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INFORMACIÓN
Titulo original: Green Book
Año Producción: 2018
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 00 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de años
Género: Drama
Director: Peter Farrelly
Guión: Nick Vallelonga, Brian Hayes Currie
Fotografía:Sean Porter
Música: Kris Bowers
FECHAS DE ESTRENO

España: 1 Febrero 2019

DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Eone Entertainment


SINOPSIS

Un gorila italoamericano de la clase trabajadora se convierte en el conductor de un pianista clásico afroestadounidense en una gira por el sur de los Estados Unidos de los sesenta...

INTÉRPRETES

VIGGO MORTENSEN, LINDA CARDELLINI, MAHERSHALA ALI, DON STARK, P.J. BYRNE, BRIAN STEPANEK, SEBASTIAN MANISCALCO, IQBAL THEBA, TOM VIRTUE, NINJA N. DEVOE, DANIEL GREENE, JOE CORTESE, DAVID KALLAWAY, PAUL SLOAN, JIM KLOCK

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UNA PELÍCULA QUE HA TARDADO 50 AÑOS EN HACERSE...
  
Nick Vallelonga, el hijo mayor de Tony Lip, se crió oyendo hablar del viaje de su padre con Don Shirley. “Es una historia que he tenido presente básicamente toda mi vida, desde que era pequeño”, comenta Vallelonga, un actor, guionista, productor y director, cuya filmografía incluye “El riesgo del vértigo”, “Stiletto”, el galardonado wéstern independiente “Yellow Rock”, así como el telefilme “Unorganized Crime”.
  Tony se había criado en el Bronx y había conseguido un trabajo en el club nocturno Copacabana, donde trabajó durante 12 años, codeándose con mandamases mafiosos y todo tipo de famosos, entre ellos Frank Sinatra, Tony Bennett y Bobby Darin. Aunque dejó de ir al colegio en el equivalente a primero de la ESO, era parlanchín y carismático, y se ganó su apodo de “Lip” (“Labio”) por su reputación de ser capaz de persuadir a cualquiera de casi cualquier cosa.
  “Podría hacer 50 películas sobre mi padre”, asegura Vallelonga. “Era una de esas personas fuera de lo común, tipo Damon Runyon. Cuando entraba en una habitación, sabías que estaba allí”. Eso dejó mucha mella en su hijo, al igual que la amistad de Tony con el Dr. Shirley y la historia de cómo se conocieron.
  “Desde joven, quería ser cineasta y contar historias, y esta era una gran historia que me contó mi padre”, recuerda Vallelonga. “Formaba parte del acervo familiar, pero también sabía que era una historia importante sobre dos personas muy distintas que se juntan y se cambian mutuamente la vida y cambian cómo ven a los demás. Es una historia inspiradora que sigue siendo tan importante e impactante hoy como lo ha sido siempre”.
  Para Tony, ese viaje con Shirley en 1962 le abrió los ojos por primera vez a la dura situación de los afroamericanos del Sur de EE. UU., y el aluvión de humillaciones –y peligros muy reales– que tenía que sufrir la gente de color por culpa de las leyes racistas y los privilegios de los blancos. Las leyes segregacionistas de Jim Crow restringían dónde les estaba permitido a los afroamericanos comer, dormir, sentarse, comprar e incluso caminar. Establecían de qué fuente podían beber los afroamericanos, o qué aseos podían usar. Restringían prácticamente cada aspecto de la vida diaria. Ciertas poblaciones del Sur instituyeron incluso leyes de “puesta de sol”, que hacían ilegal que la gente de color pudiera salir a la calle de noche. El arresto era lo menos terrible que te podía pasar si te pillaban.
  “Lo que mi padre vivió durante ese viaje con el Dr. Shirley cambió su forma de ver el mundo, porque vio cosas que no sabía que estaban sucediendo, y que nunca había visto antes”, explica Vallelonga. “En última instancia, creo que lo mismo podría decirse del Dr. Shirley”.
  Ciertamente, Shirley había llevado una vida apartada de la mayor parte de los afroamericanos, tanto geográfica como culturalmente. Había estudiado música clásica en el extranjero y, en los Estados Unidos, había tocado principalmente por el Noreste. Cuando Tony lo conoció, Shirley vivía en un lujoso apartamento sobre Carnegie Hall. “No fue más que un viaje de dos meses, pero supuso un gran cambio para mi padre, y cambió cómo nos enseñó a tratar a la gente y a respetar a los demás”.
  Vallelonga sabía que esperaba hacer una película algún día sobre este capítulo fundamental de la vida de su padre, de modo que, mientras Tony y el Dr. Shirley se encontraban en los últimos años de sus vidas, Vallelonga grabó horas de audio y vídeo en los que su padre contaba la historia.
  También se puso en contacto con Shirley, a quien conocía como un amigo de la familia, y pasó horas entrevistándolo. “Conocí al Dr. Shirley cuando tenía 5 años”, recuerda Vallelonga. “Era un hombre meticuloso, bien vestido, de habla educada y muy culto. Le interesaba mucho la familia de mi padre, que mi padre fuera un cabeza de familia. Y era muy amable conmigo y con mi hermano. Nos hacía regalos. Recuerdo que de pequeño me regaló unos patines de hielo. Era un ser humano verdaderamente especial, una persona verdaderamente especial”.
  Aunque Vallelonga ve GREEN BOOK como un testimonio del carácter y del legado de su padre, se siente especialmente orgulloso de que la película muestre el talento musical del Dr. Donald Walbridge Shirley, el virtuoso pianista, compositor, arreglista e intérprete.
  El Dr. Shirley era un hombre sumamente reservado y la mayor parte de la información que se conoce de él se encuentra únicamente en el texto de la carátula de sus álbumes, que escribió él mismo, o en historias que contaba sobre sí mismo a otras personas, entre ellas los Vallelonga. Los detalles sobre su historia a veces pueden resultar contradictorios. Pero según lo que se sabe de él, Shirley se convertiría en estudiante del Conservatorio de Leningrado con 9 años de edad, debutaría en concierto con la orquesta sinfónica Boston Pops a los 18 años, obtendría varios doctorados y aprendería múltiples idiomas. En 1955, cuando se publicó su primer álbum para Cadence Records, “Tonal Expressions”, Shirley fue descrito por la revista Esquire como “probablemente el pianista de más talento del negocio... tan bueno que las comparaciones son absurdas”. El legendario pianista y compositor Igor Stravinsky, contemporáneo de Shirley, dijo sobre él: “Su virtuosismo es digno de los dioses”.
  “El Dr. Shirley fue un genio, un hombre absolutamente asombroso”, afirma Vallelonga. “Tenía un talento increíble. Me alegra que esta película vaya a dar a conocer en todo el mundo su nombre, su obra y su talento”.
  Vallelonga considera que el trabajo de su padre en el Copacabana le permitió apreciar de verdad la música y a los músicos, de modo que, cuando oyó tocar a Shirley, sabía que tenía un talento extraordinario. “Mi padre siempre hablaba de él, nos ponía su música en casa y nos hacía escucharla”, recuerda Vallelonga. “Esa música amplió mi mundo. Escuchaba a los Beatles, Jimmy Rosselli y música italiana, y al Dr. Don Shirley. Fue una gran mezcla cultural para mí”.
  En 2013, después de más de 50 años de amistad, Tony Vallelonga y Don Shirley murieron ambos con casi tres meses exactos de diferencia entre sí, Tony murió el 4 de enero de 2013, a los 82 años de edad, y Shirley murió el 6 de abril de 2013, a los 86 años. Tras pasar un tiempo de luto, Vallelonga retomó su historia y empezó a pensar: ha llegado el momento de hacerlo.

