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LA PISCINA
INFORMACIÓN
Titulo original: Night Swim
Año Producción: 2024
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 98 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Género: Terror
Director: Bryce McGuire
Guión: Bryce McGuire. Basado en una historia de Rod Blackhurst
Fotografía: Charlie Sarroff
Música: Mark Korven
FECHA DE ESTRENO
España: 9 Febrero 2024
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Universal Pictures


SINOPSIS

Ray, una estrella del béisbol obligada a retirarse prematuramente a causa de una enfermedad degenerativa se muda a una nueva casa con su esposa Eve, su hija adolescente Izzy y su hijo pequeño Elliot. Con la esperanza secreta de recuperarse y volver al deporte profesional, Ray convence a Eve de que la fabulosa piscina del jardín de su nuevo hogar será divertida para los niños y le servirá a él como terapia física. Pero un oscuro secreto del pasado de la casa desatará una fuerza malévola que arrastrará a toda la familia a las insondables profundidades del terror más asfixiante...

INTÉRPRETES

KERRY CONDON, WYATT RUSSELL, AMÉLIE HOEFERLE, NANCY LENEHAN, BEN SINCLAIR, JODI LONG, GAVIN WARREN, EDDIE MARTINEZ, ELLIE ARAIZA, PRESTON GALLI, AIVAN UTTAÀ, ELIJAH J. ROBERTS, ELEANOR T. THREATT, CELINA CARDOSO, MAETRIX FITTEN, EVAN SHAFRAN

