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SINOPSIS
Dos jóvenes empleados de un almacén tendrán que sobrevivir al turno de noche más salvaje de sus vidas cuando un hongo mutante se escape de una instalación sellada, destruyendo todo a su paso. Con la ayuda de un veterano agente del pentágono, los trabajadores deberán salvar a la humanidad de su inminente extinción...
INTÉRPRETES
JOE KEERY, GEORGINA CAMPBELL, LIAM NEESON, LESLEY MANVILLE, SOSIE BACON, VANESSA REDGRAVE, AARON HEFFERMAN, ELLORA TORCHIA, NAHEL TZEGAI, NAHNA JAMES, GAVIN SPOKES, JUSTIN SALINGER, LUIZA RICHTER
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TURNO DE NOCHE es una caja de sorpresas. No solo es una película de ciencia ficción que avanza a un ritmo trepidante, sino que además es una gamberrada muy divertida dirigida por Jonny Campbell. El filme se basa en inquietantes hechos científicos y está escrito por el aclamado guionista David Koepp, un peso pesado del cine de género en cuyo currículo destaca la adaptación al cine de Parque Jurásico.
Al galardonado director tampoco le venía de nuevas esta fusión de géneros, puesto que anteriormente había resucitado a Drácula con gran éxito internacional, y aun así ha conseguido superarse con este proyecto producido por Gavin Polone, conocido por Bienvenidos a Zombieland. Pocos equipos técnicos encajarían mejor con una historia tan brutal y divertida como la que se desarrolla en este largo.
La película que han creado es un festival de gore y body horror que también tiene su lado tierno, puesto que va surgiendo un romance entre los protagonistas, interpretados por dos de las estrellas más populares del panorama actual. Pero ahí no queda la cosa, el filme está repleto de diálogos inteligentes, decorados explosivos y un gato mutante asesino llamado Mr. Scroggins.
Y por si eso fuera poco, también aparece la mismísima Vanessa Redgrave armada hasta las cejas.
Si a eso le sumamos un tono que combina con pericia lo retro con lo moderno y un papel en el que Liam Neeson se lo pasa en grande, el resultado es una película palomitera como pocas que pide a gritos una sala oscura y una pantalla grande.
«Un hongo extraterrestre supercontagioso lleva años olvidado en unas instalaciones gubernamentales», comenta Koepp sobre la trama. «Dos décadas después de aquella misión espacial fallida, dos guardias en turno de noche lo encuentran en unos almacenes que se han construido encima de las antiguas instalaciones subterráneas. Y se desata el caos».
Polone y el director Jonny Campbell comparten un enfoque muy particular y un gusto por lo macabro y lo descarado. «Cuando Gavin y David vieron Drácula, conectaron con nuestro tono de comedia de terror gore», explica Jonny Campbell. «TURNO DE NOCHE mantiene el mismo estilo irreverente de Drácula. Todo el mundo sueña con hacer algo diferente, pero creo que nosotros lo hemos conseguido con este filme. Siempre he apostado por sorprender al público con las tramas y en esta película creo que lo hemos logrado también porque la historia acaba encontrando un tono muy divertido sin forzar nada».
Polone y Koepp eran viejos conocidos, ya que Polone había producido tres de las películas del director: La ventana secreta, basada en un relato de Stephen King, Sin frenos, en la que Joseph Gordon-Levitt se convierte en un repartidor que recorre en bici las endiabladas calles del Manhattan de Koepp, y El último escalón, una trágica película de fantasmas. El productor es conocido por ser muy selectivo en sus colaboraciones, decantándose por directores que acostumbran a darle un giro a las convenciones habituales del género, como ya hiciera con David Fincher en La habitación del pánico y con Ivan Reitman en Mi super exnovia.
Según los protagonistas Joe Keery, que además de interpretar a Steve Harrington en Stranger Things, ha trabajado en Fargo y Free Guy, y Georgina Campbell, que saltó a la fama con Barbarian y Bird Box: Barcelona, TURNO DE NOCHE plantea una propuesta muy interesante.
«Diría que es la peli perfecta para una cita. Viernes por la noche en el cine, planazo total», sonríe Keery al hablar de la montaña rusa de emociones que sentirá el público con el filme. «También diría que quizá sea la peli más rara que puedes ver con una cita, porque es horripilante, romántica, divertida, cómica, intrigante y escalofriante. Ahí es nada. Unos personajes se enamoran y otros explotan».
Georgina Campbell se ríe al escuchar la descripción de Keery. «Es muy loca», coincide. «Pero muy, muy guay. Interpretamos a dos personajes que compiten todo el rato hasta las últimas consecuencias. Y de repente descubren una movida muy seria».
Al igual que ocurre en películas anteriores de Koepp, esta historia parte de una premisa inquietantemente real que sirve como detonante de un espectáculo totalmente Hollywoodiense.
Cuando trabajó con Steven Spielberg, utilizó el ADN de un dinosaurio para revivir la prehistoria en la época contemporánea. Teniendo en cuenta la trayectoria de Jonny Campbell, un director afín que ha trabajado en todo tipo de producciones, desde Westworld hasta Doctor Who, sabía que con TURNO DE NOCHE partía de una amenaza diminuta con consecuencias aún más letales.
«En TURNO DE NOCHE partimos de que un hongo parasitario ha vuelto a la Tierra a bordo de una nave espacial encargada de realizar una misión científica fallida. El futuro de la humanidad queda en manos de un equipo de carrozas especialistas en bioterrorismo liderado por Liam Neeson y dos guardias de seguridad haciendo el turno de noche (Teacake [Keery] y Naomi [Georgina Campbell)]», explica el director.
«Hace unos veinte años, el ejército almacenó la sustancia en una mina abandonada con intención de investigarla. Con las cosas del cambio climático y el calentamiento global, esa muestra, olvidada bajo tierra, de repente consigue escapar. Digamos que ha estado hibernando todo ese tiempo y ahora que ha despertado, empieza a propagarse».
