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SINOPSIS
Ivy, una joven de 17 años que está lidiando con un cáncer. En un intento de sus padres por ayudarla, la inscriben a un campamento para jóvenes que atraviesan esta misma situación. Ivy se enfrenta a un verano diferente en el que el humor, la esperanza y la tristeza se entremezclan. Nos demuestra cómo las amistades nos pueden ayudar en los momentos complicados de la vida...
INTÉRPRETES
JAMES NORTON, BELLA RAMSEY, NEIL PATRICK HARRIS, JESSICA GUNNING, RUBY STOKES, SHALOM BRUNE-FRANKLIN, CONRAD KHAN, EARL CAVE, DANIEL QUINN TOYE, JOSIE WALKER, JAMES BLUNT, JASMINE ELCOCK, JOE HUGHES, LOUIS GAUNT, KAT MURPHY
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LA PRODUCCIÓN...
Cuando el guionista y director George Jaques comenzó a desarrollar esta historia, decidió inspirarse en una experiencia profundamente personal. «Mi madre tuvo cáncer durante mucho tiempo cuando yo era pequeño. Creo que eso influyó para hacerme guionista. Haber vivido esa situación en mi adolescencia y ver cómo le diagnosticaban la enfermedad cambió completamente mi forma de ver el mundo. Sabía que quería contar esta historia».
Con la intención de crear una película coral, inspirada en las cintas de los años noventa que tanto le habían marcado y que además sirviera para mostrar el talento de una nueva generación de actores jóvenes británicos, el director encontró la idea perfecta durante una conversación con su editora de toda la vida, Caitlin Spiller.
«Le comenté que quería hacer una película sobre el cáncer, pero que no fuera deprimente. No quería una película con escenas de hospital». Ella respondió: «Yo tuve cáncer cuando era pequeña y solía ir a campamentos de verano para niños enfermos como yo». Esa conversación fue una auténtica revelación para Jaques y dio paso a un intenso proceso de investigación.
Aunque este tipo de campamentos no son habituales en el Reino Unido, el director encontró otra forma de acercarse a esa realidad. Se convirtió en embajador de la Fundación contra el cáncer adolescente. «Conocí a muchísimos jóvenes que habían crecido en habitaciones de hospitales». Incluso le invitaron a participar en una convivencia de tres días llamada Find Your Sense of Tumour.
Allí, escuchó historias increíbles de jóvenes que han vivido con enfermedad. «Me contaban cómo jugaban por los pasillos con sus goteros o algunas de esas experiencias inesperadas que han tenido en el hospital. Era algo increíble poder escuchar estas historias. Entonces me di cuenta de que el cáncer era lo menos interesante de ellos. Se me quedó esa idea grabada cuando escribí la película. Quería que el cáncer estuviera en segundo plano dentro de una película sobre este tema».
Jaques no quería caer en los clichés de muchas películas sobre jóvenes que luchan contra esta enfermedad. «Suele ser muy deprimente. Hay personas que mueren y eso es algo terrible. Pero rara vez conoces a un paciente joven con cáncer que sea únicamente tristeza y sufrimiento. Todos intentan vivir cada día al máximo. Están cansados de que se les represente como niños frágiles y enfermos, quieren verse como personas que, aunque se enfrentan a uno de los mayores desafíos de su vida, siguen superando límites y buscando el lado positivo en la vida».
El director recibió el apoyo de la profesora Rachael Hough, hematóloga del University College London Hospital (UCLH). «Me enseñó la unidad de cáncer y pidió al personal que me contara historias sobre situaciones divertidas, romances adolescentes y anécdotas que hubieran vivido allí». A todas esas experiencias se sumaban los recuerdos de la enfermedad de su propia madre. «Mi madre tuvo cáncer de mama», recuerda el director. «Consiguió superarlo, pero fueron momentos muy duros. Aun así, nos reímos muchísimo durante todo ese proceso. Por supuesto que hubo momentos difíciles, pero también muchas historias divertidas que quise plasmar en este guion».
