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SINOPSIS
Heridas sepultadas hace mucho vuelven a abrirse cuando la icónica estrella del pop Mother Mary, a punto de regresar a los escenarios, se reúne con Sam Anselm, su mejor amiga y diseñadora de vestuario de la que se había distanciado...
INTÉRPRETES
ANNE HATHAWAY, MICAELA COEL, HUNTER SCHAFER, FKA TWIGS, KAIA GERBER, ATHEENA FRIZZELL, JESSICA BROWN FINDLAY, ISAURA BARBÉ-BROWN, ALBA BAPTISTA, SIAN CLIFFORD
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El pop más icónico se funde con el melodrama gótico en la fantasmagórica MOTHER MARY, dirigida por David Lowery, la historia de dos mujeres unidas más allá del tiempo y del espacio por sus trayectorias personales y artísticas.
Mother Mary (Anne Hathaway) es un icono mundial del pop que ha creado un personaje de enorme carisma durante una década de exitosa carrera. En plena crisis, deseando liberarse de lo que ahora representa, la superestrella recurre a la única persona en quien confía, la diseñadora de moda Sam Anselm (Michaela Coel), una visionaria amiga a la que abandonó hace unos años. La inesperada llegada de Mother Mary a la casa de Sam para pedirle que le diseñe un vestido para el espectáculo de su vida da pie a una noche alucinante en la que se mezclan los enfrentamientos, la colaboración, los recuerdos y la reinvención…
Repleta de música, moda y terror sobrenatural, MOTHER MARY es un seductor viaje onírico lleno de sensaciones, a medida que la búsqueda de Mother Mary de la prenda perfecta se convierte en un fascinante baile entre dos celebridades recordando lo que fue su amistad.
MOTHER MARY, una delirante oda que el director y guionista David Lowery dedica a sus fans, retrata el electrizante intercambio de energía entre dos fuerzas creativas. Con canciones compuestas por Charli xcx, Jack Antonoff y FKA Twigs, la última película de David Lowery explora el camino de dos artistas en busca de la creación salvadora. “Las canciones pop tienen el poder de unir a millones de personas que comparten una misma emoción; hacen que uno se sienta visto y escuchado, incluso pueden enmendar un corazón roto”, dice el director, que tiene en su haber El caballero verde y A GhostStory, entre otras. “MOTHER MARY cuenta que el arte puede convertir algo terrible en algo maravilloso”.
Anne Hathaway se sometió a un proceso de transformación para el papel, que incluía clases de canto y de baile, además de hacerse con los altibajos de una reina del pop con toda su arrogancia e inseguridad. “MOTHER MARY explora la creatividad, el perdón, la pérdida, el pesar, y lo que significa tener un asunto pendiente con alguien a quien aún amas”, explica la actriz. “David ha plasmado todo esto en la pantalla a través de una historia tan bella como conmovedora que no se había visto antes”.
Para Michaela Coel, que da vida a Sam Anselm, la última esperanza de Mother Mary, el profundo simbolismo que une a las dos mujeres es fascinante: “Me atrajo la idea de explorar a dos personas cuya unión es tan profunda que no se explica con palabras ni con lógica. Su conexión creativa se convierte en un vínculo espiritual. Primero el guion y luego la dirección de David funcionaron como un imán en mi caso”.
Nace un icono
Mother Mary se ha forjado un alter ego con el que se identifican e incluso veneran millones de fans, pero la estrella empieza a plantearse si su autenticidad está basada en un mero artificio. Desesperada por encontrar respuestas, se presenta en casa de Sam Anselm, su antigua amiga y socia creativa, cuya estrella empezó a decaer a medida que la de Mother Mary cobraba fulgor, para pedirle que le diseñe un vestido que consolidará su fama en el próximo concierto.
Sam solo dispone de un día para crear el vestido, pero 24 horas son más que suficientes para dar rienda suelta a un tsunami de recuerdos y despertares espirituales en los que se atisba un nuevo futuro para las dos antiguas amigas. Esta premisa se ha convertido en una de las historias más imaginativas de David Lowery hasta la fecha, con incursiones en la alta costura, la coreografía, la escenografía y la creación de la discografía de una estrella del pop.
