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SINOPSIS
Nora, una mujer de cuarenta y pocos años que acaba de superar una enfermedad y que, tras esa experiencia, siente una urgencia radical por vivir intensamente. Acostumbrada a exigirse al máximo en todos los ámbitos de su vida, Nora se encuentra dividida entre el orden y la seguridad de su relación de toda la vida con Tom y la aparición inesperada de Max, un joven que despierta en ella una nueva pulsión de deseo y libertad. Mientras intenta recomponer su vida personal y profesional, Nora se mueve en un contexto distópico marcado por una sequía extrema, el deterioro de la salud mental y los avances científicos que prometen alargar la vida humana...
INTÉRPRETES
AINA CLOTET, NABY DAKHLI, MARC SOLER, GUILLERMO TOLEDO, LLOLL BERTRAN, ZAIRA PÉREZ, JOSH ZUCKERMAN, SAU-CHING WONG, XAVI DURA, CANDELARIA DÍAZ, WIZ PROBLEMA, LAURA CONEJERO, NOAH MARTÍNEZ, BIBIANA BIGORRA, LEÓN MARTÍNEZ
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ENTREVISTA A LA DIRECTORA...
Es tu primer largometraje como directora. ¿Cómo ha sido ese paso?...
Descubrí mi pasión por la escritura de historias durante mis estudios de comunicación audiovisual en la UPF. Pero entonces mi vocación como actriz era muy fuerte y estaba muy centrada en formarme desde distintas disciplinas y entender y explorar la interpretación al máximo. También es verdad, que en aquel entonces, convertirse en directora no era algo común: hace veinte años, no había muchas directoras en España; afortunadamente, hoy en día ya no es así. Así que me dediqué a mi carrera como actriz sin abandonar jamás la escritura.
Hace unos años decidí empezar a desarrollar proyectos personales para dirigirlos yo misma, con el deseo de explorar temas que me inquietaban y crear personajes femeninos potentes, profundos y con sentido del humor.
En VIVA, además, también has hecho el guión e interpretas. ¿Cómo has gestionado ese triple rol?...
Es un gran desafío, pero la clave ha sido rodearme de un equipo en el que confío plenamente. El guion lo he coescrito junto a Valentina Viso, una guionista excepcional que considero clave para mi y para el tono de los dos proyectos que he dirigido hasta el momento. Tanto “Esto no es Suecia” como “Viva”, tienen a Valentina como co-guionista. Y para las dos el tono es fundamental. Juntas siento que encontramos este equilibrio entre ligereza y profundidad, donde el humor no nos abandona nunca aunque deseemos explorar temáticas dramáticas.
Es cierto que actuar y dirigir supone un gran reto, pero me rodeé de un equipo maravilloso con el que trabajamos intensamente en la preparación, tanto desde la perspectiva de la dirección (planificando y teniendo todo muy claro y bien preparado) como desde la de la actuación. Con el director de fotografia, Nilo Zimmermann tengo una relación de profunda confianza, he hecho todos los proyectos hasta la fecha con él, y nos entendemos casi sin palabras. También decidí entrar en el equipo a Juan Miranda, un director que viene más de la escena teatral pero con una mirada muy fina en la dirección de actores, que estuvo a mi lado durante todo el largo proceso de ensayos que hicimos antes de rodar, y también estuvo cada día en el rodaje. Hasta las scripts eran dos directoras maravillosas, Sara Fantova y Celia Giraldo, que codirigieron “Esto no es Suecia”, y tenerlas en el combo me daba profunda seguridad. También Eva Valiño en el sonido, Laura Santos en Arte, Aina Calleja en el montaje…me blindé con cada persona que escogía para el equipo. Sin olvidarme de producción, con Edmon Roch a la cabeza que estuvo todas las horas del rodaje a mi lado, así como Marta Baldó, mi hermano Marc que para mi también es una pieza fundamental, y Jan Andreu de Funicular Films.