Con la productora Athenaeum Productions, Jaques comenzó a desarrollar el guion de Sunny Dancer, centrándose en la historia de Ivy, una adolescente superviviente de cáncer que es enviada por sus padres a un campamento para jóvenes que han pasado por la enfermedad. Además de su montador, Spiller, que fue un apoyo fundamental para dar forma a todas las ideas que surgían, también se rodeó de otro amigo y colaborador de larga trayectoria: el productor Ken Petrie. Había producido tres de los cortometrajes de Jaques y su ópera prima, Black Dog, y estaba encantado de volver a trabajar con él.
«Tiene un talento especial para convencer a la gente de que ayude y se implique en sus proyectos de la forma más encantadora y honesta posible», comenta el productor, consciente de que la temática de Sunny Dancer podía generar ciertos problemas para la financiación.
«Es fácil leer la sinopsis y pensar que sabes lo que va a pasar. Pero aquí no hay secuencias de hospital, ni de raparse la cabeza, ni apenas problemas médicos. En realidad, la película trata de jóvenes intentando ser simplemente jóvenes». Para acompañar el guion en su presentación, Jaques preparó un vídeo conceptual. «Siempre hago uno para cada proyecto, porque ayuda a transmitir cómo imagino la historia», explica. El director quería plasmar con imágenes el enfoque y el tono de la película. «Se trataba de situar la historia en un universo diferente», explica Petrie.
Posteriormente, buscaron a Hugo Grumbar para ayudarles a estructurar y presentar el proyecto. «Creyeron en la película desde el principio y han apoyado siempre el proyecto», señala Jaques. Cuando el equipo presentó Sunny Dancer en el Festival de Cannes en busca de financiación, Petrie quedó sorprendido por la acogida que recibió dentro de la industria cinematográfica. «Tuvo una recepción muy positiva», recuerda. Gracias al apoyo de Night Train Media, TPC y Screen Scotland, la película logró preventas en toda Europa y América Latina. «El 89 % de la financiación de la película se consiguió a través del mercado y de los incentivos fiscales. Se convirtió en una película que el mercado quería apoyar, que los compradores querían adquirir, porque pensaban que el público también querría verla».
ELENCO Y PERSONAJES...
El director empezó a trabajar con los directores de casting Daniel Edwards, Lucy Allen y Tom Payne, que habían participado en el casting de la serie de Heartstopper y conocían de primera mano a las nuevas promesas del Reino Unido. Tenían que encontrar a la actriz adecuada para dar vida a Ivy, una tarea que se volvió mucho más sencilla cuando surgió el nombre de Bella Ramsey. La reconocida estrella de Juego de Tronos y The Last of Us era la opción perfecta.
Tras leer el guion, Ramsey estuvo convencida de inmediato. «No tenía ninguna duda de que era algo que necesitaba hacer», afirma. Aunque faltaba un año para el inicio del rodaje, Ramsey se encontraba inmersa en el rodaje de The Last of Us, pero su compromiso con el proyecto era total. «Mi implicación y mi entusiasmo eran totales», explica. «Creo que Sunny Dancer fue lo que me mantuvo inspirada, siempre era la luz al final del túnel».
Poco a poco, el personaje de Ivy fue tomando forma. «Algo de lo que hablamos mucho era la cantidad de vergüenza y culpa, aunque, evidentemente, no sea culpa suya», comenta Ramsey. «Es muy consciente de cómo cambia el ambiente de una habitación cuando entra, porque todo el mundo sabe que ha tenido cáncer y siente que los demás deben actuar con cierta cautela con ella. También carga con la culpa de cómo su enfermedad ha afectado a sus padres. Creo que es algo que lleva muy dentro». Esta carga emocional se convirtió en uno de los aspectos fundamentales de la personalidad de Ivy. Es una joven que ha superado el cáncer, pero que todavía lucha con las consecuencias psicológicas que la enfermedad ha dejado en su vida y en la de quienes la rodean.