David Lowery reconoce que empezó a escribir el guion sin mucha reflexión: “Empezó como una conversación a dos en un solo decorado. Quería hacer una película basada únicamente en el diálogo, con dos grandes actrices, un guion genial y nada más. Estaba convencido de que sería rápido y sencillo”.
A punto de acabar ‘El caballero verde’ y de empezar a rodar ‘Peter Pan & Wendy ‘para uno de los principales estudios de Hollywood, se planteó quién era realmente como narrador, y esa conversación entre dos personas enfrentadas era en realidad dos versiones de sí mismo.
Poco a poco, estos dos avatares cobraron formas diferentes, convirtiéndose en Mother Mary y Sam Anselm. Dos personajes nada sencillos unidos por una tremenda creatividad y una ambición desmesurada, desgarrados por una dolorosa traición. “Dejaron de ser dos partes opuestas de mí mismo, sus vidas cobraron una dimensión propia”, explica el director.
“Me interesa la energía que existe entre dos personas que disfrutan de una colaboración creativa. Puede ser positiva, sanadora, pero también puede ser muy amarga”, sigue diciendo. “En este caso, en que una de las dos es la expresión de la creatividad que ve el público, mientras que la otra es invisible, el desequilibrio se hace patente y la relación empieza a pudrirse”.
Sin embargo, la intensidad de los sentimientos que habitan en ambas no ha disminuido con el tiempo.
A pesar de llevar años sin verse, el vínculo sigue vivo y está presente en toda la película. Mother Mary prepara un nuevo tema llamado “Spooky Action” (Acción fantasmagórica), un guiño a la famosa “acción fantasmagórica a distancia”, término que acuñó Einstein para describir el entrelazamiento cuántico, fenómeno en que las partículas, por muy separadas que estén, siguen afectándose mutuamente.
La iconografía de Mother Mary, con un toque siniestro de divinidad femenina y éxtasis conectado con el misticismo católico, nace de la historia del pop, desde la influencia de Madonna, hasta Lady Gaga, pasando por Taylor Swift y Beyoncé, verdadera amalgama de innovadoras y provocadoras heroínas del pop.
“Tengo una educación católica y mis padres eran muy anti-Madonna. En su opinión, se metía con todo lo sagrado”, explica el director. “Tenía diez años entonces y solo consiguieron que tuviera más ganas de escucharla. Al crecer, descubrí que la música pop podía ser tan sagrada y extática como lo que sentían mis padres en la iglesia. Va mucho más allá de la fusión entre lo sagrado y lo profano; los iconos religiosos y del pop se dan la mano a la hora de satisfacer a sus públicos”.
David Lowery, mientras escribía el guion, tenía una playlist que compartiría luego con los actores y el equipo, que incluía a artistas tan diversos como St. Vincent, Robyn, Taylor Swift, Halsey, James Blake, AldousHarding, PJ Harvey, y también aCharlixcx yFKA Twigs, sin saber entonces que estos dos últimos se convertirían en colaboradores creativos durante el rodaje.
Al empezar la preproducción, con solo unas descripciones de las canciones en el guion, David Lowery se dio cuenta de que probablemente MOTHER MARY sería su película más compleja. “Cuando hablé con Anne y con Michaela, entendí que apenas había arañado la superficie de la conexión entre las dos mujeres”, reconoce. “Aportaron muchas cosas que no se me habían ocurrido, me enseñaron mucho acerca de mis dos personajes”.
Ser Mother Mary
Para encarnar a una estrella de fama mundial con un carisma sin par que se ha quedado emocionalmente vacía, David Lowery necesitaba a una protagonista con un aura similar, alguien que hubiera catado la fama y lo que implica.
“MOTHER MARY requería a una actriz conocida, alguien que llevara la palabra celebridad grabada en la frente”, dice. “Quería jugar con lo que significa tener a generaciones de fans, y Anne Hathaway me ofrecía todo esto y mucho más”.
