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SINOPSIS
Al Cook vive rodeado de recuerdos. Su apartamento y su estudio en el sótano están abarrotados de libros, cintas de vídeo, y discos de vinilo: todo lo que queda de una vida que una vez vivió plenamente. Aquí, el tiempo parece detenerse mientras, más allá de estas cuatro paredes, el mundo sigue adelante. Cuando una despiadada inmobiliaria decide demoler su casa, le arrebatan su refugio, dejándolo solo para enfrentarse a las ruinas de su vida. Mientras Al se ve obligado a desprenderse de sus tesoros uno a uno, debe hacerse la dolorosa pregunta: ¿Cómo seguir adelante cuando los recuerdos son todo lo que te queda? Ante la pérdida total, elige un nuevo comienzo radical...
INTÉRPRETES
ALFRED BLECHINGER, AL COOK, ALOIS HOCH, BRIGITTE MEDUNA, FLURINA SCHNEIDER
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SOBRE AL COOK...
Al Cook, cuyo nombre real es Alois Koch, nació en 1945 y creció en la Viena de la posguerra. Aunque de adolescente desarrolló un gran interés por la astronomía y aspiraba a convertirse en científico, se formó y trabajó como mecánico de precisión.
En 1960, Al Cook comenzó su carrera musical tras ver la película estadounidense LOVING YOU, protagonizada por Elvis Presley. Decidió convertirse en músico de rock and roll, estudió a fondo la música de Presley y aprendió a tocar la guitarra por su cuenta. Sin embargo, este estilo musical no tuvo mucho éxito en Viena, lo que llevó a Cook a buscar nuevas direcciones artísticas.
Inspirado por una cinta importada con grabaciones clásicas de blues de músicos afroamericanos, dedicó los años siguientes a estudiar las técnicas vocales e instrumentales de los cantantes de country blues. Leyó libros y revistas, y escuchaba discos de pizarra y LP con canciones y entrevistas de los «padres del blues», entre ellos Blind Lemon Jefferson, Son House, Charlie Patton y Robert Johnson.
Músico autodidacta, Al Cook llegó a dominar una amplia gama de estilos de blues, incluida la técnica de slide de guitarra. En 1970 publicó su primer LP, WORKING MAN BLUES, al que siguieron SLIDE GUITAR FOOLIN (1973) y HARD ROCK BLUES (1975). Durante los años ochenta, Cook formó un trío de rockabilly. A partir de 1986 volvió al blues auténtico y se mantuvo firme en su negativa a hacer concesiones a la música pop.
ENTREVISTA A LOS DIRECTORES...
A veces, personas que conoces de hace mucho tiempo se convierten en las protagonistas de tus películas, mientras que en otras ocasiones hay un encuentro específifico que acaba haciendo que trabajes con alguien. ¿Cuál era vuestra relación con Al Cook?...
RAINER FRIMMEL: Al Cook es Muno de esos protagonistas con quien tenemos una amistad de muchos años. Todo lo que sabemos de su vida lo hemos ido descubriendo a lo largo de muchas conversaciones, mucho antes de que se nos pasara por la cabeza la idea de hacer una película.
TIZZA COVI: Sabíamos que una película con él sería un proyecto estupendo, pero complicado a la vez, porque es un artista muy independiente: alguien que quiere llevar las riendas de todo. Siempre ha tenido el control absoluto sobre su trabajo artístico, desde su música (que canta y toca él mismo) hasta el diseño de las portadas de sus discos. Su enfoque artístico es parecido al nuestro.
Se ocupa personalmente de casi todo su trabajo y suele actuar en solitario, aunque cuenta siempre con la misma banda. Entonces, claro, quería tener voz den el desarrollo de la película, así que hubo muchas idas y venidas durante un tiempo hasta que confifió en nuestra propuesta. Intentamos transmitirle que, en cierto modo, sería un protagonista que se interpreta a sí mismo, pero que también sería un modelo a seguir para muchas personas que se encuentran en situaciones parecidas.
RAINER FRIMMEL: Lo que nos fascinó fue que un guitarrista de blues de tanto talento actuara unas veces en recintos muy pequeños y otras a una escala mucho mayor, siempre sin renunciar a su visión musical. En nuestra opinión, representa a todos esos artistas que, por mantenerse fifieles a sí mismos, sacrififican la posibilidad de llegar a un público más amplio. Es algo que nosotros también nos preguntamos a menudo: ¿hasta qué punto hay que estar dispuesto a ceder para conseguir algo?