Lo más sorprendente es que la trama no es tan inverosímil como parece. «Es como en Parque Jurásico, porque se basa en hechos científicos y está muy bien documentada», apunta el guionista, que en esta ocasión adapta su aclamada novela Cold Storage publicada en 2019.
«Cuando las historias tienen una buena base científica, las premisas son mucho más creíbles. Me interesan las cosas que son unas veces divertidas y otras terroríficas, pero que parten de un concepto realista. Cuando estaba escribiendo el guion de TURNO DE NOCHE contaba con la ventaja de haber investigado ya en profundidad el tema para escribir la novela. Cuando escribo, una de las claves es saber cuándo alejarme de la realidad y tirar de ficción para hacer avanzar la historia».
A la hora de sentarse a escribir la novela, Koepp puso el listón muy alto: «Quería que la historia fuera un cóctel de ciencia ficción, terror y humor, y que estuviera protagonizada por personajes humanos muy reales», confiesa Koepp.
No quiso cerrarse a la hora de pensar cómo quería plasmarla en el cine. Bien es cierto que Koepp «llevaba años» queriendo escribir una novela, pero TURNO DE NOCHE se concibió como película. «No sé por qué, antes de ponerme con el guion en su momento, me propuse escribir 10 páginas en prosa para ir conociendo un poco a los personajes», recuerda Koepp.
«Cuando llevaba tres páginas me pareció que daba para un relato. Después de 30, me dije que daba para una novelita. Con 100 páginas escritas ya vi que tenía entre manos una novela con todas las letras. Me lo pasé en grande escribiéndola».
Como fuentes de inspiración, Koepp enumera tres conceptos: un accidente espacial real, un hombre con el que se cruzó un día por la calle y un detector de humo averiado.
El accidente espacial que se le quedó grabado para siempre ocurrió el 11 de julio de 1979, el día en que Skylab cayó de vuelta al hemisferio sur. Aquella fue la primera estación espacial de la NASA y la nave espacial más grande en caer de nuevo a la Tierra. Llevaba deshabitada desde que la última tripulación había vuelto a casa en febrero de 1974, a la espera de un relevo que nunca llegó.
Una acumulación de factores, entre ellos el aumento de la radiación solar y la pérdida progresiva de moléculas en la atmósfera, cambió la orientación de Skylab y acabó por arrastrarla de vuelta a la Tierra. La nave se desintegró sobre el océano Índico y los restos del casco quedaron desperdigados a lo largo de unos 150 kilómetros de territorio en el oeste del continente australiano.
«La secuencia inicial se basa en esos acontecimientos. Kiwirrkurra existe de verdad», comenta Jonny Campbell sobre la comunidad más remota de Australia, ubicada a unos 700 km al oeste de Alice Springs, donde arranca TURNO DE NOCHE, cuando el hongo extraterrestre cae a la Tierra y Robert Quinn (Neeson) acude a investigarlo con su compañera Trinny Romano (Lesley Manville).
«Algunos recogieron restos del Skylab y se los llevaron a sus casas y otros intentaron montar museos con las piezas que fueron encontrando, para sacarle la pasta a los turistas», apunta Jonny Campbell. «Por eso me pareció un buen punto de partida porque ¿y si algo se hubiera quedado pegado a esa basura espacial en su camino hacia nuestro planeta?».
La segunda inspiración fue un hombre al que Koepp observó una mañana mientras iba a lo suyo. «Una de las cosas que más me gusta de vivir en Nueva York es que se dan este tipo de encuentros casuales. Te fijas en alguien que no tiene nada que ver contigo y si observas un rato a esa persona, puedes imaginarte cómo es su vida y de ahí puede surgir toda una historia», explica Koepp.
«Vi a un veinteañero con uniforme de guardia de seguridad que caminaba por la calle en pleno agosto. Hacía un calor infernal y tenía pinta de llegar a casa echando pestes tras terminar su jornada laboral. ¿Quién no se ha sentido así alguna vez?», recuerda el guionista y productor. «Pensé que sería interesante que un tipo así protagonizara una película. Creo que a todo el mundo le gustan las historias centradas en personas corrientes que se encuentran en situaciones extraordinarias. Creo que el público conecta mucho con esas tramas. Al menos yo las disfruto mucho. Ese tipo de películas son mis favoritas».
En último lugar, Koepp llevaba tiempo escuchando una alarma que le estaba volviendo tarumba. En TURNO DE NOCHE, dos guardias veinteañeros, Teacake (Keery) y Naomi (Georgina Campbell), vigilan un depósito construido encima de una antigua base militar.
Empiezan a pensar que algo va mal al escuchar un pitido a través de una de las paredes de la instalación. Cuando la derriban descubren un montón de sensores y alarmas que acaba adentrándolos en un laberinto de túneles y pasadizos subterráneos, bajando hacia las profundidades donde el hongo lleva años esperando a escaparse.
«Esa sensación de escuchar un pitido y no saber de dónde viene le ocurrió a Koepp en su casa», comenta Jonny Campbell. «Escuchaba un detector de humo que estaba oculto en algún sitio y no encontraba de dónde venía el sonido. Le encontró el lado creativo. Los escritores con talento beben de todo lo que tienen alrededor, de todas las cosas que les van ocurriendo en su vida cotidiana y se lo van guardando porque piensan que podrán utilizarlo en alguna de sus historias».
A Koepp aún no se le ha olvidado aquel detector de humo y le recorre un escalofrío al recordar su pitido incesante. «¡Dios, lo escuché durante meses!», se ríe al comentar lo que tardó en dar con el dichoso aparato.
Jonny Campbell, Koepp y Polone han formado un equipazo, combinando su entusiasmo por el cine de género con su pasión por crear personajes realistas.
El resultado es una película preapocalíptica, una gamberrada divertida, horripilante que maneja con enorme pericia tanto los efectos visuales como las emociones.
