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SINOPSIS
Transcurre en la Francia del siglo XIX y cuenta una emotiva historia de sueños rotos, amor no correspondido, pasión, sacrificio y redención: una prueba atemporal de la fuerza del espíritu humano. Jean Valjean es un exconvicto al que persigue durante décadas el despiadado policía Javert después de saltarse la condicional. Cuando Valjean accede a cuidar a Cosette, la joven hija de Fantine, sus vidas cambiarán para siempre...
INTÉRPRETES
HUGH JACKMAN, RUSSELL CROWE, ANNE HATHAWAY, AMANDA SEYFRIED, SACHA BARON COHEN, HELENA BONHAM CARTER, EDDIE REDMAYNE, AARON TVEIT, SAMANTHA BARKS, DANIEL HUTTLESTONE, CAVIN CORNWALL, JOSEF ALTIN, ADAM JONES, JOHN BARR
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'Los miserables' es la adaptación cinematográfica del sensacional éxito teatral visto por más de 60 millones de espectadores en 42 países, traducido a 21 idiomas, y que sigue batiendo récords de taquilla en todo el mundo desde su estreno hace 28 años.
E scrita por Víctor Hugo hace 150 años, esta historia de personas sin futuro uniéndose para hacer frente a la corrupción y exigir un cambio, es la base del musical que más tiempo ha permanecido en los escenarios.
La historia del musical “Los miserables” empezó en 1978, cuando los compositores franceses Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg empezaron a trabajar en una adaptación musical de la obra de Víctor Hugo. La idea nació durante una visita de Boublil a Londres. Después de ver la reposición de “Oliver!”, una producción de Cameron, Boublil se dio cuenta de que el personaje del Ingenioso Tramposo le recordaba a Gavroche, el golfillo relacionado con la rebelión estudiantil en la obra de Víctor Hugo. Acababa de plantarse la semilla de “Los miserables”. El álbum conceptual de Boublil y Schönberg salió al mercado en 1980 y se vendieron nada menos que 260.000 copias. En septiembre de ese año, el director francés Robert Hossein plasmó la música en un espectáculo en el Palacio de Deportes de París visto por más de 500.000 personas.
Unos dos años después, el joven director húngaro Peter Farago llevó el álbum conceptual a Mackintosh y le propuso realizar una versión en inglés de “Los miserables” a los escenarios. El productor comprendió inmediatamente que se trataba de algo muy especial, y se puso en contacto con Boublil y Schönberg. A pesar de que Mackintosh no hablaba francés de forma fluida, se quedó fascinado: “La música contaba la historia, era increíble. Me bastó con oír cuatro canciones para saber que quería producirlo, me entusiasmó”.
El productor estaba decidido a que Boublil y Schönberg siguieran formando parte del proceso. Reunió a un equipo brillante con Trevor Nunn y John Caird como directores y James Fenton como letrista. Este último fue sustituido más tarde por Herbert Kreztmer, pero dio forma al espectáculo.
Y el resto forma parte de la historia del teatro.
“Convertir el mayor musical teatral en un musical para la gran pantalla era una tarea intimidante”, reconoce Eric Fellner. “Pero también conllevaba el privilegio de trabajar con un material muy querido por el público, así como la oportunidad de trabajar con los creadores del espectáculo”.
Los tres productores, Bevan, Fellner y Mackintosh, siempre estuvieron de acuerdo en que el grupo básico de creadores que había hecho posible el éxito del proyecto debía participar en la película.
Hasta que no escogieron a un director, los productores no sabían qué miembros del equipo original participarían en el proyecto.
Parece ser que los astros se pusieron de acuerdo para que los productores y el director coincidieran. Tom Hooper se interesó por el proyecto incluso antes del increíble éxito internacional de la oscarizada ‘El discurso del rey’. Cuando se enteró de que Nicholson, con el que estaba trabajando en otro proyecto, estaba escribiendo una adaptación de “Los miserables”, no dudó en ponerse a la cabeza del proyecto. No había visto el musical y le interesaba el periodo en que transcurre la historia.
A pesar de la fuerza del material con que se trabajaba, hubo que basarse en la novela para rellenar algunos agujeros que en el escenario no tienen importancia, pero que sorprenderían en la pantalla.
En la primera versión de William Nicholson, las canciones estaban intercaladas entre los diálogos. “Todo el material nuevo que se le había ocurrido a Bill y todo lo que yo había sacado de la novela y quería añadir se había traducido en diálogos”, explica el director Tom Hooper. Finalmente, reconoce que “quería arriesgarme y hacer algo totalmente diferente en un género poco habitual. Me entusiasmó la idea de rodar las canciones en directo. Cameron estaba totalmente de acuerdo y me apoyó. Posiblemente no habría dirigido la película si no se hubiera rodado así; por muy buena que sea la sincronización, el público nota que hay algo falso. Las voces nunca acaban de conectar realmente con lo que ocurre en la pantalla”.