¿Considerasteis en algún momento hacer un documental, al estilo de NOTES FROM THE UNDERWORLD, o encajaba mejor la fificción con Al Cook?...
TIZZA COVI: Siempre quisimos hacer un largometraje de fificción.
Al Cook ha contado su vida con mucho detalle en una autobiografía, pero teníamos claro que esos datos biográfificos debían tener un papel secundario en nuestra historia.
Además, queríamos hacer una película con muy poco diálogo, sobre todo porque El hombre más solitario de la ciudad trata de la soledad y la pérdida: dos temas que son muy difíciles de expresar con palabras.
¿Cómo describiríais a Al Cook como músico?...
TIZZA COVI: Al Cook empezó a hacer música con unos catorce años.
Lo que le marcó fue ir al cine y ver a Elvis Presley por primera vez.
Gracias a un vecino, que siempre ponía discos de blues con la ventana abierta, se dio cuenta de que ese era el tipo de música con la que podía expresar lo más profundo de sí mismo. Desde entonces, no ha escuchado, tocado ni vivido nada que no fuera blues.
RAINER FRIMMEL: Al aprendió todo lo que sabe por su cuenta: a tocar instrumentos musicales o a cantar en inglés con acento sureño sin haber estado nunca en Estados Unidos. Su mujer actual, Brigitte, lo llama el Karl May de la música.
(NOTA: el famoso novelista alemán Karl May escribió mucho sobre el lejano Oeste a pesar de no haber estado nunca allí). Las grabaciones de su época de mayor éxito, a fifinales de los sesenta y en los setenta, sugieren que podría haber tenido una carrera internacional si no se hubiera mostrado tan inflflexible a la hora de hacer concesiones.
¿Qué papel tuvieron en la película el piso y el estudio del sótano de Al? ¿Fue la fuerza visual de esos espacios lo que hizo que la historia girara en torno a su hogar y al riesgo de perderlo?...
TIZZA COVI: Para nosotros, era fundamental el estudio del sótano, en el que pasa gran parte del tiempo.
Es como un refugio secreto que nos permite asomarnos a su mundo interior. Además, el piso donde nació y donde sigue viviendo evoca otra época. Así que tanto el piso como el sótano son protagonistas importantes. Esto enlazaba con el tema de las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares: ahora mismo en Viena están demoliendo muchos edifificios antiguos y a los inquilinos de toda la vida los tratan, a menudo, sin ningún miramiento.
RAINER FRIMMEL: Esta lucha contra fuerzas invisibles simboliza toda su vida, marcada por la resistencia al cambio. En otras películas hemos trabajado en un estilo más cercano al de los documentales.
Trabajábamos con los espacios tal y como los encontrábamos. En esta película trabajamos por primera vez con un equipo de decorados.
Como Al había vaciado el piso para unas reformas que estaban a punto de empezar, el equipo revisó con él todas sus pertenencias y recreó minuciosamente las habitaciones usando menos elementos.
EL HOMBRE MÁS SOLITARIO DE LA CIUDAD cuenta la historia de alguien que lleva una vida discreta y modesta, y que ha hecho suyo el mundo del blues del delta del Misisipi sin haber viajado. Aunque la película trate también de la soledad, ¿no es ante todo la historia de una pasión vivida?...
TIZZA COVI: Es una forma muy bonita de decirlo. Sí, es la historia de una pasión vivida porque Al Cook es vienés y, aun así, lleva el blues dentro sin haber estado nunca en Estados Unidos. Pero dicho país lo ha acompañado muy a menudo.
Tuvo la oportunidad de conocer a muchos de los grandes músicos del blues en Viena, a los que admiraba profundamente y tocó con ellos en el legendario club vienés Jazzland.
RAINER FRIMMEL: Es una pasión mezclada con una actitud inflflexible y un talento extraordinario.
Cuando se dan estos tres factores a la vez, el resultado son personalidades como la de Al Cook.
Si puede haber algo que demuestre esa pasión, son sus colecciones, como la dedicada a Elvis, que darían para llenar un museo pequeño. ¿Todo lo que vemos viene de sus propias colecciones?...
TIZZA COVI: Solo mostramos objetos que son suyos. El proyector de Super 8, los discos de vinilo, las cintas VHS, la colección de Elvis.
RAINER FRIMMEL: Cuando hace algo, lo hace concienzudamente.
Ha coleccionado todo lo que se publicó sobre Elvis en los años cincuenta y sesenta.
Los objetos tienen mucho protagonismo y suelen aparecer en primer plano. También hay escenas con una iluminación muy tenue. ¿Cómo defifinisteis la estética de la película?...