Para interpretar con naturalidad a un personaje que pasa por tantas emociones, la actriz fusionó la seguridad y compostura de las modernas reinas del pop con las heridas y la vulnerabilidad que acompañan al estrellato. Tampoco vino mal que ya hubiera trabajado en musicales. “Hay una diferencia entre lo que hizo Anne en Los miserables y lo que hace una estrella del pop como Taylor Swift estando de gira, pero sabía que era capaz de hacerse con el escenario de un concierto de pop actual”, dice David Lowery.
La primera reunión entre ambos fue muy fructífera: “Hablamos de la historia y del simbolismo de María Magdalena, de la educación religiosa, de los elementos de Mother Mary que le sonaban. Se sumergió en el papel, incluso se preocupó por el color del pelo de su personaje. Tenía muy claro que debía ser rubio teñido.
Cuando por fin en maquillaje dieron con el tono exacto, vimos el personaje por primera vez”.
Anne Hathaway necesitaba tiempo para hacerse con la voz, los gestos y la personalidad de Mother Mary.
Tomó clase de baile y de canto. “Cuando preparo un papel, me gusta tener toda la información y basarme en datos muy precisos”, dice. “Aquí todo consistía en la intuición y la confianza, era una nueva forma de trabajar”.
Para la actriz, Mother Mary está dividida entre la creatividad y el temor de que su alter ego la haya devorado: “Cree en el poder transformador de una canción, pero también cree en compartir energías.
Acepta su papel como fuerza mística, y al mismo tiempo lucha para superar los estragos de un accidente en el escenario. No puede curarse porque ya no sabe quién es. Solo Sam Anselm, que la ayudó a construir la identidad que dio al mundo, puede ayudarla a encontrar el camino de vuelta”.
Quizá lo más duro fueron las clases de baile. “Antes de aprenderme los diálogos, tuve que descubrir cómo bailaba Mother Mary porque también se expresa a través del movimiento”, añade la actriz. “Siempre me ha gustado bailar, pero no tenía el nivel requerido. Me encerré en el estudio, viví y respiré baile. Cuando no estaba bailando, iba a ver espectáculos de danza o veía documentales sobre danza”.
Anne Hathaway reconoce el trabajo de la innovadora coreógrafa Dani Vitale: “Menos mal que estaba Dani, fue asombroso trabajar con ella. Me adoptó y me rodeó de personas de talento, compartió su saber, me apoyó con cariño y me ayudó mucho”.
Además de sumergirse en el mundo de la danza, también se volcó en la música pop: “Vi todos los documentales de giras habidos y por haber. Por muy universal que sea la música pop, nace a partir de una expresión íntima e innata de la artista. Tuve que buscar qué tenía de particular la voz de Mother Mary”.
La playlist de David Lowery le fue de gran ayuda: “La escuché de día y de noche en el coche yendo a trabajar, incluso entre tomas. Me ayudó a entender qué le importaba a David, fue como una especie de ósmosis”.
Anne Hathaway se centró en Annie Clark, conocida como St. Vincent, cuyo personaje polimórfico, mezcla de seguridad chulesca y sinceridad en los escenarios, encajaba con lo que imaginaba para Mother Mary: “St. Vincent se convirtió en mi estrella polar. Annie inventó un pasado para St. Vincent, tan complicado que podría ser una película, y eso me ayudó mucho a crear a Mother Mary”.
También reflexionó acerca de por qué Mother Mary recurre a su antigua amiga Sam: “Se ha perdido, y Sam es su casa. Creaban juntas, la creatividad era el idioma del amor. Al redescubrirlo, logran enfrentarse al dolor del pasado y vuelven a encontrarse”.
En el plató, Anne Hathaway descubrió un ambiente creativo inmersivo y sin trabas: “David es un director que va al ritmo de su propio tambor, pero también es muy colaborador. No necesitábamos hablar, y eso es algo que no ocurre con cualquier director”.