COMIENZA UNA ASOCIACIÓN FORJADA EN LA AMISTAD...
  Este relato de amistad duradera se acabaría convirtiendo en una película gracias a una amistad duradera. Vallelonga conocía al actor Brian Hayes Currie (“Armageddon”, “Con Air (Convictos en el aire)”) desde hacía décadas, y Currie conocía bien al padre de Vallelonga, e incluso apareció en la película de Vallelonga de 2008, “Stiletto”.
  Así que Currie se quedó pasmado cuando, hace unos años, en un café de Studio City, California, Vallelonga le contó esta historia sobre Tony que Currie no había oído nunca. “Brian dijo: ‘¡¿Estás loco?! ¡Tienes que hacer esa película!’”, recuerda Vallelonga. El entusiasmo de Currie le dio a Vallelonga el empujón definitivo que necesitaba. “Le dije que me parecía que por fin estaba listo para hacerla y aceptó escribirla conmigo”.
  Para Currie, la historia poseía una profundidad emocional y una perspicacia fuera de lo común. “Esta película trata sobre ver el mundo a través de los ojos de otra persona o aprender a vivir en el lugar de otro tipo”, comenta Currie. “En muchos aspectos, ambos hombres se encuentran fuera de su elemento. Al principio de la historia, estas dos personas no tienen nada en común, nunca deberían haberse conocido, ni siquiera deberían estar juntos. Pero su historia demuestra que gente muy distinta se puede entender y respetar mutuamente”.

EL GUION...
  Es entonces cuando hace aparición Peter Farrelly, que, junto con su hermano Bobby, son la pareja de guionistas, productores y directores responsables de casi una docena de grandes éxitos, como “Algo pasa con Mary”, “Amor ciego”, “Matrimonio compulsivo” y el clásico moderno “Dos tontos muy tontos”. Juntos, habían creado un estilo de comedia totalmente propio: películas desternillantes, vulgares, que desafiaban los límites, y que ha menudo mostraban el talento oculto para el humor que poseían actores dramáticos muy conocidos, como Jeff Daniels, Matt Damon y Gwyneth Paltrow.
  Mientras Vallelonga y Currie empezaban a explorar ideas para el guion, Farrelly, que se encontraba por aquel entonces desarrollando la serie de humor para DirectTV “Loudermilk” con el veterano de “The Colbert Report” Bobby Mort, se topó con Currie.
  “Le pregunté: ‘¿Cómo va eso?’”, recuerda Farrelly. “Me contó esa historia basada en el padre de su amigo, el portero de club más duro de Nueva York, que aceptó un trabajo como chófer de un concertista negro de piano llamado Don Shirley durante una gira por el Sur en 1962. Me pareció todo un acierto. Le dije: ‘Me alegro por ti. Ponte a ello’”.
  En las semanas siguientes, Farrelly se dio cuenta de que no podía sacarse de la cabeza la historia que le había contado Currie. “No dejaba de pensar en ella”, comenta. “Podía encontrarme en la cama pensando: ‘Dios, qué historia más buena’. Podía ir conduciendo y pensaba: ‘Vaya, ese tipo tiene una historia genial’. Así que al final llamé a Brian y le pregunté: ‘Oye, ¿qué está pasando con esa historia sobre el pianista negro y el chófer italiano?’. Cuando me dijo: ‘Todavía no hemos empezado a escribirla’, le pregunté: ‘¿Puedo escribirla con vosotros?’. A lo que respondió: ‘¿En serio?’. Y yo dije: ‘Me encantaría participar. Me encanta esa historia’”.
  Si un drama de época con dosis de complejos conflictos raciales parecía un giro creativo bastante brusco para Farrelly, es porque lo era, pero no del todo. “Esta película suponía todo un cambio para mí”, admite Farrelly. “Pero lo cierto es que esta historia me devuelve a lo que siempre he querido hacer. A lo largo de los años, cuando la gente me preguntaba si haría alguna vez algo dramático, mi respuesta siempre era: ‘Sí, cuando surja la ocasión’. El universo es quien se encarga de traértelo. Es como preguntar: ‘¿Cuándo te vas a enamorar?’. Sucederá cuando suceda”.
  Poco después de que Farrelly se embarcara en el proyecto, Currie, Vallelonga y él se reunieron en una cafetería. “Pete estuvo genial”, recuerda Currie. “Dijo: ‘Por supuesto que vamos a hacer una película de esto. Te lo prometo ahora mismo. Tengo cierta intuición sobre cuándo se va a hacer una película y esta historia se va a hacer’. Pete estaba ocupado con ‘Loudermilk’, así que Nick y yo nos pusimos a elaborar el primer borrador”.
  Vallelonga y Currie contaban con toda una mina de material con el que trabajar: las entrevistas grabadas de Vallelonga con Tony, las notas de sus entrevistas con Shirley, así como fotografías, folletos, postales, e incluso el mapa que recogía la ruta del viaje, que Tony había conservado todos esos años. Después del viaje inicial de dos meses de Tony y el Dr. Shirley, no tardaron en hacer otra gira que duraría alrededor de un año; Shirley le pidió entonces a Tony que le acompañara en su gira por Europa, pero Tony declinó la oferta porque no quería seguir más tiempo alejado de su familia. Así que Vallelonga y Currie tenían acceso a montones de cartas que Tony y su mujer Dolores habían intercambiado mientras Tony se encontraba en la carretera, que recogían las emociones y las experiencias por las que cada uno de ellos estaban pasando por aquel entonces.
  “Había muchísima información, muchas historias geniales”, comenta Vallelonga. “Algunas de ellas eran tan fantásticas que nadie las creería. Pasamos tres o cuatro semanas esbozando cada momento y luego creando las escenas”. Cuando acabaron, presentaron su borrador a Farrelly. “Estuvo genial, sabía perfectamente cómo depurarlo”, asegura Vallelonga. “Entre los tres lo pulimos, lo pulimos y lo pulimos, volviendo a empezar desde el principio con las aportaciones de Peter”.
  Aunque el guion se basa en hechos reales, por lo que el arco narrativo general estaba predeterminado, el don de Farrelly para la narración y los personajes, así como su precisión como guionista, hizo que todo cuajara.
  “Pete sabe lo que funciona y lo que no, lo que es importante y lo que sobra”, explica Currie. “Le encanta contar historias, y cautiva al espectador cuando habla, porque sabe lo que hace que una historia funcione”.

