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INFORMACIÓN
Titulo original: The Hunt
Año Producción: 2020
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 90 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de años
Género: Acción, Terror
Director: Craig Zobel
Guión: Nick Cuse, Damon Lindelof
Fotografía: Darran Tiernan
Música: Nathan Barr
FECHAS DE ESTRENO
España: 31 Julio 2020
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Universal Pictures


SINOPSIS

Doce extraños se despiertan en el claro de un bosque. No saben dónde están ni cómo han llegado hasta ahí. Tampoco saben que han sido escogidos… para algo muy concreto… para ser cazados. A raíz de una teoría conspirativa nacida en la dark web, un grupo de la élite mundial se reúne por primera vez en una recóndita mansión para divertirse cazando a seres humanos. Pero su plan maestro no sale como esperan ya que una de las víctimas, Crystal, conoce el juego de los cazadores mejor que ellos mismos. Matándoles uno a uno, Crystal conseguirá invertir la situación y acercarse poco a poco a la misteriosa mujer que ideó el juego...

INTÉRPRETES

BETTY GILPIN, EMMA ROBERTS, HILARY SWANK, ETHAN SUPLEE, JUSTIN HARTLEY, GLENN HOWERTON, IKE BARINHOLTZ, AMY MADIGAN, MACON BLAIR, TERI WYBLE, WAYNE DUVALL, ALEXANDER BABARA, STEVE COULTER, REED BIRNEY, J.C. MacKENZIE

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LA CULTURA DE LA CONSPIRACIÓN...
    Al igual que muchas personas en Estados Unidos después de las elecciones de 2016, el productor y guionista Damon Lindelof y el productor ejecutivo Nick Cuse se convirtieron en “obsesos” de la política. Durante sus conversaciones sobre el clima político profundamente polarizado, y la creciente desconfianza en los medios de comunicación tradicionales y en las instituciones gubernamentales, hablaron de las diversas teorías de la conspiración que empezaban a asomar desde la periferia de Internet y a abrirse camino hacia la conciencia popular.
   Les fascinó la inesperada popularidad de unas historias increíbles sobre la verdad de lo que ocurría más allá de lo que se veía. “Después de las elecciones, me pareció que los temas de conversación cambiaron radicalmente”, dice Damon Lindelof. “Empezamos a interesarnos por las teorías de la conspiración y por unas ideas hasta entonces periféricas que habían penetrado en la conciencia colectiva. La frontera entre las teorías y los hechos empezaron a mezclarse porque las primeras ofrecían historias realmente geniales”.
   Como cualquier buen narrador, los dos guionistas decidieron entrar en la madriguera y ver qué encontraban. “Nuestra idea nunca fue hacer una declaración ni escribir un guion político”, explica Nick Cuse. “Siempre pensamos en algo divertido, que entretuviera al público. Escribimos el guion porque es un tema que nos interesa. Debido al clima político de la actualidad, una historia que tuviera que ver con la realidad que vivimos nos pareció más interesante y atractiva”.
   La aterradora y oscura premisa de LA CAZA surgió explorando los temas más interesantes que aparecieron durante su recorrido por las turbias aguas del mundo de la conspiración. “Nos preguntamos de dónde salían estas historias y teorías”, dice Damon Lindelof. “¿Quiénes eran los que creían en ellas? ¿Y por qué las creían? La génesis de nuestra historia se basó en la idea de que unas personas que inventan una de esas teorías falsas deciden hacer que sea real solo para vengarse del daño que les hizo un rumor. A partir de ese momento, todo llegó muy rápidamente”.

TRASTOCANDO LA NARRACIÓN...
   Con los extremismos y la creciente hostilidad entre la derecha y la izquierda, para Damon Lindelof y Nick Cuse no era tan raro pasar de las teorías de la conspiración y las leyendas urbanas a imaginar que un grupo de ricos y poderosos cazan a seres humanos para divertirse. “A veces, un buen barómetro para saber si la historia vale la pena es notar que te apasiona, incluso si sientes que es un poco peligrosa”, explica Nick Cuse. “Al escribir este guion, teníamos una sensación de peligro porque tocamos temas que no están tan alejados del mundo real. Nos asustó un poco pensar en cómo reaccionarían los espectadores, pero también hizo que fuera mucho más interesante”.
   Los dos guionistas se sintieron inspirados por los últimos éxitos de películas sobre temas sociales producidas por Jason Blum y su empresa Blumhouse Productions. “Nick y yo somos dos apasionados de las películas de Jason Blum, tanto de La noche de las bestias como de Déjame salir”, dice Damon Lindelof. “Salimos entusiasmados del cine después de ver Déjame salir porque Jason y Jordan Peele habían demostrado que una película de terror podía ser mucho más que eso. Seguía siendo puro entretenimiento, un thriller de terror salpicado de elementos de ciencia-ficción, pero también contenía temas realmente interesantes e intensos. Hablamos de que a nadie le importa lo que dicen dos tipos blancos de Hollywood acerca del estado del mundo porque ya somos demasiados haciendo cine. Pero ¿qué diríamos en una película de Jason Blum? E inmediatamente se nos ocurrió hablar de la confusión y de la indignación que sentimos por el momento que vivimos? ¿Y si esta indignación es equivocada? Quizá deberíamos estar más enfadados con nosotros mismos y menos con el mundo en general. Fue entonces cuando nos planteamos que los malos fueran blancos, ricos y elitistas, y ver cómo se desarrollaba el relato. Bueno, el resto ya es historia”.
   A pesar de que Damon Lindelof y Nick Cuse escribieron el guion mucho antes de proponérselo a Jason Blum, desde el primer momento imaginaron LA CAZA como una película Blumhouse. “Para nosotros, esto se traducía en un guion de terror muy contenido, basado en una historia interesante y lo suficientemente atractiva como para que quisiéramos ir al cine a descubrirla”.
   Mediante una combinación de elementos de acción, suspense, drama, sátira y terror, concibieron LA CAZA como una película que desafiara cualquier encasillamiento. “Es una película de terror, de suspense, incluso hay momentos cómicos, pero sobre todo es de acción, acción y más acción”, añade Nick Cuse. Y para reunir todos estos elementos y traducirlos a imágenes necesitaban a un director como Craig Zobel.

CRAIG ZOBEL SE UNE A LA CAZA..
   Damon Lindelof y Nick Cuse conocieron la existencia de Craig Zobel cuando su película Compliance casi provocó un escándalo en el Festival de Sundance. Basado en hechos reales, el thriller psicológico trata de un hombre que se hace pasar por policía y llama a un restaurante de comida rápida acusando a una de las camareras de haber robado a un cliente. Poco a poco, el hombre convence a la encargada y a otros miembros del personal para que cometan auténticos horrores contra la pobre camarera con la excusa de que quizá sea culpable. “Me enteré de qué iba y supe que tenía que ver la película”, dice Damon Lindelof. “Me fascinó desde el primer fotograma al último. Ann Dowd estaba formidable en el papel de la encargada y acabé pidiéndole que trabajara en la serie ‘The Leftovers’. Cuando aceptó el papel, empezamos a hablar de lo genial que era Compliance y dijo: ‘Tengo que presentarte a Craig, estoy segura de que os llevaríais de maravilla’. Reconozco que me daba un poco de miedo. Pensaba que cualquiera que hiciera una película así, debía ser bastante retorcido y oscuro. Le conocí y me encontré con el hombre más amable, más divertido y más tierno del mundo. Eso sí, hay una zona oscura en su interior, lo que entiendo perfectamente”.
   Damon Lindelof contrató a Craig Zobel para que dirigiera dos episodios de “The Leftovers”, serie que había coescrito con Nick Cuse. “Esos dos capítulos acabaron siendo mis favoritos de toda la serie. Trabajar juntos fue algo increíble”, recuerda. “Formamos un trío en el que la comunicación fluía a un nivel bastante elevado, sin apenas necesidad de hablar y con mucha confianza mutua”. Cuando llegó el momento de buscar un director para LA CAZA, Damon Lindelof sabía que Craig Zobel estaba más que capacitado, gracias a su experiencia, sensibilidad y visión, para equilibrar y fundir los diversos géneros y tonos de la película. “Confiaba plenamente en Craig para este guion porque está en el límite entre sustos reales, acción y humor retorcido”, dice. “Estaba convencido de que era la persona idónea para conseguirlo, y parece ser que no me equivoqué”.
   Desde el primer momento, Craig Zobel tuvo muy claro cómo equilibrar los diversos elementos y temas de la historia. “Pensé que si en la película se hablaba de la división que existe en Estados Unidos, debíamos usar un tono ligero”, explica el director. “Debía hacernos sonreír y recordarnos que no debemos tomarnos colectivamente tan en serio. Era esencial encontrar el tono correcto. Si enfocábamos LA CAZA solo como una película de terror o un thriller político, no sería lo mejor para la película. Lo importante era captar el humor satírico”.
   Desde las primeras conversaciones, Craig Zobel insistió en que la película fuera visualmente deslumbrante. “Pensé que debía comunicar la misma sensación que una película popera”, explica el director. “Esta idea se infiltró en todo, desde el diseño de producción al vestuario, pasando por la construcción de las tomas. Quería una película con una estética moderna, muy ‘americana’, bonita, para apoyar el tono satírico y juguetón que buscábamos. Si nos hubiéramos inclinado por una película de terror dura y oscura, habría ido en contra del humor, y el humor era absolutamente necesario”. Lo anterior también valía para la violencia, a menudo muy gráfica, de la película. “Quise que la violencia estuviera más cercana a la comedia física que al terror hardcore para ahondar en lo absurdo”, sigue diciendo Craig Zobel. “En la honda y con la energía de los primeros títulos de Sam Raimi, como Terroríficamente muertos, algo bastante repugnante y, a la vez, absurdo, loco e hilarante”.
   A los dos guionistas les impresionó la visión del director. “Craig tiene una visión asombrosa, se nota en los decorados, en el vestuario y en cómo está rodada la película”, dice Nick Cuse. “Aportó espontaneidad a la historia. Una película así requiere mucha energía, y era genial ver a Craig creando energía, literalmente, en el plató. La energía y el movimiento hacen que a menudo surjan nuevas ideas cuando se está rodando, como un diálogo adicional o un chiste inesperado, y él lo consigue. Gran parte de los diálogos o escenas más divertidas se nos ocurrieron cuando estábamos en el plató”.
   Según el director, es de suma importancia crear la suficiente libertad en el plató para hacer sitio a la espontaneidad. “Me lo pasé genial rodando esta película”, dice. “Y me parece importante. Si el técnico que empuja el travelling está sonriendo y se muerde la lengua para no reírse, si todos se lo pasan bien, creo que la sensación penetra en la película”.