Para mí, es muy importante sentirme libre y poder arriesgarme durante el rodaje, y soy consciente de que solo puedo hacerlo si he preparado cuidadosamente las bases de antemano. Sin duda, la clave reside en contar con un equipo de profesionales de gran calidad humana y profesional, y siento que, para esta película, tuve la suerte de poder contar con estos dos elementos esenciales, lo que hizo que esta experiencia fuera a la vez muy intensa y exigente, pero profundamente enriquecedora.
Hay algo muy contemporáneo en esa sensación de no saber exactamente qué hacer con tu vida. ¿Sientes que Nora representa a una generación?...
Junto con Valentina Viso creamos un personaje inspirado en nuestra propia experiencia como mujeres de cuarenta años en el mundo contemporáneo, en cómo nos sentimos respecto a las cosas. Nora es, en esencia, la encarnación de nuestros miedos, nuestras ansiedades, pero también de nuestras esperanzas y nuestra comprensión de lo que significa, desde nuestra perspectiva, estar vivas, o mejor dicho, sentirnos vivas. No si representa a una generación, pero sin duda sí que creo que tenemos ganas de ver en la pantalla personajes femeninos potentes, erráticos, que intentan luchar contra tantas estructuras y prejuicios heredados.
La película habla mucho de decisiones que no son cómodas ni fáciles. ¿Te interesaba explorar ese lugar intermedio donde no hay certezas?...
Tom representa las garantías en el amor, en la vida, y Nora está agarrada a él como un salvavidas. Pero precisamente la huella que le deja el miedo a la muerte que le ha despertado su enfermedad la lanza a salir de su zona de confort, y evidentemente a entender que en la vida no hay garantías de nada.
¿Hasta qué punto VIVA parte de algo autobiográfico?...
La película surge, sin duda, de mis mayores inquietudes, del deseo de explorar el vínculo entre las dependencias en las relaciones emocionales y el miedo más íntimo: el miedo a la muerte. Aunque comparto mucha energía con Nora y también soy hija de un investigador científico, el retrato no es autobiográfico, sino que se nutre de nuestra forma de sentir y ver el mundo actual. Pero es ficción.
Las relaciones que rodean a Nora no son simples. ¿Cómo creaste los vínculos entre los personajes?...
El guion lo hemos escrito a lo largo de mucho tiempo, pasando por varios laboratorios como el Torino Film Lab, AbyCine, la Academia de Cine de Catalunya…y en todo el proceso íbamos entendiendo como contar esta lucha entre la cabeza y el cuerpo de Nora, entre sus estructuras y sus deseos. En como conectar su miedo a la muerte con su deseo de pasión y sus dependencias en las relaciones románticas. Y para nosotras los personajes secundarios son tan o más importantes que los protagonistas. Todos tienen que ayudarte a contar la historia y sobretodo queríamos que estuvieran cargados de humor. Los padres representan la estructura y de dónde viene Nora, la amiga también está atravesada profundamente por el miedo pero desde otro lugar…
¿Qué tipo de dudas vitales querías poner sobre la mesa a través de ella? ¿ Por qué este marco de sequía extrema un poco distópico?...
Queríamos abordar de alguna manera el tema de la salud mental, y nos pareció muy interesante que nuestra protagonista, una científica dedicada a estudiar formas de prolongar la vida de las células, lo que podría permitirnos vivir hasta 120 años, se encuentre en un momento de su vida en el que, tanto social como ambientalmente, se le hace cada vez más difícil vivir en paz y plenamente. Queríamos reflejar esa lucha entre el deseo de supervivencia y la ansiedad generalizada del contexto actual.
Desde el principio, intuimos que la historia de Nora debía desarrollarse en un contexto específico que resaltara las ideas, reflexiones y emociones que queríamos transmitir. Por eso situamos el relato en una Cataluña con una sequía extrema (exagerando una realidad que ya vivíamos) y utilizamos toques fantásticos para reflejar el estado emocional y las obsesiones de Nora.