Las escenas dramáticas se rodaron antes de las secuencias de conciertos, que se filmaron en Hyde Park. “De pronto estaba cantando delante de 400 figurantes”, recuerda la actriz, “tenía que darlo todo.
Hice lo posible para que vivieran una experiencia genuina; la energía que me devolvieron fue increíble”.
“¿Cómo es posible generar la energía que produce estar en el corazón de todo?”, pregunta David Lowery. “Esa transmutación de energía puede parecer sobrenatural, pero Anne supo cómo hacerlo”.
Para la actriz, encarnar a Mother Mary fue aprender a no controlar: “Después de años interpretando, me alegra mucho haber descubierto los resultados que da fiarse de la intuición. Por eso estoy muy agradecida a este papel”.
El taller de Sam
Después de que Mother Mary abandonara a Sam, la diseñadora siguió trabajando, pero nunca superó el dolor producido por la ruptura. Michaela Coel llegó a MOTHER MARY con una exitosa carrera como guionista, productora, codirectora y protagonista de la serie Podría destruirte.
En su primer encuentro, Michaela Coel y David Lowery hablaron de MOTHER MARY como guionistas, pero a medida que avanzaba la reunión, el director la imaginó como la solitaria diseñadora Sam Anselm.
“Sam es muy directa, apasionada y voluble”, explica David Lowery. “Michaela utiliza el mismo lenguaje. Comprendí muy pronto que su utilización de las palabras sería apasionante”.
Michaela Coel se sintió inmediatamente atraída por el proyecto: “Las dos mujeres tenían una relación de una gran pureza basada en la creatividad, repleta de alma, integridad y significado. Pero Mother Mary lo dejó escapar y ahora no tiene a nadie en quien confiar.
Millones de fans comparten su energía con ella, pero solo Sam puede ver que está totalmente sola”.
A pesar de todo, Mother Mary ayudó a Sam: “Sam entró en el mundo de la moda escondiéndose detrás de su compañera, la parte visible del dúo. Pero la moda no es un lugar cómodo para una persona negra de clase trabajadora. Cuando Valentino y demás aparecieron queriendo diseñar la ropa de Mother Mary, esta desapareció de la vida de Sam. El dolor la ayudó a construirse una carrera exitosa e independiente”.
Para el papel, Michaela Coel inventó un pasado para Sam. “Su madre, su abuela y su bisabuela eran modistas, no conoce otra cosa”, dice la actriz. “Sabe cómo diseñar armaduras para proteger a la gente. Así es como ve su trabajo de diseñadora. Para ella no se trata de complicados desfiles para Vogue y compañía.
Busca la vulnerabilidad de la persona para ayudarla a navegar por el mundo sintiéndose más fuerte”.
En un intento de conocer mejor a su personaje, la actriz recurrió a la diseñadora de vestuario Bina Daigeler: “Hay muchas similitudes entre los guionistas y los diseñadores de vestuario; conseguí meterme dentro de Sam a través de Bina. Es una persona muy sensible y sincera. Me enseñó lo insensible que puede llegar a ser el mundo de la moda”.
La diseñadora de vestuario recuerda que Michaela Coel estaba empeñada en aprender qué implica ser diseñadora: “Me hizo muchas preguntas sobre la creación. Le enseñé a colocar la tela, a cortarla, coserla, y le apasionó. Intenté incluirla en el proceso de creación para que sintiera que las prendas habían sido obra de Sam”.
Michaela Coel también se inspiró en los grandes diseñadores actuales y de antaño: “Estudié lo que hacía Alexander McQueen porque, como Sam, nació en una familia de clase trabajadora e hizo maravillas antes de trasladarse al campo y desaparecer”, dice.
“También tuve unas conversaciones maravillosas con Daniel Roseberry, el actual diseñador de Schiaparelli, que me abrió las puertas de su taller y me enseñó cómo trabaja su equipo”.
La química entre ambas actrices fue inmediata.