UN MAESTRO DEL TERROR RETORCIDO...
  Las teorías de la conspiración y las leyendas urbanas, en las que se mezcla el horror, el humor y los comentarios sociales, se han convertido en la especialidad de Jason Blum, el mayor y primer productor de género de terror del momento a través de su empresa Blumhouse Productions. Con éxitos como la oscarizada Déjame salir y la saga La noche de las bestias, Blum ha sido una fuerza imparable que ha permitido el nacimiento de un nuevo género, el thriller social, donde se unen sin dificultad el comentario social con elementos de terror y suspense trastocando las expectativas tradicionales y los estereotipos.
   Cuando Jason Blum leyó el guion de LA CAZA, reconoce que cruzó los dedos para que Damon Lindelof, Nick Cuse y Craig Zobel hicieran la película con su productora. “Me encantó el guion y llamé a Damon nada más leerlo”, recuerda. “LA CAZA es una historia alucinante sobre las primeras impresiones y lo equivocadas que pueden estar. Ante todo es una película de terror, pero también un thriller social satírico. Déjame salir, de Jordan Peele, habla del problema racial; La noche de las bestias, del control de armas; LA CAZA, de las primeras impresiones. Es una sátira muy oscura, así como una genial y maravillosa película de miedo”.
   También le gustó la forma en que los dos guionistas habían enfocado el tema de la política. “La película no toma partido, pero sí señala que todos juzgamos demasiado deprisa”, añade Jason Blum. “También quisimos explorar por qué se toma partido, y creo que si la película es tan especial, se debe en parte a eso”. Con Craig Zobel a la cabeza del equipo, tenían un director capaz de conseguir la mejor versión de lo que Damon Lindelof y Nick Cuse habían imaginado. “Tiene experiencia y un punto de vista muy particular”, dice el productor. “A pesar de que su visión es muy clara, estaba dispuesto a colaborar con todos. Siempre supo escoger las mejores ideas e incorporarlas a la historia. Era el director perfecto para LA CAZA”.

LA INSPIRACIÓN A PARTIR DE UN CLÁSICO DE LOS AÑOS 30... 
   El clásico de RKO estrenado en 1932 'El malvado Zaroff' es el primer título, y quizá el más conocido, de un subgénero de suspense y de terror: las películas de caza humana. El loco conde ruso Zaroff (Leslie Banks) se las arregla para que naufraguen barcos en la costa de la lejana isla donde vive para así cazar y matar a los supervivientes. El éxito de la película dio pie a títulos posteriores como A Game of Death (1945) y Huida hacia el sol (1956), que a su vez inspiraron largometrajes como La presa desnuda (1965), Deliverance – Defensa (1972), La presa (1981), The Game (1997), Battle Royale (2000) y la franquicia Los juegos del hambre (2012/2015).
   “Hay una larga tradición de películas donde las presas son seres humanos, y probablemente la más famosa sea El malvado Zaroff”, dice Damon Lindelof. “Desde luego, había muchas influencias rondándonos cuando escribimos LA CAZA. Nos apoderamos de algunos elementos de Deliverance, un clásico en el que unos hombres de la ciudad se ven desbordados al enfrentarse a otros del campo. La idea de gente fuera de su ambiente nos vino sobre todo de Deliverance. Quizá la mejor forma de describir LA CAZA es decir que tiene el esqueleto de un thriller de acción y suspense con un elevado número de cadáveres, pero que el núcleo es una sátira. No quiero parecer pretencioso, pero nuestro objetivo era hacer algo del estilo de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú o, para ser más contemporáneos, como Déjame salir. Me refiero a los comentarios sobre el momento político, pero con la idea de ser un poco como el caballo de Troya dentro de algo más entretenido”.
   Tanto Damon Lindelof como Nick Cuse sabían que la clave estaba en explicar qué motivaba a los cazadores. “Queríamos tener una muy buena razón para que los cazadores de seres humanos lo hicieran”, explica Nick Cuse. Por fin descubrieron la excusa perfecta en la quinta enmienda de la Constitución estadounidense a través del thriller Doble traición, de 1999, dirigido por Bruce Beresford, en el que una mujer (Ashley Judd) es acusada de haber asesinado a su marido y decide ir en su busca y matarle cuando descubre que sigue vivo. La justicia no puede volver a condenarla por el mismo crimen, lo que le permite salirse con la suya. “Se nos ocurrió aplicar esta misma idea a una teoría de la conspiración por la que se acusa a alguien de cazar seres humanos cuando no es verdad, pero el daño ocasionado por la acusación ha sido enorme. ¿Qué más da si todo el mundo ya cree que esa persona lo hace?”
   Los dos guionistas, que colaboraron previamente en las series “Watchmen” y “The Leftovers”, reconocen que gran parte de sus chistes negros y subversivos se debe a que siempre están intentando sorprenderse mutuamente. “Cuando Damon y yo hablamos de una idea para una historia, intentamos hacer que el otro se ría”, explica Nick Cuse. “Si uno de los dos lanza una historia y acabamos muertos de la risa, sabemos que tenemos algo bueno entre manos”.

EL REGRESO DE LA VERDAD...
   Las acusaciones de “fake news” (noticias falsas) que intercambian el paradigma izquierda-derecha hace que cada vez sea más difícil distinguir entre la realidad y la mentira, y las teorías de la conspiración son perfectamente creíbles para muchos. “Cuando hablábamos de teorías de la conspiración y de la cantidad de ideas totalmente locas sobre la élite o el otro bando que se traga la gente, nos dimos cuenta de que teníamos algo interesante entre manos”, dice Damon Lindelof.
   La desconfianza hacia los medios habituales ha crecido en los últimos años gracias a la competitividad y al enfrentamiento, que añaden leña al fuego de la división y la suspicacia. En un momento de creciente animadversión y desconfianza entre diferentes grupos, LA CAZA muestra qué ocurriría si nuestros temores más paranoicos acerca del otro fuesen verdad, y cómo nos comportaríamos en semejante situación. En la era digital, una conjetura puede llevar a una acusación por correo electrónico o mensaje de texto y convertirse en la chispa que enciende la controversia o destruye reputaciones y vidas.
   Damon Lindelof y Nick Cuse querían mostrar cómo unas conjeturas nacidas en el espacio de los medios sociales y la dark web pueden dar pie a teorías de la conspiración que han convertido a un país que antaño se preciaba de un individualismo sin fallas y de ser un crisol cultural en una nación de caricaturas. “La película intenta no meterse demasiado en las opiniones y creencias de los personajes porque estamos interesados sobre todo en la idea de la política de identidad y en lo que damos por sentado del otro, para demostrar que muy a menudo estas suposiciones están totalmente equivocadas”, dice Damon Lindelof. Examinando las tensiones y enfrentamientos entre la derecha y la izquierda de forma exagerada, LA CAZA revela lo superficial y paranoicas que son estas divisiones.

LA INFLUENCIA HITCHCOCKIANA DE LA CAZA...
   Nick Cuse y Damon Lindelof decidieron sembrar el guion de minas inesperadas haciendo caso omiso de las reglas habituales y retando las expectativas del público. “El espectador sabe qué esperar cuando el personaje entra en una casa encantada”, explica Nick Cuse. “Es mucho más divertido si el personaje abre la puerta, mira dentro y sale espantado, chillando, porque no es lo que suele ocurrir. Después de ver muchas películas, se sabe qué va a pasar en las escenas de suspense; por eso, mientras escribíamos LA CAZA, nos esforzamos en ir a contrapelo de las expectativas del espectador. Pero hay que conocer las tradiciones y amarlas para poder revertirlas”.
   Los dos guionistas casi dejan de lado la estructura narrativa convencional al presentar toda una serie de personajes en los primeros minutos de la película y matándolos poco tiempo después. El desfile de presuntos héroes y protagonistas que llegan a un inesperado y brutal fin muy al principio de la película viola una de las reglas fundamentales de la escritura de guion: El protagonista y los personajes principales deben aparecer en los primeros minutos de la película y permanecer al menos hasta la tercera parte de la historia.
   “No suele matarse pronto al héroe porque se establece una conexión emocional con el público, y si el héroe desaparece casi inmediatamente, al espectador no le va a importar mucho lo que pase después”, comenta Damon Lindelof. “Pero se nos ocurrió que si varios posibles héroes morían uno tras otro, el público no tendría tiempo de crear un vínculo con ellos. Al contrario, aumentaría la sensación de curiosidad, de querer saber qué iba a pasar a continuación”.
   El razonamiento de los guionistas se apoyó en la clásica Psicosis. Rodada por Alfred Hitchcock en 1960, es una obra de maestra manipulando al espectador. Marion Crane, a la que daba vida Janet Leigh, es la protagonista indiscutible, pero aparece en las primeras secuencias y muere antes del final del primer acto. “Cuando Norman Bates asesina inesperadamente a Janet Leigh en la escena de la ducha, este personaje masculino secundario se convierte de pronto en el protagonista”, sigue diciendo Damon Lindelof. “Nos planteamos hacer lo mismo que en Psicosis multiplicándolo durante los primeros quince o veinte minutos de la película. ¿Qué pasaría si el personaje que todos creen que va a protagonizar la historia muere enseguida?”
   Pero no se conformaron con eso. Supusieron que muchos fans del género adivinarían a lo que estaban jugando y decidieron mantener a cada nuevo personaje más tiempo en pantalla. “Es posible que a la tercera vez, el espectador se dé cuenta de lo que estamos haciendo, pero si sigue ocurriendo, acabará aceptando que la historia le está llevando por un viaje desconocido”.
   Transcurren veinticinco minutos antes de que aparezca la verdadera protagonista de LA CAZA, concretamente cuando Crystal, interpretada por Betty Gilpin, entra en la gasolinera. “Para entonces esperamos haber convencido al público de que también somos capaces de matar a Crystal si es necesario”, acaba diciendo Damon Lindelof.