Nora sale de una enfermedad importante que le ha dejado marcas físicas, ¿qué lugar ocupa el cuerpo, lo físico, en ese proceso que vive?...
El cuerpo es central; Nora libra una lucha constante entre su cuerpo y su mente, en busca de placer, entretenimiento, al tiempo que experimenta un profundo temor a la soledad, ya que esta le recuerda su mortalidad. De hecho, Nora ha comprendido con claridad, a través de su enfermedad, que la vida es efímera, y es precisamente por este intenso temor que desea vivirla al máximo más que nunca. Y queríamos tratar su mastectomía con la máxima naturalidad, para contar que desea recuperar su deseo, redescubrir su cuerpo, y volver a amarlo. Y sentíamos que Max tenía que ser este personaje de una generación más joven, con pocos prejuicios, que la desea con todo. La primera escena de sexo entre Nora y Max la trabajé como si se tratara de una escena donde Nora vuelve a perder la virginidad. Sentía que tenía que tener un tempo de ritual, de mucho cuidado, porque era un paso muy importante para un personaje que quizás pensaba que, a parte de Tom, nunca nadie más la podría desear después de haber sufrido una mastectomía.
¿Cómo trabajaste con el resto del reparto?...
Ensayamos MUCHO. Primero en la productora y luego en las propias localizaciones. Con muchos meses de antelación. Como he comentado antes, Juan Mirando estuvo a mi lado todo el tiempo y trabajamos con mucho cuidado cada personaje y cada vínculo para que llegáramos al rodaje y pudiéramos arriesgar.
La película tiene una sensibilidad muy concreta, muy cuidada en lo visual. ¿Cómo la construiste?...
Tenía muy claro que quería hacer una apuesta estética con la película, que estuviera estilizada, y junto con Nilo Zimmermann, el director de fotografía, llevábamos años hablando de referentes e ideas para trasladar el mundo de Nora. Como contraponer las dos fuerzas de la peli: la pasión y el miedo, la estructura de Tom vs las no garantías de Max, …y poco a poco fuimos construyendo la narrativa, decidiendo las ópticas, el pulso de la cámara, y hablando mucho de color, que siempre ha sido muy importante.
VIVA se presenta en la Semaine de la Critique de Cannes. ¿Qué significa para ti este momento?...
Es realmente un sueño presentar mi primera película en el marco del Festival de Cannes y formar parte de las 7 películas a competición de la Semaine de la Critique. Cannes es la meca, donde han salido directoras y directores que han cambiado mi mirada del mundo y me han maravillado. No podía haber soñado nunca en entrar allí, en este lugar casi sagrado en el que aman y respetan tanto el cine. Siento un profundo agradecimiento, en el que me faltan las palabras, por la oportunidad y por las puertas que se le abren a la película a nivel internacional. Cuando escribes y diriges lo que más deseas es que pueda llegar a los espectadores, a la gente de la calle, que dialogue más allá de la propia industria, y con esta selección en Cannes nos han ayudado mucho a intentar que la pueda ver más gente.
¿Qué te gustaría que el espectador se llevara después de verla?...
Me gustaría que se quedaran con la idea de la “joie de vivre”, de la pasión y las ganas de vivir que tiene Nora.
Nora es una superviviente que, al final del camino, es capaz de superar no solo su enfermedad, sino también el tsunami emocional al que se enfrenta. Que sientan esa pulsión por vivir intensamente a pesar de los miedos.
ENTREVISTA AL PRODUCTOR EDMON ROCH...
Ikiru Films tiene una trayectoria muy consolidada. ¿Qué os atrajo de VIVA para sumaros al proyecto?...