Enseguida descubrieron cómo dar rienda suelta al torrente de ira, dolor y amor que define a sus personajes. “Juntas nos atrevimos a ser vulnerables y aprendí mucho de Michaela”, dice Anne Hathaway. “Es osada, fuerte e íntegra como Sam. Hubo una conexión entre las dos y la colaboración fue perfecta”.
Lo mismo opina Michaela Coel: “Nuestra conexión era palpable a partir de la primera lectura delante de la cámara, había un vínculo inexplicable. Anne se abrió mucho en nuestras escenas juntas. Es una persona delicada, generosa y profundamente sensible”.
Las actrices de reparto
El reparto de MOTHER MARY está formado únicamente por mujeres, e incluye a una auténtica reina del pop, FKA Twigs, ganadora de un Emmy, que encarna a Imogen. David Lowery es fan de la cantante y de su música vanguardista: “Creo que Magdalene es uno de los mejores álbumes de los últimos 20 años. No encontrábamos a nadie para interpretar a Imogen, pero siempre pensaba en Twigs”.
“Al igual que Anne y Michaela, Twigs cambió radicalmente mi idea del personaje”, sigue diciendo.
“Creó un lenguaje físico de la posesión. De pronto, una escena que en el guion se limitaba a un grupo de mujeres sentadas alrededor de una mesa se convirtió en algo asombroso”.
Twigs optó por el estilo de baile callejero conocido como “krumping” para describir la posesión de Imogen: “Mientras reflexionaba en cómo debía moverse mi personaje, pensé en las veces que me habían herido, defraudado, abandonado. El guion indica que Imogen se libera; decidí basarme en eso y me puse en contacto con el grupo de danza Wet Wipes para aprender ‘krumping’ e insuflar esa energía aImogen”.
Hunter Schafer, a la que hemos visto en la serie Euphoria, es Hilda, la ayudante de Sam. David Lowery escribió el papel pensando en la actriz después de ver su espléndido trabajo en la serie: “Hunter trabajó con mi mujer, la directora Augustine Frizzell, en Euphoria; me apabulló su talento y energía. Al principio no estaba en la última escena, pero cuando se acercaba el final del rodaje, supe que debía ser ella quien cerraba la historia”.
La actriz describe a Hilda como la persona que mantiene el taller funcionando mientras Sam lucha contra la soledad y la depresión: “Hilda es una fan total de Mother Mary, pero sabe lo que le hizo a Sam.
Cuando llega Mother Mary, Hilda está encantada de ver a la leyenda en carne y hueso, pero también teme que haga daño a Sam”. Añade que para ella, lo mejor fue tener la oportunidad de trabajar con Anne Hathaway y Michaela Coel, a las que admira desde hace tiempo.
Diseño dentro del diseño
Para plasmar la escenificación de Mother Mary en los escenarios en sus momentos de gloria, David Lowery creó complicados storyboards sin por eso impedir que se hicieran cambios: “Esta película se rodó con mucha exactitud técnica, pero también permitimos que nuestros corazones hablaran, lo que dio pie a muchas sorpresas en el plató”.
El director pidió a los actores y al equipo técnico que vieran películas como Sonata de otoño, de Ingmar Bergman; El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, de Peter Greenaway, y Drácula, de Bram Stocker, de Francis Ford Coppola. También les sugirió Las amargas lágrimas de Petra Von Kant, de Fassbinder; Eyes Wide Shut, de Stanley Kubrick; Las zapatillas rojas, de Powell y Pressburger, así como los documentales En la cama con Madonna y, sobre todo, Taylor Swift: Reputation Stadium Tour.
David Lowery volvió a trabajar con su colaborador habitual, el director de fotografía Andrew Droz Palermo.
Hablando del movimiento de cámara, el cineasta dice: “Cuando Mother Mary llega a casa de Sam, la cámara casi está anclada en el suelo, captando una relación rígida y fría. Durante mucho tiempo, la cámara no se mueve, está inmóvil hasta la secuencia en que Mother Mary baila para Sam en su taller”.
