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EL PADRE
INFORMACIÓN
Titulo original: The Father
Año Producción: 2020
Nacionalidad: Inglaterra
Duración: 97 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 7 años
Género: Drama
Director: Florian Zeller
Guión: Florian Zeller
Fotografía: Ben Smithard
Música:
FECHA DE ESTRENO
España: 23 Diciembre 2020
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
A Contracorriente Films


SINOPSIS

Un hombre de casi 80 años que vive solo en su apartamento de Londres y quien rechaza cada una de las enfermeras que su hija, Anne, trata de imponerle. Sin embargo, tal necesidad es cada vez más acuciante para ella, ya que ha decidido trasladarse a París para vivir con un hombre que acaba de conocer. Pronto se hace evidente que la percepción de la realidad es cada vez más confusa para este hombre...

INTÉRPRETES

OLIVIA COLMAN, IMOGEN POOTS, RUFUS SEWELL, ANTHONY HOPKINS, OLIVIA WILLIAMS, MARK GATISS, WVIR WRAY, DAVINA SITARAM, RAY BURNET, KAREN SAMPFORD, ADNAN KUNDI, ALEXANDRIA LETTMAN

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   El padre surge de la versión teatral homónima, de Florian Zeller, estrenada en París en 2012. La pieza se hizo con el Molière a la Mejor Obra antes de triunfar en Broadway y en el West End de Londres, lugares en los que logró respectivamente el Tony y el Olivier al Mejor Actor (para Frank Langella y Kenneth Cranham respectivamente). La adaptación cinematográfica la dirige el mismo Zeller –en su debut como director de largos–; se ha rodado en Londres, a partir de un guión coescrito con Christopher Hampton (Expiación, Las amistades peligrosas).

  En toda relación entre padres e hijos, es ineludible el momento en que los hijos devienen los cuidadores y los padres quienes dependen de ellos.
Eso está en la esencia de El padre, un drama familiar bellamente forjado, que convoca a los oscarizados Anthony Hopkins y Olivia Colman en un desgarrador relato de cuanto ocurre cuando una relación que durante décadas ha hecho brillar el despertar de cada día cambia súbita e irrevocablemente.
  Florian Zeller, galardonado autor teatral francés, debuta aquí como director cinematográfico compartiendo guión con su viejo colaborador y traductor Christopher Hampton. Florian dirige un reparto deslumbrante que encabeza Anthony Hopkins y Olivia Colman. Hopkins encarna a un padre ya anciano, y Coleman es su hija de mediana edad, ambos en lucha para adaptarse a unas circunstancias cambiantes.
  Florian Zeller, quien ingresa en el cine proveniente del mundo teatral, está habituado a establecer una relación con el público que en francés describe como "ludique" (lúdica). Lejos de la habitual función del cine como medio naturalista, el público va a descubrir aquí que cuanto vemos en la pantalla no necesariamente va a darnos una versión auténtica del mundo.
  En El padre, experimentamos el mundo a través de la confusión que preside la mente del personaje de Anthony, mientras su demencia activa un declive gradual que afecta cada parte de su realidad. Pero esta película no se limita a la demencia, y Anthony deviene más que un narrador que no inspira confianza. Él está en el centro de una lucha que provee a El padre de elementos propios tanto de thriller como de terror, con la mente de Anthony como enemigo implacable. En palabras del director, el público debiera sentirse como si estuviera “yendo a tientas por un laberinto”.
  Pese a un tema aparentemente tan oscuro, El padre se ha creado sobre un fundamento de empatía humana, con momentos poblados de risas e incluso de sensaciones de alegría. Bendice el lazo irrompible entre padres e hijos, metidos en un mismo viaje hacia lo desconocido.