Con Bella ya en el proyecto, Jaques pudo concentrarse en la búsqueda de los actores que interpretarían a los demás jóvenes del campamento. «Quería encontrar al nuevo grupo de amigos jóvenes, como si fura el nuevo El club de los cinco», comenta el director, refiriéndose a un proceso de selección que incluyó a intérpretes de las escuelas de arte dramático y actores con pocos títulos en su currículum.
Afortunadamente, tenía claro la actriz que interpretaría a Ella, la amiga y compañera de habitación de Ivy. La actriz Ruby Stokes, que ya había trabajado con él en Black Dog y había participado en series como Agencia Lockwood y Los Bridgerton, además de la premiada película Rocks de Sarah Gavron, inspiró directamente la creación del personaje. «Pensé que Ruby tenía que interpretar este papel. Además, ella había estado en campamentos de verano. Creo que incluso había sido campeona de piragüismo y me contó un montón de historias divertidísimas».
Para el papel de Jake, el joven con el que desarrolla un vínculo muy especial, los directores de casting recomendaron a Daniel Quinn-Toye, que acababa de graduarse en la prestigiosa escuela de interpretación LAMDA y había compartido escenario con Tom Holland en la producción londinense de Romeo y Julieta en 2024. El joven actor ha participado en la película de ciencia ficción Voltron junto a Henry Cavill y protagoniza Cry to Heaven, el nuevo largometraje de Tom Ford. «Es fenomenal la química entre él y Bella».
Para interpretar a Archie, eligió a Conrad Khan, quien saltó a la fama con County Lines (2019), papel que le valió una nominación al premio BAFTA a la estrella emergente. «Es un personaje complicado porque Archie no es un marginado, forma parte del grupo de los populares, pero ni siquiera sabe cómo ha llegado hasta ahí». Su audición fue una secuencia en la que Archie demuestra su habilidad haciendo nudos y en ese instante el director supo que el papel era para él.
La elección de Ralph fue una sorpresa para el director porque el personaje había sido concebido originalmente como un joven pelirrojo, pero entonces apareció Earl Cave, actor conocido por títulos como Días de un extraño verano y Dune: La profecía. Pero quedó tan impresionado que decidió adaptar el personaje al intérprete. «La forma en que estaba escrito era increíblemente bonita, sensible y, además, muy divertida. No es fácil encontrar una película capaz de hacerte reír con un tema así».
Jasmine Elcock fue la joven actriz elegida para interpretar a Maisie, definida en el guion como «la espiritual del grupo». Esta película supone su debut cinematográfico. «Tiene una energía increíble y es brillante. Desde que la conocí supe que representaba exactamente todo lo que buscaba en Maisie», comenta el director.
Para los personajes adultos, Jaques apuntaba alto. Entre las incorporaciones destaca Neil Patrick Harris (Cómo conocí a vuestra madre, Perdida), que interpreta a Patrick, el director del campamento. «Es la máxima autoridad, el director del campamento. Tiene que actuar como figura autoridad», explica Harris. «Pero desde el principio queda claro que también es un tipo extraño y entusiasta». Al principio, el actor pensó que el personaje estaba concebido como alivio cómico. Sin embargo, su idea cambió por completo al leer la escena en la que el personaje revela que perdió a un hijo a causa del cáncer. «Ese momento lo humanizaba de una manera tan profunda que me hizo llorar de la emoción».
Para los padres de Ivy, Bob y Karen, tenía claro que no quería retratar a unos padres melodramáticos ni sobreprotectores. «Quería que fueran todo lo contrario al típico estereotipo. Quería que fueran traviesos e irreverentes». Tenía que encontrar a unos actores que, quizás, no hubieran interpretado antes a padres de adolescentes y pensó en James Norton (Happy Valley) y Jessica Gunning (Mi reno de peluche). «La energía de ambos era perfecta para estos personajes». El director escribió una carta a Norton porque sentía que era la persona ideal para interpretar a Bob. «Es atractivo y tiene ese aspecto rudo, pero también puede hacer el papel de padre un poco torpe que se pone a bailar con su hija para hacerla sentir incómoda», comenta entre risas.