“A partir de entonces, el ambiente es más cálido y la cámara empieza a moverse, a ser más juguetona, a vivir. Al final, la cámara va de un lado a otro, hay más luz, la gama de colores se centra en los azules, grises metálicos y tonos madera. Todo se intensifica”.
Al llegar al rodaje de las escenas de conciertos, que se filmaron en penúltimo lugar, Palermo tuvo que irse a trabajar a otra película y le sustituyó Rina Yang. La directora de fotografía tiene una gran experiencia en videoclips, algunos de FKA Twigs, y debutó en la gran pantalla con The Fire Inside.
“Ya habíamos acabado de rodar la gran mayoría de las escenas en el taller. Siempre planeamos preparar las escenas de los conciertos después, hubo una transición natural”, explica David Lowery. “Rina empezó donde lo había dejado Andrew y fue a por más. Al disponer de más tiempo para planearlo todo, pudimos apoderarnos del idioma de la película y trasladarlo a los conciertos. A su vez, volvimos a llevar el lenguaje de los conciertos a la última escena en el taller que quedaba por rodar”.
Para conseguir que la casa y, sobre todo, el taller de Sam se convirtieran en auténticos estados de transición donde podía pasar cualquier cosa, David Lowery recurrió a la directora de producción Francesca Di Mottola, que se ocupó de Io sono l’amore (Yo soy el amor), de Luca Guadagnino, y tiene numerosos vídeos musicales en su haber. Debido a la exigencia de los decorados, Di Mottola los dividió entre dos directores artísticos: uno dedicado a los decorados principales, y otro solo para los conciertos.
En principio, Lowery y Di Mottola tenían pensado construir la casa y el taller de Sam en un estudio, pero la casualidad quiso que encontraran la casa perfecta – artística, solitaria y misteriosa – en Alemania, concretamente un pequeño castillo a las afueras de Bonn rodeado de establos y graneros. “Siempre había querido que la atmósfera de la casa y del taller de Sam fuera misterioso, con un toque gótico”, dice el director.
“Esta casa encajaba a la perfección. Además, habría sido imposible construir algo así en el plató de un estudio; aportó una sensación de paso del tiempo a la película”.
Las vigas del granero se convirtieron en el hilo que reunía los diversos decorados en uno solo. “Las vigas nos dieron la posibilidad de utilizar el lenguaje arquitectónico del espacio para unir el presente con el pasado”, explica Di Mottola. “Recreamos las vigas en todos los decorados que construimos, dando una mayor cohesión a la película”.
Para crear el taller de Sam, la diseñadora de producción estudió los talleres de varios diseñadores, especialmente el de Daniel RoseberrydeSchiaparelli: “La mayoría de estos talleres están desnudos porque el modisto quiere que sus diseños sean el centro de atención. Para el taller de Sam, diseñamos una planta interesante, pero sin mucho color. El ambiente es seductor, íntimo y bastante oscuro”.
Los maniquíes de Sam, colocados en puntos estratégicos, son muy simbólicos: “Representan los recuerdos más oscuros que conserva Sam de su trabajo”, explica Di Mottola. “Los clientes llegan, utilizan sus servicios, se llevan la prenda, pero el maniquí se queda. La persiguen”.
En cuanto a los espectáculos, Di Mottola se sumió en el complejo diseño de un escenario en un estadio.
Estudiaron los escenarios de Beyoncé, Taylor Swift, Lady Gaga y otras. “Me quito el sombrero ante Francesca y su equipo”, dice David Lowery. “Nada les detuvo. Utilizaron cada problema para convertirlo en una oportunidad”.
El vestido
El look y el personaje creado por Mother Mary – del todo inseparables – dependen del talento de Bina Daigeler, nominada a un Oscar por ‘Mulan’, la creadora del vestuario de ‘Tár’ y de la serie ‘1899’. Al parecer, el destino quiso que el director y la diseñadora trabajasen juntos: “En nuestra primera reunión, Bina llevaba un suéter azul. Pidió un té cuyo color era idéntico al suéter”, recuerda David Lowery. “Fue una señal, debíamos trabajar juntos. El mismo tono de azul apareció en uno de los vestidos de Anne y el té azul también está, como homenaje a nuestro primer encuentro”.
