INFORMACIÓN EXCLUSIVA
LA PRODUCCIÓN...
PALESTINA 36 comenzó la preproducción en enero de 2023. Se prepararon multitud de localizaciones por todo el país, se cosieron y bordaron vestuarios y vestidos tradicionales, se recolectó atrezzo antiguo de todas partes y se restauró un pueblo entero —incluyendo la siembra de cultivos ya extintos—, además de construir antiguos vehículos de guerra y armas británicas, en la que es la película más ambiciosa del país hasta la fecha, con un equipo de cientos de personas.
Tras el 7 de octubre, se vieron obligados a suspender la producción y el equipo la trasladó a Jordania. Trece meses después, y contra todo pronóstico, pudieron regresar para completar el rodaje en Palestina. En noviembre de 2024, tras haber tenido que pausar y reanudar la producción en cuatro ocasiones debido a la cada vez más tensa situación geopolítica, el equipo de PALESTINA 36 concluyó finalmente la última fase de rodaje. Siendo el único largometraje rodado en Palestina en los últimos dos años, el equipo continúa su trabajo y compromiso con la convicción de que «todo hermoso poema es un acto de resistencia» (Mahmoud Darwish).
ANTECEDENTES HISTÓRICOS...
La revuelta campesina contra el colonialismo británico en 1936 marcó el inicio del mayor y más prolongado alzamiento contra los 30 años de dominio británico. Se movilizaron palestinos de todas las clases sociales, y el sentimiento nacionalista se extendió en la prensa, las escuelas y los círculos sociales y literarios.
Los británicos, desconcertados por la magnitud e intensidad de la revuelta, tomaron represalias imponiendo la ley marcial en Palestina y desplegando a más de veinte mil soldados; aun así, no lograron controlar a una población de menos de un millón de personas. Llegaron barcos cargados de tanques y ametralladoras, y la Royal Air Force comenzó a ametrallar el campo desde el aire. Miles de palestinos fueron encarcelados y golpeados, y sus líderes, exiliados. La revuelta duró tres años y fue, posiblemente, el levantamiento anticolonial más amplio y prolongado de todo el Imperio Británico.
NOTAS DE LA DIRECTORA...
La poeta gazatí Ne’ma Hasan dijo: «Cuando los caminos estén bloqueados, dibuja un nuevo mapa». Esto se ha convertido en nuestra forma de vida, una lección que aprendimos de nuestros padres y abuelos. Cala en todo lo que hacemos: ir a trabajar, ir a una cita médica, visitar a la familia, hacer una película…
Contar la historia de la revuelta de 1936-39 ha sido un sueño de hace mucho tiempo, y relatarla a través de los diferentes puntos de vista de un reparto coral surgió de manera natural. El alzamiento de 1936 marca el momento más decisivo de nuestra historia y me interesaba contar esta historia de una forma íntima, cruda y personal. La estructura del guion sigue el recorrido de los distintos personajes, entretejiéndose como un bordado. Todos ellos están de algún modo conectados entre sí. Sus vidas se cruzan, a veces sutilmente. Cada uno se enfrenta a un momento que lo transforma, que lo lleva a un lugar inesperado, y es ahí donde eligen cómo seguir adelante.
PALESTINA 36 es una película de época, pero nunca la concebí como algo del pasado.
Siempre ha sido actual, relevante y viva. A veces crítica, nunca nostálgica, siempre en búsqueda. Ambientada en una época que no me tocó vivir, PALESTINA 36 es profundamente personal. No elegimos las circunstancias de nuestra vida, no elegimos la guerra ni el millón de momentos dolorosos que aprendemos a sobrevivir. A veces, elegimos cómo reaccionar ante ellos.
La idea de la película me vino en imágenes. Simples al principio: una cortina de encaje cosida a mano, un campo negro y quemado, un estibador fijando la mirada en las olas, una vieja radio trayendo noticias no deseadas. Un país que finalmente estalla en una rebelión abierta. Las imágenes se convirtieron en historias.
Mi trabajo está profundamente arraigado en el mundo en el que vivo. Para PALESTINA 36, me sumergí en un torrente de investigación. Leí cada libro, cada documento, cada testimonio que cayó en mis manos. Coleccioné imágenes, fotografías, rollos de película e innumerables impresiones. No podía dejar de pensar en la masacre del pueblo de Al Bassa, a tan solo 25 kilómetros de mi casa actual. Mi hogar en esta tierra que nos da y nos quita. Un paisaje que persiste, que sobrevive y que tiene espacio para todos los que lo aman. Por supuesto, la tierra se convertiría en un personaje principal en el bordado del guion. Hacer una película ambientada en el punto álgido de la revolución significa capturar un sentimiento, de la misma forma en que lo hace la poesía.
Un sentimiento de que en ese momento preciso, en esa pequeña ventana de tiempo, todo parece posible. Lleno de miedo y lleno de esperanza y ambición. El momento más crucial de nuestra historia. Un círculo era la imagen más poderosa; PALESTINA 36 siempre fue una historia cíclica. PALESTINA 36 es una celebración de una rebelión desafiante ante una oposición militar infranqueable: una representación dramática de sus fallos y de su resiliencia. El colonialismo y el imperialismo, nuestras propias traiciones e incidentes, somos testigos de la desintegración de un país. En 1936 perdimos una parte de nosotros mismos.
Me pregunto: ¿acaso perdimos? ¿Ganó el Imperio? Esta película habla de todas esas cosas. Es la historia de un pueblo, de una comunidad de personas llena de sueños y deseos. Gente ordinaria que se encuentra en una época extraordinaria. Es un guiño a la persistencia del ser humano, al deseo de un pueblo de ser libre. Es nuestra historia.
Hacer esta película ha sido lo más difícil que he hecho en mi vida. Cuando comenzó el genocidio, todo se desmoronó. Nuestro pueblo estaba siendo aniquilado y nos encontramos intentando hacer una película sobre un momento oscuro de nuestra historia antes de saber que pasaríamos por uno de los más oscuros que jamás hayamos vivido. Nos hundimos en nuevas profundidades, era una locura. Estábamos rotos.
Perdí la cuenta del número de veces que la producción se detuvo y volvió a empezar.
Seguimos adelante. El reparto y el equipo se unieron para insistir en crear algo, para verter todo nuestro dolor en un acto de amor, para decirnos unos a otros que no seremos borrados. El guion, la historia, las localizaciones, todo cambió. Pero una cosa se hizo más fuerte, la película se convirtió en una ofrenda.