EL NARRADOR...
  Una vez terminado el guion, Farrelly se lo envió a Charles Wessler, su socio en la producción desde hace años. No le dijo prácticamente nada a Wessler. “Únicamente me dijo: ‘Léelo y dime qué te parece’”, recuerda Wessler. “Cuando empecé a leerlo, pensé: ‘Esto es distinto de cualquier otra cosa que hayamos hecho’. Para la página 22, ya pensaba: ‘Esto es perfecto para Pete’. Me encantó y le dije a Pete que quería formar parte de ello”.
  Wessler, que lleva casi 30 años trabajando con Farrelly, señala que la mayor parte de la gente no es consciente de que el cineasta famoso por sus comedias tiene un máster de la Universidad de Columbia y ha escrito dos novelas.
  “A lo largo de los años, Pete ha compartido cientos de historias fantásticas conmigo y con sus amigos”, aporta Wessler. “Abarcan desde la infancia hasta la universidad y mudarse a Los Ángeles después de terminar sus estudios superiores. Tiene un ojo estupendo para todos los detalles humanos. Siempre ha tenido un don para mezclar lo ‘divertido’, lo ‘trágico’ y la ‘humanidad’. Lo que convierte a Pete en un director tan maravilloso es su franqueza. Es un observador asombroso de la vida y la gente, cosa que traslada a sus guiones y películas. Tampoco viene mal que sea un tipo muy gracioso y que resulte muy divertido trabajar con él”.
  El galardonado actor Viggo Mortensen, que interpreta a Tony Vallelonga, dice que la fuerza de GREEN BOOK procede no solo del hecho de que sea una historia real, sino de las virtudes de Farrelly como guionista y director, que se basan en la sensibilidad y el realismo. “Tienes que ver a estos personajes como personas reales, en lugares reales, y Pete consiguió hacer eso”, opina Mortensen. “Los detalles de época, los aspectos dramáticos de la historia están muy bien llevados. Hay momentos graciosos, pero no es una cinta de humor como sus otras películas. El humor surge de situaciones y de los contrastes entre los personajes. Hay mucha atención al detalle, una autenticidad que te ayuda a creértelo”.
  El actor ganador del Óscar Mahershala Ali, que interpreta al Dr. Don Shirley, opina que es el equilibrio entre humor y drama real lo que hace a GREEN BOOK impactante y realista. “Parece sincera porque ofrece una mezcla”, explica Ali. “La forma en que Peter Farrelly, Brian Currie y Nick Vallelonga elaboraron el guion te lleva de los momentos álgidos de humor a las simas del dolor y la lucha”.
  Jim Burke produjo el filme nominado al Óscar “Los descendientes” y coprodujo la segunda película de los Farrelly, “Vaya par de idiotas”. Conoce a los Farrelly desde hace muchos años y hace tiempo que quería ver a Peter Farrelly probar suerte en otros géneros. “Las comedias de Pete son estupendas, pero sé que tiene mucho más que ofrecer, y quería ver eso en una película”, proclama Burke. “Cuando vino a mí con esta idea, me pareció fantástica. Creía que esta historia podía tener algunos elementos peliagudos con estos dos personajes, pero Pete lo manejaría delicadamente”.
  Burke también cree que el trabajo de Farrelly en el género de la comedia lo preparó bien para realizar la transición al drama, cristalizando sus habilidades como escritor. “En la comedia, tienes que trabajar los chistes y usar la secuencia correcta exacta de palabras, o todo el chiste podría venirse abajo”, explica Burke. “Peter está acostumbrado a eso y también lo aplica al escribir un guion dramático. Su mejor cualidad como guionista es su tozudez, porque lo que los guionistas hacen es reescribir. Si tienes suerte, tu primer borrador es bastante bueno, pero lo más difícil de escribir es pasar de bastante bueno a muy bueno y a excelente, y a aguantar, hacer el trabajo y tener una actitud abierta. Eso es lo que hace Pete”

UNA GANADORA DEL OSCAR SE UNE AL EQUIPO...
  Hace tiempo que la ganadora del Óscar Octavia Spencer (“Criadas y señoras”, “Figuras ocultas”) es una defensora de historias que arrojan luz sobre la experiencia afroamericana y profundizan y amplían la diversidad de las vidas que vemos reflejadas en la pantalla. Después de ejercer de productora ejecutiva del candente drama de 2013 de Ryan Coogler “Fruitvale Station”, ofreció generosamente su pasión, sus conocimientos y su apoyo a GREEN BOOK, incorporándose al equipo de realización como productora ejecutiva durante las etapas iniciales del desarrollo. “Octavia aportó al proyecto sus excepcionales conocimientos y su reflexiva sensibilidad”, explica Farrelly. “Tiene un gran talento como actriz, pero también como narradora, y su percepción de las relaciones complejas entre personalidades dispares resultaron inestimables. Sentía un entusiasmo palpable por contar esta historia, y nos consideramos sumamente afortunados por su participación”.

LA EXTRAÑA PAREJA...
  GREEN BOOK es un drama, por supuesto, pero también cuenta con momentos de humor que surgen de manera natural en la historia, a partir de los propios personajes. “Conté a todo el mundo que estaba escribiendo mi primer drama”, recuerda Farrelly. “Pero a medida que profundizas en los personajes y en su historia, te das cuenta de que son como una auténtica extraña pareja”. El artista fino y elegante, y el tipo duro y tosco. “Al meter a esos dos individuos juntos en un coche, es como ‘La extraña pareja’ de viaje por carretera. Hay cosas de las que habla el Dr. Shirley, de las que Tony no tiene ni idea. Son bastante opuestos, y de ahí es de donde surge la mayor parte del humor”.
  De hecho, Tony y el Dr. Shirley son tan diametralmente opuestos como puedan serlo dos hombres, en casi todos los aspectos, y les lleva un tiempo empezar a entender lo que tienen en común.
  “Doc no es como ninguno de los afroamericanos con los que Tony se ha criado en Nueva York”, explica Mortensen. “Nunca había visto a un hombre así. Al principio, Tony cree que es un tipo muy quisquilloso, remilgado e incluso esnob. Puede que Tony no sea en cierta medida tan inteligente como Doc Shirley, pero tiene buen instinto, es avispado y puede ver que Doc Shirley parece pensar que Tony es inferior a él en muchos aspectos. Y aunque Doc piense que Tony es útil porque es un buen guardaespaldas y chófer, también lo considera irritante. Tony no para de hablar en el coche, fuma y come constantemente, le hace preguntas personales. Y Doc Shirley está acostumbrado a tener conductores que son discretos, educados y que no hablan a menos que se les hable. Se puede ver el punto de vista de ambos tipos desde el principio del viaje”.
  Su relación es casi antagonista al principio, pero, a medida que Tony y el Dr. Shirley van pasando tiempo juntos, mantienen conversaciones y discusiones, y se van dando mutuamente a conocer. Y todo ello mientras están atrapados juntos en un coche. Ese elemento de viaje por carretera atraía mucho a Farrelly.
  “Es curioso cuántas películas mías tienen viajes por carretera”, reflexiona Farrelly, citando “Dos tontos muy tontos”, “Vaya par de idiotas” y “Algo pasa con Mary”, entre otras. El propio Farrelly ha atravesado el país conduciendo 22 veces, 16 de ellas solo. “No hay nada que me guste más que subirme al coche y echarme a la carretera. Me ayuda a pensar. Me despeja la cabeza. Algo en mi cerebro hace que no dejen de atraerme este tipo de historias. Nunca tengo suficiente”.
  Mortensen cree que las películas de carretera presentan situaciones en las que la gente se ve obligada a estar junta, lo que a menudo lleva a descubrir cosas sobre los demás y sobre uno mismo.
  “En general, las películas de carretera te dan la oportunidad de juntar a dos personajes que normalmente no pasarían mucho tiempo juntos”, observa Mortensen. “Así acaban sucediendo cosas interesantes. Cuanto más tiempo pasas con alguien, mejor o peor te llevas. Y más aprendes sobre ellos y sobre ti mismo. No hay más remedio. Nuestra película de carretera se desarrolla en un Cadillac Coupe De Ville en 1962, conduciendo por el Sur de EE. UU., y nos encontramos constantemente en situaciones en las que no podemos separarnos, porque tengo que hacer de su guardaespaldas y acompañarlo a todas partes. Ese es mi trabajo. Por mucho que la historia central de GREEN BOOK trate sobre los obstáculos a los que Tony y Doc Shirley hacen frente juntos (el racismo institucionalizado y otros problemas que se encuentran por el camino), me atraía más el obstáculo más complicado de lo que cada uno de nuestros personajes tiene que afrontar sobre sí mismo, y cómo lo afronta cada uno de ellos”.
  Ali ve la estrecha proximidad de sus personajes en el coche como una fuerza que cierra la brecha que separa sus mundos. “No es en sí que se vuelvan más parecidos, sino que aprenden a aceptarse mutuamente y se convierten en aliados con el tiempo”, explica Ali. “Acaban dándose cuenta de que están juntos en ese viaje, como amigos, como una especie de compañeros de equipo, y es hermoso ver cómo sucede todo eso”.