Aunque Norton ya había interpretado a un padre de un niño pequeño en Nadie especial, asumir el papel de un padre de una joven de 17 años supuso un acto de fe para el actor. «Pensé que me había saltado una generación completa», bromea el actor. Sin embargo, quedó inmediatamente cautivado por el guion de Jaques, especialmente por la forma que refleja esa dinámica familiar. «Es una familia muy bien construida. Ha logrado captar una unidad familiar muy significativa, creíble y reconocible, llena de todas las complejidades propias de cualquier familia, con sus tensiones y desafíos, pero que en el fondo no deja de ser un pequeño núcleo familiar que está unido por su amor».
Por su parte, Gunning había pasado tiempo en una sala pediátrica cuando era pequeña debido a una apendicitis y reconoció ese ambiente que reflejaba el guion. «El humor, la resiliencia, la astucia e incluso la crudeza de estos niños, porque han visto mucho. Han visto la muerte de alguna manera, o al menos la posibilidad de morir. Y creo que eso cambia a una persona. Imagino que los padres de esos niños también ven la vida de una forma distinta».
Para completar este reparto, Jaques incorporó a Josie Walker (Kneecap), la enfermera del campamento; Louis Gaunt (Los Bridgerton), el atractivo y apuesto monitor del campamento; y Shalom Brune-Franklin (Mi reno de peluche), la psicóloga del campamento.
A medida que el reparto iba creciendo, era evidente que los actores se habían enamorado del guion. «Creo que el talento atrae siempre más talento», afirma Ken Petrie. «Cuando alguien conecta con el proyecto y ve la calidad del guion, la calidad del cineasta y la filosofía con la que estamos intentando hacerlo, todo crece. Tenemos un reparto increíble. Y hay actores que, quizá, aceptaron papeles más pequeños, simplemente para formar parte del proyecto».
Antes de empezar a rodar, Jaques reunió al reparto para una semana de ensayos en Glasgow «Fue una semana increíble. Y mi trabajo no era conseguir que todos fueran mejores amigos, pero creo que desarrollaron esa complicidad solos. Fue realmente maravilloso ver cómo interactuaban entre ellos y cómo todos aceptaban mis sugerencias».
Ramsey se mostró inicialmente algo reticente. «La gente de mi edad siempre me ha intimidado un poco, así que estaba muy nerviosa. Pero mis miedos desaparecieron por completo de inmediato porque conectamos enseguida y nos llevamos genial. Esa semana de ensayos fue la mejor experiencia que pudimos tener como elenco. Creamos un vínculo muy fuerte y nuestras dinámicas de grupo quedaron realmente establecidas en esos días».
El reparto forjó rápidamente una gran amistad y también trabajaron con la coreógrafa Polly Bennett, que ayudó a crear el baile que Ivy y sus padres hacen en la historia. «Pasamos una tarde con ella bailando y cada uno tenía que inventar un paso. Creamos ese baile juntos, de forma colectiva», explica Ramsey. También dirigió «una clase de movimiento centrada en cómo las enfermedades de larga duración pueden afectar al cuerpo», revela Jaques.
Además, la profesora Rachael Hough mantuvo una charla con el reparto. «Recuerdo que durante esa charla todos estábamos muy callados y atentos. Fue entonces cuando realmente comprendí la importancia de lo que estábamos contando», comenta Ramsey. «Era una película divertida, alocada, emocionante y llena de alegría, pero en su núcleo emocional estábamos representando a personas reales. El cáncer no es fácil para nadie, especialmente cuando eres joven, y creo que después de esa conversación todos sentimos de verdad la importancia y la responsabilidad de lo que estábamos haciendo».
Jaques y Petrie habían dedicado un año y medio a buscar la localización idónea, explorando lugares de todo el Reino Unido. Cuando Screen Scotland se incorporó al proyecto, centraron la búsqueda al norte de la frontera escocesa. «Recorrí todos los campamentos de Escocia cuando recibimos su apoyo», explica Jaques. «Me enamoré de ese lugar situado a medio camino entre Glasgow y el lago Lomond».