Aina me contó el proyecto cuando todavía era una idea que le rondaba la cabeza, en el año 2020. Ambos formábamos parte de la Junta de la Acadèmia de Cinema Català, y yo ya había visto el excelente cortometraje que ella había dirigido, Tiger, pero todavía no conocía su faceta de escritora. Esperé el guión con curiosidad, y lo que leí superó todas mis expectativas. Descubrí una mirada única y particular, juguetona, lúcida, capaz de abordar con humor y mucha observación una historia apasionante que poseía un montón de capas y transmitía mucha verdad. Además, Aina tenía muy claro cómo quería convertirla en película. El guión pasó por distintos laboratorios (Torino, Abycine, una residencia en la Faberllull) e iba creciendo sin perder jamás esa identidad que lo hacía tan singular. Aina confió en Ikiru Films como productora para acompañarla, y nosotros sabíamos que ahí había un talento con el que nos apetecía mucho crecer juntos.
¿Cómo fue el encuentro con Funicular Films y qué os convenció de esta colaboración?...
Funicular es una productora joven, compuesta por Aina y Marc Clotet, Marta Baldó y Jan Andreu. Yo les conozco y respeto mucho a los cuatro, y ya sabía que tienen personalidades complementarias, que más que sumar consiguen muchas veces multiplicar. Y así ha sido. Funicular es una productora con un talento extraordinario, que irradia una energía muy positiva, y el mejor posible compañero de viaje.
Desde tu experiencia, ¿qué viste en Aina Clotet como directora en su primer largometraje?...
Aina es alguien con las ideas muy claras, perfectamente articulada, con una mirada preciosa y una energía contagiosa, y con la lucidez y capacidad de saber ir siempre más allá. Pero además es una creadora que escucha, y que sabe rodearse de un equipo con el que se retroalimenta continuamente. Y que hace muy bien los deberes, que se tomó el tiempo para ensayar con el reparto, que esculpió su look y preestableció los lazos entre los personajes. Luego verla en el set de rodaje, donde no solo era la directora sino además la protagonista, fue todo un espectáculo. Aina quería encontrar a una actriz para hacer de Nora, pero le convencimos para que sumara su talento como intérprete a sus otros talentos de guionista, directora y productora. Y verla dirigir y matizar, trabajar cada toma e interpretación de sus compañeros hasta conseguir el grado de perfección que requería, sin perder jamás la visión del todo, fue una lección y una inspiración para todo el equipo de rodaje.
VIVA es una película muy íntima y delicada. ¿Qué tipo de acompañamiento requiere un proyecto así desde producción?...
Cuando encuentras una historia tan original y a una directora con una mirada tan singular, hay que saber protegerla para preservar su pureza. Ahí es importante crear un ecosistema de talento que crea en sus ideas y la ayude a crecer, remando en la misma dirección. El peligro habría sido evitar esas rutas nuevas o no haberse atrevido. Había que escuchar la voz de VIVA e ir a fondo con ella.
¿Cómo se protege la visión de una directora debutante sin perder de vista la viabilidad del proyecto?...
Una de las grandes dificultades del cine es conseguir el equilibrio entre la visión y la viabilidad. VIVA era una película arriesgada porque huía de compromisos, pero tuvimos la suerte de conseguir a los perfectos compañeros de viaje: ICEC, ICAA, 3CAT, TVE, M+, autoridades locales, y luego conjuntar a un equipo creativo y técnico maravilloso… todos y cada uno de los que creyeron en VIVA son los responsables de haber podido llegar hasta aquí.
La película aborda dudas vitales muy contemporáneas. ¿Crees que conecta con una sensibilidad generacional concreta?...
VIVA es una película plenamente de nuestro tiempo, que tal vez vaya un paso por delante y nos refleje desde su retrovisor. Pero que está llena de elementos contemporáneos y observa nuestras contradicciones: la lucha contra la enfermedad en un momento en el que hemos alcanzado la mayor longevidad, la incapacidad de tomar decisiones importantes, la balanza entre el éxito personal y el profesional, entre la compañía y la soledad, cómo vivimos nuestros lazos familiares y de amistad, las obsesiones que pueden enturbiar nuestra mirada, la eco-ansiedad... Y lo hace observando sin juzgar, retratando temas serios con humor, preguntando más que resolviendo, porque no trata de dar lecciones, sino de conseguir que nos conozcamos un poquito mejor.