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LA HISTORIA...
   Una piscina en el jardín de una casa.
Un símbolo de juventud, estatus, deseos cumplidos... La deslumbrante quintaesencia del sueño americano y universal. Un lujo para disfrute de aquellos que se lo pueden permitir, una absoluta necesidad para quienes viven en los lugares más calurosos. Un lugar de recreo paradisíaco para gente de todas las edades, un diabólico peligro para aquellos que se dejan tentar por sus frescas y azules aguas, pero sin suficiente destreza para recorrer sus rincones más profundos y oscuros.
  Sobre todo de noche.
Escrita y dirigida por Bryce McGuire, LA PISCINA parte del placer más banal de la vida suburbana y lo transforma en el origen de un mal demoníaco en una película que combina el estilo, el giro retorcido y la creación de mundos perversos que espera el público de las escrita y dirigida por los pesos pesados del terror moderno Jason Blum y James Wan, con una atmósfera escalofriante y ecos emocionales de clásicos aterradores de los ochenta como Poltergeist y Cementerio de animales. Las alusiones y guiños a la cultura popular de los ochenta no solo revelan las inspiraciones de McGuire, sino que son pertinentes temáticamente hablando. «Hemos ambientado la introducción en los ochenta en parte porque quería evocar la sensación de nostalgia de películas como Poltergeist, Christine, Pesadilla diabólica o Tiburón que ha inspirado LA PISCINA», dice McGuire. «La mayor parte de la película se desarrolla en un presente inespecífico, pero en muchos sentidos la película trata sobre pasar página del pasado, así que tenía sentido dejarnos llevar por la nostalgia al principio».
  La película conecta con la propia infancia y adolescencia de McGuire, y no sorprenderá imaginar que entre sus inspiraciones pueda haber un cierto poso de acuafobia. «El agua es una noción que siempre me ronda la cabeza», dice McGuire. «Como crecí en Florida, rodeado por el océano por tres frentes, en un clima al que solo se puede sobrevivir participando en el ritual del agua, tengo amigos que se han ahogado y he visto huracanes inundar casas, accidentes de barco, ataques de tiburones, etc. Al final, es normal acabar sintiendo un cierto miedo y respeto por el agua».
  A medida que creció el interés de McGuire por las películas, su desconfianza por el agua fluyó de forma natural para convertirse en interés por los thrillers costeros. «Creo que la primera película de terror que vi fue La mujer y el monstruo, y, desde entonces, no he dejado de pensar en ella; tengo al monstruo en cuestión tatuado en mi bíceps derecho», nos cuenta McGuire, que también cita La noche del cazador y Abyss como experiencias formadoras. «Y, por supuesto, estaba Tiburón. Vi esa peli cuando tenía 10 años. Por aquel entonces teníamos piscina, y recuerdo meterme en el agua de noche cuando mi hermano pequeño apagaba la luz. Y, aunque sabía perfectamente que la piscina solo tenía dos metros y medio de profundidad y cinco y medio de ancho, no me cabía la menor duda de que el agua era un abismo y de que algo horrible iba a surgir de las profundidades para arrastrarme».
  Hay otros clásicos del terror que también han inspirado su emergente estética, como El resplandor, El sexto sentido y El exorcista. «Todas relatan historias aterradoras y sofisticadas, pero con una columna vertebral muy humana», asegura McGuire. Las novelas de Stephen King también le han dejado huella, en concreto las que convertían aspectos rutinarios del día a día, como el perro de la familia, un coche o un juguete, en talismanes y receptáculos de un mal sobrenatural. «La idea de que un objeto inanimado sea una fuente de misterio o terror, una especie de prueba para los deseos más íntimos de alguien, se me grabó a fuego en la imaginación. Las cosas más bonitas estéticamente son siempre las que más daño pueden hacernos».
  Todos los miedos y gustos de McGuire encuentran una potente e indeleble expresión en LA PISCINA. «La piscina representa estatus, diversión, ocio», dice McGuire. «Es sexy y seductora, y eso es precisamente lo que la hace letal. Los colores son ricos y vibrantes; esa agua turquesa resplandeciente nos invita a todos como un canto de sirena. Pero el agua, cuando no hay luz, impone respeto. También me encantaba la idea de conectar con esos recuerdos universales que todos tenemos de la piscina en nuestra infancia: llegar al sumidero, quitar insectos muertos de la superficie, dejarse “atrapar” por el tubo limpiador, jugar a “Marco Polo”... Me atraía la idea de convertir estos recuerdos en algo aterrador. Siempre decía en el set: “Quiero oler el cloro”. Espero que la gente huela el cloro cuando vea esta película en la gran pantalla».