El Auchengillan Outdoor Centre resultó ser el sitio ideal para rodar la mayor parte de Sunny Dancer. El equipo añadió algunas cabañas más. «No quería que pareciera una película independiente británica», explica Jaques, siguiendo el consejo de Hugo Grumbar de «hacer que pareciera grande». «Quería que la película se viera grande y ese sitio tiene los árboles más grandes que puedas imaginar. Está rodeado de unas cadenas montañosas enormes y transmite una sensación épica. Era exactamente lo que buscaba. Quería que algunas escenas fueran muy íntimas, pero que, cuando tocara hacer algo más grande, fuera realmente grande».
La producción incorporó a jefes de departamento con mucha experiencia, entre ellos el director de fotografía Oliver Loncraine, que recientemente había trabajado en la serie de Marvel Loki. La dirección artística estaba a cargo de Pat Campbell, veterana de la galardonada serie Wolf Hall: En la corte del lobo. «Curiosamente, ella vive a cinco minutos del campamento», comenta entre risas Petrie. «Creo que no se lo creía cuando le dijimos que esa sería nuestra localización principal».
La diseñadora de vestuario Jane Petrie (Fish Tank) supervisó el vestuario y le presentó a la joven diseñadora Liberty Bramnall, que terminó incorporándose al proyecto. «Hizo que el vestuario fuera increíble. Quería que tuviera un aspecto atemporal, nos obsesionamos comparando las camisetas de la marca Fruit of the Loom. Supe enseguida que era la persona adecuada».
También se rodó en otras localizaciones, entre ellas el Lago de Lucifer, un espacio perfecto para la secuencia en la que los jóvenes viven una aventura. «Es un lugar increíble junto a un lago», afirma Petrie.
La casa de los padres también estaba en una localización cercana al campamento. Sin embargo, la producción aprovechó cada rincón de la localización principal, incluso el aparcamiento, donde habitualmente estaban los camiones del equipo técnico.
El director tenía claro que quería involucrar al máximo al equipo del campamento real. «Algunos empleados del campamento aparecen en la película y es fantástico. Les hicimos una nueva entrada increíble y les dejamos las cabañas. Me siento muy orgulloso de que dejáramos ese lugar mejor de como lo encontramos. Siempre tendrá un lugar muy especial en mi corazón, porque fue donde rodé mi segunda película y lo tenía todo. Incluso contaba con su propio lago».
Incluso eligió a dos supervivientes de la enfermedad, Olivia Isaacs y Finn Torkington, para interpretar a los jóvenes locales que se enfrentan al grupo protagonista. «Quería darles papeles importantes en la historia y están brillantes en la película. Para mí fue la decisión correcta», explica Jaques.
En el set, Jaques se aseguró de que los actores tuvieran libertad para expresarse, utilizando lo que terminó conociéndose como la “toma salvaje”. «Básicamente, nos desmelenábamos», explica Earl Cave. «Hacíamos una toma normal, siguiendo el guion, y luego pedía que nos volviéramos más salvajes. Nos daba libertad para decir lo que quisiéramos. ¡Nos volvíamos realmente salvajes!». Así surgieron momentos que terminaron en el montaje final y son divertidísimos y absurdos.
Pero su atención al detalle no se limitaba a lo que aparecía delante de la cámara. James Norton recuerda cómo el director se preocupó incluso por las habitaciones del hotel del reparto en Glasgow. «Me dijo que se había asegurado de que todos los miembros del reparto tuvieran habitaciones con vistas al jardín. Nunca había trabajado con un director que personalmente llamara al hotel para asegurarse de que todo su reparto tuviera buenas vistas».