LOS DECORADOS...
   Aunque las presas humanas no se dan cuenta hasta media película, las han llevado fuera de Estados Unidos y depositado en una remota zona de Croacia. El rodaje estaba previsto para el final del invierno, pero como la historia transcurre casi en su totalidad en exteriores, los paisajes debían ser verdes. Solo había un lugar que podía ofrecer el clima idóneo para un rodaje exterior en invierno, además de contar con la experiencia y el equipo técnico necesario, y era Nueva Orleans, en Luisiana.
   “Sabíamos que íbamos a rodar en febrero y marzo de 2019, y queríamos que los paisajes fueran verdes, así que decidimos filmar en Nueva Orleans y alrededores”, dice el diseñador de producción Matthew Munn. “Encontramos fantásticos decorados en nuestro primer viaje para buscar localizaciones en octubre de 2018. Craig Zobel y yo no podíamos creernos que fuera tan fácil encontrar decorados tan espléndidos”.
   La película se rodó en un número relativamente reducido de decorados, pero cada uno debía representar escenarios de aspecto muy diferente. “Trabajamos en unos cinco o seis decorados principales, cada uno muy distinto del otro”, sigue diciendo el diseñador. “Queríamos comunicar la sensación de recorrido desde la perspectiva de Crystal, por lo que escogimos localizaciones muy especiales desde el principio. Necesitábamos trenes en una playa de maniobras militares, un puesto fronterizo y un campo de refugiados, bosques, espacios abiertos, una mansión en medio de la campiña, un despacho de ejecutivo y una gasolinera con tienda en una carretera secundaria”.
   La descripción de la gasolinera era muy específica. “Debía estar en una de esas pequeñas carreteras olvidadas por todos”, dice Matthew Munn. “En un lugar desierto, como si no hubiera otro sitio donde acudir en kilómetros a la redonda, el único refugio en medio de la tormenta. Todo debía transmitir la sensación de lejanía de la civilización, pero a poca distancia de Nueva Orleans, que nos serviría de base. Fue una experiencia genial”.
   El director y los guionistas querían utilizar el paisaje para crear cierta confusión, para despistar al público. “La idea es que con cada nuevo capítulo, el espectador se pregunte dónde está”, dice el diseñador. “Siempre que llegamos a un sitio nuevo, hay que sorprender al espectador, obligarle a volver a orientarse para entender lo que ocurre. Primero estamos en un lujoso avión privado y, de golpe, aparecemos en medio de un bosque y de unos campos. La toma desde la grúa llegando al campo de refugiados es genial por totalmente inesperada. Se trata de que el espectador intente adivinar qué va a ocurrir”.
   Para conseguir una sensación de desazón, el director de fotografía Darran Tiernan y el diseñador de producción Matthew Munn se hacían una serie de preguntas mientras buscaban localizaciones. “Siempre que la respuesta era ‘No sé de dónde sale esto’ o también ‘No veo la conexión’, sabíamos que no andábamos desencaminados”, explica Matthew Munn. “El despacho de Athena es un buen ejemplo de lo anterior. Nos costó bastante encontrar un lugar con el aspecto que buscábamos. Cuando por fin encontramos un decorado que nos gustó fue porque entramos y dijimos: ‘No sé en qué trabaja, pero parece muy importante’. Esa era la idea, tenía los atributos de una persona rica, pero no bastaba con ver su despacho para descubrir qué hacía”.
   El director y el diseñador tenían muy claro que los decorados de la película son un engaño. “Creemos estar en un sitio y a media película descubrimos que estamos en un lugar que no tiene nada que ver”, explica Matthew Munn. “Es lo que Craig quería. Además, muchas películas que supuestamente transcurren en el sureste de Estados Unidos se ruedan en Europa del Este, y nos hizo gracia cambiar las tornas”.

LA UTILIZACIÓN DEL COLOR EN LA CAZA...
   Con el objetivo de vincular los diversos escenarios donde transcurre la historia, Craig Zobel y Matthew Munn se inclinaron por un estilo visual muy rico usando los colores y las texturas para subrayar elementos simbólicos. “Hablamos mucho de la conceptualización de los temas subyacentes en el guion e inmediatamente pensamos en azul y rojo (demócratas y republicanos)”, reconoce el diseñador. “Nos interesaba encontrar formas de jugar con esos colores, incrementar su significado mediante otros colores, sin perder naturalidad ni parecer exagerado”.
   Siguiendo la idea de dejar de lado las reglas, el director y el diseñador decidieron utilizar el azul y el rojo de forma inesperada y algo surrealista tanto en el diseño como en la iluminación. “Usamos el atrezo y los decorados para que los dos colores indicaran algún problema, como el momento de usar la prudencia o el peligro que acecha”, explica Matthew Munn. “Por ejemplo, la palanca al lado de la caja de madera es de color rojo oscuro, igual que el carrito con armas que está dentro de la caja. El paquete de donuts en la gasolinera es azul, y la mansión de Athena está decorada en diversos tonos de azul pálido”.
   El director y el diseñador decidieron jugar con estos dos colores desde el principio de la película. “Sembramos estos colores por toda la película, lo que también nos permitió añadir tonos tierra, como marrones, amarillos y blancos en la casa de Athena para que fuera muy estilizada”, explica Matthew Munn. “Tanto Craig como yo queríamos que pareciera una casa lujosa, elegante, maravillosa”.

LOS RETOS QUE PLANTEA UN RODAJE EXTERIOR...
   El director y los guionistas siguieron dejando de lado las reglas habituales del género de terror con la acción transcurriendo principalmente en el exterior y durante el día, lo que no carecía de retos. “Desde una perspectiva artística, cuando hay mucho verde en el encuadre, se debe encontrar la forma de que los personajes y los objetos resalten”, explica el diseñador.
   El otro problema era cómo incrementar la tensión y el suspense sin contar con la oscuridad y los típicos decorados de calles vacías y edificios abandonados que pueblan las películas de terror. “La tensión suele crearse por el mero hecho de que no se ve mucho de noche”, sigue diciendo. “Pero Craig generó mucha tensión mediante la interacción de los personajes y el hecho de que nunca se sabe quién está en qué bando”. Al poco de empezar LA CAZA, el público ya sabe que no debe temer lo que acecha en la oscuridad, sino lo que se ve claramente a plena luz porque probablemente no sea lo que parece.

LOS PELIGROS DE LOS VUELOS PRIVADOS...
   Los cineastas querían presentar a los cazadores al público y establecer el provocativo look y tono de la película desde el primer momento. “Nada es tan obvio como un jet privado”, dice Nick Cuse. “Cuando escribíamos el guion, se nos ocurrió que ver a los cazadores en un jet privado ayudaría a comprender que esta gente era rica incluso entre los ricos”.
   Los interiores del avión se rodaron durante dos días en un plató del estudio Starlight, con sede en Nueva Orleans. En este caso, para integrar los colores azul y rojo en las escenas, Craig Zobel, el director de fotografía Darran Tiernan y Matthew Munn optaron por hacerlo a través de la iluminación. “También utilizamos mucho el azul y el rojo en el avión con luces LED”, explica el diseñador. “Darran supo inmediatamente cómo colocarlas: puso las rojas en el suelo y las azules en el techo, lo que dio un toque amenazador a las escenas”.
   Subrayaron la ambientación mediante cristales texturizados de tonos azules y rojos. “Cuando Darran ilumina desde detrás del cristal, el efecto es alucinante”, sigue diciendo Matthew Munn. “Por ejemplo, estamos con Athena en su habitación. La puerta está cerrada, pero oímos un alboroto. No puede verse lo que ocurre a través de la puerta de cristal texturizado. Athena abre la puerta y adivinamos que algo pasa al final del estrecho pasillo mientras avanzamos con ella. También me gustan mucho las puertas de cristal texturizado de la sala de conferencias del avión cuando el médico cierra la puerta tras él. De pronto, su silueta se desencaja, se oscurece a medida que se aleja. Añade un toque amenazador único”.

UN IDILIO LETAL. COMO DESPEJAR UN CLARO...

   El director Craig Zobel quería que el momento en que las presas humanas se despiertan de un sueño inducido reflejara claramente una sensación de incomprensión y extrañeza al encontrarse en medio de un claro. Una gran caja de madera llena de armas era exactamente el tipo de objeto sorprendente que quería. La tranquila belleza del paisaje sirve de contrapartida a los disparos, a las explosiones y a la matanza que se desata instantes después. “Nos atrajo la idea de que un lugar tan bello fuera el contraste perfecto para una situación aterradora”, dice Nick Cuse. “El contraste nos pareció muy interesante. Es un claro maravilloso, verde, exuberante, que sugiere algo placentero. No se trata del típico paisaje invernal con hierba amarillenta y árboles desnudos que suele escogerse para este tipo de película”.
   Encontraron el lugar idóneo en Bush, Luisiana, en octubre de 2018, unos cinco meses antes de que empezara el rodaje. Era perfecto porque estaba alejado de todo y, además, había un sitio ideal para que se apostaran los cazadores encima de una pequeña colina. “La topografía era correcta”, dice Matthew Munn. “Había muchos árboles de hoja perenne que nos permitían disimular el refugio de los cazadores y cualquier señal de civilización. Pero nuestra mayor preocupación fue la hierba”.
   En octubre, la hierba ya estaba amarilleando, y cuando regresaron en enero había muerto. Dado que el rodaje estaba previsto para febrero y marzo, Matthew Munn no tuvo más remedio que plantar hierba nueva en el claro para conseguir el ambiente pastoral requerido. “Plantamos raigrás inglés de invierno en febrero”, explica. “Lo hicimos en dos veces. La primera vez labramos el suelo y esparcimos muchas semillas en todo el claro. Regresamos dos o tres semanas después para ver cómo iba y volvimos a esparcir más semillas. A partir de ahí, dejamos a la naturaleza hacer lo suyo”. El equipo al completo regresó en marzo de 2019 para rodar las escenas del claro. “Se había convertido en una alfombra de larga hierba verde, la más exuberante que había visto nunca”, dice el diseñador. “Era resistente y se movía con el viento”.
   Se rodó durante cuatro días en este decorado, además de un par de noches para las escenas en el exterior del refugio de los cazadores. Las residentes habituales del prado habían sido apartadas desde el momento de la primera siembra de hierba, pero Matthew Munn espera que disfrutaran cuando pudieron regresar. “El prado forma parte de una extensa granja y era un pastizal para las vacas”, dice. “Pedimos que impidieran el paso al ganado y que pastaran en otro lugar durante tres o cuatro meses antes del rodaje. Espero que cuando volvieron a su prado, tuvieran una agradable sorpresa”.

¿UN REFUGIO SEGURO O UNA PARADA ASESINA?...