  Algunos ya han experimentado lo que es sumergirse en las escalofriantes aguas de LA PISCINA: en 2014, McGuire hizo un aclamado corto de cinco minutos titulado Night Swim en colaboración con su buen amigo, el cineasta Rod Blackhurst (Blood for Dust; el documental de Netflix nominado al Emmy Amanda Knox). Grabado en el jardín de la músico ganadora de un Grammy Michelle Branch, y con la actriz Megalyn Echikunwoke (la serie de Fox Almost Family) interpretando a una joven que desaparece en su propia piscina cuando, nadando de noche, se topa con algo tenebroso, el corto causó sensación en YouTube y ayudó a McGuire a lanzar su exitosa carrera como guionista. Entre los numerosos fans de la historia estaba Judson Scott, vicepresidente ejecutivo de Atomic Monster y uno de los productores ejecutivos de LA PISCINA, que se lo recomendó al fundador de Atomic Monster James Wan. «Viendo el corto, no me cabía ninguna duda de que Bryce era un cineasta con mucho talento que dominaba el arte y el tono», asegura James Wan. «La historia que contaba era misteriosa y evocadora, y Bryce mostraba una visión muy atractiva de cómo podía convertirse en algo más grande, más extraño y más aterrador sin dejar de conectar emocionalmente con los espectadores».
  Convertir el corto en una película implicaba crear una mitología épica y sobrenatural con una gótica leyenda de fondo para la siniestra piscina de la historia. McGuire confirió a sus malévolas aguas capas de dimensión, tanto figurativa como literalmente. Lo más importante, por supuesto, era crear personajes con arcos atractivos y motivaciones —y tentaciones— creíbles que los animara a nadar en esta proverbial piscina del infierno. En el corazón de la película tenemos a la familia Waller: Ray y Eve, una pareja muy bien avenida que se ha pasado la mayor parte de su matrimonio mudándose de una ciudad a otra por la carrera de Ray como jugador profesional de béisbol, y sus hijos: la joven Izzy, que acaba de empezar en el instituto y apunta a nadadora de competición, y su hermano pequeño Elliot, un chaval brillante, sensible y torpe. Cuando a Ray le diagnostican una enfermedad degenerativa que le obliga a retirarse del béisbol, los Waller deciden asentarse comprando una sencilla casa de dos plantas con un gran jardín con posibilidades de convertirse en un oasis revitalizador, siempre que sean capaces de limpiar como es debido su abandonada piscina que, misteriosamente, lleva en desuso muchos, muchos años.
  «En cuanto todo arranca con la emblemática piscina del jardín de la casa como enclave y antagonista central, ya te rodean determinadas ideas e imágenes», asegura McGuire. «¿Qué representa la piscina? ¿Qué significaba en la cultura? ¿Qué significa para mí? ¿Cómo se ha usado en otras películas? Es posible que la piscina sea el símbolo más icónico del sueño americano. Así, empezamos a pensar quién era esta familia y cuál era su sueño. Aunque sea la historia de un jugador de béisbol profesional que enferma y tiene que replantearse toda su identidad, lo que su familia quiere al mudarse a esta casa es lo que querría cualquiera. Salud, estabilidad, comunidad, la búsqueda de la felicidad... Y la piscina promete eso a cada uno de los miembros de la familia de un modo particular. Cada personaje fue elegido para representar un deseo fundamental en cada una de las fases de la vida: infancia, adolescencia, edad adulta y, finalmente, lo que médicamente representa la tercera edad. Este último colectivo es el más cercano a la muerte, así que su anhelo de conquistar una porción de juventud, fuerza y salud es el más fuerte. Como el propio sueño americano, la película plantea la misma pregunta: ¿qué necesitas par ser feliz y qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo?».
  Los socios de McGuire en Atomic Monster mostraron un enorme entusiasmo por el guion. «Cumplía con todos los parámetros de la clase de películas que nos gusta hacer», dice Scott. Entre las muchas escenas que capturaron su imaginación para verle potencial a LA PISCINA estaba la que McGuire había escrito con el típico juego de «Marco Polo» adoptando un siniestro giro lleno de suspense. «Me pareció una escena de terror instantáneamente emblemática que volvería loco a todo el mundo», dice Scott, que admira cómo desarrolló James Wan la famosa escena del juego de las palmadas en Expediente Warren: The Conjuring. «Soy fan de cómo cogió el típico juego de la infancia que muchos recordamos y lo convirtió en algo que el público nunca había visto anteriormente en una película de terror».
  Ayudando a propulsar LA PISCINA hacia la fase de producción estaba un corto escrito y dirigido por McGuire, Every House is Haunted, sobre una joven pareja que compra una casa con una historia turbulenta. La pieza despliega unas temáticas y un estilo que demostraban el talento dirigiendo de McGuire y que se convertirían en los conceptos centrales de LA PISCINA. También contribuyó a la causa el megaéxito de taquilla M3GAN, un proyecto conjunto de las potencias del terror Atomic Monster, fundada por James Wan, y Blumhouse, fundada por el productor y director ejecutivo nominado al Oscar® Jason Blum. Buscando replicar el éxito de M3GAN’ con una asociación similar, ambas productoras pusieron en marcha LA PISCINA en primavera de 2023.
  «Lo que me cautivó del guion de Bryce es cómo daba cuerpo a la premisa de una “piscina espeluznante” para convertirla en una vía emotiva y con la que era fácil conectar, en algo tan contemporáneo como clásico al mismo tiempo», dice Jason Blum. «Es aterradora, es emotiva, te mantiene en vilo haciendo que te preguntes constantemente qué es lo que harías si te ocurriese a ti.

