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"Hara-Kiri" presenta dos universos opuestos: el doméstico y el militarista. La tensión dramática de la película está en laHARA KIRI confluencia de ambos. Miike no necesita una retórica visual extravagante para poner de relieve la cruel inhumanidad del espíritu militar con los sombríos recovecos de un interior feudal, o la ardua supervivencia de una familia pobre con falta de luz de su humilde morada. Rescata algunos valores de directores nipones caídos en el olvido: una puesta en escena repleta de matices, una interpretación humana y sobria, una emoción intensa. Sin embargo, la película en ningún momento suscita HARAKIRIuna nostalgia de la “edad de oro” perdida del cine japonés. Este Japón del siglo XVIl está tan vivo, es tan actual como cualquiera de las situaciones contemporáneas que Miike haya podido filmar. Ahí reside su arte.
UNAS PALABRAS DE TAKASHI MIIKE...
"LO QUE TE APASIONA"HARAKIRI
La casualidad hizo que después de "13 asesinos" decidiera volver a hacer una epopeya, pero no tengo intención alguna de encasillarme en ese género cinematográfico. Lo que cuenta es la calidad, no la cantidad. Con calidad me refiero a lo que te apasiona o permite que te sientas libre durante el rodaje. Por otro lado, el otoño que viene voy a dirigir una ficción televisada que se emitirá en segundo prime time con un presupuesto HARAKIRIultra modesto. Pero las películas de pequeño presupuesto proporcionan una excitación que uno solo siente con esos proyectos.
"EL SUFRIMIENTO HUMANO"
Lo que me apasiona de dirigir el remake de la gran película de Masaki Kobayashi es la posibilidad de sentir concretamente la universalidad del sufrimiento humano que "Hara-Kiri" desmenuza hasta el núcleo, trascendiendo épocas, géneros y países.HARAKIRI
"LA NECEDAD Y LA TRISTEZA"
Creo que lo que me atrajo del tema de "Hara-kiri" fue la necedad y la tristeza de la incapacidad de anticiparse al futuro cercano. Y, en mi opinión, incluso después de haber visto la película, seguimos sintiendo lástima por la tragedia del protagonista… y nos embarga esa tristeza que hace que se te llenen los ojos de lágrimas de compasión por los problemas ajenos. Pero, sin duda, los espectadores captarán diferentes mensajes, cada uno en función de su propia realidad. Creo que un director HARAKIRIno puede jamás coartar esa libertad”.
"EN TÁNDEM"
Mis “nuevas versiones” tienen muchos puntos en común con las películas originales y, al mismo tiempo, hay diferencias. La cuestión de la originalidad o la quisquillosidad en los detalles insignificantes hace tiempo que quedó zanjada, así que no tiene sentido comparar las obras poniéndolas una junto a otra. Conforman unHARAKIRI tándem, en la dinámica de la época en la que han sido creadas.
"LOS CELOS"
No siento nostalgia de las viejas películas japonesas, pero sí celos. Celos porque los equipos que hicieron esas películas tenían todo lo que han perdido los cineastas japoneses de hoy: su energía, su pasión, los estudios de antaño plagados de sueños y de personas para llevarlos a cabo, la inversión de los estudios en HARAKIRIrecursos humanos, etc.
"LA MÚSICA DE RYUICHI SAKAMOTO"
Agradezco a Ryuichi Sakamoto de todo corazón que haya compuesto esa maravillosa música. Las almas de los personajes gritan en la banda sonora, sin que el sonido golpee al espectador, sin que lo domine. Su música inunda la sala de cine como si fuera aire, tranquila y discretamente. Sin embargo, su seguridad y su autoridad están presentes.