RAZA, SEXUALIDAD, CONFLICTO Y CONEXIÓN...
  Para los cineastas y el reparto, los temas en los que ahonda GREEN BOOK, desde la raza a los prejuicios, la sexualidad y los estereotipos, siguen estando vigentes en la actualidad.
  “Es una película sobre una relación entre un hombre negro y un hombre blanco antes de que se promulgara la Ley de los Derechos Civiles, y el telón de fondo es de evidente tensión racial y socioeconómica”, explica Mortensen. “En muchos aspectos, seguimos afrontando en la actualidad los mismos problemas que se muestran en la película. Hay un montón de imágenes y conceptos que se tratan en nuestra historia en 1962, que siguen estando presentes hoy día, y creo que la gente lo encontrará revelador, además de entretenido”.
  En muchos aspectos, GREEN BOOK es una película que obligará a los espectadores a hacer frente a sus propias ideas preconcebidas y a los prejuicios que tienen sin examinar. “Hay cosas en GREEN BOOK que van a hacerte enfadar, sobre la forma en que el hombre trata a sus semejantes”, afirma Wessler. “Pero hay un consuelo: dos hombres que forjan un vínculo, pese a sus diferencias”.
  Mortensen cree que cuando una película que trata estos temas se ambienta en el pasado, a veces puede ayudarnos a ver nuestro presente con más claridad.
  “Alejarnos de nuestro presente también puede eliminar todas las interferencias de nuestros propios prejuicios y preocupaciones inmediatas”, opina Mortensen. “Todas esas cosas que te impiden escuchar a alguien cuando estás discutiendo con él. Cuando ves una película de época, si está tan bien construida y dirigida como lo está GREEN BOOK, y te fijas en la forma que tenía la gente de comportarse en el pasado, a menudo te permite descubrir cosas sobre el presente de las que podrías no darte cuenta al ver una película ambientada en la actualidad”.
  “Esta historia se cuenta con una gran elegancia”, opina Dimiter D. Marinov, que interpreta al chelista, Oleg, del trío musical del Dr. Shirley. “Creo que es una obra maestra que trata sobre ser humano, sobre las relaciones humanas, sobre nuestra forma de existir. Todas las personas, y en especial los jóvenes, deberían ver esta película para darse cuenta de que, si quieres cambiar algo en el mundo, hay que empezar por uno mismo. Es una película sobre la bondad, verdadera bondad. Muestra que, si estás abierto a ello, cambiarás, y tu cambio cambiará a otros. La historia se repite hasta que aprendemos”.
  Y esas lecciones no se limitan a la raza. “Daba la casualidad de que Don Shirley era gay en una época en la que eso era especialmente difícil”, aporta Farrelly. “Eso es algo con lo que conectará mucha gente por todo el mundo. Esta historia tuvo lugar en 1962, pero siguen siendo los mismos temas de los que hablamos en la actualidad”.
  La forma en que estos dos personajes –dos hombres totalmente diferentes que parecen no tener ninguna experiencia en común sobre la que construir una amistad– acaban forjando un vínculo es lo que dota a GREEN BOOK de su fuerza y su relevancia, en opinión de Ali. “Es una película perfecta para espectadores de todo el mundo, porque trata sobre personas que son muy diferentes, pero que son capaces de descubrir sus parecidos y enseñarse mutuamente cosas sobre sus diferencias”, comenta Ali. “Son capaces de aceptarse el uno al otro. Estos hombres provienen de mundos muy, muy distintos, pero se convierten en aliados”.