   Después de escapar del claro y del bosque, Staten Island y un pequeño grupo de perseguidos saltan una valla antes de salir corriendo por una estrecha carretera hacia una gasolinera, el minisúper de Ma y Pop. Damon Lindelof y Nick Cuse sitúan esta escena clave en una gasolinera perdida en el campo porque siempre les ha parecido que son lugares perturbadores. “Nick y yo somos urbanitas. No nos sentimos especialmente cómodos en estas gasolineras rurales donde entras a pagar y tienes que charlar con las personas que hay detrás del mostrador sabiendo que saben que somos de la ciudad”, dice Damon Lindelof. “Hay armas y cuchillos, cebos, cañas de pescar y cosas extrañas que me esfuerzo en ignorar. Por eso nos pareció un buen lugar para una de las escenas”.
   Pero no bastaba la típica tienda anticuada que suele verse en algún pueblo sureño. Querían algo muy aislado, sin la menor señal de civilización, y lo encontraron en Loranger, Luisiana. La tienda Husser Quick Stop, situada en una carretera en medio de un bosque, tenía todos los encantos y atributos de antaño, desde unos surtidores de hace décadas, hasta una camioneta de los años sesenta y mecedoras en el porche de madera. “Nos costó encontrar una tienda con el ambiente que buscábamos, y por fin dimos con este lugar, era perfecto”, dice Matthew Munn. “A pesar de que tardamos en encontrarla, la tienda había salido en otras películas, la última vez en Green Book. Está situada en la orilla norte del lago, la orilla opuesta a Nueva Orleans”.
   No solo el edificio en sí era perfecto, sino también su situación un poco apartada de la carretera y sin carteles. “Había muchos árboles para esconderse porque no está al lado de la carretera”, dice el diseñador. “La carretera también era genial; hay muchas curvas, aparece y desaparece. Todo está sacado del pasado, es el refugio ideal para alguien que huye del peligro”.
   El reducido interior planteaba un cierto problema ya que debían caber varios actores, el equipo técnico, las cámaras y varios especialistas en las tomas peligrosas. “Estudiamos a fondo el decorado para definir con total exactitud cómo rodaríamos las escenas, refinándolas cada vez más”, explica Matthew Munn. “Sabíamos que acabaría viéndose cada esquina de la tienda durante los cinco días de rodaje, así que nos aseguramos de que absolutamente todo fuera auténtico, que no se nos escapaba nada. Digamos que el esqueleto de la tienda era genial, pero hubo que redecorarla para conseguir una perfecta ambientación”.
   El resultado es un lugar muy pintoresco, que no alarmaría ni a un niño. “Intentamos esconder la sorpresa de la mejor manera posible”, sigue diciendo. “Nos inclinamos sin pudor hacia el tipismo rural de la vieja América para que, cuando pasa lo que pasa, sea totalmente inesperado”.
   Las presas no tardan en descubrir que nunca deben fiarse de las apariencias. Craig Zobel aprovechó el momento para crear suspense y tensión desacelerando la acción. Los espectadores y los personajes esperan, observan, se preguntan qué pasará. “Los personajes se pasean en la tienda, fijándose en los objetos que podrían utilizar para defenderse si alguien atacara en este momento”, dice el director Craig Zobel. “Otro personaje monta la guardia en la puerta. Otro está al teléfono, llamando a la policía. Pero algo no va bien”.
   Ma y Pop están preparados y disponen de varias opciones para asesinar a sus inconscientes presas. Además de un imponente arsenal de armas debajo del mostrador, la pareja tiene reservadas otras sorpresas para los que cometen errores dietéticos. “Fue una idea de la que hablamos Craig y yo”, comenta Matthew Munn. “Los cazadores juegan con las presas. Si entran en la tienda y escogen verdura y fruta fresca, no les pasará nada, pero si eligen comida basura, será otro cantar. Están convencidos de que irán a por la comida basura, que está envenenada”.

EL MURO DE LA INSPIRACIÓN...

   En un punto de la historia, Crystal llega a un campo de refugiados en la frontera de Croacia con Bosnia-Herzegovina. Para la película se creó un campo pegado al muro de un dique en el río Misisipi en una zona industrial de Nueva Orleans. “Lo primero que se ve al llegar al decorado es una gran parte del dique. Es una enorme pared de hormigón”, explica Matthew Munn. “No teníamos nada parecido previsto para el campo de refugiados, pero engrandece la escena. Es un telón de fondo tan espléndido como impresionante para el primer plano de la secuencia. El decorado es un solar vacío rodeado de maravillosos edificios abandonados que parecen haber sido bombardeados”.
   El diseñador de producción aprovechó el enorme muro para añadir algunos murales y arte urbano. “Pegamos muchas fotos, retratos de las personas refugiadas en el campo, luego las envejecimos y arrancamos”, explica. “Era una forma de mostrar que el campo tenía historia. En un principio solo iba a ser un refugio temporal, pero acaba convirtiéndose en su hogar durante meses, incluso años. Había que demostrar que llevaba tiempo existiendo para subrayar la apremiante situación de los refugiados”.
   Se usaron más de cien tiendas de campaña que llenaron el espacio dominado por el muro e inyectaron manchas de color en un solar de lo más anodino. “El gran edificio azulado contiguo al solar se convirtió en el punto de partida para que el azul, nuestro color base, invadiera las tiendas”, dice el diseñador. “Trabajé con David Tabbert, el diseñador de vestuario, para que la ropa de los figurantes fuera muy colorida; utilizamos mantas y objetos que compensaban los colores del vestuario”.

UNA LUJOSA MATANZA...

   Por fin descubrimos a los cazadores en una escena que transcurre en su refugio, donde se han instalado mientras planifican cómo deshacerse de las presas que han conseguido sobrevivir hasta ahora. Cuando Matthew Munn empezó a documentarse sobre refugios de caza, se quedó atónito al descubrir que podían ser muy lujosos. “No soy cazador, y siempre pensé que cazar significaba estar en el bosque con todo tipo de incomodidades, oliendo mal, hecho un asco”, dice. “Me documenté y descubrí que había gente que se hacía construir refugios de lujo para la caza del pato, con neveras, televisores y un montón de cosas más, algo parecido a un pabellón de caza. David Tabbert decidió vestir a los cazadores a la inglesa, como en la caza del zorro, y se me ocurrió añadir un cuadro de caza en la pared. Era una forma de recalcar el motivo de la caza con cierto estilo. Mi idea fue que estuvieran en un espacio muy elaborado para que el contraste con lo que ocurre fuese aún mayor”.

LA MANSIÓN. CONSTRUIDA PARA SER DESTRUIDA...

   La secuencia más complicada y más larga de la película es el duelo final entre Crystal y Athena en la mansión de esta última, por lo que uno de los primeros temas que tocaron el director Craig Zobel y el diseñador Matthew Munn fue el del decorado de dicha mansión.
   “Siempre supimos que la mansión sería el decorado donde tendría lugar la pelea final”, dice el diseñador. “También sabíamos que empezaba en la cocina para seguir en otras estancias, pero queríamos que esta secuencia fuera diferente a cualquier cosa que se hubiera visto antes. Hablamos largo y tendido de lo que ocurría, de lo que simbolizaba la lujosa mansión y de qué aspecto debía tener”.
   Decidieron que el decorado interior recordaría al de un pabellón de caza con todo lo que esto implica, pero modernizado, con mucho estilo. “A Craig y a mí nos gustó la idea de una sala de estar ligeramente hundida, dividida en secciones como se hacía en los setenta y con estanterías llenas de discos al fondo”, dice. “Aparte de la ambientación estilo años setenta, también debía recordar a un cuarto de juegos, ser un sitio divertido, donde fuera fácil imaginar a todos los cazadores reunidos la noche antes del comienzo de la diversión, bebiendo whisky y vino, y charlando de lo que harían el día siguiente. Aparte de los típicos cuadros de caza, intentamos darle un toque más contemporáneo, un poco al estilo atrevido de la revista Dwell, darle una vuelta de tuerca a la tradición”.
   La idea incluía jugar con animales disecados. “Nos gustaba que hubiera unos cuantos animales disecados, pero se me ocurrió que podríamos pintarlos”, explica Matthew Munn. “Localizamos varias cabezas de ciervo y las pintamos de blanco. No había visto nada parecido antes y debo admitir que estaban mucho mejor de lo que imaginamos. De hecho, estaban muy bien”.
   Aparte de la estética, el diseño también debía adaptarse a la larga secuencia de la lucha, que empieza en la cocina y sigue por todo el decorado. Matthew Munn diseñó un espacio muy abierto para la cocina, el salón y el comedor antes de llevar los planos a los coordinadores de especialistas Hank Amos y Heidi Moneymaker para que coreografiaran la escena dentro de la zona.
   “Era importante que hubiera un diálogo y un intercambio de sugerencias entre el departamento artístico, el de especialistas, el de efectos especiales y el de efectos visuales para crear una secuencia atractiva, inusual y entretenida”, dice el diseñador. “No queríamos diseñar algo y adaptarlo posteriormente a las exigencias de los efectos especiales o de los especialistas. Nos pareció más lógico trabajar el diseño con estos departamentos para que todo funcionara sin el menor sobresalto desde el principio”.
   Lo primero que hicieron los coordinadores fue construir una maqueta del diseño de la casa que les sirvió para calcular el espacio y las posibilidades del decorado. “También fue la oportunidad, para Craig Zobel y para mí, de ver cómo se desarrollaría la pelea”, dice Matthew Munn. “Por ejemplo, Hank y Heidi sugirieron el uso de una isla en la cocina para que los personajes pudieran usarla para dar volteretas. Diseñé una isla bastante estable y resistente que aguantaba volteretas y golpes, una vez que Hank y Heidi me indicaron la altura y anchura necesarias. Buscamos las mejores opciones, las que mejor funcionarían, toda esta clase de detalles”.
   Los diferentes departamentos intercambiaron ideas hasta llegar a un diseño en el que encajaría la coreografía creada por Hank Amos y Heidi Moneymaker. “Trabajamos el progreso de la pelea, lo que pasaba toma a toma y dónde acababan las actrices, e incorporamos la seguridad en todo el diseño”, explica Hank Amos. “Todo el interior de la mansión se convirtió en una especie de parque de parkur para especialistas”.
   Los guionistas no tenían ninguna queja. “El decorado de la mansión era asombroso”, dice Nick Cuse. “Matthew Munn hizo algo increíble; puede decirse que diseñó un parque de juegos para los especialistas, y consiguió que fuera a la vez una casa impresionante, preciosa y elegante. Un lugar donde me encantaría vivir”.
   Matthew Munn y su equipo, el director artístico Jason Baldwin Stewart (Star Trek: En la oscuridad) y la diseñadora de decorados Jessica Stumpf (Logan) trabajaron con el coordinador de carpintería Scott Middleton con el fin de que cualquier rincón del decorado fuera seguro, utilizando materiales muy específicos en la construcción de paredes y suelos acolchados para la demente pelea que tendría lugar allí.
   “El departamento artístico realizó un trabajo asombroso y se esforzó muchísimo en que el decorado fuera seguro para las actrices y especialistas”, dice Hank Amos. “Diseñaron muebles que se rompían, jarrones y cristales que volaban en mil pedazos sin cortar a nadie. En momentos de la pelea, las dos mujeres pasan a través de una ventana de doble cristal. Disimularon las protecciones acolchadas y las integraron en el decorado. Si te apoyabas contra la pared, era blanda, pero nada la distinguía de una auténtica pared. Lo mismo pasaba con los suelos. Solo nos dábamos cuenta si los tocábamos. Lo que hicieron por nosotros fue asombroso. Les estamos agradecidos porque gracias a esto las actrices y las especialistas estuvieron seguras y nadie se hizo daño”.
   Matthew Munn pidió a los miembros de su equipo que buscaran muebles muy específicos, elementos de decoración que podrían ser útiles durante las secuencias de pelea. “A Craig se le ocurrió, al principio de la preproducción, que Crystal y Athena lucharan encima de una mesa”, recuerda el diseñador. “La decoradora Monique Champagne encontró un tablero genial de aspecto rústico; y como sabíamos que iban a subirse a la mesa, fabricamos unos pies de madera muy sólidos con una base de acero que encaja con el diseño contemporáneo, pero sólido y estable a la vez. Nos aseguramos de que las actrices podían saltar en la mesa, rodar, hacer todo lo que quisieran estando perfectamente seguras”.
   El director y el diseñador trabajaron con los coordinadores de especialistas para incorporar objetos al decorado que añadirían dinamismo a la coreografía y a la acción. “Escogimos una lámpara para el techo con unas bolas de madera que pudieran usarse en la secuencia de la lucha”, dice Matthew Munn. “Craig y yo tenemos una amiga en Brooklyn llamada Maeve Pacheco que hace increíbles piezas de macramé, y a Craig se le ocurrió integrar el macramé de Maeve en la pelea. Hablé con ella y le entusiasmo que uno de sus diseños fuera parte de una pelea tan épica. Crystal agarra una cuerda de macramé y empieza a balancearse. Pero Craig siempre quiere que ocurra algo terrible cuando todo parece ir mejor. Por eso, la cuerda se descuelga del techo y Crystal acaba en el suelo”.