¿Cómo valoras el equilibrio entre una historia muy personal y su capacidad para viajar internacionalmente?...
La autenticidad es lo que viaja mejor: todos tenemos necesidad de escuchar buenas historias, y aquellas que están llenas de verdad son las que consiguen cautivarnos, en cualquier lugar del mundo. Creo que el público cada vez está más interesado en eso que llamamos “glocal”: no hay nada que pueda fascinar más que reconocernos en algo que podría parecer distante pero que habla de nosotros mismos.
Ikiru ha participado en muchas coproducciones y proyectos con recorrido en festivales. ¿Dónde sitúas VIVA dentro de esa trayectoria?...
Cada película es única, y VIVA es un caso realmente especial, del que estamos muy orgullosos. Es el primer largometraje de una directora extraordinaria con un mundo propio. Y que cuenta una historia que acaba formando parte del espectador.
¿Qué importancia tiene la selección en la Semaine de la Critique para la vida de la película?...
Es la mejor distinción que podíamos imaginar, es realmente un sueño. Los Festivales, los Premios, no cambian una película, pero indudablemente transforman su percepción y la forma de comunicarla. Son los mejores prescriptores. Y estar en la Semaine de la Critique, ser una de las siete elegidas entre las más de mil que se presentaron, en una sección tan exigente y exclusiva, que ha descubierto a grandes talentos desde Bernardo Bertolucci a Julia Ducournau, pasando por JA Bayona, Gaspar Noe, Wong Kar Wai, Ken Loach, Jacques Audiard, Alejandro González Iñárritu, François Ozon … es un auténtico regalo para nosotros.
Desde producción, ¿cómo se prepara el recorrido internacional de una película como esta?...
Acompañando, y bien acompañados. En este caso, por un agente de ventas internacionales como Loco Films, que apostó por VIVA desde el primer momento, no solo mucho antes de la selección de la Semaine de la Critique sino incluso antes del rodaje. Y a partir de ahí, tomando decisiones difíciles, porque elegir a alguien a veces significa prescindir de otras opciones estupendas.
¿Qué dirías que hace especial a VIVA dentro del panorama actual del cine español?...
Que no intenta imitar a nadie, que tiene su propia voz y toma sus propios riesgos. Que confía plenamente en el espectador. Y que descubre el extraordinario talento como autora de Aina Clotet, con una mirada que nos acaba enamorando.
ENTREVISTA A LA PRODUCTORA MARTA BALDÓ...
VIVA nace desde dentro de Funicular Films, con Aina como una de sus fundadoras. ¿Cómo ha sido acompañar el desarrollo de un proyecto tan cercano?...
Más bien diría que Funicular nace a raíz de VIVA y Això no és Suècia. Fueron estos dos proyectos los que, después de años desarrollándose sin nuestra estructura propia, nos hicieron ver que tenía más sentido impulsarlos acompañados por nuestra propia productora.
En ese camino, el apoyo y la colaboración de nuestros coproductores fueron fundamentales, ya que nos acompañaron durante todo el proceso de desarrollo previo a la creación de la empresa. Así fue como nació Funicular Films, con ambos proyectos ya muy avanzados y en coproducción.
Cuando llegó el momento de rodarlos, Funicular Films ya llevaba un tiempo en funcionamiento, consolidándose junto a estos proyectos y en estrecha colaboración con los productores que habían sido clave desde el inicio.
Es vuestro primer largometraje como productora. ¿Cómo ha sido construirlo desde dentro, casi en paralelo al crecimiento de Funicular?...
Echando la vista atrás, te diría que el crecimiento ha ido haciéndose de manera lenta y orgánica. Con un acompañamiento te diría que sumamente artesanal, que ha sido el primero y que hemos tomado nota para ver qué procesos en un futuro podemos acelerar, o qué otros, necesitan de un tiempo de creación singular. Ha sido el primero y creo que la fortuna nos ha sonreído desde el primer laboratorio hasta el primer festival que nos ha acogido. Ahora lo que tenemos muchas ganas es de que lo puedan ver los espectadores, en pantalla grande, en el cine.
