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SINOPSIS
Documental que combina diferentes historias de las estaciones humanas y animal. Viaje a través del tiempo donde redescubriremos los paisajes europeos donde encontraremos animales salvajes existentes desde la última Edad de Hielo...
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INFORMACIÓN EXCLUSIVA
Mamuts deambulando por París; ballenas, delfines y focas nadando por el Sena; uros bramando en los bosques de Borgoña; esturiones bloqueando el Ródano; cabras montesas bailando en los arroyos cerca de Marsella; lluvias repentinas que refrescan las noches de verano... Hemos recopilado miles de esas historias indagando en libros y centros de investigación, reuniéndonos con científicos y buscando más puntos de vista. Somos buscadores que quieren encontrar imágenes fabulosas.
Para hacer un recuento de 20.000 años de historia de la fauna salvaje de Europa, nos tomamos tiempo para detenernos en el enorme universo de las ciencias, tiempo para pensar, para soñar, y para engañarnos a nosotros mismos. ¿Acaso es posible hacer una película sobre un tema que uno no domina completamente?
Hay que estar muy loco para lanzarse a una aventura de esta índole. Cada película es un juego de azar, y el entusiasmo nuestro único guía. Y LAS ESTACIONES entraña un doble riesgo porque hemos añadido una dimensión temporal a la espacial. Hay que atreverse a perderse para encontrarse a sí mismo. Durante el mayor tiempo posible, nuestro guion siguió abierto a lo imprevisto, a la duda y a la sorpresa.
Hubo total libertad en su escritura.
Todo es posible sobre el papel. Y mantuvimos esa libertad hasta el montaje, lo que complicó sobremanera el trabajo de todos los que se ocupaban del calendario, la gestión del presupuesto, las localizaciones y el trabajo con los animales. Escenas enteras podían desaparecer de la noche a la mañana, lo que reducía todos sus esfuerzos a la nada. En particular, pasamos mucho tiempo en las localizaciones, con los animales salvajes, tratando de capturar ese momento mágico. La Naturaleza es un plató en el que no puedes controlar la iluminación. Hay que esperar, armarte de paciencia y fundirte con el paisaje.
No saber a dónde vas es la única manera de preservar intacta la curiosidad que nos ha impulsado desde el inicio, el deseo de obtener un plano más cercano.
Se trata de entender a criaturas que a veces están muy cerca y que también se expresan, sienten, se estremecen de deseo o de miedo, y compartir nuestro territorio y nuestra historia. Algo sucede a nuestro alrededor que hace que valga la pena preocuparse un poco, detenerse... experimentar esos momentos siempre es enriquecedor. Para conseguir transmitir esa emoción tenemos que abandonar nuestra posición de observadores distantes y mirar sin prejuicios para participar en un momento de la vida en estado puro, sumergirse en el núcleo de la acción, entre esas criaturas a las que estamos «observando», y vivir el mundo en el que están de la misma manera que lo hacen ellas.
La asimilación es una técnica que nos permite obtener la proximidad que necesitamos para transmitir las emociones que estamos buscando. Nos permite recuperar una familiaridad que se ha perdido después de siglos de caza intensiva. Los animales salvajes han desarrollado un reflejo para huir de los seres humanos que es mucho más poderoso que el reflejo de huir de sus depredadores «naturales».
Hay que entender que este comportamiento de supervivencia no es natural. De hecho es anormal teniendo en cuenta los milenios durante los cuales seres humanos y animales salvajes vivieron en una proximidad muy estrecha. Eso es algo que hoy en día sólo se puede encontrar bajo el agua o en lugares muy remotos, como por ejemplo las regiones polares o los grandes parques nacionales, donde rodamos secuencias para OCÉANOS y NÓMADAS DEL VIENTO. La asimilación permite al animal vivir sin miedo, dedicarse a sus actividades sin restricciones, y hacer caso omiso de los realizadores que están tan cerca, y cuya tarea consiste en capturar las imágenes de sus mejores momentos. El animal joven nace con el miedo en el vientre, pero también con una necesidad vital de contacto y calor corporal. El reto del asimilador es neutralizar ese miedo atávico lo más rápidamente posible adoptando al animal nada más nacer. De esa forma, el asimilador desempeña el papel de madre sustituta. Él o ella se aseguran de que su presencia se asocia con momentos de placer, como la succión, el sueño, o el juego. A diferencia de adiestrar a un animal, la asimilación crea una relación casi simbiótica de confianza. Los asimiladores suelen decir que se necesita tener un exceso de amor maternal para hacer el trabajo, que además requiere muchas otras habilidades.
Y también disponibilidad completa, porque a los animales no les importan nada las vacaciones o los fines de semana libres...