Para Jonny Campbell la motivación era contar una historia que apelara a públicos que disfrutaran de ambos aspectos. «Este tipo de proyectos no se da a menudo», comenta. «Ofrece muchas lecturas y como director, te permite trabajar a dos niveles creativos». A Koepp, por el contrario, el proceso de llevar la historia al cine le brindó la oportunidad de adaptar por primera vez una novela suya a la gran pantalla.
Koepp disfrutó de plasmar en imágenes lo que hasta el momento solo existía en su cabeza y sobre el papel. «Llevo varios años dándole vueltas a esta historia, desde que empecé a escribir el libro. Es un trepidante thriller de ciencia ficción, un género que siempre me ha fascinado», apunta Koepp. El guionista confiesa que una de sus películas favoritas de toda la vida es La cosa de John Carpenter, con la que TURNO DE NOCHE comparte el punto de partida de gente corriente enfrentándose a una amenaza extraterrestre.
Otro punto fuerte del proyecto había sido el éxito de la novela, que ya se ha traducido a 15 idiomas y ha enganchado a lectores de todo el mundo con su particular capacidad para fusionar acontecimientos basados en hechos reales con temas de ficción.
«Me hizo mucha ilusión comprobar que un montón de gente se planteara si algo así podía llegar a ocurrir de verdad», sonríe Koepp. «Cuando me lo preguntaban, yo respondía que sí, que estábamos a una pequeña mutación de que se produjeran hechos similares. La historia tiene una base científica muy real, por eso ha tenido tan buena acogida».
Resulta que de aquella exitosa novela surgió un gran guion que cautivó al reparto y al equipo principal de TURNO DE NOCHE con su energía contagiosa, sus diálogos originales y su enorme ambición. «Me ha encantado adentrarme en un mundo cinematográfico tan divertido», comenta Georgina Campbell. «El público se lo va a pasar en grande».
TURNO DE NOCHE remite a filmes clásicos tan inolvidables como las películas de John Carpenter de la década de 1980, La invasión de los ultracuerpos de 1978 y El experimento del doctor Quartermass de 1955, que los realizadores nombran como referencias junto con la película de culto de Ted Kotcheff Despertar en el infierno (1971) y producciones modernas como Temblores, Zombies party y Men In Black (Hombres de negro).
«Cuando me puse a trabajar en el guion para adaptar la novela al cine, tengo que confesar que tenía ya trabajo hecho porque mientras escribía la novela ya estaba pensando en cómo estructuraría la historia si fuera una película», se ríe Koepp. «¡Algo tiene llevar treinta años trabajando como guionista!».
El guion de Koepp combinaba con gran habilidad tensión, desarrollo de personajes y despliegue visual, algo que Keery engulló en tiempo récord.
«El barómetro para medir cuánto me interesa un proyecto suele ser lo rápido que leo el guion o la cantidad de veces que me levanto a hacerme un té, a dar una vuelta o a despejarme. En esta ocasión, la historia me atrapó», sonríe.
«Dos de las cosas que más me han gustado del guion es que va al grano y que entremezcla diferentes géneros. Tiene personajes muy bien desarrollados que viven una situación alocada. No hay más que ver la trayectoria de David, su filmografía habla por sí sola. Esta película es la prueba de su talento. ¡Me leí la propuesta en unos veinte minutos!».
A Georgina Campbell le pasó lo mismo: le gustaron los personajes bien escritos y los diálogos inteligentes y agudos. «En cuanto empecé, me di cuenta de que tenía entre manos un proyecto muy bien escrito. Los actores manejamos tantos guiones, que cuando te topas con algo como esto, donde los diálogos fluyen tan bien, te atrapa al instante».
«Según iba avanzando, me iba cautivando el tono. Era una historia muy divertida y un tanto extraña que revela también algunas cosas que no voy a destripar pero que me dieron mucho que pensar. Cuando terminé pensé,
“Me lo he pasado de lujo. Este tipo escribe genial. Me he reído mucho”.
Sabe fusionar géneros, maneja la comedia, el terror, el thriller, y ha compuesto una historia superentretenida con muchos giros inesperados».
Por su parte, Neeson comenta que devoró el guion de TURNO DE NOCHE.
La leyenda de la interpretación comenta que le encantó la dinámica entre los dos jóvenes protagonistas, «el romance que surge entre ellos según van convirtiéndose en héroes» y la «sensación de desenfado» que aporta su relación a la matanza y el caos que atraviesa la historia.
«David Koepp ha escrito un guion increíble y el reparto de grandes actores han contribuido a que este proyecto sea horripilante, emocionante, escalofriante y también muy divertido», explica Neeson. «Nos lo hemos pasado en grande».
Convertir una historia tan emocionante y divertida como la de Koepp en un relato cinematográfico vertiginoso y frenético no tuvo misterio para un reparto y equipo técnico abierto a la colaboración creativa.
«Nunca sabía qué esperarme de David. La única constante era que nos iba a sorprender. En esta ocasión no defrauda. Arrancamos con dos guardias de seguridad que están haciendo el chorra durante su jornada laboral y de repente se convierte en una película sobre salvar al mundo», se ríe Georgina Campbell. «En este filme se percibe especialmente el humor de David», añade.
«Combina diferentes géneros, por lo que consigue sorprender al público porque no sabes por dónde va a salir. Y encima el reparto es espectacular.
Liam Neeson es toda una leyenda y Lesley Manville es básicamente realeza de la industria audiovisual británica».
A Neeson le ha hecho mucha ilusión compartir este proyecto tan diferente con Manville. Habla maravillas de la obra de Koepp y de Jonny Campbell.
«Vi el Drácula de Jonny y me gustó muchísimo», apunta Neeson, que también disfrutó de rodar en Roma y de comerse un plato de pasta con extra de ajo cada noche al terminar la jornada.
Los personajes de Quinn (Neeson) y Romano (Manville) se conocen desde hace un montón y tienen mucha confianza, por lo que era importantísimo que su relación se trasladara al público. A Neeson y Manville no les costó nada dar con la tecla al reencontrarse tras haber trabajado cinco años antes en Eternamente enamorados (2019).