EL CASTING...
  Llegado el momento de elegir a quién interpretaría a los dos personajes principales de la película, el equipo responsable del proyecto sabía que encontrar a los actores adecuados sería fundamental para conseguir una experiencia emotiva y verosímil para los espectadores.
  “Recuerdo encontrarme con Brian Currie y Nick Vallelonga, y se barajaban toda una serie de nombres de actores... muchos nombres italianos”, cuenta Wessler. “Y entonces Pete dijo: ‘¿Sabéis quién sería perfecto para esto? Viggo Mortensen’. Fue uno de los primeros nombres que dijo Pete. Y todos dijeron: ‘¡¿Qué?! ¿Pero no es danés o algo así?’”.
  Pero Farrelly ya había estado pensando en Mortensen mientras escribía el guion. “Viggo Mortensen fue el primero en quien pensé para interpretar a Tony”, afirma Farrelly. “Cuando nos pusimos a elegir al reparto, lo mencioné y todos dijeron: ‘No lo conseguirás; es imposible de conseguir; no hace muchas películas’”.
  El estimado actor es conocido por ser selectivo con sus proyectos, rechazando incluso personajes protagonistas en producciones de los grandes estudios para optar por papeles con personalidad en pequeñas películas independientes. Pero Farrelly no se amilanó. “Pensé: ‘Bueno, se lo mandaremos igualmente. No tenemos nada que perder’”.
  Vallelonga sentía curiosidad. “Si te fijas en los italianos que aparecen en películas como ‘Uno de los nuestros’ o series de televisión como ‘Los Soprano’, se ve a cierto grupo de actores italianos”, observa Vallelonga. “Pero el italiano por excelencia en el cine es Marlon Brando en ‘El padrino’. Marlon Brando era irlandés, pero su capacidad como actor hizo pensar a todo el mundo que era italiano. Hacía de italiano mejor que un italiano. Viggo es nuestro Marlon Brando”.
  Dos días después de enviarle a Mortensen el guion, recuerda Wessler, el actor llamó a Farrelly. “Le dije a Pete: ‘Bueno, me gusta mucho el personaje por muchas razones y me encanta la historia entre estos dos hombres’”, agrega Mortensen. “Pero no estaba muy seguro de si sería adecuado para él. No había interpretado nunca a un tipo así. Pero él insistió, así que dije: ‘Déjame que me lo lea otra vez’”.
  Mortensen lo leyó otra vez —y otra vez— y, como Farrelly y Currie antes que él, no podía sacarse la historia de la cabeza. Así que llamó a Farrelly. “Mantuvimos largas conversaciones sobre el tema, supongo que parte de mi reticencia inicial tenía que ver con mi miedo a no hacer justicia al personaje”, alega Mortensen. “Sin embargo, incluso cuando decido aceptar un papel sin vacilar, creativamente siempre hay cierto miedo. Tras años de experiencia, he acabado dándome cuenta de que ese miedo es buena señal, es señal de que tal vez deba afrontar el desafío. Así que acepté”. No obstante, eso no despejó por completo sus dudas. “Incluso en los primeros días de rodaje, seguía un poco preocupado por ciertos detalles”, recuerda Mortensen. “Pero una vez nos pusimos en marcha y empecé a incorporar lo que había descubierto sobre Tony Lip y sus antecedentes, y me familiaricé con la forma de trabajar de Mahershala y Pete, me fui sintiendo cada vez más cómodo”.
  Meses antes de empezar a rodar, Mortensen había cogido un avión desde su hogar en España, volado a Nueva York, y había conducido hasta Franklin Lakes, Nueva Jersey, para conocer a los Vallelonga, Nick, su hermano Frank y su tío Rudy, en el restaurante Tony Lip, regentado por Frank.
  “Se mostraron muy generosos conmigo desde el momento en que nos conocimos”, asegura Mortensen. “Pensé que estaría allí una o dos horas, pero en vez de eso tomamos una inmensa cena italiana increíblemente buena, de cuatro o cinco horas, y mantuvimos una conversación estupenda. Y me di cuenta de algo sorprendente que me resultó muy útil sobre Tony: lo mucho que se parecía a mi padre. Aunque las familias Vallelonga y Mortensen son muy distintas –étnicamente, nuestros orígenes– nos identificamos mucho uno con otro, teníamos un sentido del humor similar y una dinámica familiar parecida. Mi padre era de Dinamarca, pero sus actitudes en lo referente a raza y política, su origen de clase obrera, cierta tozudez, cierto carisma... todo ello era muy similar a lo que me contaban de Tony. El tipo de chistes que contaba Tony, su conducta, sus contradicciones, me seguían recordando a mi padre y se lo comenté a ellos. Nos reímos y nos pusimos a presumir de padres, encontramos verdaderos puntos en común. Eso me sirvió como punto de partida”.
  Mortensen proclama que lo que más le atrae de Tony es su corazón y su accesibilidad. “Es la clase de tipo con la que no quieres meterte en líos”, aporta Mortensen. “Pero, por tosco y quizá violento como pueda parecer al principio, demuestra ser un hombre de palabra que es en esencia decente. Es un caballero nato, que hizo lo que tuvo que hacer para ganar dinero, ya fuera como portero de clubes nocturnos o conduciendo un camión de basura, jugando a los dados, las cartas, lo que fuera. Es un personaje con mucho carisma natural y una persona con una verdadera fuerza de voluntad”.
  Después de pasarse la noche hablando, la confianza de la familia de que Mortensen entendía a Tony sirvió para aliviar sus preocupaciones. “Cuando me marché, en el camino de vuelta a Manhattan, iba pensando: ‘Vale, tal vez pueda hacer esto... Muy bien, cuento con aliados’”, comenta Mortensen. “Esa noche, empecé a sentir que había una semilla ahí que podía convertirse en un arbolito. Ese fue un encuentro importante y le agradezco mucho su ayuda a la familia Vallelonga”.
  Vallelonga recuerda notar cómo, a lo largo de esa cena y de las horas de conversación, Mortensen “poco a poco se transformaba en mi padre”.
“Al final de la noche, Viggo fumaba como mi padre, hablaba como nosotros y nos estudiaba”, recuerda Vallelonga. “Lo captó desde el principio”.
Mortensen, que es conocido por su exhaustiva preparación para sus papeles, se metió de lleno en el personaje, escuchando las grabaciones de audio y viendo las cintas de vídeo de Tony, visitando el barrio del Bronx en el que vivía y pasando horas allí, “hablando con los mayores del lugar sobre cómo solían ser las cosas”, cuenta Mortensen. Incluso se vio todas las temporadas de “Los Soprano”, que no había visto nunca. En un determinado momento, antes del rodaje, Mortensen regresó a Nueva Jersey y pasó un par de semanas con la familia Vallelonga, escuchándolos, hablando con ellos, aprendiendo de ellos.
  “Ni siquiera nos dijo que había hecho eso”, apunta Wessler. “A Viggo le estaba costando el acento de Tony. Se dejó la piel para conseguir hacerlo bien. Nick llamó desde Nueva Jersey, nos contó lo que estaba haciendo Viggo y dijo: ‘Ya habla como nosotros’, y así era. Por eso quieres a un actor como Viggo”.
  “Viggo es un gran tipo, un profesional consumado y nunca deja de trabajar”, afirma Currie. “Así que, cuando te sientas a comer con él, no deja de hablar de su personaje y de cómo mejorarlo. Se mete de lleno. Cuando sale de noche, lleva su ropa de la década de 1960. No deja de repasar sus líneas: ‘¿Qué tal esa palabra? ¿No sería mejor esta palabra o esta frase?’ Si dices: ‘Sí, cambiémoslo’, se le graba al momento en la cabeza y la siguiente vez que interprete la escena, ya la ha cambiado. Es increíble ver cómo funciona su mente’”.
  “Viggo se metió de lleno en el personaje”, observa Burke. “Nunca había visto a un actor sumergirse tanto en un papel. Su entrega era asombrosa”.
  Para Vallelonga, ciertos momentos en los que veía a Mortensen interpretar a su padre resultaron trascendentes, casi como si estuviera comunicándose con el espíritu de Tony. “Ver a Viggo a veces me resultaba casi estremecedor”, admite Vallelonga. “Sus ademanes, su forma de fumar, se enciende los cigarrillos exactamente como mi padre, lo ha clavado todo. Veo a mi padre. Resulta estremecedor, pero en el buen sentido”.
Una vez que el equipo responsable del proyecto sabía que contaba con Mortensen, necesitaban encontrar a un actor que tuviera ese mismo nivel de dedicación y pudiera tanto personificar al complejo y brillante Dr. Shirley, como mantener el tipo ante las cámaras frente a Mortensen. Desde el principio, había un nombre que surgía una y otra vez: Mahershala Ali.