UNA QUINOA LETAL Y OTRAS ARMAS...

   Al empezar la pelea en la cocina, Craig Zobel quería aprovechar al máximo todos los utensilios habituales para transformarlos en armas. “Empezamos a trabajar sobre la idea de utilizar como armas objetos que nunca se habían usado con este fin, por ejemplo, la cuchilla de un procesador de alimentos”, explica Matthew Munn. “También hablamos de romper cosas, así que teníamos muchas jarras llenas de muesli, quinoa, cuscús y arroz para que Athena y Crystal las tirasen y rompiesen. Athena es una mujer rica con gustos muy concretos; la cocina debía contar con instrumentos que encajaran con su estética: cuchillos de última generación, un taco de cuchillos de diseño, objetos de madera pulida”.
   Después de enumerar una serie de ideas específicas para la pelea, Craig Zobel preguntó a Hank Amos y a Heidi Moneymaker si se les ocurría algo que no se había hecho antes. “Nos dijo que quería algo totalmente nuevo para el decorado de la cocina”, recuerda el coordinador. “Estudié el decorado y cuando vi que había una chimenea en el centro, le llamé y le pregunté si la chimenea era doble. Me contestó que sí y le dije que alguien debía pasar a través de la chimenea”. Craig Zobel y Matthew Munn quedaron encantados con la idea. “En cualquier pabellón de caza que se precie debe haber una chimenea, y la nuestra era enorme, servía de división entre la cocina y el salón”, explica el diseñador. “Siempre habíamos imaginado que sería una pieza clave en la pelea, así que nos encantó la idea de que una de las protagonistas pasase de un lado a otro, haciendo caer la pila de troncos y mandando chispas por todas partes”.
   Pero también era una escena complicada y peligrosa que requirió el esfuerzo colectivo de los departamentos de efectos especiales, de efectos visuales, de maquillaje, de diseño de producción y, claro está, de las especialistas, además de tres meses de preparación. “Ensayamos mucho para asegurarnos de que todo saldría a la perfección y que la actriz estaría del todo segura”, explica Hank Amos. “Craig quería rodarlo en una sola toma para que se viera a la especialista volar por los aires y luego caer dentro del salón, un par de escalones más abajo. Tuvimos que pulir hasta el más pequeño detalle, ajustar la presión al milímetro en el trinquete, calcular la longitud del alambre y los ángulos para que la trayectoria fuera correcta. Todo debía ser absolutamente preciso. El coordinador de efectos especiales Matthew “Smalls” Kutcher estuvo increíble. Matt, uno de los mejores en su profesión, se ocupó de las llamas y de la explosión. Johnny Gibson, de efectos visuales, añadió el toque mágico con el ordenador. También participó la maquilladora Lauren Thomas (American Horror House) con unos efectos asombrosos”.
   Después de trabajar durante meses para preparar un truco tan especial, todos estaban listos cuando llegó el momento de rodarlo. “Lanzamos literalmente a la increíble especialista Sarah Irwin a través de esta enorme chimenea encendida, con Matt controlando las llamas. Al cruzar la chimenea, se lleva por delante troncos en llamas y saltan chispas, el efecto es genial”, recuerda Hank Amos. “Para que no le pasara nada, llevaba ropa empapada en un líquido resistente al fuego y estaba embadurnada con un gel especial para impedir que las llamas le quemaran la piel. Además de lo anterior, llevaba ropa CarbonX, la misma que se ponen los pilotos de carreras para protegerse si se incendia su coche. Sarah estuvo genial. Repetimos la escena tres veces para que saliera perfecta. Y me alegro de que Craig pidiera la tercera toma porque fue la mejor. De hecho, Sarah cae de cabeza en el suelo, fue asombroso”.

EL EXTERIOR ENTRA EN CASA...

  El decorado del interior de la mansión se construyó en un plató de los estudios Starlights. Debía conectar a la perfección con el exterior de la entrada de la verdadera mansión que ya se había rodado en Covington, Luisiana. “El decorado interior debía corresponder a una casa real cuyo exterior sale en la película”, explica Matthew Munn. “Cuando decidimos cómo encajar los elementos de transición, nos dimos cuenta de que había varios elementos que nos apetecía incluir en el decorado del estudio”.
   Uno de estos elementos era la entrada acristalada que conectaba una parte de la casa con otra. “Mientras desarrollábamos la coreografía de la lucha, se nos ocurrió utilizarlo para que las actrices volaran a través del cristal”, dice el diseñador. “Inmediatamente pensamos que sería mucho más divertido si se daban contra el cristal y no pasaba nada, pero que al cabo de unos cuantos intentos sí se rompía en mil pedazos. Calculamos el espesor del cristal y recurrimos a Matt, el coordinador de efectos especiales, para que trucara toda la pared. Al haber mucho cristal en un lateral de la casa y como la pelea entre Athena y Crystal tiene lugar temprano por la mañana, le pedimos a Darran, el director de fotografía, que capturara los rayos del sol naciente entrando en un lateral del decorado que se ve reflejado en el cristal que da a un patio. Y ya puestos, se nos ocurrió trasladar la pelea al exterior. Siguen luchando en el patio después de romper la pared de cristal y vuelven a entrar en la casa aportando movimiento a la secuencia”.

LAS ARMAS DE LA CAZA...
  Como es de esperar, una película en torno a la caza de presas humanas por diversión incluirá una gran variedad de armas. Howard Fannon (Géminis) es el armero que se encargó de reunirlas. Constituyó un arsenal que iba desde espadas de samurái, pasando por armas de fuego Smith & Wesson, hasta pistolas SIG totalmente automáticas de última generación diseñadas para las Fuerzas Armadas. “Hay todo tipo de armas, desde las de hace unos cuantos años a las más modernas”, explica el armero. “Intentamos incluir todas las armas más conocidas y populares. A la hora de rellenar el carrito dentro de la caja de madera, nos esforzamos en ofrecer una variedad muy amplia a las presas”.

   Los cazadores opinan que no tiene gracia perseguir a una presa si no va armada, por lo que deciden dejar lo básico para la supervivencia y una panoplia de armas en un contenedor de madera cerca del claro donde se despiertan los secuestrados. “Las presas humanas pueden escoger el arma que más les guste. También hay paquetes de MRE (Meal Ready to Eat: Comida lista para comer) del ejército estadounidense, botellas de agua y un botiquín de primeros auxilios”, sigue explicando Howard Fannon. “Después de beber agua, todos cogen armas y municiones, pero hacen caso omiso de la comida. El director y los guionistas dicen que la mayoría de los personajes no piensan en una supervivencia a largo plazo, sino en una defensa inmediata”.
   El armero llenó el carrito con revólveres de seis pulgadas .357 Smith & Wesson y subfusiles MP5 que suelen usar la policía y los militares. También añadió otras armas que se han hecho populares en canciones de rap, hip-hop y videoclips.
  “Lo conseguimos todo, desde pistolas y rifles Sig a viejas pistolas del calibre 45, revólveres, arcos y flechas, e incluso hachas de guerra. También añadimos armas popularizadas en canciones de rap u otros géneros, como la pistola semiautomática TEC-9 y las famosas Glock. Teníamos una escopeta corredera del calibre 12, de 16 cartuchos, que no se parece en nada a una escopeta normal, por cierto”.
  Howard Fannon sigue diciendo que el director y los guionistas estaban interesados en conocer todo lujo de detalles acerca de las armas: “Ya tenían ideas muy concretas antes de contratarme. Por ejemplo, incluir espadas antiguas porque un personaje escoge una para defenderse, dando pie a una escena bastante graciosa”.
  En la escena en el claro donde vemos a los cazadores disparar por primera vez a las presas humanas, el cineasta y los guionistas querían que uno de los cazados respondiera abriendo fuego con un arma automática y disparara sin parar mientras corría rápidamente para ponerse a cubierto. El armero escogió un par de rifles Sig recién salidos al mercado con tambores para 60 disparos. “Creo que algunos espectadores se darán cuenta de que las presas no siempre usan las armas como deberían, pero tampoco son expertos ni aficionados a los campos de tiro”, dice Howard Fannon. “Su elección de armas se basa más en su carácter. Muchos de los actores no habían usado un arma en su vida, pero todos estaban dispuestos a jugar seguro y a aprender antes de rodar”.
  Con la seguridad de todos en mente, el armero explica que las armas semiautomáticas y automáticas fueron reconvertidas para disparar balas de fogueo, y que los revólveres y pistolas no necesitaban modificarse y se cargaron directamente con munición de fogueo.
  En cuanto a los cazadores que disponían del dinero y la libertad para tener cualquier arma que les atrajera, Craig Zobel y los guionistas estaban de acuerdo en que estos miembros de la élite elegirían las armas basándose más en el estilo y en la reputación que en su funcionalidad. “Nos divertía imaginar que elegirían armas que habían visto en películas”, dice el diseñador de producción Matthew Munn. “Uno de ellos quería lo que llamamos el arma de John Wick. Otro se hizo con una Walther PPK porque quería ‘la misma que James Bond’, y otro se inclinó por un arma Pulp Fiction. Se nos ocurrió que estas ‘armas de cine’ atraerían a unos ricachones que viven en otro mundo porque se trata sobre todo de quedar bien y parecer genial”.
  Los cazadores también tienen potentes armas de largo alcance. “Son enormes rifles del calibre 50 usados por francotiradores”, sigue diciendo Howard Fannon. “Algunos cazadores eligieron rifles de caza Seekins .380 y diversas pistolas para disparar a menos distancia”.