«Nos conocemos de toda la vida», se ríe Neeson sobre su compañera de reparto con la que no ha perdido el contacto desde que trabajaron juntos por primera vez. Además, apunta Manville, TURNO DE NOCHE tenía dos cosas que no podía rechazar.
«Si te ofrecen un personaje que se llama Trinny Romano, lo aceptas», se ríe.
«Y además, esta es una película de acción, pero muy inteligente. No es el típico filme, sino que va mucho más allá».
Son muchas las razones por las que TURNO DE NOCHE merece ser vista en pantalla grande. Por un lado está la opción de verla con una cita, como comentaba Keery. Una idea que comparte Jonny Campbell: «Es perfecta para una primera cita porque los protagonistas jóvenes se dan cuenta de que se gustan. Eso mismo podría pasarles a dos personas que van al cine a ver esta peli», apunta el director.
Pero por otra parte, todo el mundo disfrutará de los diálogos excéntricos, las reacciones realistas de los personajes y el extraño enemigo al que se enfrentan.
«Comparte características con películas de ciencia ficción clásicas, pero sabe innovar. Se adentra en terreno desconocido con una historia que te atrapa desde el minuto uno y no te suelta», explica el director. «Que se prepare el público porque la película avanza a un ritmo vertiginoso, llevándonos desde lo microscópico y lo particular hasta hechos cuyas consecuencias podrán tener un impacto global. Es un clásico absoluto del escapismo».
EL BICHO...
La verdad es que el adjetivo ‘extremo’ encaja perfectamente con TURNO DE NOCHE. Liam Neeson explica el trabajo del guionista y productor: «David se ha documentado un montón sobre los hongos y la mutación de diferentes organismos».
Lo que pasa con el hongo que nos ocupa es que aunque algo tan terrorífico pueda parecer fruto de la mente de un guionista fantasioso de Hollywood, en realidad ya está vivito y coleando en la Tierra: se trata del escalofriante hongo cordyceps.
En ambientes informales, a menudo se le llama el parásito zombi porque invade la mente de algunos insectos muy pequeños y afecta sus conductas.
Por ejemplo, puede afectar al comportamiento de las hormigas y hacer que suban a la parte más alta a la que lleguen para esperar pacientemente hasta que el hongo se libere, haciendo explotar la hormiga.
No es ciencia ficción, es algo que se da generalmente en regiones del Himalaya como Bután, India y Nepal. Pero potencialmente podría expandirse más allá de esas fronteras, básicamente porque al explotar el huésped, el organismo microscópico libera esporas que se expanden y pueden contribuir a un contagio posterior igualmente mortífero.
«Leí un artículo sobre un hongo como este que [todavía] no afectaba a humanos y se me quedó grabado», recuerda Koepp. Aquella noticia motivó al guionista a plantearse lo que ocurriría si invadiera tejidos humanos.
En TURNO DE NOCHE no solo afecta a los humanos. Según va avanzando la trama, el mortífero hongo acabará con la vida de otros animales que se convierten en víctimas de su control psicológico.
Uno de ellos es una pobre cucaracha, famosa por su resiliencia, que se infecta y se convierte en portadora. En una de las primeras escenas visualmente arrolladoras ideadas por Johnny Campbell, la cámara sigue los intentos desesperados de la cucaracha por salir de las instalaciones haciendo gala de su instinto asesino por liberar su carga mortífera. La innovación de este filme es tal que incluso inaugura una nueva mirada cinematográfica: la de la cucaracha.
Otro de los animales que sucumben a la furia del hongo es Mr. Scroggins, el pobre gatito de Naomi y su ex. El gato se convierte en uno de los grandes personajes de TURNO DE NOCHE, protagonista del momento favorito de Georgina Campbell. «No voy a destriparlo porque hay que verlo, pero las interacciones felinas son increíbles. ¡Menudo viaje!», se ríe.
En una de esas interacciones participa un cervatillo con el que tiene la desgracia de cruzarse y que, después del encuentro, adquiere habilidades inauditas.
«El ciervo de repente sabe cómo funciona un ascensor», se ríe Joe Keery. «Ahí es nada».
Aun así, de todas las mutaciones que se suceden a lo largo de TURNO DE NOCHE, la más asquerosa y terrorífica es la del ‘rey de las ratas’ que Teacake y Naomi se encuentran en las profundidades del sótano.
Como ocurre con algunos de los elementos más aterradores del filme, este personaje se basa en una criatura real. Mejor dicho, en varias, porque el rey de las ratas, cuyo nombre viene del alemán Rattenkönig, es un grupo de ratas cuyas colas han quedado anudadas hasta el punto de convertirlas en una montaña de pelos escurridiza.
Los aficionados a la historia disfrutarán de saber que el rey de las ratas momificado más grande se encontró en 1828 en una chimenea en Buchheim (Alemania) y estaba compuesta por nada menos que 32 roedores.
Una imagen escalofriante que se queda más bien corta en comparación con el rey de las ratas de TURNO DE NOCHE. «Antes de esta película no sabía lo que era el rey de las ratas», confiesa Georgina Campbell. Bendita ignorancia.
«Lo busqué y…». Joe Keery sonríe, «Yo también y me topé con un montón de ilustraciones medievales. Plagas, fiebre bubónica, ratas que…» «… que no le hacen ni media sombra a las locuras que pasan en esta peli», concluye Georgina Campbell.
LOS PROTAGONISTAS...
Al pedirle a David Koepp que defina a los seres humanos que se las gastan delante de la cámara en TURNO DE NOCHE no se lo piensa, «Hemos contado con un reparto de lujo».
«El sentido del humor de Liam es de sobra conocido, pero aun así creo que no le dejan sacarlo a pasear a menudo. En este largo, algunos de sus mejores momentos surgen del contrapunto entre su cinismo y el entusiasmo de los personajes más jóvenes. Este tío ya está de vuelta de todo y los chavales le irritan en ocasiones.
«Entre Joe y Georgina ha surgido esa química especial que tanto se busca en el cine. Nadie sabe cómo definirla ni cómo crearla, simplemente aparece.