Bella Ramsey coincide con esa opinión. «Todos los días, después de rodar, nos mandaba un mensaje felicitándonos por nuestro trabajo. Los escribía de forma individual, no eran mensajes copiados y pegados. De verdad le importábamos». Y añade: «Creo que ha arruinado cualquier proyecto que haga en el futuro porque Sunny Dancer ha sido una experiencia tan única y especial en todos los sentidos. Me cambió la vida, tanto a nivel personal como profesional».
Ramsey recibió elogios por su actitud durante el rodaje. «Todo empieza con ella», comenta Harris. «Es una auténtica profesional, muy disciplinada y, al mismo tiempo, muy abierta. Siempre estaba disponible para repasar el guion. Siempre estaban cerca por si tenían que comprobar el foco».
DÁNDOLE FORMA A SUNNY DANCER: LA MÚSICA Y EL MONTAJE...
Para la música, Jaques tenía claro que quería que tuviera una perspectiva internacional. «No quería que pareciera la típica banda sonora británica cursi. Quería que sonara grande, que diera la sensación de la música que escuchas en grandes producciones». Con esa idea en mente, fichó a Este Haim, la reconocida integrante de la banda de las hermanas Haim, que había coescrito la música de Cualquier menos tú (2023), la comedia romántica protagonizada por Sydney Sweeney y Glen Powell. La participación de la compositora resume perfectamente las aspiraciones del largometraje. «No es una pequeña película independiente británica. Queremos que viaje por todo el mundo y conecte con audiencias internacionales y lo tuvimos claro desde el primer momento».
Junto a ella, estuvo Zachary Dawes, músico y productor con mucha experiencia cuyo trabajo incluye la exitosa serie El verano en que me enamoré. Además, es bajista de la cantante Lana Del Rey. Además de la música original, Sunny Dancer tiene numerosas canciones muy reconocibles y llenas de energía y destaca: I Don’t Feel Like Dancin’, de Scissor Sisters, que aparece en varias ocasiones a lo largo de la película, especialmente durante la escena en la que Ivy baila finalmente con sus padres. Con canciones de artistas como Jamie xx, Fred Again y The Cranberries, el director demostró una gran capacidad de gestión para reunir una banda sonora tan ambiciosa. «Hubo un momento en que estaba sentado junto a Alison Goldfrapp en un evento y le supliqué que me dejara usar su canción Ooh La La para la película y lo conseguimos. Ella es increíble».
La producción también requería la participación de un músico famoso interpretándose a sí mismo en el campamento. Jaques siempre supo que quería contar con James Blunt, una idea reforzada por el hecho de haber conocido años antes al representante del cantante. Le escribió un correo y, poco después, el cantante estaba en Escocia participando con un cameo. «Fue una experiencia mágica. Verle cantar You’re Beautiful fue un momento que jamás olvidaré». Y añade: «Lo hizo para apoyarnos con la película y eso significa mucho para mí. Nunca olvidaré su generosidad».
Durante todo el proceso, el director trabajó también estrechamente con la montadora Caitlin Spiller. Y contaron también con el apoyo de una tercera mirada de enorme valor: Jill Bilcock, montadora habitual de Baz Luhrmann y responsable del montaje de títulos tan relevantes como Romeo + Juliet y Moulin Rouge. «Le mandamos a Jill muchos cortes de la película durante todo el proceso. Caitlin y yo montábamos y luego le pedíamos su opinión. Para nosotros era como una red de seguridad».
Poco a poco, la película fue tomando forma y comenzó a comprender con claridad qué quería que el público sintiera con Sunny Dancer. «Quería cambiar la percepción que la gente tiene de los jóvenes y de los adolescentes con cáncer. Y también quería cambiar la imagen tradicional de las películas sobre el cáncer». Y continúa: «Quiero que la gente salga del cine bailando y con la sonrisa más grande posible». Finalmente, añade: «Supe que sería algo especial desde los ensayos, y eso fue gracias al reparto. Luego recuerdo la primera vez que la vio un público. En ese momento sentí que podía relajarme. Estoy inmensamente orgulloso de esta película y de todo el equipo».
GALERÍA DE FOTOS
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