DETRÁS DE LAS BAMBALINAS DEL VESTUARIO...

   La mayoría de los personajes disponen de poco tiempo en pantalla para dejar patente su personalidad, por lo que el papel del vestuario cobró aún más importancia como instrumento de comunicación. “Mi trabajo es contar la historia mediante la ropa del actor o la actriz y ayudarles a comunicar su personalidad gracias a lo que llevan puesto”, dice el diseñador David Tabbert. “Esta película reúne a una serie de personajes, las presas, que tienen poco en común. Se les ha sacado de su vida habitual sin previo aviso”.
   El vestuario, tanto de los cazadores como de las presas, se convirtió en una especie de lenguaje visual para dar pistas verdaderas o falsas del personaje. “Hablamos de la ropa como forma de prejuzgar a la gente y encasillarla”, explica Damon Lindelof. “A veces, la casilla que escogemos es la correcta, pero en otros casos estamos totalmente equivocados. Por ejemplo, si nos encontrásemos a Crystal en el mundo real vestida con el uniforme de la empresa de alquiler de coches, la juzgaríamos por su apariencia sin ocurrírsenos que quizá sea la persona más peligrosa con la que nos hayamos encontrado”.
   Además, todas las presas, a excepción de un personaje, aparecen con un solo traje, por lo que el look cobraba aún mayor importancia. “Fue muy interesante diseñar ropa que debía dar información inmediata de la persona que la llevaba, de dónde procedía, sus posibilidades económicas y qué hacía en el momento en que fue secuestrada”, dice el diseñador. “A medida que avanza la película, puede que pierdan una camiseta, que lleven una chaqueta atada alrededor de la cintura, que se quiten la corbata, pero todas las prendas pueden serles útiles. En realidad, equivale a una armadura, una protección. No tienen otra cosa”.
   Las presas humanas, sacadas de la calle, de sus hogares o de su lugar de trabajo para despertarse en una situación tan siniestra como surrealista, llevan ropa muy diversa. Una vez más, el director y los guionistas se apartan de las reglas habituales en cuanto a vestuario se refiere. “Normalmente, en una película, se tiene mucho cuidado de que los colores del vestuario se complementen y que nada chirríe”, explica David Tabbert. “Es más, dado que gran parte está rodada en exteriores, en el campo, con elementos naturales, habríamos probado con algunos bonitos contrastes sin que nada sobresaliese demasiado. Pero en esta película queríamos que los colores chirriasen, sorprendiesen, e hicimos lo opuesto”.
   El uso de ropa inesperada y de colores chillones no solo añade desconcierto en el espectador, que no acaba de entender que estas personas han sido capturadas, también ofrece momentos de alivio cómico. “¿Cuáles son los colores que menos se espera ver en medio del bosque? ¿Naranja, blanco puro, multicolor, azul eléctrico?”, pregunta el diseñador. “Buscamos prendas chocantes que nadie se pondría para ir al campo, queríamos añadir un elemento de confusión”.
   Craig Zobel dejó claro que la ropa de los personajes debía encajar dentro de los diferentes estilos de ropa que llevan habitualmente los estadounidenses, jugando con arquetipos algo exagerados. “En otras palabras, contar una historia diferente con cada personaje para que se diferenciara claramente de otro”, sigue diciendo. “Por ejemplo, Emma Roberts, que encarna a Yoga Pants, es nuestra versión de Elsa en Frozen: El reino del hielo, vestida de azul de pies a cabeza y con su larga melena rubia”.
   Sin embargo, la ropa del personaje de Kate Nowlin, a la que todos llaman LumberJane (leñadora Jane), encaja con el entorno. Lleva vaqueros, sujetador deportivo, camiseta de cuello redondo y una camisa a cuadros encima. “Queríamos que diera la impresión de que puede cortar leña para la chimenea, y creo que queda muy claro”, dice David Tabbert. “Es atrevida, nada le asusta, se vale por sí misma. Los vaqueros eran el toque perfecto para el conjunto. Kate Nowlin mide casi dos metros y tiene unas piernas muy largas. Escogimos unos vaqueros de talle alto que alargaban aún más las piernas. Le encantaron, bueno, nos encantaron a todos. Los vaqueros eran la ropa perfecta”.
   Gary, al que encarna Ethan Suplee, no lleva ropa tan práctica. Le secuestran cuando está sentado en su mesa delante del ordenador, a punto de empezar uno de sus programas sobre la teoría de la conspiración. Está impecable de cintura para arriba, pero no de cintura para abajo. “Nos encantó el contraste entre la cadena de oro encima del suéter de cuello de cisne con el viejo pantalón de chándal”, recuerda el diseñador. “La parte de arriba está pasada de moda, como si fuera una persona un poco estirada, y de pronto descubrimos unos pantalones sin forma. Está claro que solo se molesta en vestir bien si van a verle, por eso la parte inferior le daba igual”.
   La ropa de Don (Wayne Duvall) se inspiró en una fotografía de Jimmy Carter en los años noventa tomada cuando estaba pescando. “Craig y yo vimos la foto y nos pareció perfecta para Don”, dice David Tabbert. “Don encarna al padre, al abuelo, al perfecto estadounidense medio, un orgulloso patriota al que no le han ido mal las cosas, que vive cómodamente dentro de sus posibilidades y ama a su país”.
   Para Staten Island, el personaje de Ike Barinholtz, pensaron en un corredor de Bolsa del Medio Oeste que trabaja en Chicago. Había salido a dar un paseo un sábado por la mañana y se despierta, sin comerlo ni beberlo, en una terrible pesadilla. “Imaginen al típico tío de clase media vestido con polo y pantalones caqui, en lo que él considera un estilo informal”, sigue explicando el diseñador. “Su aspecto es limpio, incluso elegante, y sencillo”.
   El uniforme de empresa de alquiler de coches de Crystal indica enseguida lo que hace. “La primera vez que la vemos, tiene un aspecto desaliñado y nos preguntamos qué hace esta chica con una blusa naranja en medio del bosque”, dice David Tabbert. “Buscamos una silueta al estilo de los noventa, algo que nos recordara un catálogo para adolescentes llamado Delia que mi hermana solía hojear. Me inspiré en esos recuerdos. Todo, incluso las proporciones, es muy al estilo años noventa. Era una forma de indicar que Crystal se agarra al pasado, que es su forma de protegerse”.
   David Tabbert añade que el descontento de Crystal se expresa en sus pantalones de camuflaje y la camiseta azul estilo revista Delia que lleva debajo del uniforme. “Está harta de su trabajo. Lleva años en el mismo puesto y es hora de buscar otra cosa. Se esconde debajo de la ropa en su vida diaria, por eso debían ser cómoda. Había que taparla un poco para mostrar su lado vulnerable. Su ropa casi tiene un toque infantil”.
   Escoger el vestuario para un personaje significa combinar la estética con la practicidad (coste y duplicación de las prendas), también con el aspecto del actor o actriz y los requisitos físicos del papel. “La ropa de Crystal debía superar muchas pruebas logísticas si se tienen en cuenta todas las escenas de acción y las situaciones por las que pasa en la película”, explica David Tabbert. “Nos asegurarnos de que la ropa le quedara holgada para que no se notaran los protectores y no restringiera sus movimientos y su flexibilidad, sobre todo en las escenas de acción. La ropa debía tener sentido en su trabajo y, a la vez, hablar de ella”.
  La ropa de Crystal contrasta con el impecable estilo de Athena. “Athena es majestuosa, exuda poder. Realzamos su intimidante presencia con una melena negra y un vestuario adecuado, sobre todo con la ropa que lleva cuando se enfrenta a Crystal”, explica David Tabbert.
   El diseñador escogió un suéter cuello de cisne color burdeos, unos pantalones de montar estrechos de cuero y botas por encima de la rodilla, dándole al personaje un toque atlético con mucha clase. “Nos gustó pensar que había madrugado para dar una vuelta a caballo en su propiedad de Croacia”, sigue diciendo. “Acaba de volver y se encuentra con Crystal. El color burdeos es intenso y encaja con el carácter de Athena, así como con el entorno. Creo que un color más saturado habría sido molesto. Además, era otra oportunidad de jugar con los colores y saltarnos las reglas”.
   En cuanto a la ropa que llevan los cazadores en el jet privado en la primera escena de la película, David Tabbert había reflexionado sobre la forma de vestir de los ricos cuando vuelan: “En Instagram y en esta cultura volcada en los medios sociales descubrimos que ya no se trata solo de volar, sino de cómo se vuela y con qué nivel de comodidad. Nos inclinamos por telas como el cachemir y el angora para que se notara el dineral que se dejan en la ropa. Por eso no nos centramos en un modisto, sino sencillamente en el lujo en sí mismo. Queríamos plasmar una comodidad lujosa, desmesurada, ostentosa, mediante ropa carísima”.


LOS PERSONAJES...
Hillary Swank y Betty Gilpin:
   Al contrario de lo que suele ocurrir en las películas de terror, los dos papeles principales recaen en dos mujeres. El director y los guionistas debían encontrar a dos actrices con la fuerza suficiente para hacerse con la pantalla que acabarían enfrentándose en una lucha tanto física como de inteligencia. “Me gusta mucho que dos personajes femeninos fuertes anclen la película”, reconoce Jason Blum. “Puede decirse que toda LA CAZA lleva al enfrentamiento entre Athena, encarnada por Hilary Swank, y Crystal, a la que interpreta Betty Gilpin. Cuando llega el momento de la confrontación, esta adquiere proporciones épicas, extraordinarias”. Decir que luchan a muerte no describe lo que realmente ocurre. El duelo final no se parece a nada que se haya visto hasta ahora en la gran pantalla. “Ambas, Hilary y Betty, cuentan con una gran experiencia de luchas en cine y televisión”, sigue diciendo el productor. “Son fuertes, ágiles, rápidas de movimientos. Casi no usaron dobles para la escena de la pelea. Fue una gran demostración de profesionalismo y experiencia por parte de dos maravillosas actrices. Consiguieron que la pelea pareciera totalmente real”.
   El enfrentamiento entre Crystal y Athena es otra de las ideas de los guionistas para salirse de lo establecido en el género de terror. En vez de la habitual dama en apuros que, aterrada, debe enfrentarse sola al malvado al final de la película, LA CAZA presenta a dos mujeres fuertes, decididas e inteligentes en una batalla a muerte destinada a convertirse en un referente para futuras heroínas de acción.
   “Tengo muchas ganas de que el público vea esta película porque hay dos personajes femeninos muy fuertes”, dice Heidi Moneymaker, la coreógrafa y coordinadora de especialistas. “Son totalmente opuestas. Athena es sofisticada, viste con ropa cara y se la puede considerar inteligente, pero también es brutal. Crystal es astuta, lista, físicamente entrenada y está a la altura de Athena. Es genial ver como estas dos personalidades se enfrentan en una pelea con estilos muy diferentes, pero con una energía y un poder similares”.