Cuando tienes la suerte de notarla, la aprovechas y te dispones a disfrutar porque sabes que es algo mágico».
El filme arranca en una pequeña cafetería a los pies de la escalinata de la Plaza de España en Roma. Es ahí donde conocemos a la doctora Hero Martins, el personaje de nombre increíble interpretado por Sosie Bacon (Smile, Mare of Easttown). Martins recibe una llamada desesperada de alguien que está a casi 14.000 kilómetros al otro lado del planeta, en mitad del monte en Australia. Y ese alguien ha descubierto algo muy pero que muy preocupante…
«Martins es una científica que colabora con la NASA y está investigando varios organismos microbianos y hongos que producen enfermedades altamente contagiosas en Sapienza, una de las grandes universidades romanas», explica Bacon. «Esta mujer no se anda con tonterías. Como científica tiene muchísima experiencia relacionada con el estudio de enfermedades infecciosas en lugares con gran densidad de población».
Al colgar se marcha directa al aeropuerto para coger un avión que la lleve a investigar este fenómeno que amenaza el futuro de la humanidad. Y así es como se encuentra en Kiwirrkurra, flanqueada por Quinn (Neeson), «un militar retirado que probablemente estuviera en las fuerzas especiales de la Armada», comenta Neeson sobre su personaje, y Romano (Manville), encargados de proteger a la científica mientras se realizan las pesquisas.
«La secuencia está genial», comenta Neeson. «Descubrimos el hongo en un cohete semidestrozado que impactó con la Tierra en mitad de un desierto australiano inhóspito. No sabemos qué ha pasado. Y con esas, empieza nuestra historia».
Neeson disfrutó mucho de la secuencia de apertura porque le permitió reencontrarse con dos viejas conocidas: Manville y Bacon, con la que le hizo mucha ilusión volver a coincidir. «Sosie Bacon es maravillosa», sonríe Neeson.
«Me llevaba muy bien con sus padres [Kyra Sedgwick y Kevin Bacon], pero la última vez que la vi tendría unos nueve o diez años». Ha llovido mucho desde entonces.
A Manville le apetecía mucho adentrarse en un personaje de acción. «A Trinny Romano le va la marcha. Ella no se va a achantar y quiere estar en el meollo. No le da miedo nada», comenta la reconocida intérprete y añade con ironía: «No he sido yo mucho de filmes de acción, así que ha sido una novedad interesante. No veas la de escenas de acción y acrobacias que me han tocado».
A Manville le pasa con Romano lo mismo que a Neeson con Quinn: los dos están retirados, pero no se lo piensan dos veces cuando les piden que vuelvan sobre el terreno.
«Cuando has trabajado en alguno de esos organismos, ya sea la CIA, el FBI, alguna agencia de espionaje o cualquier sitio en el que hayas sentido el peligro con misiones superexigentes, te cuesta un poco verte haciendo la compra en el súper como si nada. Es como que te falta algo, ¿sabes?», comenta Manville. «Buscas ese pico de adrenalina, que es lo que hace Romano. Ella echa en falta las emociones fuertes y la aventura. Y toparse con un hongo mortífero es bastante emocionante».
Cuando recibió la llamada de su agente sobre el proyecto, a Manville le hizo mucha ilusión saber que volvería a trabajar con Neeson y ya empezó a imaginarse las horas de charla que se echarían entre tomas. «Liam y yo somos amigos desde hace un montón, así que encarnar a estos compañeros que tienen años de experiencia haciendo equipo nos resultó muy divertido.
Se nota que se llevan muy bien y tienen mucha confianza en la forma de hablar. Ese tipo de relación cuesta crearla de la nada, pero en nuestro caso venía de fábrica», explica.
«No nos vemos mucho, pero mantenemos el contacto por mensaje y nos metemos bastante caña. Se ríe mucho de lo bajita que soy». Neeson también se lo ha pasado en grande con su compañera de reparto. «Siempre nos echamos unas buenas risas», comenta sobre Manville. «Pero no solo es divertida, sino que además es una intérprete portentosa». A él también le pareció que interpretar a un agente retirado daría mucho juego.
«Robert Quinn está jubilado y recurren a él para enfrentarse a esta amenaza de primer orden», explica Neeson. «Quinn y Trinny reciben una llamada urgente porque el hongo empieza a mutar a toda velocidad y necesitan solucionar esta emergencia. Lo habían almacenado en unas instalaciones gubernamentales pero el cambio climático y el calentamiento global lo han despertado de su letargo».
Jonny Campbell dice que estos dos «están acostumbrados a tratar con cosas inusuales, pero incluso ellos se quedan a cuadros con estos acontecimientos». Ha disfrutado mucho de la química de Neeson y Manville, que ha generado dos dinámicas en paralelo: en primer lugar, entre sus dos personajes y, en segundo, entre sus personajes y los dos jóvenes guardias del turno de noche, Teacake y Naomi, con quienes colaboran para acabar con el hongo.
«La dinámica entre Quinn y Romano viene de lejos; para ellos es como si no hubiera pasado el tiempo. Si bien están un poco más cascados y son un poco más cínicos que entonces. Todavía tienen lo que hay que tener y protagonizan algunas escenas cómicas. Se nota que Liam y Lesley se llevan muy bien y tienen mucha confianza porque se chinchan mucho y hemos podido aprovecharlo en sus escenas», explica el director. «Quinn y Romano crean un paralelismo con la pareja joven, Teacake y Naomi, los novatos que se ven envueltos en esta misión. Su interacción da paso a momentazos entre los cuatro».
Mientras que Teacake y Naomi están intrigados, Quinn y Roman están ya de vuelta de todo. Pero nada los puede preparar para lo que se les viene encima cuando el hongo de TURNO DE NOCHE se libera. Neeson se unió al proyecto cuando STUDIOCANAL se interesó por él y a partir de ahí la cosa fue cogiendo fuelle. «Contar con él también nos ayudó a darle mayor peso al filme y a encarrilarlo mejor», añade Jonny Campbell.