En el guion, los vestidos de Mother Mary se limitaban a unas fotos que se veían de pasada. “Pero Bina es una fuerza de la naturaleza y cuando me mostró unos dibujos asombrosos, supe que había que incluirlos.
Estos diseños cambiaron físicamente la película”. “Tuvimos que encontrar la forma de combinar el ambiente oscuro y misterioso del guion de David con los brillantes rosados y dorados de una estrella del pop de fama mundial”, explica la figurinista.
Empezó creando un tablero de inspiración (mood board) con cada una de las prendas de Mother Mary en sus dos décadas de carrera: “La ropa revela la creciente madurez de Mother Mary, la de Sam como diseñadora, y también su relación como colaboradoras. ¿Quiénes eran Mother Mary y Sam al inicio de sus carreras? ¿Qué cambió con el tiempo?
Con cada prenda que diseñábamos, estas preguntas se hacían más apremiantes”.
Cuando Mother Mary llega a casa de Sam, desesperada, empapada por la lluvia, no tiene nada de glamuroso. “Siente un gran dolor, debía llevar ropa cómoda que no llamara la atención. Va vestida de negro”, sigue diciendo. “Eso sí, lleva Balenciaga y Stella McCartney, ropa de diseño, pero discreta. Lo opuesto a lo que lleva en un escenario, ropa llamativa, tonos rojos y azules”.
La marca de Mother Mary, el halo, parte íntegra de su mística en el escenario, pasa con el tiempo de un sencillo objeto metálico a elaboradas coronas: “El primero estaba hecho de clavos y una cinta de cuero, muy punki y directo, pero cada vez son más complicados y elaborados”.
La ropa de Mother Mary en el escenario debía tener toques simbólicos: “La ropa que lleva cuando canta ‘Burial’ está bordada a mano y decorada con piedras negras; parece que sale de su cuerpo”, dice Bina Daigeler. “El vestido de ‘Holy Spirit’, mezcla de zonas negras y color carne, crea la impresión de que la energía fluye de su cuerpo”.
Mother Mary viste para asombrar al público, pero Anne Hathaway debía poder moverse cómodamente con esa ropa: “Tuvimos que adaptar la técnica de la alta costura a los condicionantes del espectáculo.
Era asombroso ver cómo Anne se movía con gracia y elegancia con una pesada capa, tacones altos, encorsetada y con un enorme halo en la cabeza”.
La estilista Heike Merker también tuvo mucho que ver en la creación del personaje de Mother Mary en el escenario. “Heike y yo intercambiamos ideas y experimentamos hasta dar con lo que buscábamos”, dice Anne Hathaway. “Una estrella del pop es todo un universo, pero sin Bina y Heike habría sido imposible dar vida a Mother Mary. La creamos juntas”.
Por el contrario, la ropa de Sam es de lo más minimalista: una blusa y unos pantalones del maestro vanguardista de la simetría Yohji Yamamoto. “Fue lo único que se probó Michaela”, recuerda Bina Daigeler.
“Todos estábamos de acuerdo en que era el traje perfecto”.
La diseñadora también disfrutó con el vestuario de Hunter Schafer: “Hilda es como un espíritu benévolo en un mundo fantasmagórico y quería que fuera etérea, un poco como un ángel. Lleva ropa de lana tejida a mano con tintes naturales”.
En cuanto al vestido que marca el renacimiento de Mother Mary, el cineasta y la diseñadora recurrieron a la legendaria Iris van Herpen, que se ha ocupado de prendas inolvidables para famosas de la talla de Lady Gaga, Björk y Tilda Swinton. La diseñadora neerlandesa se hizo famosa por una estética muy adelantada inspirada en la técnica.