UN DOCTOR ESTÁ PRESENTE...
  Mahershala Ali acababa de ganar el Óscar al “mejor actor de reparto” por su interpretación en “Moonlight”, tras la que llegaron sus papeles en la serie de Marvel/Netflix “Luke Cage” y en el drama histórico “Figuras ocultas”, y acababa de embarcarse en la serie de HBO “True Detective”. “Estaba muy ocupado”, admite Farrelly. “Pero lo queríamos a él, así que probamos suerte, acudimos a él y todo salió milagrosamente bien”.
  Lo que a Ali le atraía del papel era el reto de interpretar a un personaje tan enigmático. “Me resultaba muy interesante lo complejo que era Don Shirley”, comenta Ali. “Hay mucho de lo que tirar en lo relativo a las cuestiones que tenía que afrontar, las cuestiones con las que tenía dificultades, las cuestiones en las que demostraba un nivel de excelencia. La cantidad de cosas que iba a tener que abordar y que me iban a plantear todo un reto... todo eso me resultaba muy atractivo”.
  Pese al virtuosismo musical de Shirley, sus viajes por todo el mundo y su infinidad de logros, Ali cree que el doctor era un hombre solitario que nunca sintió que tuviera un hueco en ningún sitio.
  “Creo que los espectadores encontrarán que no acaba de encajar en ningún mundo”, señala Ali. “Era un individuo sumamente culto, con una excelente educación, que había vivido y estudiado en Rusia y Londres. Al ser afroamericano, se trataba de alguien a quien el mundo de la música clásica no iba a recibir con los brazos abiertos mientras que, al haber recibido formación clásica, no quería realmente tocar la denominada ‘música negra’ popular de la época”.
  Currie indica que hay una escena en GREEN BOOK que pone de relieve el aislamiento que sentía Shirley. “Tony y el Dr. Shirley se han detenido a un lado del camino, en algún lugar del Sur, para que Tony pueda arreglar el coche”, explica Currie. “El Dr. Shirley está mirando por la ventana, al otro lado de la carretera, a esos peones negros de labranza que están trabajando en los campos, un escenario que no ha cambiado en más de cien años en el Sur. Y ahí está el Dr. Shirley, un afroamericano bien vestido, con un chófer blanco, observando cómo trabajan fatigosamente en el calor y la humedad. Y ellos a su vez lo miran a él. Nunca habían visto nada igual. No se dice ni una palabra en toda la escena, las imágenes lo dicen todo”.
  La carismática personalidad de Ali y su brillantez como actor hicieron que el reservado genio de Shirley resultara más accesible y fácil de entender, en opinión de Wessler. “Encarna a un hombre que de otro modo podría malinterpretarse como un insatisfecho, solitario, arrogante”, opina Wessler. “Pero la dignidad y la cordialidad natural de Mahershala le permiten interpretar a Shirley de la manera que probablemente fuera, con mucha elegancia, mucho cariño y mucho corazón”.
  El actor Mike Hatton, que interpreta al bajista George del trío de Shirley en el filme, comenta que ver a Ali convertirse en el personaje resultó impresionante. “No se parece nada al verdadero Don Shirley”, aporta Hatton. “Hablan diferente, tienen una postura diferente, tienen un aspecto diferente. Sus maneras son diferentes. Si te fijas, puedes ver el proceso que sigue para meterse en el personaje y, vaya, lo trabaja mucho. Es un actor asombroso, muy dulce, apuesto y encantador. Es uno de los tíos más guays que he conocido en mi vida”.
M  arinov, que interpreta al otro miembro del trío de Shirley, se muestra de acuerdo. “Mahershala fue el primer actor que me dio la mano cuando llegué al set de rodaje”, comenta Marinov. “Es un actor ganador del Óscar, pero no se da ni pizca de aires de gran estrella, ni nada por el estilo. Se interesa sinceramente por la gente que le rodea, por ti. Es el hombre más agradable y fácil de tratar, siempre de buen humor, siempre profesional”.
  Al igual que su compañero de reparto, Mortensen, el nivel de entrega de Ali para con su personaje impresionó tanto al equipo responsable del proyecto como al resto del elenco. Para prepararse para las numerosas escenas de conciertos y todas las demás en las que toca el piano, Ali se reunió con el compositor del film, Kris Bowers, uno de los jóvenes pianistas más respetados y de más talento de la industria de la música. “Quería ver cómo se sentía uno sentado en la banqueta ante el piano y tratar de adquirir la destreza que el personaje evidentemente necesita tener, aunque sabía que no iba a acercarme a eso”, explica Ali. “Quería estar cerca de la música, cerca del piano y pillar alguna que otra cosa”.
  Bowers reservó una hora de tiempo en una sala de exposición de Steinway para su primera reunión, que acabó convirtiéndose en una sesión de tres horas. “Mahershala es alucinante”, asegura Bowers. “Posee una concentración tremenda cuando intenta hacer estas cosas”.
  Ali señala que otro reto a la hora de prepararse para interpretar al Dr. Shirley fue la ausencia de grabaciones de archivo sobre él. Aunque pudo obtener ciertos detalles a base de hablar con Vallelonga y Currie, y de ver un documental sobre Carnegie Hall, donde Shirley fue compositor residente en los Carnegie Artist Studios (incluso vivió en un apartamento sobre la famosa sala junto a otros 60 artistas más).
  “Tomé el metraje de este documental y lo metabolicé lo mejor que pude, capté la esencia de cómo veía que era [Shirley] en esas imágenes”, explica Ali. “Me resultó útil para verlo físicamente, oírlo hablar y ver cómo se movía, para hacerme una idea de cómo era. Pero la mejor manera de familiarizarme con él fue escuchar la música. En la música puedo percibir su sentido de la excelencia. Puedo oír a un perfeccionista y puedo detectar compromiso, que fue consecuencia de la época”.
  A Shirley, que debutó profesionalmente en concierto a los 18 años de edad tocando Tchaikovsky con la orquesta Boston Pops, los ejecutivos discográficos intentaron disuadirlo de hacer carrera en la música clásica, diciéndole que se centrara en la música popular, ya que el público blanco no aceptaría a un hombre negro que tocara música clásica. “Aportó elementos clásicos a lo que por entonces se consideraba ‘música negra’, lo que es formidable”, opina Ali. “Pero también fue algo que creo que le causó mucho dolor”.
  Ali sostiene que ese “compromiso” en el estilo musical de Shirley fue lo que le resultó más revelador, la clave que le ayudó a desentrañar a un hombre privado y reservado.
  “El Dr. Shirley tenía la capacidad para lograr grandes cosas, pero dados los tiempos que corrían, tuvo que soportar llevar una vida de compromisos”, prosigue Ali. “Como músico negro con formación en música clásica y que quería tocar música clásica, pero no se lo permitían, creo que nunca acabó realmente de alcanzar su potencial. Las percepciones que limitan a la gente siempre han formado parte de nuestra cultura y siguen siendo relevantes, siguen estando presentes en la actualidad”.

UNA CUESTIÓN FAMILIAR...
  Llegado el momento de decidir quién interpretaría a los miembros de la familia Vallelonga en varias escenas ambientadas en el apartamento de Tony y Dolores, Farrelly decidió contar con los propios Vallelonga, y los parientes de Dolores, los Venere, para muchos de estos papeles. La mayoría de los parientes tenían escasa o nula experiencia como actores.
  “Fue una dinámica muy interesante”, opina Cardellini. “La primera escena que rodamos fue de nosotros despidiéndonos de Tony, y los verdaderos Nick y Frank estaban presentes en el set, mientras que había dos actores infantiles haciendo de Nick y Frank de niños. Y estaba el verdadero Frankie con su tío y su otro tío que interpretaban a los abuelos”. Nick Vallelonga hace de un jefe mafioso llamado Augie, y también presentó a Farrelly a viejos conocidos y amigos de Tony. Farrelly utilizó a algunos de ellos en escenas del Copacabana, lo que contribuyó a aumentar el realismo de la película.
  Mortensen elogia a Farrelly por esa decisión.
“Pete se arriesgó al contar con muchos miembros de la familia, que en muchos casos no eran actores, para interpretar a los familiares en la película”, opina Mortensen. “Los dos hijos de Tony están en el filme y, aunque ambos son actores, el verdadero hermano de Tony, que no es actor, hace del padre de Tony. El verdadero hermano de Dolores hace de su padre en la película. Hay una mezcla de actores veteranos y gente que nadie ha visto nunca en la pantalla, y eso la dota de un realismo que ayuda a todos. Me ayudó a mí. Y ayuda a hacer que te creas a Tony y a su mundo”.
  Para Cardellini, interpretar a Dolores resultó más fácil al contar con la familia Vallelonga en el set y poder llevar los auténticos complementos de Dolores. “Llevo su verdadera pulsera, su verdadero anillo y su familia está presente en el set; estoy haciendo escenas familiares con su familia de verdad”, explica Cardellini. “Lo estupendo de mi preparación para interpretar a Dolores fue que tuve ocasión de hablar con la familia, su hermano, su cuñado y, por supuesto, sus hijos. Y es muy divertido que después hagamos todos la escena juntos. Es maravilloso y, como italoamericana, estoy muy familiarizada con la dinámica familiar, así que me siento muy cómoda”.
  Vallelonga estaba encantado de ver el guion “saltar de la página a la pantalla”, pero, para él, el hecho de que Farrelly estuviera dispuesto a que la familia Vallelonga interpretara a sus propios parientes en el filme “llevó la película a otro lugar”.
  “Estoy viendo a mi padre y a mi madre, a mis tíos, tías, primos y hermano en esta película”, plantea Vallelonga. “El hermano de mi padre, Rudy, interpreta a su padre, mi abuelo [paterno], Nicola Vallelonga. El hermano de mi madre, Lou Venere, interpreta a su padre y mi abuelo [materno], Anthony Venere. Así que, puede que sea una película pero, cuando la veo, se convierte en otra cosa. Estoy viendo recuerdos. Es un homenaje magnífico a mi familia”.