LA PISCINA...
   A la hora de reunir el reparto de LA PISCINA, el mayor reto fue encontrar al monstruo: la piscina de la familia Waller. El director Bryce McGuire quería construir esa piscina letal en un estudio de Hollywood, pero el inusualmente lluvioso invierno de 2022-2023, con récord de precipitaciones, se llevó por delante ese plan. Así comenzó entonces una épica búsqueda de jardines traseros por todo el sur de California. «Buscamos casas con piscina en casi todos los barrios de Los Ángeles», recuerda McGuire. «Necesitábamos una piscina grande con mucho espacio alrededor porque yo quería que, cuando un personaje estuviera solo en el agua, pareciera que está en una isla rodeado de oscuridad. También quería que hubiera árboles grandes en el jardín, pero no palmeras porque quería que la historia pudiera estar sucediendo en cualquier parte de EE. UU. Pero íbamos a rodar en Los Ángeles, así que conseguir eso no iba a ser fácil. Había tantas opciones que casi optamos por combinar la fachada de una casa con la parte trasera de otra y la piscina de una tercera, pero iba a resultar en una planificación infernal».
  McGuire encontró finalmente su pesadilla acuática perfecta en Altadena (California), un barrio residencial multicultural de clase media a unos 20 kilómetros al noreste de Los Ángeles, cerca de Pasadena. «La casa tenía todo lo que queríamos», explica el director. «El jardín trasero estaba rodeado de unos robles enormes que casi parecían una boca abierta a punto de tragarte. La piscina tenía más de 2,5 metros de profundidad y 13 metros de longitud, con un trampolín y un diseño interesante. La primera vez que la vi desde una ventana del segundo piso, me quedé sin aliento. Era como me la había imaginado». [Algunas escenas exigían mayor profundidad, así que McGuire rodó durante cuatro días en una piscina olímpica de casi cuatro metros de profundidad en Chatsworth (California)]
  Aunque McGuire usó croma para algunas tomas, LA PISCINA se rodó en su mayor parte en el agua de verdad, es decir, que no se utilizaron efectos digitales para simular que un personaje está bajo el agua. McGuire y su director de fotografía, Charlie Sarroff (Smile), usaron viejas lentes más amplias para crear la ilusión de que la piscina parezca tan aterradoramente espaciosa como un océano cuando ocurren los fenómenos paranormales. Para las escenas bajo el agua, el equipo colaboró con dos especialistas: el director de fotografía IAN TAKAHASHI (El Escuadrón Suicida, de James Gunn; Lemonade, de Beyoncé) y el coordinador de escenas peligrosas MARK RAYNER (Underwater, Origen, Baywatch: Los vigilantes de la playa), cuyo equipo incluía a intérpretes que acababan de terminar Avatar: El sentido del agua. «Rodar en agua es el doble de lento, caro y peligroso que hacerlo en tierra firme», asegura McGuire. «Fue un desafío logístico monumental. Desde mantener el agua lo suficientemente clara para tener visibilidad y tener las luces correctas, a la cantidad de tiempo que los actores pueden aguantar la respiración sin peligro, todo exigía soluciones y estrategias específicas en las que nunca has pensado hasta que te pones a rodar una película titulada LA PISCINA».
  Para las escenas de piscina que exigían algo más complicado que nadar a estilo perrito, los actores estudiaban primero los dibujos del artista de guiones gráficos JOHN MCKEY (M3GAN, Black Phone), y luego observaban a los buceadores de Rayner realizar las coreografías, lo que muchas veces hacía necesario que se pusieran las gafas de buceo y se metieran bajo el agua para observar los movimientos antes de repetirlos. Cada miembro del reparto tuvo que pasar una prueba de natación básica antes de comenzar el rodaje y, al contrario que sus atormentados personajes, siempre tuvieron a su disposición socorristas durante todas las tomas.
  Para las primeras escenas, en las que los Waller descubren la descuidada piscina llena de hojas y cubierta de viscosas algas (y para el momento en el que Ray cae accidentalmente dentro), la diseñadora de producción Hillary Gurtler (Blumhouse. Jóvenes y brujas) y el equipo del departamento de arte crearon grandes planchas de vinilo que pegaron al fondo de la piscina para crear el efecto de agua sucia, evitando así dañar la piscina y ahorrándole al actor Wyatt Russell el mal trago de tener que revolcarse en porquería. Como la piscina tenía que emitir burbujas de regiones subterráneas indetectables, fue responsabilidad del encargado de efectos especiales ZAK KNIGHT (La Purga: Infinita, Insidious: La última llave) modificar la piscina real para que vertiera agua oscura maligna. Para conseguir este efecto, el equipo trasladó los más de cien mil litros de agua en tanques de depósito en la calle y los mantuvo calientes para devolverlos a la piscina al día siguiente. El técnico de efectos especiales CADE FALL (Black Panther, Based on a True Story) instaló entonces mangueras y boquillas especiales que generaran diferentes tipos y tamaños de burbujas sobrenaturales de las que pudieran surgir las malignas entidades.

