La película, al margen de su argumento, consigue un ambiente obsesionante, con la constante lluvia o nieve que es como un símbolo, una cortina que no deja ver con claridad, en paralelismo con la ceguera de la protagonista o la incapacidad policial para dar con un asesino que de tarde en tarde actúa. En este sentido destaca la fotografía de Conrad Hall, con contrastes acusados.
Acceso a la información completa del film AQUÍ.




































