EL RODAJE...
  Cuando llegó el momento de buscar un sitio donde rodar GREEN BOOK, el equipo responsable del proyecto quería un lugar en el que pudiera reproducir la mayor parte, sino todo, del viaje desde Nueva York por Pensilvania, Ohio, Indiana, Illinois, Iowa, Misuri, Kentucky, Tennessee y luego por la costa este de los Estados Unidos, atravesando las dos Carolinas, e internándose por el Sur profundo.
  Wessler y Farrelly se plantearon inicialmente Atlanta, porque ya habían rodado varias de sus películas anteriores en esa ciudad y sus alrededores, pero no lograron encontrar la variedad de edificios de época y paisajes que necesitaban. Así que después de localizar exteriores en Atlanta, Wessler, que disfruta conduciendo tanto como Farrelly, se subió a su coche y condujo siete horas hacia el sur hasta Nueva Orleans, Luisiana.
  “Cuando llegué, tenía a un localizador de exteriores esperándome”, recuerda Wessler. “Fuimos a todas partes. Fuimos a mansiones, plantaciones, hoteles, apartamentos, al menos 50 clubes que podían funcionar como locales en los que tocara el Dr. Shirley. No queríamos tener que construir mucho. Encontramos pueblecitos a una hora a las afueras de Nueva Orleans que tenían básicamente el mismo aspecto que hace 50, 60 años. Necesitábamos recrear un tiempo y unos lugares, y encontramos casi todo lo que necesitábamos en Nueva Orleans y alrededores. Y la comida de esa ciudad tal vez sea la mejor del país, así que esa era otra gran ventaja”.
  La película se filmó a lo largo de 35 días (de noviembre de 2017 hasta enero de 2018) y encontró casi todas las localizaciones que necesitaba en la zona de Nueva Orleans.
  Aparte de un día de exteriores en Nueva York con Mortensen y un par de días de trabajo de la segunda unidad en el noreste y cerca de Shreveport, Luisiana, todo el rodaje de GREEN BOOK se realizó en localizaciones de Nueva Orleans y alrededores.

COMO EL MAL TIEMPO PROPICIÓ DÍAS BUENOS...
  El equipo de la película encontró todos los tipos de condiciones meteorológicas que necesitaban en Nueva Orleans y alrededores, y a menudo justo cuando las necesitaban. “Hubo una noche en la que estábamos filmando a más o menos hora y media al norte de Nueva Orleans, para lo que contábamos con una gran máquina de lluvia, y al final acabó lloviendo de verdad”, recuerda Burke. “A la noche siguiente, teníamos una máquina de nieve para una secuencia de coche, y nevó, y decían que hacía nueve años que no veían nieve en Nueva Orleans”.
  Como GREEN BOOK es una película de carretera que se desarrolla a lo largo de dos meses y medio, en diferentes estados, los cambios de condiciones meteorológicas y de paisaje de fondo contribuyeron a que la historia resultara más real.
  “Al rodar una película, tienes que contar con el tiempo”, comenta Farrelly. “Puede que se suponga que vaya a hacer sol, pero diluvie, o se suponga que va a llover y luzca el sol. Intento aprovechar el tiempo que haga, a menos que sea relevante para la trama. En una película como esta, me encanta el mal tiempo porque, cuando viajas, te vas a encontrar con él. A menos que viajes en septiembre, por cierto, entonces casi no te encuentras mal tiempo. Mi primer ayudante de dirección decía: ‘Oh, vaya, va a llover’. Y yo respondía: ‘Disfrutémoslo. Que pase lo que tenga que pasar’”.
  Mortensen recuerda cómo Farrelly aprovechaba el tiempo que se encontraran. Una noche, estaban en una carretera a las afueras de Amite, Luisiana, rodando un par de escenas de conducción. Una se ambientaba en una carretera sureña con lluvia; la otra se ambientaba en una carretera de Maryland con nieve. Pero otra escena diferente de nieve, una secuencia de conducción en mitad de una fuerte ventisca, tenía previsto rodarse en otra parte, en enero. Al menos, ese era plan.
  “Llevábamos varias horas rodando bajo la lluvia cuando la temperatura empezó a bajar”, recuerda Mortensen. “Le pregunté a Pete cuánto tiempo nos quedaba. Me respondió: ‘Deberíamos acabar en una hora’. Así que le pregunté: ‘¿Qué temperatura hace?’. Miró su teléfono y dijo: ‘Hace alrededor de 1º C’. Le comenté: ‘Está bajando. En una hora, tendremos nieve. ¿Podemos rodar un poco más?’. Y contestó: ‘Sí, creo que podemos, aprovechémoslo’. Luego se levantó una enorme tormenta de nieve —una ventisca— y estaba cayendo con mucha fuerza”.
  Mortensen recuerda que se habló de dejarlo por esa noche, pero él quería seguir rodando. “Así que dije: ‘No, vamos a conducir, puedo conducir en la nieve. Aprendí a conducir en el norte’”, prosigue Mortensen. “Así que Pete sugiere: ‘Vale, te seguiremos con una cámara, pondremos una cámara en el coche y te seguiremos’. Y empezamos a conducir. Obtuvimos unas imágenes estupendas que no habríamos conseguido a menos que hubiéramos ido luego al norte. Así ahorramos tiempo y, supongo, algo de dinero, pero, más que nada, fue divertido. También fue precioso, ¡con toda esa nieve! Tuvimos suerte con el tiempo, atípicamente frío para Luisiana, y le sacamos el máximo partido”.

LA FILOSOFÍA DE PETER FARRELLY EN EL RODAJE...
  “Hacer una película siempre es un sueño para mí”, afirma Farrelly. “Es un placer ver desarrollarse todo ante tus ojos, poner a los actores en los lugares adecuados y moverlos de un lado a otro. Nunca he estado en un set de cine, incluido este, en el que no me sintiera como si tuviera que pellizcarme, como si no me pudiera creer que esté haciendo una película”.
  En el set, Farrelly marca un tono inclusivo que favorece la colaboración y la diversión. “Pete tiene uno de los estilos más perfectos como director”, opina Burke. “Se muestra muy colaborador y a la vez tiene su propio punto de vista, pero esas dos cosas no interfieren una con otra. Sabe lo que quiere hacer, pero está abierto a otras ideas”.
  Tan abierto, de hecho, que Ali lo considera, “con diferencia, el director más colaborador con el que he trabajado nunca”. Y más aún. “El primer día de rodaje, Peter anunció al reparto y el equipo técnico: ‘Si alguien tiene alguna idea, cualquier cosa que se pueda mejorar, no tiene más que llevarme aparte y decírmelo; planteadme vuestras ideas’”, recuerda Ali. “En 20 años, no había visto nunca, jamás, hacer eso a un director. Qué placer es trabajar con un director tan sumamente inteligente y abierto. Eso anima a los demás a ser igualmente abiertos en su trabajo”.
  Y los actos de Farrelly en el rodaje respaldaban sus palabras, comenta Vallelonga. “Peter nos incluye en todo, y no tiene por qué hacerlo”, admite Vallelonga. “Después de una toma, siempre se vuelve hacia mí o hacia Brian [Currie] y nos pregunta si vemos cualquier cosa que nos gustaría añadir o cambiar. En última instancia, es su visión lo que acaba en la pantalla. Sabe cómo tiene que ser esta película y me siento muy afortunado de contar con él para hacerla”.
  La filosofía de trabajo de Farrelly concuerda con su personalidad. “Pete es un tipo de lo más estupendo y tranquilo”, asegura Currie. “No se enfada. Su personalidad y su estilo de dirección crean una atmósfera de calma en el set, y muchas bromas y risas. Hay veces en las que hay que ponerse a trabajar en serio, pero siempre hay una sensación de ‘oye, estamos haciendo películas y haciendo algo que nos encanta, así que disfrutémoslo’, y eso es gracias a Pete”.
  Por su parte, Farrelly insiste en que puede ser así gracias únicamente al enorme calibre de los artistas con los que trabaja. “Si se puede considerar que no meto mucha mano es porque no hace falta mano dura cuando tratas con el gran talento con el que he contado en mis películas”, opina. “Es el lujo de verte rodeado de tantísimo talento”.
  Por ejemplo, nunca le dice a un actor cómo hacer la primera toma de cada escena. “Les digo: ‘Adelante, hazlo’. Y después de verlo pienso: ‘Vale, genial. Ahora probemos esto y eso’. Cuando trabajas con alguien como Jim Carey o Jeff Daniels —cualquiera de esos tipos, la gente con la que he trabajado— me limito a hacer retoques. En GREEN BOOK —con Viggo Mortensen, Mahershala Ali y Linda Cardellini— hay talento de sobra”.

