
ALQUILER (7 Octubre 10). Dave, un apasionado de los cómics, decide enfundarse un traje de buzo ama-rillo y verde comprado por Internet, y convertirse en un acérrimo adversario de los delincuentes, el superhéroe Kick-Ass. Pronto descubre la respuesta a la pregunta: porque duele, y mucho. Sin embargo, su entusiasmo puede con la falta de experiencia y supera todas las probabilidades en su contra, convir-tiéndose en un auténtico fenómeno y haciéndose con la imaginación de la gente. Pero no es el único superhéroe del mundo… Dirigida por MATTHEW VAUGH e interpretada por NICOLAS CAGE, AARON JONHSON, CHLOE MORETZ y CHRISTOPHER MINTZ-PLASS.
Un día se me ocurrió una idea para un cómic y también para un largometraje. “Pensé en dibujar algo y en componer la
historia alrededor de esa imagen”, explica el escritor. “Tenía a dos superhéroes, una chica vestida al estilo Robin y un tío grande con aspecto de Batman. Los dos personajes me gustaban mucho, pero me parecían demasiado exagerados para ser los protagonistas”.
“Empecé a trabajar con material autobiográfico. Cuando tenía 14 años, quería luchar contra el crimen en Glasgow. Pensé que si hubiera realizado mi sueño, sería una buena historia. Dibujé unas viñetas con un
superhéroe durante su primera noche en el mundo: primero le apuñalan y luego le atropella un co-che. Entonces me di cuenta de que las dos historias eran una”.
Así nació KICK-ASS, donde Mark Millar pregunta por qué nadie intenta con-vertirse en superhéroe, y contesta a su pregunta con una lluvia de violencia, extraños personajes y diálogos de locos. Empezó a trabajar en el cómic con el grafista John S. Romita Jr.
“Mark ha tenido ciento de ideas brillantes, pero enseguida comprendí porqué estaba tan entusiasmado con esta”, dice la guionista. “Es de las que te hacen pensar: ‘Pero ¿cómo es que no se le ha ocurrido a nadie antes?’”
“Soy fan del trabajo de Mark”, dice el director. “Nos llevamos realmente bien. Me explicó la idea, el concepto me pareció genial, vino a mi casa y pasamos toda la tarde organizando la historia. Al final le dije:
‘Cuenta conmigo’”.
Y así fue cómo el supermalo inventó KICK-ASS.
¿DE LA PÁGINA A LA PANTALLA? NO EXACTAMENTE...
Desde el principio, KICK-ASS era diferente de las otras películas basadas en un cómic, ya que este aún no había sido publicado. Es más, la película y el cómic se desarrollaron casi a la par. Cuando empezó el rodaje,
acababa de publicarse la tercera entrega de Kick-Ass, y cuando se rodó la última toma, había llegado a los quioscos la quinta entrega. Kick-Ass 8 coincidió con el final de la posproducción.
Por lo tanto, la línea divisoria entre el cómic y la película es mucho menos nítida. Matthew Vaugh y Jane Goldman trabajaron junto a Mark Millar y el gra-fista John S. Romita Jr. De hecho, este último dibujó una secuencia de ani-mación para la película en la que se explica el origen de Big Papi y Hit Girl. El trabajo
conjunto sirvió, entre otras cosas, para que el aspecto de los persona-jes fuera el mismo en ambas versiones.
Sin embargo, los dos coguionistas no querían que la película fuera una copia idéntica del libro de Mark Millar. Por suerte, empezaron a escribir mucho an-tes de que el autor hubiera terminado la serie de cómics, lo que les permitió llevar KICK-ASS en otra dirección. Así, la historia de Big Papi en la película, interpretado por Nicolas Cage, tiene poco que ver con el cómic. 
Una vez que Matthew Vaughn decidió rodar KICK-ASS, escribió una primera versión, centrada sobre todo en la estructura y en la historia, antes de pasár-sela a Jane Goldman para que añadiera los diálogos y se ocupara de la ca-racterización de los personajes.
Con el guión acabado, llegó el momento de dar forma a KICK-ASS. Pero había un problema: nadie se atrevía a producirla. Era un cómic independiente, controlado por su autor, que podía añadir cualquier cosa a
la historia. Matt-hew Vaughn estaba decidido a hacer lo mismo con la película, aunque eso implicaba incluir escenas en las que una niña de 11 años se lleva por delante a numerosos hombres armados. Los grandes estudios de Hollywood no com-partían su punto de vista.
“Todos lo rechazaron”, recuerda el director. “Debo reconocer que casi ningu-no dudó ni un instante; al menos la negativa fue rápida. A todos les gustaba el concepto, pero siempre y cuando el personaje de Hit
Girl desapareciera”.
Decidido a no dar su brazo a torcer, Matthew Vaughn resolvió financiar la pe-lícula de forma independiente y no tardó en reunir los fondos necesarios. El rodaje empezó en septiembre de 2008 en los estudios Elstree de Londres y en varias localizaciones en Toronto (que hace las veces de Nueva York). Pos-
teriormente, el director pulió la película con tomas adicionales de esta ciudad. Los avances que presentó en julio de 2009 en el Comic-Con de San Diego fueron muy aplaudidos. En agosto ocurrió lo mismo en el Movie-Con, organi-zado en Londres por la revista Empire, y los avances fueron muy comentados en los chats de fans.
BUSCANDO A KICK-ASS...
Habría sido muy difícil hacer KICK-ASS sin Kick-Ass. Pero en plena prepro- ducción, Matthew Vaughn no encontraba al actor idóneo para calzarse las botas amarillas de Dave Lizewski, el héroe más inesperado jamás visto.
Matthew Vaughn lo tenía muy claro: no quería a un actor británico para en-carnar a Dave, un adolescente neoyorquino.
Fue entonces cuando las directoras de casting insistieron para que visionara la prueba de un joven actor llamado Aaron Johnson, que Matthew Vaughn había rechazado anteriormente sin verla.
Aaron Johnson estaba encantado de interpretar a Dave, llamado así en honor a un fan de Mark Millar que ganó un concurso benéfico. Una de las razones por las que aceptó el papel sin pensarlo fue porque se dio cuenta de que la total incompetencia del héroe no requería ningún
entrenamiento físico, más bien lo contrario.
AUTÉNTICOS CREYENTES...
En muchos aspectos, KICK-ASS es el colmo de las películas basadas en có-mics. Igual que la serie de Mark Millar y John S. Romita Jr, la película está llena de referencias a cómics y a otras películas de superhéroes. Las referen-cias a Batman y Superman están por todas partes, y la película juega cons-
tantemente con los tropos y las convenciones del género.
“Es una carta de amor a los cómics”, dice el director, haciéndose eco de la frase de los autores de los libros.
Matthew Vaughn cree que era importante dar un tono atrevido, incluso cómi-co, a la película: “Hay un elemento de parodia, pero nace del cariño”, dice. “En realidad es un homenaje a un género al que tengo mucho afecto y que no quiero ridiculizar”.
Y acaba diciendo: “Quería hacer una película totalmente sumergida en el mundo del cómic. Quería ‘deconstruir’ todo lo que me gusta, pero sin destruir-lo. Ninguno de los personajes, excepto Frank, está descrito desde un punto de vista negativo. Sólo Frank tiene un problema con los superhéroes, todos los demás creen que son geniales”.




































































