Los críticos definieron a la actriz Katharine Hepburn por esta interpretación aislada, pero es mucho más típica de su carrera en los años treinta la mezcla de alegría y vulnerabilidad emotiva que mostraba con directores como George Cukor y George Stevens. Lleva un ritmo tal que al público le resulta casi imposible detenerse a disfrutarlo, ni a especular sobre su significado más íntimo.
Acceso a la información completa del film AQUÍ.





























































