antigua sede de AT&T de Nueva York, en el centro de control de misiones de la NASA, en imágenes de centros de mando militares o «salas de guerra», en terminales ferroviarias y hasta en el Brutalismo japonés. «Básicamente, observé todo tipo de lugares que cualquier gobierno o compañía hubiese construido para acomodar a un gran número de personas que necesitasen contar con un montón de información a través de pantallas», cuenta Stockhausen.
- El uso del cristal en el set voladizo multinivel y multiestancia acentuaba la estética tecnológica y brindaba la oportunidad de crear esas superficies reflectantes que tanto le gusta a Spielberg usar en sus rodajes. El cristal también tiene un significado subversivamente irónico en el contexto de WARDEX, dada su labor poco transparente proporcionando servicios clandestinos y guardando secretos.
- El set estaba iluminado por cientos de luces LED y lámparas incandescentes adicionales integradas en el techo que se ajustaban a lo que fuera necesitando el director de fotografía Janusz Kaminski. La iluminación adicional corrió a cargo de drones.
- Había más de 300 monitores en el set de la sede de WARDEX. El contenido y los gráficos que vemos en pantalla en las primeras escenas de la película fueron creados, en parte, por dos empresas especializadas en efectos visuales, FRAMESTORE y TERRITORY STUDIO, a lo largo de los cinco meses previos al comienzo del rodaje. Lo que se veía y reproducía lo controlaba en tiempo real un equipo a través de un panel de mando bajo la atenta mirada del supervisor de efectos visuales Matthew Butler para que todo se correspondiese con la acción que transcurría en el set, de modo que los actores pudieran interactuar con la información visual o responder a ella según fuera necesario.
«El dispositivo»...
- No hay ningún elemento de atrezo de EL DÍA DE LA REVELACIÓN tan importante de diseñar como el misterioso dispositivo tecnológico que proporciona a los diferentes personajes la posibilidad de acceder a la mente de otra gente, desbloqueando recuerdos en su interior y produciendo otros efectos sobrenaturales. El encargado de tal cometido fue el especialista en atrezo JOEL WEAVER (Una casa llena de dinamita, Maestro). «En el guion, se mencionaba que era “totalmente distinto a nada que hubiéramos visto”. Vamos, que no tenía gran cosa a lo que agarrarme», dice Weaver riéndose. «Pero es cierto que eso nos dio mucha manga ancha para jugar y experimentar con diferentes posibilidades».
- Weaver comenzó su labor tratando de determinar qué material usar para el dispositivo. Le presentó a Steven Spielberg diferentes metales, además de roca de meteorito. Eligieron el acero de Damasco, un acero con una alta proporción de carbono que se usaba en espadas antiguas, pero que también se emplea en la actualidad para fabricar cuchillos. Compraron varias barras de 25 centímetros del metal en una forja de Las Vegas. «No podía contarles para qué era, pero les di ciertos parámetros generales», nos cuenta Weaver. «Se pensaron que estábamos un poco locos, pero nos proporcionaron lo que buscábamos, en todo caso».
- Tras decidir el material, el equipo de Weaver empezó a pensar qué forma podría tener el dispositivo. De una remesa inicial de diez prometedores diseños, se seleccionaron cuatro para presentarle a Spielberg. Varias rondas de notas y modelos en 3D después, se decidieron por un aspecto que les gustó: un hexágono con una zona central más amplia, de unos quince centímetros de longitud, con contornos y texturas que engañan a la vista; parece tener una superficie suave y lisa que en realidad no tiene. El diseño siguió evolucionando con el fabricante de metal STEVEN BROWER, del Astillero Naval de Brooklyn, que sugirió que añadiesen un lado adicional al dispositivo (convirtiéndolo en un heptágono) para resaltar su exotismo. El efecto general, según Weaver, es el de «un objeto muy irregular que trata de parecer regular».
- Se crearon tres dispositivos «modelo» con el acero de Damasco: uno para Daniel Kellner, uno para Noah Scanlon y uno para Hugo Wakefield, aunque este acaba entregándole el suyo a Margaret Fairchild. También se creó una cuarta unidad para poder sumergirla en ácido y deteriorarla; es la que vemos en la escena en la que uno de los dispositivos se sobrecalienta y se derrite. Todos tienen la misma forma, aunque cuentan con ligeras variaciones de textura y diseño, algunas de las cuales debidas a causas orgánicas, dada la naturaleza del metal. El dispositivo empleado por Daniel luce los símbolos que vemos en los círculos de las cosechas durante la escena del refugio.