En este caso, la directora, guionista y protagonista forma parte también de la productora. ¿Cómo se gestiona ese equilibrio entre lo creativo y lo industrial?...
Te diría que es muy complicado en una estructura tan nueva como la nuestra. El papel de Edmod Roch desde Ikiru ha sido fundamental. Su consolidada carrera, su manera de trabajar y de hacer, ha sido clave en el proceso de equilibrar lo creativo y lo industrial. Creo que Edmond ha sido profundamente generoso, porque creía muchísimo en Aina y en la película.
Desde producción, ¿qué retos implica sostener una película tan personal y autoral como VIVA?...
Es importante saber porqué Aina quiere explicar esta historia y que no pierda la esencia de lo más personal, pero a la vez, que sabes que lo convertirá en universal. Realmente, cuanto más particulares y concretas són las película, más llegan a su público.
Funicular Films tiene una identidad muy ligada a Barcelona. ¿Qué peso tiene la ciudad en vuestra manera de desarrollar historias?...
Te diría que tiene más peso la realidad, la verdad de lo que contamos. Nos gusta contar historias que están muy enraizadas, pero tanto puede ser Vallvidrera como Mataró, como Badalona, si lo que contamos, rezuma verdad por todos los poros.
Sí, generar conexiones generacionales nos interesa mucho. Nos atrae identificar qué historias están flotando en el ambiente en un momento determinado y encontrar el talento capaz de mirarlas con una voz propia y honesta.
En este caso, nos interesaba acercarnos a personajes que se mueven en una misma frecuencia emocional, que comparten inquietudes, contradicciones y formas de relacionarse muy propias de su generación. Trabajar desde una mirada íntima nos permitía ser más precisos y, al mismo tiempo, aspirar a algo universal: que el espectador se reconozca en esos pequeños gestos, en los vínculos y en las decisiones que atraviesa en este caso Nora, la protagonista de VIVA.
¿Cómo habéis pensado el recorrido internacional de una historia tan arraigada en lo local?...
Qué gran sorpresa nos ha dado comenzar a conectar con el público francés en primerísima instancia. Creemos que si los críticos que seleccionan las películas de la Semaine de la Critique nos han elegido entre muchas de las que se presentan, es porque creen que el público internacional puede conectar con este nuevo talento. Por lo tanto, Francia va a ser el gran irradiador hacia fuera, hacia otros países y compradores. Creemos que el inicio del recorrido internacional de VIVA está siendo realmente espectacular.
La colaboración con Ikiru Films suma una mirada más consolidada dentro de la industria. ¿Qué ha aportado esa alianza al proyecto?...
Una tranquilidad muy necesaria para una productora tan joven como Funicular. Caminar con Edmon y con todo su equipo es un verdadero lujo. Una coproducción que creemos que se extendará a otros proyectos.
¿Qué aprendizajes os lleváis como productora en este primer largometraje?...
Hay que confiar en Aina a pies juntillas, en su instinto natural por conectar con el público. Continuar trabajando en esta alianza tan poderosa con Valentina Viso, que une una mirada crítica y mordaz a la mirada de Aina.
La selección en la Semaine de la Critique de Cannes marca un momento clave. ¿Cómo lo estáis viviendo desde Funicular?...
Estamos exultantes, creo que todavía no estamos asumiendo lo que representará este paso por el Festival de cine de Cannes. Pero estamos recibiendo los primeros feedbacks de pases de compradores y a mi personalmente, me han saltado las lágrimas al leer los comentarios de los compradores franceses, que han amado profundamente la película.
Después de VIVA, ¿qué tipo de proyectos os interesa seguir impulsando?...
Como te comentaba, los que están conectados a experiencias reales. A proyectos que den voz a nuevo talento.
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