No obstante, según Jonny Campbell lo que le dio alas a la producción fue encontrar una ventanita en el agitado calendario de Keery. Llevaban tiempo detrás del joven, de hecho querían que protagonizara la película desde «hace años». No solo por su trayectoria estratosférica gracias a Stranger Things, sino por su particular capacidad para transmitir ingenio y emoción.
«Joe es un intérprete fantástico, con una versatilidad que le permite meterse en todo tipo de papeles», comenta Koepp. «Es cercano y sensato y tiene los pies en la tierra, cualidades que nos hicieron pensar que era perfecto para el personaje. Sabíamos que iba a entenderle y se volcaría con el papel».
Los fans de Stranger Things van a disfrutar de TURNO DE NOCHE. «Eso sin duda», dice Keery. «Por mi parte, me interesó mucho el personaje. Teacake no tiene nada que ver con otros papeles que he interpretado. Me gusta mucho la dicotomía del personaje porque va de chulito con los demás, pero en realidad su personalidad es bien distinta».
Teacake no tiene pinta de ser una persona responsable, encargada de custodiar unas instalaciones importantes. Acaba de salir de la cárcel y aceptó el trabajo principalmente para que el supervisor de la libertad condicional le dejara un poco en paz. Es un bocazas (de hecho, «Naomi dice que es locuaz o algo así. Un término que no se escucha en muchos guiones», sonríe Keery) y el tipo de persona a la que parece que le persiguen los problemas.
«Es muy influenciable y bienqueda, lo cual ha sido una fuente de problemas a lo largo de su vida. Digamos que no toma las mejores decisiones. De joven ha podido pecar de ingenuo», admite Keery.
«Me gusta que sea una persona que se ha equivocado y está intentando encarrilar su vida. Me identifico con eso y puedo conectar con personajes así. Teacake está intentando hacer las cosas bien y encontrar el camino para mejorar su vida y abrirse a nuevas oportunidades. Es una sensación muy humana con la que es fácil sentirse identificado dentro de esta historia tan alocada e intensa. La combinación de ambas cosas me resulta muy interesante porque le da realismo en medio de tantos efectos y tanta acción.
Entendemos que sus esfuerzos tienen ese objetivo».
Keery matiza que uno de los ejes de TURNO DE NOCHE es la incipiente relación entre Teacake, que lleva trabajando ya un tiempo en las instalaciones, y Naomi, que empieza su primera guardia.
«La película tiene decorados impresionantes, efectos fantásticos, mucha acción y grandes dosis de comedia», enumera Keery. «Pero en el fondo, es una historia sobre dos personas que se empiezan a conocer. A lo largo de este turno tienen la cita más rara que se hubieran podido imaginar en sus vidas».
Vienen de circunstancias muy diferentes, pero comparten el rechazo a bajar la guardia. Teacake está escaldado y no quiere abrirse a malas influencias y Naomi es una madre soltera con un ex problemático y tampoco tiene ganas de hacer nuevos amigos.
«La verdad es que son una pareja singular, pero se ayudan y se compaginan bien. Dadas las circunstancias, se hablan sin rodeos, con una sinceridad que no parece la de dos desconocidos. Consiguen ver más allá de la fachada que se impone cada uno y se quedan bastante sorprendidos al ir conociéndose», explica Keery.
«A Teacake le fascina Naomi porque no tiene pelos en la lengua. Eso le motiva a ser igual de honesto con ella, pero no está acostumbrado a mostrarse tal y como es, sin pretensiones. No ha conocido a mucha gente como ella.
Tiene cualidades que le resultan atractivas y emocionantes».
Al hablar sobre la dinámica de los personajes, Jonny Campbell trae a colación dos de sus películas favoritas. «David ha dado a los personajes un rollo tipo La extraña pareja. Cuando Joe y Georgina se conocieron, se llevaron de maravilla. Conectaron al instante y su forma de relacionarse estaba muy en la línea de cómo se entienden sus personajes. Por otra parte, algunas de las escenas y los diálogos me recuerdan a Luna nueva».
El casting de Georgina Campbell fue cosa del productor Gavin Polone, a quien le habían hablado maravillas de su trabajo en Barbarian (2022), la terrorífica película de Zach Cregger que por entonces todavía no se había estrenado. Por otra parte, Jonny Campbell se había quedado fascinado con su trabajo en el episodio titulado «Hang the DJ» de la cuarta temporada de Black Mirror, allá por 2017.
A la intérprete lo que le gustó de Naomi fue la yuxtaposición que forma con Teacake. «Naomi habla con propiedad, mientras que él habla sin pensar. Me encantó que en el guion ella tuviera una idea preconcebida de Teacake por cómo es él, con esos tatuajes y ese pelo», explica Georgina Campbell.
«De primeras piensa que Teacake es un idiota fácilmente manipulable, pero según van pasando más tiempo juntos, se da cuenta de que aunque ha pasado por la cárcel y ha llevado una vida un tanto oscura, es divertido, cariñoso y amable. Y que se interesa realmente por ella. También se sorprende mucho al descubrir cómo es realmente». Naomi se quedó embarazada a los 18 años «algo que cambió la trayectoria de toda su vida», comenta Georgina Campbell. El padre es un maleante (tal y como descubrirá el público más adelante) y Naomi compagina sus responsabilidades como madre con sus estudios de veterinaria, de ahí que se estrene en el turno de noche para ir sacándose algo de dinero.
Naomi es una mujer inteligente y curiosa y es esa personalidad la que le lleva a animar a un Teacake bastante más reacio a acompañarla a descubrir qué está pitando al otro lado de la pared en mitad de la noche.
«Lo que descubren abre un montón de incógnitas y no harán más que preguntarse “¿Hasta dónde podemos llegar con esto?” y “¿Qué podemos hacer ahora?”», comenta Georgina Campbell.