LOCALIZACIONES, EFECTOS ESPECIALES DE MAQUILLAJE Y MÚSICA...
• LA PISCINA se rodó en 2023 a lo largo de 34 días en Altadena (California) y la región de Los Ángeles.

• Para crear las prótesis para los demonios acuáticos, el diseñador de efectos especiales de maquillaje JUSTIN RALEIGH, de Fractured FX, utilizó técnicas y materiales desarrollados mientras trabajó en Aquaman y la serie Swamp Thing, y tuvo que crear piezas que pudieran absorber agua y, en caso de ser necesario, ocultar el equipo de buceo de los intérpretes.

• La música está compuesta por Mark Korven. «Mark ha creado las bandas sonoras de mis películas de terror favoritas de la última década», dice el director Bryce Mcguire, citando los trabajos de Korven en La bruja, El faro y Black Phone. «Escribí a Mark una carta diciéndole que su música está en todas mis listas de reproducción para escribir, y le conté mi visión para la música de la película: que debía sonar como si solo pudiera venir del agua, como un coro hundido que surge de las profundidades. Y se sumó al proyecto. Es un tío de lo más dulce y talentoso. Solo Mark podía crear sonidos tan extraños y aterradores».

• De la misma forma que LA PISCINA hace referencias a clásicos del género de los años 80, también lo hace parte de la música de la película. A Ray Waller, el personaje de Wyatt Russell, le gusta el heavy metal de aquella década. «Las canciones que suenan de los ochenta —de grupos como Def Leppard, Poison, Quiet Riot, Sabbath y White Snake— está presentes porque transportan a Ray al pasado», dice McGuire. «Probablemente es la música que escuchaba con su padre en el coche de camino al entrenamiento de béisbol cuando era niño».

LOS PERSONAJES...
Ray Waller - Wyatt Russell
   Nativo de Georgia y deportista de talento natural que cumplió el sueño de su infancia de ser jugador de béisbol profesional, Ray Waller parecía destinado al estrellato tras liderar la lista de carreras impulsadas de las Grandes Ligas de Béisbol en su primera temporada en activo. Sin embargo, acabó fraguándose una carrera sólida, pero menos espectacular de lo esperada jugando sobre todo en la zona de outfield y con buena pegada con el bate. Justo cuando parecía estar a punto de volver a despuntar le diagnostican esclerosis múltiple, un momento que pone fin a sus días de juego y al estilo de vida itinerante de Waller. Aunque a su mujer, Eve, le cuenta que está conforme con la idea de centrarse en su salud y apoyar la carrera profesional de ella, lo cierto es que lucha por no caer en la depresión y en conflictos internos sobre su propia identidad y su propósito. Cuando su médico le aconseja terapia acuática para ayudar a mitigar los efectos de su enfermedad, Ray empieza a nadar en su nueva piscina. A medida que, misteriosamente, se va sintiendo cada vez mejor, una obsesión comienza lentamente a apoderarse de él: tal vez sus días de gloria estén aún por llegar, después de todo.
  Ray cobra vida de la mano de Wyatt Russell, conocido para los fans del universo cinemático de Marvel como el aspirante a Capitán América John Walker en Falcon y el Soldado de Invierno y estrella de Monarch: El legado de los monstruos, serie que nace de la popular saga cinematográfica Godzilla. Su larga carrera en Hollywood (apareció de bebé en la comedia de 1987 Un mar de líos protagonizada por sus padres, Kurt Russell y Goldie Hawn) también incluye las películas Infiltrados en la universidad y Overlord, así como las aclamadas series de televisión Lodge 49 y El pájaro carpintero. Además de sus tablas como actor, Russell también aporta al papel su experiencia deportiva: jugó al hockey tanto como amateur como profesionalmente durante seis años hasta que las lesiones lo obligaron a retirarse. «Desde nuestra primera conversación, me di cuenta de lo bien que entendía la psicología de un deportista, sobre todo de alguien que se ve obligado a dejar el mundo del deporte al que tanto ha dedicado en su vida», nos explica el director Bryce McGuire. «Fue una maravilla trabajar con Wyatt porque no temía absolutamente nada. Sin decir mucho, tiene que explorar momentos muy extremos en la película y en ningún momento se arrugó. Entiende cómo conectar con el público y prueba cinco versiones diferentes de las cosas para brindarte opciones. Es el sueño de cualquier director. Estaba dispuesto a todo, con un espíritu totalmente altruista y pensando en todo momento en la película».
  Mientras escribía LA PISCINA, McGuire consultó con DANIEL MYERS, amigo y compañero del American Film Institute y primer ayudante de montaje del proyecto, para investigar cómo retratar la lucha de Ray con la esclerosis múltiple, dado que Myers la padecía desde su juventud. «Daniel fue extremadamente atento y minucioso dándome indicaciones para el guion y abriéndose sobre su experiencia con la enfermedad», dice McGuire.
  Russell dice que le atrajo de LA PISCINA la historia plagada de diferentes temáticas y matices que McGuire había construido a partir de una premisa tan endiabladamente sencilla. «Me encanta todo lo que la piscina representaba, cómo da vida y cómo la quita, cómo encarna tanto el bien como el mal, y cómo todo esto ha fructificado en un enfoque radicalmente distinto de una historia de terror», asegura Russell, añadiendo que le gustó especialmente la deriva del arco de Ray, cada vez más oscuro, y que el mal que acecha a Ray y a su familia no sea sobrenatural, sino el de sus propios defectos. «Me encanta que sus estrategias egoístas y equivocadas para lidiar con todo lo que supone la enfermedad acabe siendo el motor que lo impulsa. Es un tipo majo con una familia normal y agradable lidiando con dilemas muy humanos, pero hay una pequeña semilla de narcisismo que lo hace vulnerable a esa corrupción que se apodera de su alma. Fue un papel muy divertido de interpretar».
  Poder aprovechar su propia experiencia como deportista le ayudó a interpretar el papel. «Hay aspectos de este personaje que, evidentemente, he sentido con anterioridad o he visto en gente que conozco, cuando pierdes tu capacidad y tu sentido de la identidad por culpa de una lesión», nos cuenta Russell. «Conozco la sensación de querer hacer algo, aunque sea malo para ti o para tu familia, para seguir jugando; es una droga difícil de dejar. Sabía que Bryce quería representar esa faceta y yo podía hacerlo porque he vivido ciertos aspectos de esa vida»
  También fue vital para su actuación desarrollar una relación ganadora y una gran camaradería con su compañera de reparto Kerry Condon, que interpreta a la esposa de Ray, Eve. «Colaborar con una actriz tan estupenda y amable como Kerry fue una experiencia muy grata», dice Russell. «Poder ensayar antes del rodaje nos ayudó a forjar una relación y me permitió aprender a apoyarla, porque el personaje de Eve es muy importante en la película; al fin y al cabo, la historia se desarrolla principalmente desde su perspectiva. Kerry es divertida. Es una persona muy presente. Es muy inteligente en lo que respecta a la historia; es abierta y no se guarda nada para sí. Todo lo bueno que te imagines de Kerry Condon cuando la ves en cualquiera de sus papeles es cierto y con creces».

