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Título: LA LISTA DE SCHINDLER Valoración crítica

Tit. Orig.:

SCHINDLER'S LIST
Nacionalidad: EE.UU., 1993  
Dirección: STEVEN SPIELBERG
Guión: STEVEN ZAILLIAN. Basado en la novela escrita por THOMAS KENEALLY
Fotografía: JANUSZ KAMINSKI
Música JOHN WILLIAMS
Interpretes: LIAM NEESON, BEN KINGSLEY, RALPH FIENNES, CAROLINE GOODALL, JONATHAN SAGALL, EMBETH DAVIDTZ, BEATRICE MACOLA, NORBERT WEISSER
Censura: NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 13 AÑOS  
Duración:

195 MINUTOS

 

 Por  PACO CASADO


     Hacer una cinta como 'La lista de Schindler' (1993) no es nada fácil. Cuando se cuenta una vida o un hecho real en el cine, lo más difícil de conseguir es la capacidad de síntesis, algo que parece que se ha olvidado hoy día, dado que las películas son tan largas. Pero comprimir en tan sólo el breve espacio de tres horas y cuarto todos los años que duró el holocausto judío, es un verdadero milagro.
  Y eso se ha producido en este film gracias a la novela de Thomas Keneally que encontró la figura de Oskar Schindler y supo elegirlo como eje central en torno al cual aglutinar toda la persecución y los padecimientos que esta raza tuvo que soportar. Después vendría un excelente guionista, Steven Zaillian, y pondría los pilares fundamentales en los que basarse para sobre ellos elevar este monumento histórico del cine.
  Pero no hay que olvidar al artesano que lo ha llevado a cabo: Steven Spielberg, el hombre que ha sido capaz de labrarlo con sus manos, modelarlo, mimarlo, quererlo, parirlo con dolor y amarlo como a un hijo, no en vano le duele como su propia sangre ya que es de ascendencia judía y algunos familiares lejanos estuvieron allí, en esos terribles e infernales campos de concentración.
  La cinta nos cuenta la historia de Oskar Schindler, un austriaco negociante, mujeriego y borrachín que salvó de la cámara de gas a 1.100 judíos, sin saberse todavía muy bien por qué.
  Era hombre al que se le daban bien las relaciones públicas, no tenía escrúpulos y pronto logró establecer un negocio levantando una antigua fabrica expropiada a un judío para hacer utensilios de cocina que vendía al ejército, empleando mano de obra gratuita de los campos de concentración de Plaszow o del gueto de Cracovia, cedida por Amon Goeth, uno de los oficiales nazis más sanguinarios y corruptos, que obtenía de ello también su propio beneficio y al que Schindler sabía corresponder.
  Cuando se levantaron algunos campos de concentración se llevó a mil cien judíos en la famosa lista para hacer una fábrica de municiones, esta vez en su pueblo natal, Brinnlitz, y a los que de esa forma salvó de morir en las cámaras de gas de Auschwitz.
  Esta película fue planificada por Spielberg hace diez años y hasta ahora no había podido hacerla; con un presupuesto de 20 millones de dólares, módico para lo que él acostumbra, que no le importa no amortizar si consigue convencer a la Academia de Hollywood que él sabe hacer cine y se le reconozcan sus méritos. 'La lista de Schindler' es un film sentido, hecho con el corazón, una especie de docudrama, en el que se reconstruye lo esencial de lo que fue el holocausto judío, los sufrimientos y calamidades padecidas por aquellas personas, de las que aún hoy día sobreviven muchas de ellas, que han podido ratificar que lo que se ve en sus imágenes es totalmente auténtico y que debe servir para que esa página de la historia no se olvide nunca más.
  Un documento así, expresión del dolor y la tragedia de un pueblo, no podía ser filmado más que en blanco y negro.
 Spielberg tan sólo se permite dos licencias en este sentido, dos imágenes de unas velas encendiéndose al principio de la cinta y casi al final, como símbolo de luz y de esperanza, y el traje en rojo de una niña que recuerda el color de la sangre; dos imágenes, dos símbolos que muy bien pueden servir para  definir la película.
  No le ha hecho falta recurrir a los documentales auténticos, que los hay, con imágenes realmente terribles, como se pueden apreciar en 'Noche y niebla' (1955) de Alain Resnais, por ejemplo, auténticamente escalofriante.
 Spielberg no se ensaña, muestra tan sólo, no ahorra la crueldad, pero de forma fría nos muestra los hechos auténticos y cada cual que asuma sus propios sentimientos acerca de las imágenes que se pueden ver en la pantalla.
 Antes hablábamos de las excelencias del guion de Steven Zaillian, que sabe dosificar la emoción y el ritmo del melodrama así como elegir a la persona de Schindler a manera de faro conductor a través del cual conocemos la esplendidez de la vida que se daba este personaje y los oficiales nazis que le rodeaban, en contraste con la miseria de los campos de concentración.
 El miedo y el terror de esas personas se vive en la sala. Apuntemos en este sentido los registros en las casas, los lugares insólitos donde se escondían o el terror reflejado en los rostros cuando son introducidos en las salas de desinfección de Auschwitz sin saber si de las duchas saldrá agua o gas mortal. Magistral también la secuencia de la confección de la lista en la que las letras martillean sobre el carro de la máquina como si en cada una de ellas le fuera la vida a un ser humano, que así era.
 Son instantes de auténtica tensión, hechos verdadero cine, rodado con técnica del más puro estilo de cinema-verité.
  Steven Spielberg no ha necesitado usar de documentales ni quería estrellas conocidas para su film, contando para ello con Liam Neeson, estupendo en su papel de Oskar Schindler y tal vez mejor aún si cabe Ben Kingsley como Itzhak Stern o el sanguinario Amon Goeth que incorpora Ralph Fiennes, nominado al Oscar como secundario.
  El director de 'E. T.(El extraterrestre)' (1982) ha sabido dotar a la cinta del ritmo necesario y adecuado para que una película de tres horas y cuarto se vea sin sentir, como si de un cortometraje se tratara.
  Una nítida fotografía en blanco y negro y una sentida música de John Williams, lejos de la brillantez de los espectaculares films anteriores de Spielberg, ayudan a los estupendos logros de esta magnífica obra.
  Esta cinta ganó siete Oscars: película, director, guion adaptado, música, vestuario, montaje, fotografía y decorados. Tres Globos de oro: Película, Director y Guion. Seis Bafta: Película, Ralph Finnes, guion adaptado, fotografía, música y montaje. Premio Amanda en Noruega. Mejor film de la Academia del cine japonés. Mejor cinta extranjera del CEC. Premio Humanitas a Steven Zaillan. Y así hasta un total de 77 galardones.

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