«Una cosa que me ha ayudado mucho es que la novela original nos habla mucho del pasado de Naomi. Sabemos dónde vivía, cómo es su familia y cómo era en el colegio. David tiene un talento brutal e incluyó muchos detalles, así que ha sido muy valioso consultar con él».
Al igual que Keery, Georgina Campbell también opina que el público se va a identificar con Naomi y Teacake, e incluso piensa que sus personalidades son tan diferentes pero tan auténticas que los espectadores pueden ponerse de parte de uno u otro.
«El otro día estaba hablando con una chica del departamento de vestuario», recuerda Georgina Campbell, «y me decía que sería más Teacake en no sé qué situación. La gente se va a identificar con ellos porque reaccionan de forma muy realista a lo que les ocurre a lo largo de esa noche. Teacake tira de humor, farfulla y se aturulla. Naomi tiene un lado más científico. Los dos son creíbles. En este tipo de películas, los personajes a veces resultan muy exagerados o parece que se las saben todas. ¡A estos dos eso no les pasa!». Kerry recuerda que cumplió 31 años la noche que rodaron su primera escena juntos. «Terminamos a las 5 de la mañana y todo el mundo se puso a cantar», se ríe. Y así empezó esta aventura en la que han compartido de todo y han vivido momentos muy especiales, como sentirse abrumados al conocer a grandes estrellas.
Por ejemplo, ambos hablan de alucinar con historias sobre la maravillosa Vanessa Redgrave, que interpreta a la señora Rooney, una mujer viuda que se lía a balazos, y de lo que ha supuesto trabajar con leyendas de la talla de Manville y Neeson.
«Liam es el mejor. Crecimos con sus películas, así que ha sido muy fuerte trabajar con él. Siento que he cumplido un objetivo vital. Además, es bastante como su personaje, ¡él tampoco se anda con chorradas!», se ríe Keery.
«Lo que mola de esta película es que es como un diagrama de Venn: Liam ha trabajado en proyectos similares, pero en esta ocasión sale por una tangen te inesperada. Ha rodado mucha acción, pero este filme hará que el público le vea de otra forma».
Por encima de todo, Keery y Georgina Campbell se lo han pasado en grande.
«[Su dinámica] me recuerda a como es trabajar en un restaurante», dice Keery. «Mi vida ha dado muchas vueltas y he aprendido que pocas cosas te acercan tanto a tus compañeros como trabajar en un restaurante. Cuando eres camarero, todo el mundo se queja de su curro. Teacake y Naomi son un poco así».
Según avanza la trama, Teacake y Naomi van cogiendo confianza basado en lo que Keery define como «un trauma de gore y locura». Ese vínculo que se crea entre ellos es muy divertido y llegará a los espectadores.
«En películas de este tipo es fácil quedarse en los elementos de ciencia ficción», comenta Kerry. «Pero la clave de cualquier filme está en los personajes y en la relación que surge entre ellos. TURNO DE NOCHE tiene diálogos ocurrentes, divertidos e inteligentes y también combina momentos donde las emociones tienen más peso. Estas dos personas solo buscan avanzar en sus vidas. Son gente corriente que quiere algo mejor. Al conocerse, se dan cuenta de que comparten ese objetivo. Me gusta que estos personajes se respeten por esos valores. ¡Y también me gusta todo el caos que se desata después!».
UNA PELÍCULA PARA PASARLO DE MIEDO...
TURNO DE NOCHE pone las cartas sobre la mesa nada más empezar y deja claro que las cosas van en serio. Jonny Campbell recuerda que el guion de Koepp empezaba con cuatro palabras «ESTA MIERDA ES REAL», toda una declaración de intenciones que ya avanzaba que el tono y el planteamiento eran muy diferentes.
Según los realizadores, ese estilo tan particular es lo que distancia a TURNO DE NOCHE de otros filmes. «En La cosa de John Carpenter uno de los personajes dice algo así como que no se puede creer lo que está pasando y esa es la misma reacción que tienen Naomi y Teacake con respecto a lo que van viviendo. Y también es lo que me imagino que se le vendrá a la cabeza al público», se ríe el director.
Mazzoccoli, diseñador de efectos de maquillaje, añade: «Esta película es diferente, no he visto nada igual. Arranca como un drama convencional, pero de repente todo se va de madre y alucinas. Nunca sabes por dónde va a salir».
Ese aspecto impredecible e ingenioso acabó siendo lo que más atrajo al reparto de TURNO DE NOCHE, que conectó con una historia que bebe de la ciencia ficción y el cine fantástico, pero no se quedaba solo en referentes e innovaba con giros muy originales.
«La película va a mil por hora. Arranca y pisa a fondo, sin levantar el pie del acelerador. Por el camino nos regala momentos terroríficos, asquerosos, tiernos y divertidos. Lo tiene todo», comenta Keery. «Hay que saber manejar muy bien este tono, para no pasarse de la raya. Este filme ha sabido hacerlo con mucho tiento. No se hacen pelis como esta. Me recuerda más a los clásicos de antes, esas pelis que te marcaban y veías una y otra vez de pequeño».
El director le da la razón y comenta que le apetecía mucho adentrarse en un mundo que resulta diferente y a la vez familiar. «Por algo hemos contado con el protagonista de Stranger Things», comenta sobre el fenómeno de la cultura pop que ha sabido compaginar legado e innovación con gran pericia.
«Creo esta película conecta con ese amor por lo retro y la nostalgia», comenta Jonny Campbell. «Tiene un rollo muy clásico de los ochenta, porque hay una mina, una aventura subterránea y pasan cosas espeluznantes. Es toda una montaña rusa de acción pero además no se corta un pelo. Así que es un poco como Los Goonies pero para adultos. Es una nueva especie cinematográfica».
El diseñador de efectos especiales de maquillaje Dave Elsey traza paralelismos entre el proyecto y el voraz bicho al que se enfrentan los protagonistas: «Lo curioso de esta historia es que es ciencia ficción y terror, pero también se transforma en otras cosas, como hace el propio hongo».