Eve Waller - Kerry Condon
  Hija de militares y temerosa del agua antes de convertirse en una experta nadadora, Eve lleva casada con Ray desde que este empezó a jugar en las grandes ligas siendo un veinteañero. Eve se ha encargado de criar a sus dos hijos durante toda la carrera de su marido y, ahora que ya se han establecido en un lugar, ha empezado a trabajar en la administración de un colegio y desea convertirse en profesora de educación especial. Su matrimonio se ve puesto a prueba cuando la salud de Ray mejora —y su personalidad cambia— gracias a las extrañas propiedades de su piscina aparentemente sobrenatural, y Eva emergerá como la heroína de la historia cuando su búsqueda de respuestas se convierta en una lucha por salvar a su familia y su marido.
  Para interpretar a Eve, McGuire eligió a la aclamada actriz irlandesa Kerry Condon, cuya polifacética carrera cinematográfica incluye trabajos con directores como Paolo Sorrentino (Un lugar donde quedarse) y Martin McDonagh (Tres anuncios en las afueras), además de un papel en la serie televisiva Better Call Saul. Su trabajo en el aplaudido drama de 2022 Almas en pena en Inisherin, de McDonagh, le valió numerosos reconocimientos, entre ellos la nominación al Premio Oscar® a la Mejor Actriz de Reparto. Como Russell, Condon es una veterana del Universo Cinematográfico de Marvel, ya que puso voz a F.R.I.D.A.Y., la fiel asistente de inteligencia artificial de Iron Man. Además, también ha aportado a su papel el valor añadido de su particularmente relevante experiencia como atleta: es una consumada nadadora y compitió siendo niña.
   «El día que conocí a Kerry, la habían nominado al Globo de Oro por Almas en pena en Inisherin y había nadado una milla en el océano esa misma mañana. No fue un mal día», dice el director Bryce McGuire. «Tuvo que hacer un trabajo muy exigente bajo el agua, especialmente hacia el final de la película, que la mayoría de la gente no habría sido capaz de llevar a cabo. Es una actriz tremendamente dura y física. Con Kerry, algo especial pasa cuando la cámara empieza a grabar. Ella me ha llevado a mí y a la película a las mejores cotas, y está fantástica en la película».
  De hecho, Condon reconoce que la oportunidad de jugar en el agua fue una razón de peso para sumergirse en LA PISCINA. «Siempre me ha atraído nadar frente a la cámara, y así combinar dos de mis grandes pasiones», afirma la actriz añadiendo, entre risas, que le gustan especialmente las películas que transcurren en el mar —«cualquier película con olas»—, como Master and Commander: Al otro lado del mundo y Abyss. «Pero la otra gran razón por la que pensé que esta era una gran oportunidad para mí fue que nunca había hecho una película de terror, y siempre he querido una carrera que me permita ser una actriz de carácter en cualquier tipo de género».
  Del papel, a Condon le atrajo el heroísmo cercano y sensato de Eve. «En las películas, normalmente el héroe es un superhombre fuerte y atlético», dice la intérprete. «Pero, a veces, los héroes son personas normales. Y Eve es justo eso, una mujer normal que cría a sus hijos mientras su marido trabaja fuera, lo cual es una labor dura y, demasiadas veces, desagradecida. Ella siempre ha sido la que ha mantenido todo a flote, pero sin recibir todo el reconocimiento de la familia. Su matrimonio tampoco es perfecto, y eso también me parecía interesante. Entre Eve y Ray hay amor verdadero, pero también fricciones. Su vida en común siempre ha girado en torno a la carrera de él, en ir de aquí para allá por él, y aunque ahora está retirado, cierto narcisismo suyo le impide dejar a un lado su sueño porque siente que sin su carrera no es nadie. Imagino que estar casada con una persona así debe de resultar bastante solitario y difícil, e interpretar esa situación me interesaba mucho. Hay muchos pensamientos que no se verbalizan, mucha quietud. Si combinas eso con las dinámicas maternofiliales que existen entre Eve y los niños, tienes un personaje y una familia muy con los pies en el suelo, algo importante para la película. El terror necesita estar fundamentado en algún tipo de realidad para que el público crea en él».
   Condon dice que trabajar junto a Wyatt Russell, y convivir con él, la ayudó muchísimo en su interpretación. «Con el terror tienes que estar dispuesta a ir a lo grande, marcar el tono interpretativo más extremo, y a partir de ahí refrenar para encontrar el punto correcto», explica Condon. «Es algo que puede resultar difícil para algunas personas. Pero a Wyatt se le da genial dar el cien por cien, es muy bueno dándolo todo, lo que hace que para los demás sea más fácil reaccionar de forma auténtica. También nos reímos mucho juntos porque compartimos remolque durante el rodaje, que prácticamente es como compartir el baño. En otras palabras, al compartir remolque fuimos como un matrimonio, riéndonos y volviéndonos locos el uno al otro, lo cual vino genial para nuestros personajes».

