INFORMACIÓN EXCLUSIVA
NOTA DEL DIRECTOR...
Nos propusimos hacer de MOTOR CITY una auténtica experiencia cinematográfica. Una película dinámica, envolvente y concebida para ser sentida tanto como vista. Desde las secuencias repletas de acción hasta los momentos más íntimos, cada explosión, cada sonido ambiental e incluso el silencio están calculados para lograr el máximo impacto, de modo que el público se vea arrastrado por el ritmo de la historia.
Aunque la película contiene pocos diálogos, no es en absoluto muda. La ausencia de palabras nos permitió centrarnos por completo en el lenguaje corporal de los personajes. La banda sonora, el ritmo, el diseño de sonido y la música dirigen el impulso emocional y narrativo. El resultado es una experiencia trepidante en la que la tensión se va acumulando con precisión a nivel sonoro.
La falta de diálogo no es una limitación; es una invitación para que el público se involucre de forma más visceral siguiendo cada mirada, cada gesto, cada cambio de tono, estando atento a cualquier pista que pueda hacer avanzar la historia. Las interpretaciones, la fotografía y el paisaje sonoro funcionan en sincronía para mantenerte pegado a la butaca, con el corazón acelerado y los ojos muy abiertos. No solo ves esta película… la sientes.
Hemos visto cómo este enfoque crea una conexión única con el público. Al prescindir del lenguaje, dejamos espacio para una intensidad pura y universal. Nuestro objetivo era crear una experiencia cinematográfica que trascienda el lenguaje, una película que todo el mundo pueda disfrutar de la misma manera en cualquier parte del mundo. Sin necesidad de traducción.