LA MÚSICA...
Los creadores de una de las grandes partituras de todos los tiempos estuvieron presentes durante el rodaje de la nueva reencarnación de su obra maestra. Trabajar delante de Alain Boublil y de Claude-Michel Schönberg ayudó a los actores a elevar el nivel de sus interpretaciones.
La transición del escenario a la pantalla planteaba muchas dificultades y el hecho de que los actores debían cantar en director no facilitaba el proceso. “Tom quería que el público estuviera lo más cerca posible de la interpretación”, explica el productor Eric Fellner.
El director musical Stephen Brooker, uno de los más conocidos en el Reino Unido, que colabora con Cameron Mackintosh desde hace doce años, dice: “No cabe duda de que fue la decisión correcta. Permitió a los actores establecer una conexión emocional real con el texto”.
El realizador Tom Hooper añade: “El problema es que cuando se canta en playback, el actor no puede estar entregado al momento porque debe reproducir con total exactitud algo que se grabó meses antes. Pero si canta en directo, su interpretación es mucho más libre, más impactante y realista”.
Los actores trabajaron con directores vocales para calentar la voz. Durante el rodaje llevaban pinganillos para escuchar al pianista que tocaba las canciones. El pianista, mientras tocaba, veía la interpretación de los actores en un monitor y podía adaptarse a su ritmo. Las voces también se grabaron sin el acompañamiento pianístico para añadir la música tocada por una orquesta durante la posproducción.
DECORADOS Y LOCALIZACIONES...
El rodaje en Francia:
Después de varias semanas de ensayos, de las pruebas de vestuario, de maquillaje y de cámara, el rodaje de ‘Los miserables’, que duraría doce semanas, empezó con un equipo reducido en Gourdon, en el sur de Francia. Era el telón de fondo perfecto para la caminata de Jean Valjean hacia la libertad. “Nos pareció importante rodar en Francia, y las montañas de Gourdon ofrecían algo especial, incomparable”, dice Eve Stewart, la diseñadora de producción que colabora habitualmente con Tom Hooper.
La diseñadora de producción se documentó a fondo para conseguir plasmar la visión que compartía con el realizador.
La vida en los muelles:
El equipo regresó a Inglaterra y el rodaje empezó de verdad. La primera escena de la película, en la que Valjean y otros convictos arrastran un enorme barco hacia el dique seco, se rodó en el histórico muelle de Portsmouth, en el sur de Inglaterra, que recibe a unos 500.000 visitantes al año.
Uno de los diques secos usado normalmente para reparar barcos se llenó de agua y así los convictos parecían arrastrar el barco desde el mar. Esta escena fue la que mayores problemas logísticos ofrecía. El barco, de unos 180 metros de eslora y 15 metros de puntal, así como todos los objetos del decorado y el equipo de cámara, tuvieron que ser llevados con una grúa en el dique en un plazo de tiempo muy reducido ya que el dique estaba en funcionamiento.
A continuación, el equipo se trasladó a Chatham, otro muelle histórico en el sureste de Inglaterra. Los decorados empezaron a prepararse un mes antes del rodaje y comprendían la fábrica donde trabaja Fantine, que se rodó en la Tarring Yarn House, construida entre 1786 y 1791, donde se bañaban las fibras con alquitrán para impermeabilizar los cabos.
Las calles de París en 1832:
La escena de la muerte de Valjean se rodó en la preciosa capilla de Winchester College. Las calles adoquinadas de Winchester también sirvieron para la persecución de Valjean y la joven Cosette por de Javert en las calles de París.
A continuación, el equipo al completo volvió a los estudios Pinewood para rodar en el recién construido plató Richard Attenborough, el más espacioso del estudio, de 15 metros de altura. La diseñadora de vestuario reconstruyó el París de 1832 basándose en las fotografías de Charles Marville, que capturó la ciudad antes de que el plan Haussmann la cambiara totalmente a mediados del siglo XIX.
En menos de diez semanas, con un equipo de 200 carpinteros, escultores y pintores, las antiguas calles de París volvieron a cobrar vida. “Los edificios eran bastante altos y decidimos hacer fachadas de dos y tres pisos para no depender de los efectos digitales”, explica la diseñadora.
EL VESTUARIO...
El diseñador de vestuario Paco Delgado entendió desde el principio que el vestuario consistía en ropa de verdad y no en disfraces. Se inspiró en pintores de la época, como Eugène Delacroix y Francisco de Goya, para diseñar un vestuario que reflejara todas las clases sociales durante 33 años. “Había de todo, convictos, prostitutas, monjas, ricos, pobres”, dice. “Ha sido una tarea asombrosa”.
GALERÍA DE FOTOS
https://cineymax.es/estrenos/fichas/111-l/73281-los-miserables-2012#sigProId351ec73f5b





























