Teniendo en cuenta que el filme aspira a conectar con el público internacional, no es de extrañar que se rodara en localizaciones espectaculares en varios puntos del planeta. Marruecos hizo las veces de Australia y los Tiburtina Studios en Roma sirvieron de platós para las instalaciones militares de Kansas.
«No sé a quién se le ocurrió, pero le estoy muy agradecido», dice Kerry que, al igual que Neeson, disfrutó de la comida italiana durante el rodaje.
Elena Albanese, conocida por su trabajo en ciencia ficción (Guardianes de la Galaxia Vol. 2), acción (Fast & Furious 7) y cine fantástico (Las crónicas de Spiderwick), encontró lo que buscaba en Marruecos, donde construyó un pueblo entero y lo ambientó para que pareciera que lo habían destruido.
«Uno de los mayores retos del proyecto fueron todas las localizaciones», explica Jonny Campbell. «Decidimos rodar la escena de Australia en Marruecos porque encontramos unos paisajes brutales. Allí tuvimos que lidiar con tormentas de arena y mucho polvo, por no hablar de diseñar un pueblo entero en medio del desierto. Nunca olvidaré los viajes que hice con Elena para buscar localizaciones en Marruecos. Cuando encontramos este sitio aislado me dijo que le encajaba perfectamente». Albanese ha cumplido con creces. «Creó un pueblo entero de la nada. Se lo curró tanto que no necesitamos tirar de efectos visuales», se sorprende el director. «Me vino de lujo porque fue como poder contar con un montón de juguetes. El resultado es absolutamente espectacular».
El director se ríe al recordarlo. «Una vez un productor me dijo que todos los directores queríamos rodar en el desierto. Y tiene razón. Esa geografía es especial, tiene una atmósfera increíble. Igual es que estamos todos obsesionados con David Lean, pero me parece un escenario supercinematográfico.
Me alegro de que pudiéramos rodar allí. Menudo punto de partida más increíble para iniciarnos en esta aventura».
Aunque según Jonny Campbell, el escenario más especial fueron los túneles que están escondidos (al principio de la historia) debajo de las instalaciones.
Ese laberinto peligroso que Teacake y Naomi tienen que recorrer para salvar a la humanidad en nuestro planeta.
Cuando Koepp escribió la historia se inspiró de nuevo en el mundo real para crear las instalaciones. «No me inventé nada», apunta Koepp. «El Atchison Storage Facility, también conocido como las cuevas de Atchison, son unas minas de piedra caliza subterránea en Atchison (Kansas) que fueron utilizadas como depósito gubernamental por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. A veces la realidad te ofrece todo lo que necesitas para arrancar y después la imaginación se ocupa del resto».
El equipo de arte construyó los exteriores de las instalaciones en los platós de Tiburtina Studios, pero para los túneles descubrieron una localización increíble, con una historia bastante espeluznante.
«Hay todo un laberinto de montañas en las afueras de Roma que se construyó como búnker nuclear para Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial.
Había kilómetros de túneles que nos permitieron crear un mundo subterráneo tan impresionante como el desierto australiano. Cuando dimos con ellos nos encajaron perfectamente con la idea que teníamos para el nivel cuatro del sótano», dice Jonny Campbell sorprendido.
Al adentrarse por primera vez en este lugar desconocido, el director sintió los mismos escalofríos que espera provocar en el público al descubrirse ante una situación terrorífica muy real. Es una trampa mortal en la que se van sucediendo los sustos y el miedo al avanzar por los recovecos del laberinto.
«Fue inquietante», dice Jonny Campbell al recordar la visita. «No me hubiera gustado pasar la noche ahí solo. Pero tenía la estética, el realismo y la amplitud que buscábamos».
Si el equipo técnico y el reparto de TURNO DE NOCHE tuvieran que definir el proyecto, seguro que la mayoría apostarían por el término «amplitud».
Con interpretaciones inmensas y localizaciones espectaculares, esta es una película que pide a gritos una pantalla de cine.
«Una de las razones por las que quise participar en este proyecto es porque merece disfrutarse en formato grande», comenta Keery. «Está pensada para verla con más gente.
Neeson añade, «Sin duda debería verse en pantalla grande. Lo necesita.
Soy muy cinéfilo y me encantan las pantallas enormes. TURNO DE NOCHE es perfecta para disfrutarla en una sala con un montón de desconocidos y compartir carcajadas y sustos en la butaca. Recuerdo ser muy pequeño e ir a ver películas de terror en blanco y negro, como Frankenstein o El hombre lobo, con Lon Chaney Jr. es muy importante disfrutar de esa experiencia compartida con las pelis de terror, igual que con las comedias. No hay nada igual. Te hace sentir parte de una comunidad. Cuando disfrutas en el cine, en cuanto sales se lo cuentas a tus amigos. Esta película es una de esas que quieres que vea todo el mundo, para comentar todos esos sustos y giros. Es muy divertida».
Al fin y al cabo, Koepp adaptó su novela original para el cine en pantalla grande. El resultado es una película que combina todos los elementos de los largos que tanto ha disfrutado a lo largo de su vida.
«Es una película palomitera», subraya Koepp. «Puede dar miedo, porque es un thriller de terror, pero necesita un público que disfrute como grupo de esos sustos que hacen que las palomitas salgan volando». Comenta que escribió el guion con esa intención y tiene muchas ganas de que los espectadores disfruten de todo lo que ha conseguido meter en este proyecto para sorprenderlos.
«Los que vengan al cine se lo van a pasar en grande porque es una película superdivertida. Hay momentazos que se disfrutan mejor con una sala llena.
Queríamos conseguir ese efecto. Se basa en unos hechos científicos que aportan un toque realista pero luego ya se va de madre», sonríe Jonny Campbell.
Por si alguien necesita más motivación para darle una oportunidad a TURNO DE NOCHE, el propio Koepp ha conseguido resumirla en tres frases potentes.
«Diría que plantea un problema universal a través de los ojos de gente corriente. Es enorme, personal, espectacular e íntima», dice el guionista y productor antes de echarse a reír, «y bastante gore también».
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