“Hace tiempo que admiro el trabajo de Iris; dio rienda suelta a su creatividad para el vestido de Mother Mary”, explica Bina Daigeler. “Consigue plasmar a Mother Mary en todas sus encarnaciones medianteuna sola y asombrosa prenda”.
David Lowery comparte esta opinión: “Es una de mis diseñadoras favoritas. Estar en su taller fue una experiencia inolvidable. El vestido que creó para la escena final no solo reúne todas las ideas de Sam como artista, sino que expresa todos los sentimientos que están en la película”.
La mujer roja
Durante la larga noche del reencuentro entre Mother Mary y Sam, aparece un misterioso espíritu. En el guion se le describe como “La mujer roja”, y requería la creación del personaje más extraño de la película, una amalgama sobrenatural de anhelo liberado por Imogen durante una sesión espiritista.
“La mujer roja representa algo diferente para cada uno, pero para mí es el karma”, dice Anne Hathaway.
“No me refiero al karma como desquite, sino como el dolor de Sam que pasa a Mother Mary durante esa larga noche. Me recuerda las palabras de Carrie Fisher: ‘Convierte tu corazón roto en arte’”.
Para Michaela Coel, la mujer roja es algo totalmente diferente: “Veo a la mujer roja como una fuerza de puro amor eterno, un amor que conlleva debilidad y dolor, pero también éxtasis y satisfacción”.
Pero David Lowery debía escoger una forma física para encarnar todo lo anterior. “En el guion, me limité a describirla como una forma rojiza fantasmal”, dice. “Es mucho más fácil describirla que crearla. Sabía que no quería adentrarme demasiado en el reino de la película de terror, y tenía muy claro que no quería nada de CGI.
Necesitábamos un fantasma único”.
La solución apareció en la obra del artista Daniel Wurtzel, afincado en Brooklyn, conocido por sus instalaciones donde combina telas muy ligeras con aire para crear vuelos fantásticos. “Me gustó mucho la idea de un fantasma que no sabe qué aspecto debe tener”, dice el cineasta. “La mujer roja es un sentimiento que intenta encontrar una forma, y el trabajo de Daniel encajó a la perfección con el concepto. Está viva y cambia constantemente”.
Una discografía inventada
Fue necesario crear un sonido y unas canciones para la superestrella del pop Mother Mary. David Lowery imaginó un estilo musical a medio camino entre el gótico y el pop industrial. Para conseguirlo, habló con tres celebridades de la música actual: Charli xcx, ganadora de tres Grammy, el productor musical Jack Antonoff (Taylor Swift, Lana Del Rey, Sabrina Carpenter) y la también premiada por los Grammy FKA Twigs, que aportó canciones adicionales después de aceptar hacer el papel de Imogen.
“Una buena canción pop da la impresión de no haber requerido el menor esfuerzo cuando se la escucha, pero hace falta saber mucho para componer una realmente memorable”, dice el cineasta. “Fue alucinante ver a los tres sacar oro de la nada”.
El director quedó impresionado por los conocimientos de Charli xcx: “Supo cómo sintetizar lo que yo quería para Mother Mary. Siempre iba un poco más lejos y acabé por entender que oía de otra forma. Es una gran artista y su ética profesional no tiene igual”.
Después de que Charli xcx escribiera una primera versión de ‘Holy Spirit’, se la mandó a David Lowery antes de empezar a componer temas adicionales con Jack Antonoff. Al poco, se les unión FKA Twigs.
“Una semana antes de rodar las secuencias de concierto, teníamos unas canciones asombrosas”, dice el director. “A partir de ahí, Anne no paró hasta apoderarse de ellas”.
La experiencia de Jack Antonoff como productor y compositor, así como los conocimientos de Charlixcx como compositora y cantante ayudaron a Anne Hathaway a convertirse en una estrella del pop: “Jack y Charli me ayudaron a encontrar la voz de Mother Mary, no solo gracias a unas geniales canciones, sino también porque compartieron conmigo su saber como profesionales. Ambos me hicieron entender que se trataba de profundizar más allá de la comprensión intelectual del personaje”.
GALERÍA DE FOTOS
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