Betty Gilpin:
   Los espectadores descubren momentáneamente a Crystal muy al principio de LA CAZA, pero sin enterarse de que es una tremenda fuerza con la que no se bromea hasta que reaparece en la gasolinera 25 minutos después. Es una mujer del sur de Estados Unidos con capacidades inesperadas a la que da vida Betty Gilpin. “Cuando leí el guion por primera vez, pensé inmediatamente que Betty Gilpin debía ser Crystal”, recuerda el director Craig Zobel. “Trabajé con ella en la serie ‘American Gods’ y me pareció que era perfecta”.
   Y no se equivocaba. “Betty Gilpin encarna a una mujer estadounidense sin pretensiones, muy normal, que no parece especialmente inteligente”, añade Jason Blum. “Pero acaba siendo la más lista de todos, además de ser una luchadora extraordinaria, alguien que consigue salir de situaciones imposibles. Es increíble ver cómo lo hace, cómo sorprende y pilla desprevenida a Athena, encarnada por Hilary Swank, que la ha subestimado totalmente”.
   Betty Gilpin cree que Crystal representa un arquetipo complejo y poderoso que suele reservarse a los personajes masculinos: el solitario enigmático, inteligente y letal, un poco loco. “Cuando leí el guion, mi primera pregunta fue por qué el personaje era una mujer. El hecho de que esté ligeramente tocada, sea un poco exagerada y no quiera tener nada que ver con nadie también es interesante. La mirada de Crystal es dura, siempre va más allá y nadie tiene ganas de saber lo que hay detrás. Me atrajo la idea de encarnar a un personaje incomprensible, al que el público nunca consigue entender de verdad”.
   La actriz, nominada en dos ocasiones por el papel de Debbie Eagan, la antigua estrella de culebrones convertida en la heroína de lucha libre Liberty Belle en la exitosa serie “GLOW”, de Netflix, es una auténtica revelación. “Es asombrosa”, dice Craig Zobel. “Trabajamos el personaje juntos. Betty y yo teníamos la misma imagen de Crystal: no queríamos que fuera la Heroína Sexy nº 4, sino un poco extraña, rara. A medida que se la conoce, es cada vez más genial. Le dije a Betty que mi objetivo era que las mujeres se disfrazaran de Crystal cada Halloween”.
   Los guionistas están totalmente de acuerdo. “Tuvimos mucha suerte al conseguir a Betty”, reconoce Nick Cuse. “Es fascinante y convincente en cada uno de los fotogramas en los que aparece. Los espectadores que aún no la conocen van a quedarse atónitos preguntándose quién es. Cuando surge una nueva estrella a partir de un papel es algo maravilloso, y creo que eso va a pasar con Betty”. Craig Zobel se entusiasma hablando de la actriz: “No imagino a nadie más en el papel de Crystal. Nos los pasamos genial y espero sinceramente volver a tener la oportunidad de trabajar con ella”.
   En la primera escena, Crystal fabrica una brújula con un alfiler y la hoja de un árbol. No habla y desaparece de golpe. “Su presentación se basa en su carácter”, explica Nick Cuse. “Es independiente, le da igual lo que hagan y pasen los demás en el claro. Sabe perfectamente lo que quiere hacer. No va a quedarse para reflexionar. Le basta saber en qué dirección debe ir y seguirla. Su personaje no cambia en toda la película”.
   Crystal no solo es un misterio para el público, sino también para los guionistas. “Crystal es muy fuerte, pero muy poco comunicativa”, sigue diciendo Nick Cuse. “No quiere hablar de sí misma porque no ve la necesidad de hacerlo. No habla a menos que sea necesario. No anuncia lo que va a hacer, e incluso es agradable ver cómo le gusta estar consigo misma. De vez en cuando suelta un chiste, pero le da igual si los demás no se enteran”.
   Uno de los personajes en los que pensaron los guionistas mientras creaban a Crystal fue en el de Anton Chigurh en No es país para viejos, el amenazador e imparable asesino encarnado por Javier Bardem. “Es como una sombra, un fantasma que entra en la película, y cuando se va no sabemos nada más de él, y eso nos gusta”, dice el guionista. Esta es la razón por la que Crystal tampoco tiene pasado. “En casi todas las películas hay un flashback, un momento, una conversación con un amigo o un ser querido donde se descubre por qué el protagonista es como es, pero eso no pasa con Crystal”.
   Durante toda la película, Crystal permanece estoica, impertérrita y metódica en su búsqueda de los cazadores, y decidida a matarlos y escaparse. A medida que transcurre la acción y se revelan sus habilidades y fuerza, cambian los otros personajes e incluso el público. “Crystal no evoluciona como lo hacen la mayoría de héroes en el cine”, añade Nick Cuse. “Es el personaje más consistente, pero sí cambia la percepción que tienen de ella los que la rodean. Me parece genial que los espectadores nunca sepan realmente quién es Crystal porque eso les permite proyectar lo que quieran en el personaje y, aun así, sentir cierta curiosidad, incluso cuando acaba la película”.
   Betty Gilpin es la única que la entiende. “Me siento bastante protectora hacia Crystal”, reconoce. “Es una mujer práctica, pero creo que no tiene mucha autoestima. No se encuentra en un momento de su vida que le permita entregarse a reflexiones ni a soñar en qué puede convertirse ni en pensar en su potencial. La vida no se lo ha permitido. Todos conocemos a personas como Crystal, que viven al día, que abandonaron sus sueños hace mucho, incluso en la infancia. Solo quiere salir de la pesadilla, pero no tiene la menor intención de salvar al mundo. Aunque, dicho eso, también tiene algo oscuro en su interior que le repite que podría salvar a todos matándolos, pero no se deja convencer”.
   La actriz cree que Crystal también representa una forma de potencial frustrado: “Me imagino que empezó como una guerrera, una revolucionaria con mucho potencial para hacer algo grande e importante, pero las circunstancias la echaron atrás y cambió hasta convertirse en lo que es ahora, una mujer fuerte, estratégica, metódica y letal”.
   Crystal jamás se deja llevar por las emociones, solo le guía la inteligencia, y acabamos enterándonos de que estuvo en las Fuerzas Armadas. “La coordinadora de especialistas Heidi Moneymaker les pidió a unos Marines que me entrenaran, y uno de ellos me habló de ‘las porciones de tarta’”, recuerda la actriz. “Por ejemplo, cuando entras en un espacio cerrado, lo divides en porciones. Lo diseccionas, lo distribuyes en diferentes trozos. También es muy útil para las personas que han pasado por un trauma. Divides las tareas en porciones y vas de una en una. Ahora haremos esto y luego aquello”.
   Y a Crystal le ocurre exactamente lo mismo. Puede aparentar ser la persona con más recursos, la más peligrosa de todas las presas, pero su comportamiento frío y distante no se debe solo a su experiencia militar, sino también al trauma y a la decepción. Es una energía oscura y volátil que ya no tiene que controlar. “Durante la primera parte de la historia, Crystal no quiere dar rienda suelta a lo que lleva dentro porque no sabe si podrá controlarlo”, dice Betty Gilpin. “Hace mucho tiempo que lo reprime y no sabe qué ocurrirá si lo suelta. Prefiere centrarse y pensar en porciones, no quiere ser una heroína, solo quiere salir viva de la situación en que se encuentra”.
   La actriz cree que las cualidades de supervivencia de Crystal se deben a un reflejo adquirido durante su etapa militar: “Creo que las reglas que le enseñaron en las Fuerzas Armadas la ayudan a seguir a flote en el oscuro remolino que lleva dentro y a controlarlo”.
   Añade que entre todos los personajes que ha interpretado, Crystal es única. “Hace tiempo que interpreto a la esposa o la novia que apoya al hombre dispuesto a dar rienda suelta al monstruo que lleva dentro”, explica. “Mis personajes se preocupan por el hombre que no habla con su mujer o su novia, que nos le cuenta nada si algo va mal, y entonces ella le prepara una taza de té. Pero hay muchísimas mujeres a las que también les entran ganas de tirar una silla contra la ventana o que se sienten cien personas diferentes en un día. Es verdad que ‘GLOW’ me abrió una puerta en cuanto a la lucha física, puedo saltar en una mesa y tirar una silla. Pero es curioso, para mí fue mucho más fácil interpretar a Crystal que al ama de casa de gentil sonrisa con un niño en brazos y una cesta de ropa sucia”.
   Todo en Crystal es inesperado, incluso su nombre, añade Damon Lindelof: “La llamamos así porque pensamos que, automáticamente, se emite un juicio al oír este nombre. También implica fragilidad, pero el personaje es todo menos frágil. Es una forma de mostrar lo equivocadas que pueden ser las suposiciones”.
   Nick Cuse de dio cuenta del impacto que tuvo el personaje en Betty Gilpin durante el rodaje: “Betty se entregó de lleno a la idea de que su cuerpo era un arma. Se transformó en una versión estilo Jason Bourne salida del Misisipi más rural”. Sin hablar de que se encontró con Anton Chigurh en alguna parte de Croacia.