EL DESARROLLO DEL PADRE...
  Llevar la visión de Zeller desde el proscenio a la gran pantalla ha sido misión de los productores David Parfitt, Phillippe Carcassonne, y Jean-Louis Livi. Phillippe y Jean-Louis han sido responsables de la adquisición de los derechos cinematográficos y del desarrollo inicial del proyecto en Francia. Parfitt se unió al equipo para ayudar a atravesar el canal y a contribuir en la producción. Previamente, Livi había producido un corto que dirigió Zeller, y una vez que corrió la voz sobre el guión cinematográfico de Zeller para El padre, los dos estuvieron encantados de volver a trabajar juntos. El padre iba a ser el primer largometraje de Zeller en tanto director. Los productores y otros implicados estaban totalmente convencidos de que el talento de Zeller y el lazo personal con el proyecto lo convertían en la única opción.
  Quienes tienen buena memoria no necesitarán recordar que David Parfitt forjó tanto la Renaissance Theatre Company como Renaissance Films junto a Kenneth Branagh. Dada la experiencia teatral de Parfitt, se podría presumir que él sólo es el responsable de trasladar El padre del escenario a la pantalla, pero él protesta, pues asegura haber jugado un papel mucho menor en los primeros estadios de desarrollo.
  Parfitt amplía: "Mucho de mi trabajo comienza en el teatro, y todavía produzco teatro. Vi la obra en el West End, y cada escena me sorprendía y absorbía. El relato era confuso, pero los elementos en la representación del thriller eran impresionantes. Había una magistral comprensión gradual, pero como Anthony, no vas a encontrar la salida del laberinto. Sabía que los derechos cinematográficos de El padre no estaban disponibles, así que no hice nada, pero era obvio que aquella pieza podía llevarse al cine”.
  De a cuerdo con Parfitt, el éxito de esta migración se debe principalmente a la claridad de visión de Zeller, con lo que Carcassonne coincide. "Florian tiene la extraordinaria capacidad de adaptarse al conjunto de circunstancias que sea en las que se vea involucrado” –sigue Carcassonne–. “Demostró una gran flexibilidad, que todos sabemos es necesaria en el desarrollo cinematográfico, y fue decisivo al hacerse con lo mejor del talento interpretativo británico para El padre. Pudimos atraer a la gente que queríamos en refuerzo de los protagonistas principales gracias a la fuerza de su pasión y a la calidad de su guión. Acabamos con grandes nombres en papeles relativamente menores”. Una vez el trío aseguró el reparto y equipo técnico, la producción avanzó como la seda a lo largo de las cinco semanas de rodaje.
  "El rodaje es una experiencia bastante parecida en cualquier parte del mundo donde te halles" –sigue Carcassonne–. "Pero la vida en el plató de El padre fue una experiencia muy cómoda. No nos preocupaba demasiado la falta de experiencia de Florian como director de cine, porque en un director la experiencia puede ser tanto una maldición como una bendición. Pero fue una travesía bastante suave. Creo que lo que cuenta es la naturaleza de los personajes que ves: gente corriente que trata de lidiar con problemas básicos. No he tenido una experiencia directa con el declive y la confusión propios de la edad avanzada, pero mi madre ya tiene noventa años y, aunque se muestra llena de vida, puede que pronto me vea teniendo que lidiar esa última prueba. Además, no creo que el tema de la película sea realmente la demencia. Tiene más que ver con hacer las paces y con el cambio de relaciones que tenemos con nuestros padres”.