UNA COLABORACIÓN EXTRAORDINARIA ENTRE DOS ESTRELLAS...
  La conexión entre Mortensen y Ali empezó antes de que cualquiera de ellos supiera nada de GREEN BOOK. Ambos actores fueron nominados a los Óscar en enero de 2017, Mortensen por su papel principal en “Captain Fantastic”, Ali por su papel de reparto en “Moonlight”, y se topaban a menudo el uno con el otro en eventos de la industria durante esa temporada de premios.
  “Congeniamos desde la primera vez que nos vimos”, recuerda Mortensen. “Fue en una de esas situaciones en las que te encuentras en un cóctel, rodeado de prensa, nos miramos y hubo una conexión inmediata. En ese tipo de situaciones, no sueles entretenerte hablando mucho con nadie, pero charlamos durante al menos media hora. Rara vez sucede eso de una manera profunda, y ambos vinimos a decir lo mismo: ‘Sería estupendo trabajar juntos, hagamos algo algún día’. Y nos reímos porque estábamos diciendo lo mismo, al mismo tiempo. Después, nos vimos de paso, pero nunca mantuvimos otra conversación. Entonces Pete dice: ‘Mahershala va a interpretar a Doc Shirley’, y pensé: ‘¡Ah, ya está!’ Es lo que ambos queríamos”.
  Ali también recordaba esa conversación. Cuando Mortensen y él empezaron a escribirse por correo electrónico después de que Ali se embarcara en el proyecto, Mortensen recuerda: “Mahershala dijo: ‘Bueno, aquí estamos. Ten cuidado con lo que deseas’”. Mortensen agrega riendo: “Una de las mejores cosas de trabajar con Mahershala no es solo el hecho de que me cae bien y de que nos llevamos tan bien, sino que como persona y como actor es elegante, muy refinado y posee un gran instinto. Le interesaba mucho colaborar, trabajar realmente juntos, que es como a mí me gusta trabajar. A veces hay un cierto aire competitivo que distrae con ciertos actores con los que te toca trabajar, que no hace más que estorbar para conseguir un buen resultado. Con Mahershala no hubo nada de eso”.
  Ali estaba igualmente impresionado con su coprotagonista. “No sé si tenemos tiempo suficiente para hablar de lo que supone trabajar con el genial Viggo”, dice Ali. “Costaría encontrar a otro actor que preste esa clase de atención al detalle que raya en la obsesión por el personaje. Y no lo digo para nada en un sentido negativo, pero está en cada parte del viaje. Creo que disfruta con ello. Siente verdadera pasión y conecta —me imagino— con quienquiera que interprete, y sé que se lo pasó estupendamente haciendo de Tony Lip. Se metió de lleno en el personaje”.
  Su colaboración fue activa, no solo durante la preproducción, sino en casi todas las escenas que compartían. “Viggo te ofrece ideas y te plantea posibilidades, lo que es excepcional”, opina Ali. “He aprendido mucho de su forma de abordar el personaje, de cómo vive el personaje. Siempre he sido un actor de los que dice: ‘¿Podemos hacer otra toma?’. Y Viggo siempre pide una más que yo”, comenta riendo. “Es un verdadero perfeccionista y ha sido un auténtico placer trabajar con él, una alegría de verdad. Ha sido un aliado maravilloso”.
  El equipo responsable del proyecto sabía que estos dos profesionales se respetaban mutuamente, pero quedaron impresionados por el extremo al que llegaba su colaboración y lo real que era la conexión entre ellos. “Viggo y Mahershala poseen una química magnífica”, afirma Farrelly. “Esperaba ver eso en la pantalla, porque ambos son actores del máximo calibre, pero también la tienen tras las cámaras. Viggo posee una atención al detalle asombrosa y siempre está pensando. Y Mahershala es muy sereno, más como un maestro zen, que está tan tranquilo, llega, hace su parte y se retira”.
  Prácticamente todos los presentes durante el rodaje podían percibir la fuerza de su colaboración.
“Fue maravilloso observarlos juntos en el set porque podías ver cómo se ayudaban mutuamente”, recuerda Wessler. “Incluso se hacían sugerencias uno a otro. Rara vez se ve esa clase de trabajo en equipo con una actitud tan abierta. Mientras hacían una escena, uno podía decir: ‘Prueba esto, prueba eso con lo otro’, y el otro respondía: ‘Ah, sí, qué bueno’. Había un gran equilibrio y concentración”.

ACERCA DEL LIBRO VERDE DEL AUTOMOVILISTA NEGRO...
  GREEN BOOK toma su título del Libro Verde del Automovilista Negro, una guía anual de viaje que se publicaba cada año de 1936 a 1966, y que recogía negocios y otros establecimientos que atendían a clientes negros. El Libro Verde, como lo llamaban, fue creado y publicado por un cartero neoyorquino afroamericano, Victor Hugo Green, y se convirtió en una herramienta de supervivencia indispensable para los afroamericanos que viajaban en coche. Al principio, no cubría más que la zona de Nueva York, pero se fue ampliando poco a poco hasta cubrir la mayor parte de Norteamérica, el Caribe y las Bermudas. En los Estados Unidos, se volvió inestimable en el Sur, donde las leyes de segregación racial variaban de un estado e incluso de un condado a otro, y las normas no oficiales de “puesta de sol” de ciertas localidades prohibían a los afroamericanos ir por la calle después de anochecer. El Libro Verde, que se vendía en las gasolineras de la cadena Esso y mediante suscripciones, permitía a los viajeros negros planificar sus viajes por carretera para ayudarles a evitar hostilidad, arrestos y violencia. Cuando el presidente Lyndon B. Johnson firmó la Ley de los Derechos Civiles de 1964, las leyes segregacionistas se volvieron ilegales, de modo que el Libro Verde dejó de ser necesario y pasó poco a poco a la historia. Victor Hugo Green había muerto en 1960, así que no vivió para ver el fin de la segregación. Su viuda, Alma, siguió publicando el Libro Verde hasta 1966.

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