- También se crearon varias versiones «falsas» del dispositivo. Había otros dos hechos de acero polaco que se utilizan en las escenas en las que el objeto se lanza o se cae. Otro dispositivo, el que vemos en las escenas en las que el objeto se ilumina, se creó usando una impresora 3D y tiras luminosas.
Los vehículos...
Para EL DÍA DE LA REVELACIÓN fue necesario usar, modificar y destruir muchos vehículos. La mayoría de estos vehículos (más de 24) fueron puestos a disposición de la producción por STELLANTIS N.V., incluidos los Dodge Charger que conducen los agentes de WARDEX.
LA FOTOGRAFÍA...
EL DÍA DE LA REVELACIÓN supone la 21.ª colaboración entre Steven Spielberg y el director de fotografía Janusz Kaminski, que cuenta con seis nominaciones al Oscar® en proyectos con Spielberg y dos estatuillas ganadas: La lista de Schindler, su primera película juntos, y Salvar al soldado Ryan.
- Kaminski asegura que lo que más le atrajo de EL DÍA DE LA REVELACIÓN fue la combinación de ideas sopesadas e intensa acción. «Lo primero que me interesó de la historia de Steven fueron los temas religiosos y la provocadora pregunta que suscitan: ¿qué pasaría con todo nuestro sistema de creencias si descubriésemos de algún modo que no estamos solos en el universo?», dice Kaminski. «Además, el guion me pareció fabuloso y propio de David Koepp. Acción de primera, diálogos de primera, una presentación narrativa propulsora... Eran Steven y David trabajando con su característico estilo al más alto nivel».
- El aspecto de EL DÍA DE LA REVELACIÓN evoluciona deliberadamente de un realismo muy anclado en los thrillers conspiratorios propios de los setenta en los primeros compases a lo que el director de fotografía llama el «clásico estilo Spielberg-Kaminski» de realismo exacerbado en escenas posteriores. Entre las excepciones más destacadas de este enfoque están los flashbacks de la infancia de Margaret Fairchild, grabados para resultas insólitos y oníricos, y las imágenes de archivo de WARDEX de fenómenos anormales no identificados y entidades no humanas.
- La representación de elementos de otros mundos tuvo varias inspiraciones: los vídeos de fenómenos anómalos no identificados desclasificados recientemente por el Pentágono, películas anteriores de Spielberg en la línea de Encuentros en la tercera fase y «nuestra propia imaginación», en palabras de Kaminski.
- Kaminski destaca que la escena del tren recuerda al momento de la película de Spielberg Los Fabelman, en la que el joven cineasta, inspirándose en la secuencia del drama de Cecil B. DeMille El mayor espectáculo del mundo, graba su propia colisión de trenes usando una cámara de 8 mm y un tren de juguete. «Esta vez tocaba hacerlo de verdad», dice Kaminski echándose a reír.
- EL DÍA DE LA REVELACIÓN se grabó con cámaras de 35 mm y cámaras digitales, «aproximadamente dos tercios en celuloide y un tercio en digital», dice Kaminski. Para algunos planos aéreos o de seguimiento se emplearon drones. Los drones también se usaron como plataformas de iluminación para determinadas tomas en interiores y exteriores y para producir efectos de iluminación extraños en varias escenas. Kaminski asegura que varias escenas con personajes conversando dentro de coches mientras conducían se grabaron en sets insonorizados en los que se utilizan pantallas LED para crear sets virtuales.
- Como ya es habitual en ellos, Spielberg y Kaminski no planifican con mucha anterioridad las escenas, a excepción de las secuencias de acción, que el director plasma en storyboards previa y detalladamente. En el resto de casos, Spielberg llega con antelación al lugar de la grabación, inspecciona el set del día y se deja inspirar por él para luego hablar con Kaminski de posibilidades para los diferentes planos mientras trabajan en ubicar todos los elementos con los actores.
- Ver en acción al legendario equipo Spielberg-Kaminski y colaborar con ellos fue muy emocionante para todo el reparto de EL DÍA DE LA REVELACIÓN. «Steven y Janusz son un dúo cargado de dinamismo; yo los veo como superhéroes», confiesa Blunt. «Tienen un lenguaje secreto y cada cual termina las frases del otro en cualquier cosa relativa al rodaje, pero es que a menudo no necesitan ni mediar palabra. Son extraordinarios, la verdad, y ese lenguaje secreto que comparten siempre está presente. Despliegan una combinación extraordinaria de habilidad, conocimientos, instinto y buen ojo para dar con la forma más artística y novedosa de presentar o encuadrar algo. Steven lo visualiza y empieza a describirlo, y Janusz enseguida lo pilla y empieza: “Sí, sí, sí, sí”. Es muy gracioso verlo».
GALERÍA DE FOTOS
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