FLORIAN ZELLER Y CHRISTOPHER HAMPTON...
  En el curso del rodaje, Parfitt recuerda un clima de trabajo muy entrañable, particularmente en la estrecha relación entre Florian Zeller y Christopher Hampton, frecuentes colaboradores de guión y traducción. El proyecto tampoco hubiera sido posible sin el instinto de Christopher Hampton en lo concerniente a que Zeller, relativamente desconocido fuera de su Francia nativa, era un talento internacional. Con frecuencia, Zeller reconoce en público la labor de Hampton en cuanto a introducirlo como autor al público inglés.
  "Mi currículum informará a la gente de que El padre no es la primera vez que he trabajado con Florian" –dice Hampton con una sonrisa–. "Comencé mi carrera en el teatro con el trabajo de gente difunta, como Laclos, el autor de “Les Liaisons Dangereuses”. Había visto la pieza de Florian LA VERITÉ, y quedé convencido de que era digna de ver. Luego oí buenas referencias de LE PERE (El padre), y cuando vi una representación, quedé noqueado. Conocí a Florian y le pedí permiso para traducirla, pues pensé que era la pieza ideal con la que introducirlo al público británico. Florian ha confiado siempre en lo que hago con sus obras”.
  El tándem se enfrenta a un dilema cada vez que sacan una nueva producción: ¿Dónde situar la acción? ¿Londres o París? Al elegir la localización de El padre, no había contexto que les guiara. Hampton remarca: “Con THE SON, estábamos convencidos de que había de ser un marco francés dadas las diferencias existentes entre los sistemas francés y británico en lo referente al tratamiento de la depresión, y THE SON debía reflejar esa diferencia”. Por el contrario, situaron el marco de la pieza LE PÈRE en París, y en Londres para la película; jamás temieron que ello fuera una dificultad para el acceso de los públicos. Como dice Hampton: “La obra de Florian encuentra el público en todo el mundo”. Se trata de emociones humanas, de lazos humanos y empatía humana; dónde ocurra resulta irrelevante la mayoría de las veces.
  Al debutar como director de cine con una adaptación propia de su exitosa pieza, Zeller se ha amoldado a la nueva disciplina con actitud serena y encantadora. Zeller desea jugar con el público cinematográfico del mismo modo en que disfruta al manipular al público teatral. Al describir El padre, comenta que "en cierto modo es un thriller. Éste pide al público ser parte de la historia mediante la construcción de una narrativa, igual que hago en el teatro. Quería que el público se sienta cerca de los personajes. Con Tony (Anthony Hopkins) como Anthony, teníamos a un actor que siempre ha tenido una presencia imponente en pantalla. Pero para mí era fascinante verlo actuar con Olivia (Colman), quien en mi opinión es la mejor actriz de nuestro tiempo. La historia versa sobre ese momento en el que devienes padre de tus padres, y Anne, encarnada por Olivia, está en el centro de la historia. Ha de decidir si va a dirigir su vida o la vida de su padre”.
  Continúa: “para mí, escribir se asemeja mucho a soñar, y sólo cuando constato que mis piezas se hallan en producción tomo consciencia de que las he escrito. El teatro y el cine te recuerdan que formas parte de algo mayor que tú mismo. Pese a sus naturaleza laberíntica, hay también un distintivo sentido de jubilo en la pieza teatral que he querido retener".
  Hampton también lleva cuidado de enfatizar que El padre no es un tratado médico. “Esto no habla de una condición médica y de la gente que la sufre" –explica–. "El padre trata de dar con un modo artístico de mostrar cómo la demencia afecta a la gente que rodea al paciente, los que sufren los efectos colaterales. Del mismo modo también diría que el guión resulta sorprendentemente divertido”. Parfitt concuerda al describir la película como “por momentos, casi una comedia negra”.

EL DISEÑO DE “EL PADRE”...
  Había auténtico interés y chismorreo en la industria en torno a El padre. El tema estaba fuertemente vinculado a la gente, y tenía el potencial y visos de un film original, poderoso y exitoso. Su aspecto era esencial para esta expectativa. El plató deviene otro personaje, con su propia historia que contar. Unas veces es acogedor y confortable; otras, frío y extraño, aunque siempre cambiante para Anthony.
  Peter Francis lideró el equipo de Diseño de Producción, con Ben Smithard como Director de Fotografía, Anna Mary Scott Robbins como Diseñadora de vestuario, y Nadia Stacey como Diseñadora de peluquería y maquillaje. Toda la experiencia parece haberles dejado marca a todos ellos.
  "Era sábado noche cuando mi agente me envió una copia del guión" –recuerda Peter–. "Entonces me vi con Florian y me hice una nota mental para acordarme de que toda la historia ocurre en el apartamento cambiante; sabía que esto iba a ser un reto técnico. Florian habló sobre el feeling del plató y de lo que quería. Se mostraba tan cálido que sentías que podías preguntarle cualquier cosa. Es una persona muy acogedora e hizo toda la experiencia muy fácil y agradable”.
  “Hablé a los actores y todo el mundo tenía una opinión sobre el diseño de producción y una reacción distinta ante los espacios. Desde el principio, tuve que recordar que un lugar tenía que servir para muchos otros. Decidimos cambiar los colores y los tonos gradualmente de dorados, cremas, amarillos y marrones a azules".
  La Diseñadora de Vestuario Anna Mary Scott Robbins estaba entregada a Zeller. "Oí hablar del trabajo de Florian" –recuerda–, "y tan pronto como leí el guión, quise el trabajo. El guión estaba tan lleno de pasión, era tan complejo y confuso, tan persuasivo… Lo leí tres o cuatro veces, así que me lo conocía razonablemente bien aunque en aquel momento no le veía demasiado sentido".
  Igual entusiasmo se produjo en el Director de Fotografía Ben Smithard, quien le costó lo suyo obtener una copia del guión. "Fue una experiencia fascinante" –informa–. “Había oído hablar del guión de El padre, pero se me dijo que Florian iba a disponer de un director de fotografía francés, así que lo dejé correr. Pero todavía quería leer el guión, y cuando vi que era tan original, interesante y complejo, le dije a mi agente que ¡tenía que trabajar en el proyecto!”