TIZZA COVI: La pregunta que nos hacíamos era: ¿Cómo podemos mostrar la soledad y la pérdida? Rainer desarrolló junto con nuestro asistente, Lennart Hüper, un lenguaje visual que transmitiese mucho a través de los detalles, con planos fifijos y una composición muy cuidada.
RAINER FRIMMEL: La experiencia del tacto también es algo que está desapareciendo. Sin embargo, los recuerdos se transmiten mejor a través de objetos que se pueden tocar. Al suele recorrer el piso mirando los objetos de su colección.
Cada uno de ellos desencadena una oleada de recuerdos. Es alguien que vive muy aferrado a sus recuerdos. . En cuanto a la iluminación, seguimos fifieles a nuestro principio de trabajar en la medida de lo posible con luz natural y con la luz existente; Lennart nos ayudó con una iluminación muy discreta.
En nuestras películas anteriores, de carácter más documental, apenas teníamos unos minutos para captar lo que ocurría. En esta película ha habido tiempo para trabajar cada plano, ajustar la iluminación y escoger los detalles, y ha sido algo muy gratifificante.
¿Fue importante para vosotros adoptar también una perspectiva humorística y afectuosa hacia la gente de esta ciudad?...
TIZZA COVI: En mi opinión, lo más importante al hacer cine es incorporar humor al drama. Cuanto mayor me hago, menos me gustan las películas que ni siquiera me sacan una sonrisa. No buscamos hacer comedia, pero trabajamos con personas que llevan ese humor dentro.
La comedia situacional surge de no ensayar ni copiar las cosas al pie de la letra. Esa mirada cariñosa hacia los seres humanos es lo que nos mantiene vivos.
En vuestras películas suele haber pequeños guiños visuales a otras obras vuestras como, por ejemplo, Al vistiéndose delante del espejo me recuerda a Kurt Girk...
TIZZA COVI: El elemento común entre nuestras películas es que siempre nos volcamos por completo en la personalidad del protagonista.
En el caso de Al Cook, su apariencia juega un papel fundamental.
Para él es muy importante ir bien peinado y perfectamente vestido al estilo de los años cincuenta.
Fue a fifinales de esa década cuando su mundo dejó de avanzar.
RAINER FRIMMEL: No podemos negar que tenemos preferencias personales. Por ejemplo, nos gustan mucho las películas en Super 8. Nos preguntamos qué efecto tienen la fotografía y el cine sobre la memoria. ¿Cómo reaccionará Al al verse en películas antiguas? Solo la expresión de su rostro ya dice mucho. Para mí, de eso va el cine: de poder trabajar sin demasiadas palabras, empleando solo imágenes que generan emociones.
TIZZA COVI: Si quieres hacer una película con pocos diálogos, necesitas a alguien con mucho carisma.
Y Al es muy carismático.
¿Cómo elegisteis la música de esta película?...
TIZZA COVI: Primero, le preguntamos a Al qué canciones quería que se incluyesen y, después, hicimos una selección. El hombre más solitario de la ciudad fue su mayor éxito y también da nombre a la película, pero incluimos también canciones de artistas como Lonnie Johnson, Bertha Chippie Hill y Robert Johnson.
RAINER FRIMMEL: Además, escribió una canción especialmente para la película, la que graba en la escena del sótano: If I Had Money Just Like Henry Ford.
Hacia el fifinal, hay momentos muy potentes en los que se ve cómo el piso va quedando gradualmente vacío. ¿Cómo surgieron estos planos?...
TIZZA COVI: Como siempre, intentamos rodar en orden cronológico.
Esto signifificaba ir quitando cosas, una a una, según las iba vendiendo. La carga emocional de ese vacío creciente también nos sorprendió. No obstante, se estipuló en el guion que Al no vendería el tocadiscos, para que pudiera escuchar un disco antes de abandonar el piso.
RAINER FRIMMEL: Si eres consciente de lo unido que está Al a las colecciones que ha reunido a lo largo de su vida, resulta aún más conmovedor estar con él en una habitación vacía sin tener aún claro cómo va a continuar su vida.
Hay dos tipos de esperanza: por un lado, muchas cosas que vendió a personas más jóvenes perdurarán y, por otro, existe la posibilidad de que haga realidad su sueño. Su vida me parece, al mismo tiempo, un sueño cumplido y uno por cumplir...
TIZZA COVI: Es una reflflexión muy bonita. Dejamos el fifinal abierto porque ni nosotros mismos sabíamos qué decisión tomaría.
GALERÍA DE FOTOS
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