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NOTAS DE LAS DIRECTORAS...
Hermanos nace de la necesidad de poner en pantalla a los adolescentes que vemos cada día en nuestro barrio pero que nunca son los protagonistas de las películas que vemos, y si lo hacen, son asociados a relatos de marginación o violencia. Hermanos propone otra mirada, más cercana, que se aleja del dramatismo y de esas historias que retratan a la clase trabajadora desde la carencia o la migración como una tragedia permanente.
Por otro lado, nuestra intención ha sido cuestionar la idea de la meritocracia. Ese mensaje que hemos escuchado tantas veces: "Si trabajas duro, llegarás". Un relato que se presenta como motivación individual pero que, en realidad, tiende a invisibilizar las desigualdades estructurales, a diluir la conciencia de clase y a enfrentar a quienes parten del mismo lugar. La película plantea que, a pesar de la imposibilidad de ascender de clase, podemos aspirar a vínculos más justos y solidarios. Uniéndonos entre nosotros podemos conseguir los verdaderos cambios.
La generación de adolescentes representada en la película comparte su día a día con vecinos y comercios de siempre, pero se encuentra con prejuicios que no han desaparecido.
Sin embargo, a diferencia de nuestra generación, no carga con la misma vergüenza de clase: están orgullosos de sus orígenes y se permiten mostrar, sin miedo, sus anhelos y frustraciones.
Así son Ayman, Rober y Eric, tres chicos de quince años que protagonizan una película vibrante y luminosa y que, como cualquiera de nosotros a esa edad, solo quieren estar juntos, pasarlo bien y sentir, aunque sea por un momento, que todo es posible.