Izzy Waller - Amélie Hoeferle
   Según se cuenta siempre en la familia Waller, Izzy, de 15 años, nació en el momento exacto en el que Ray bateaba un home run en sus días dorados como jugador profesional de béisbol. Como su padre, ella es muy deportista (sus ídolos son Serena Williams y Jordan Larson) y ahora que su familia por fin va a echar raíces en un lugar, está deseando llevar una vida estable y normal propia de una adolescente, con amigos, quizá un novio y posiblemente compitiendo en el equipo de natación. No quiere que nada estropee ese objetivo, especialmente su ansioso hermano menor Elliot. Así que, cuando Elliot empieza a decir que unos inquietantes extraños merodean de noche por el jardín trasero, acechando en torno a la piscina, Izzy cree que solo quiere llamar la atención y arruinarlo todo. Pero, según empieza a quedar claro que Elliot no está imaginando nada, Izzy muestra su mejor cara, la de hermana mayor.
  Izzy está interpretada por la joven actriz Amélie Hoeferle (Los juegos del hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes), quien, como su director, llamó la atención de Hollywood con un galardonado cortometraje de terror: The Boogeywoman. «Vi el corto mientras hacíamos el casting y pensé que Amélie estaba brillante», cuenta el director Bryce McGuire. «Después descubrí que, casualmente, ella había enviado su material para el papel de Izzy, así que fue una decisión fácil».
  Hoeferle, de 20 años, dice que el terror le resulta fácil. «Es curioso que siga viéndome inmersa en historias de miedo, me resulta divertido», dice la intérprete. «Yo era una niña muy nerviosa. Todavía lo soy en cierto modo. Me daban miedo un montón de cosas. Así que hacer pelis de terror es una forma de repeler ese miedo y controlarlo».
  Hacer esta película significaba, sin embargo, leer primero el guion de LA PISCINA, lo que resultó ser una experiencia escalofriante en sí misma. «La primera vez que leí el guion pasé muchísimo miedo», reconoce Hoeferle. «Era de noche; había poca luz en mi casa. Recuerdo estar leyéndolo frente a mi escritorio y sentir que había alguien detrás de mí. En general, el guion transmite esa sensación aterradora de que hay algo merodeando en la oscuridad, acechándote. Y, más específicamente, la película transmite ese miedo que sientes cuando estás en el agua, ya sea en el mar o en una piscina, y piensas: “¿Hay algo debajo de mí?”. Es un miedo tan primario y potente que pensé que, si conseguíamos transmitirlo en la pantalla, daría lugar a una peli de lo más entretenida y terrorífica».
Hoeferle afirma que pudo conectar fácilmente con el personaje de Izzy. «Me recuerda mucho a mí misma cuando tenía 15 años», dice la actriz. «Yo también soy la hija mayor, conozco ese sentimiento de responsabilidad respecto a tus hermanos menores, el ser un modelo de comportamiento para ellos. Además, Izzy es deportista, y yo también he practicado deportes. Jugué al fútbol, hice artes marciales y me encantaba nadar. Cuando era pequeña quería estar en el agua todo el tiempo. Me he visto reflejada en Izzy en muchos aspectos».
  La actriz también ha visto algo de su propia familia en Gavin Warren, que en la película da vida a su hermano pequeño, Elliot. «Gavin es el hermano pequeño que nunca he tenido», dice Hoeferle. «Enseguida surgió entre nosotros un vínculo fraternal, tanto que pensé: “Oh, Dios mío, este chico podría ser mi hermano de verdad. ¡Deberíamos hacernos una prueba de ADN!”. Gavin es divertidísimo. Cuando nos conocimos empezó a hablarme de un vídeo de TikTok. Yo no sabía de qué me estaba hablando, y empezó a reírse de mí, preguntándome si al menos sabía lo que era un meme. Nuestra sintonía empezó a crecer a partir de ahí, y desde entonces no dejamos de hacer el tonto juntos. Fue genial».