Hilary Swank:
   La primera vez que vemos a Athena, a la que interpreta Hilary Swank, va en un jet privado solucionando con absoluta eficiencia y frialdad una crisis a la que nadie puede o está dispuesto a enfrentarse. “Pensamos que era la mejor forma de presentar al personaje”, dice Nick Cuse. “Incluso entre un grupo de personas ricas, poderosas y cultivadas, está por encima de todas”.
   Athena, la mente que idea la caza, es una multimillonaria y exdirectora general de una empresa. Apenas se la ve durante la mayoría de la película. Da órdenes a sus cazadores por walkie-talkie, les mantiene alerta con el mero poder de su voz y de su implacable voluntad. Nombrada por la diosa griega de la sabiduría (Atenea), es una líder cuyo intenso deseo de venganza solo es equiparable a la metódica planificación de su sádico plan. La letal eficacia de Athena, siempre con tacones de aguja, en su primera escena acabará siendo seguramente una de las presentaciones más memorables de “la mala” de la película. Basta con verla para saber que era imposible imaginar a otra actriz que no fuera Hilary Swank en el papel.
   “Por algo le han dado dos Oscar a Hilary”, dice Craig Zobel. “Es una increíble actriz. Por ejemplo, no suele interpretar este tipo de papeles, pero tiene un don especial para meterse en la piel de personajes muy específicos. A pesar de no estar mucho tiempo en pantalla, deja una impresión imborrable. Y lo consigue con todos sus papeles”. El director añade, riendo: “Además, físicamente hablando, es tremenda, ¡es como Karate Kid!”
   La actriz conquistó a todo el equipo. “No solo tiene un físico impresionante, su presencia también impresiona”, reconoce Nick Cuse. “Esas dos cualidades eran esenciales para Athena porque se enfrenta a la protagonista y debemos temer por Crystal, no estamos seguros de que sobreviva al duelo”.
   Athena, al igual que Crystal, es un enigma y nunca se habla de su pasado. La película empieza con un texto en la pantalla en el que Athena y unos amigos hablan, riendo, de cazar a algunas personas para divertirse. Cuando este intercambio se hace público porque alguien hackea el correo electrónico de un colega profesional, el intercambio se hace viral, arruinando la carrera de Athena. El consejo de la empresa que ella fundó la echa, pierde su puesto, su poder y su prestigio. Pierde todo lo que había logrado desde cero, pero decidida a vengarse. La teoría de la conspiración acerca de una élite cazando a seres humanos para divertirse era un bulo, pero ella va a hacer que sea verdad.
   Hilary Swank ve a Athena como una perfeccionista que no soporta a los que no se exigen ser los mejores. La personalidad de Athena se refleja en su postura altiva, su forma de moverse, de hablar, de vestir y de vivir. La actriz se tomó muy en serio los movimientos corporales de Athena y dedicó tiempo a hacer ejercicios de resistencia antes del rodaje para conseguir la postura perfecta.
   En el duelo final, Athena está convencida de que saldrá victoriosa. Se ha preparado y entrenado, ha hecho lo que debía, y se ha demostrado a sí misma y a los demás que nada ni nadie puede interponerse en su camino, y menos aún una rubia teñida que trabaja en una oficina de alquiler de coches en Misisipi. El único punto débil de Athena es su convencimiento de que es la más inteligente de todos… hasta que deja de serlo.

Ike Barinholtz:
   Uno de los personajes principales del grupo de presas humanas es Staten Island, llamado así porque es de la isla Staten, Nueva York, al que encarna el inimitable Ike Barinholtz. Por desgracia, la mayoría de las presas nunca llega a saber el nombre de sus compañeros. ¿Quién se preocupa de ser educado cuando intenta volar los sesos de todos y caen muertos uno tras otro? Staten Island es un tipo práctico y el primero en darse cuenta de que les acechan para matarles. “¡Esto es Manorgate!”, les dice a los demás mientras los lleva más allá de una cerca, alejándoles de las balas y las flechas. “Pero ¿va en serio?”, pregunta uno.
   Staten Island conduce al pequeño grupo hasta una gasolinera donde intenta salvarles la vida, resolver la crisis y pedir ayuda a la policía. Es un hombre decidido que acaba comprendiendo, de la forma más horrible, que su paranoia no es tal.
   Staten Island leyó y compartió en Internet la historia de unos ricos y poderosos depravados que se divertían cazando a seres humanos, y ahora comprueba que es verdad, subrayando así la enorme diferencia que separa un bando del otro. “La película muestra versiones extremas de personas repartidas en todo el espectro, pero sin tomar partido”, dice Ike Barinholtz. La profundidad y complejidad del guion le convencieron para aceptar el papel. “No soy de esos que quieren hacer películas con un arma en la mano y vaciar el cargador contra todo lo que se mueve”, dice. “Pero si una película que comenta este hecho, que explora por qué nuestra cultura siente un fetichismo por las armas, por ejemplo, eso sí me parece interesante. Habrá personas que vean estas películas solo por la adrenalina y los sustos, pero también hay un comentario social muy convincente tejido en toda la historia”.
   A pesar de que el tono satírico de la película y su intenso realismo presentan a los personajes como si fueran arquetipos, el actor quiso asegurarse de que el suyo sería más que un estereotipo. “Craig Zobel y yo hablamos, y le dije que me parecía importante que no fuera un personaje de cómic”, dice Ike Barinholtz. “Hay un par de personajes muy extremos en la historia, y creo que no es mala idea que el público sienta cierta empatía y pase miedo por la gente a la que persiguen. Staten Island debía ser un hombre normal, uno más, y aunque no te gusten sus ideas, sigue siendo un ser humano con familia y amigos. Es un padre, un hijo, un marido. Quería centrarme en esto”.ç

Emma Roberts:
   Emma Roberts encarna a una de las presas. En apariencia es una chica dulce, carente de cualquier técnica de supervivencia, pero con un gran don para encontrar aliados. Cuando se despierta en el claro, une sus fuerzas con un hombre, encuentra la llave y se liberan mutuamente. “La primera vez que la vemos, lleva una mordaza de bola (ball gag) en la boca y viste ropa ‘ahtleisure’ azul celeste”, dice Emma Roberts. “La yuxtaposición de este tipo de ropa con la naturaleza, la hierba, los árboles es chocante, y encaja a la perfección con la película”.
   Es la primera en despertarse en el claro del bosque, la primera en darse cuenta de que los extraños que la rodean y ella misma son presas, y también la primera en… Bueno, basta decir que ella pone al público sobre aviso de que la película rompe todas las reglas. “Bastan unos pocos minutos para comprender que en esta situación no hay prisioneros y que nadie está a salvo”, dice Emma Roberts.

Las presas. Héroes sin nombre:

   Casi todas las presas humanas carecen de nombre y sufren una muerte violenta. Sin embargo, y aunque estén poco tiempo en pantalla, muchas hacen prueba de un verdadero heroísmo. “Hay un par de personajes que deciden morir heroicamente”, explica Nick Cuse. “Por ejemplo, un personaje que recibe una flecha cuando está a punto de pasar al otro lado de la valla, decide lanzarse contra el cazador en vez de intentar escapar. Otro arriesga su vida para salvar a alguien a quien acaba de conocer. A pesar de su limitado tiempo en pantalla, queríamos darles la oportunidad de revelar cómo son”.
   Nick Cuse reconoce que disfrutó mucho viendo a los actores crear vidas y pasados para sus personajes. “Son actores increíbles, dieron profundidad a los papeles más pequeños”, sigue diciendo. “Me quedé asombrado. Su comprensión de los personajes les permitió agregar detalles y momentos divertidos totalmente inesperados”.
   Craig Zobel y los guionistas animaron a los actores a que aportaran toques personales y les ayudaron mediante un vestuario específico para cada uno. “Al principio pensamos en vestir a las presas con camisas y gorras de béisbol, y a los cazadores con ropa diseñada por Dolce & Gabana”, dice el director. “Pero me incliné por contar parte de la historia a través de la personalidad de cada personaje, tanto en el grupo de presas como en el de cazadores. Vestir a cada uno de forma diferente ayuda a despertar la curiosidad del espectador. No se sabe inmediatamente qué tienen en común las presas humanas y, a la vez, hace más difícil entender cuál es la agenda de los cazadores”. La ropa puede dar muchas pistas de un personaje. “Sobre todo cuando van a morir tan deprisa”, añade Craig Zobel, riendo. “Es una forma muy eficaz de dar información de alguien”.
   La verdad es que casi funcionó demasiado bien. A pesar de haber matado a unos cuantos personajes en las primeras escenas de la película, los dos guionistas descubrieron que se habían encariñado con ellos y con los actores que los interpretaban, y sentían dejarles marchar en el primer acto. “Me enfadé conmigo mismo por haberlos matado tan pronto porque nos caían realmente bien y queríamos seguir viéndolos”, dice Nick Cuse. “Caen bien al espectador, está de su lado, y eso es perfecto porque sorprende aún más que desaparezcan mucho antes de lo esperado”.
   Las presas humanas no se conocen antes de despertarse en el claro del bosque. Su única conexión es haber creído en alguna teoría de la conspiración y haberla compartido por Internet. Además de Crystal, Staten Island y Yoga Pants, entre las presas están Don y Gary, encarnados por Wayne Duvall y Ethan Suplee respectivamente, que se unen a Crystal o, mejor dicho, son lo bastante listos para seguirla y ella se lo permite. “Estas personas no han inventado la teoría de la conspiración, solo la han hecho circular”, explica Damon Lindelof. “Es posible que ni siquiera se creyeran la teoría, pero ahora que se les caza por diversión, empiezan a tomársela en serio”.

Los cazadores. Armados y demasiado despiertos:
   Cuando conocemos a los cazadores van en un jet privado, comen caviar, beben champán y se lo pasan bien. “Los cazadores pertenecen a la élite, tienen dinero y contactos, creen estar por encima del bien y del mal, y que ellos dictan las reglas”, dice Damon Lindelof. “Son unos engreídos y no se les pasa por la cabeza que las personas a las que llaman presas podrían ser más inteligentes que ellos”.
   Pero en lo que se refiere a armas de fuego no tienen ni la menor idea de lo que hacen. Deciden armar a las presas como una forma sádica de igualar las oportunidades. “Se creen tan superiores que limitarse a disparar a unas presas desarmadas no tiene ningún interés, además de ser injusto”, comenta Nick Cuse. “Damon y yo intentamos descubrir cómo se les ocurriría esto y decidimos que habían debido ver la película Solo en casa antes de reunirse para inventar la forma más retorcida y enrevesada de matar a las presas”.
   Como no tienen ni idea de lo que hacen, se les ocurre contratar a un experto en armas de fuego, al que interpreta Steve Mokate, una especie de guía de safaris cinco estrellas para su matanza compulsiva. Durante la mayoría de la película no vemos a los cazadores, encarnados por Steve Coulter, Glenn Howerton, Dean West, Vince Pisani y Teri Wyble, excepto a Ma y a Pop, que se hacen pasar por los dueños de una gasolinera donde las presas que han conseguido escapar del bosque acuden para pedir ayuda. Interpretados por Amy Madigan y Reed Birney, Ma y Pop dan la primera pista al espectador en cuanto a la magnitud y escala del juego inventado por la élite.
   “La gasolinera de Ma y Pop ofrece la oportunidad a los cazadores de hacerse pasar por víctimas, algo con lo que disfrutan realmente”, explica Nick Cuse. “Les encanta fingir que forman parte de la gente a la que van a matar justo antes de hacerlo”. Se revelan poco a poco a sus víctimas preguntando, por ejemplo, para qué se necesitan siete armas, o expresando sus opiniones acerca del aborto, el calentamiento global o el peligro de los productos lácteos, y eso justo antes de matarlas. “Es como si sintieran la imperiosa necesidad de explicar quiénes son antes de acabar con estas personas que ya han condenado”, añade Nick Cuse. Si los cazadores no estuvieran armados, su comportamiento sería absurdo; a menudo se corrigen mutuamente cuando hablan o se acusan de sexismo, todo esto mientras se dedican a una matanza. La sátira social mordaz y el humor más negro impregnan toda la película.

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