Elliot Waller - Gavin Warren
   Elliot, de 12 años, es el clásico preadolescente en plena transición entre ser un niño pequeño dependiente de sus padres y un adolescente deseoso de independencia. Cuida del gato de la familia, Cider, y le gusta jugar con sus figuras de acción, pero lo que más desea es conectar con su heroico padre. Elliot aspira a formar parte de un equipo de béisbol, pero todavía está esperando a dar el estirón, a ganar confianza en sí mismo y a que surja en él la habilidad deportiva innata de la familia. Elliot sufre cuando la familia tiene que trasladarse a una nueva ciudad, así que nadie le cree cuando asegura que está padeciendo un hostigamiento de lo más peculiar en el mismísimo jardín de casa, provocado por siniestros y amenazadores espectros que la han tomado con él.
  Para interpretar a Elliot, el director Bryce McGuire eligió a Gavin Warren (Doce huérfanos, Fear the Walking Dead) que debutó en la pantalla grande en 2019, con 11 años, en First Man (El primer hombre), de Damien Chazelle. «Elliot ha sido, probablemente, el papel más difícil de cubrir», dice McGuire. «Vimos a un montón de chicos y ninguno era el adecuado. Elliot tenía que ser sensible, un poco frágil, lo contrario a un atleta como su padre. Necesitábamos esa desconexión entre ellos. En la primera prueba me gustó mucho Gavin, pero era un poco más mayor que el personaje que yo había creado. Así que lo reescribí un poco para poder contar con Gavin porque sabía que era ideal para el papel. Transmite a la perfección la pureza sensible del personaje. Tampoco vino mal que Gavin fuera un gran nadador enamorado del agua. Incluso cuando no estábamos rodando sus escenas, no había forma de sacarlo de la piscina».
  Warren prefería permanecer dentro de la piscina por una buena razón. «Odiaba salir de la piscina, especialmente de noche, porque entre toma y toma ¡me helaba de frío!», dice el joven actor, que tiene ahora 15 años. «Pero me encanta nadar y me encantaba estar en el agua durante el rodaje, ya fuera rodando tomas o pasando el rato con el equipo de escenas peligrosas. Me enseñaron un montón de cosas».
  Pero las escenas acuáticas no siempre fueron fáciles para él, especialmente cuando había que interactuar con las aterradoras entidades de la piscina. «Siempre que Elliot se mete en la piscina, empiezan a pasar cosas siniestras», dice Warren. «Él es capaz de ver las cosas raras y monstruosas que han poseído la piscina, y que nadie más puede ver. Ver esos monstruos me asustaba bastante porque el maquillaje estaba muy bien hecho. No quería meterme en el agua con ellos». Eso sí, su experiencia en el mundo postapocalíptico de The Walking Dead le resultó útil. «Me lo pasé genial rodando esta película», asegura Warren. «Me encantan las pelis y las series de miedo, y me encanta hacerlas, ya sea rodando escenas con monstruos o viéndome arrastrado por ellos. Me encanta hacer yo mismo las escenas peligrosas, siempre que me dejan».
  Warren afirma que el apoyo de sus compañeros de reparto y la visión y el liderazgo de McGuire hicieron que la experiencia fuera aún más divertida. «Bryce es un grandísimo director», continúa el intérprete. «Es muy majo y está lleno de energía. Es genial tener a alguien a quien se le da bien hablar con los niños y sabe cómo explicar las cosas para que resulten más fáciles».

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