EL REPARTO...
  "Cuando comencé a trabajar en la adaptación de mi pieza teatral, el rostro que se me aparecía una vez y otra era el de Anthony Hopkins” –confiesa Zeller–. “Tenía la profunda convicción de que en este papel arrasaría de pura potencia. Él estaba en el arranque de mi deseo por hacer el film. Era la única razón de que me decidiera a hacerlo en inglés: era el camino para llegar a él. En este sentido, él constituía parte de mi sueño. Por eso el nombre del protagonista principal es Anthony." La relación de Christopher Hampton con Anthony Hopkins se remonta a más de cuarenta años, a inicios de los setenta, en una dramatización de “THE GOOD FATHER”. Zeller y Hampton volaron a Los Ángeles para hablar con Hopkins sobre el papel de Anthony: "nos acercamos a él, y aceptó casi al instante” –informa Hampton–, “pero tuvimos que esperar pacientemente ¡a que estuviera disponible!”
  Hopkins y Zeller establecieron inmediatamente una excelente relación. "Conocía a Christopher Hampton de haber trabajado con él en varias ocasiones en el pasado. Sabía que iba a ser un reparto y un equipo técnico relativamente pequeños. Todo era muy compacto: casi daba la impresión de que íbamos a trabajar artesanalmente. Me encantó saber por Florian que el guión de El padre se había escrito conmigo en mente. Si tal es el caso, me siento muy halagado y honorado”.
  “Trabajar en esta película” –sigue– “ha hecho que me concentrara en mi propia mortalidad. En cierto modo, medio sentía que puede que evite contraer demencia ¡al hacer el film! Nos reíamos mucho en el plató mientras tratábamos de memorizar el estilo coloquial de los diálogos de Florian. En cierto sentido, para cuando las cámaras me captaban, ¡ya no era necesario actuar!"
  "Tengo ochenta y dos años; he superado la edad de mi padre cuando murió. Creo que entendí a Anthony desde el primer momento, era como interpretar a mi padre en cierto modo”. Cuando se le pregunta sobre su edad y su posible jubilación, la respuesta de Hopkins suele ser contundente: “Moriría si alguna vez dejara el negocio. ¡Debo ser un viejo guerrero! ¡Un superviviente!"
  Respecto a su estrecho trabajo con Anthony Hopkins, Olivia Colman observa: "Resulta un hombre muy alegre. Estará de cháchara sin parar, pero en el momento en que gritan acción, está listo. Estoy de acuerdo con él cuando dice que somos unos afortunados por trabajar en El padre. Ha sido un regalo idóneo".
  La emergencia relativamente reciente del extraordinario talento de Olivia Colman es todo un gozo para la vista. Tuvo su cúspide el año pasado, cuando recibió el Oscar a la Mejor Actriz por su interpretación en La favorita. Desde su revelador comienzo con su papel en Redención, sería difícil elegir una interpretación en particular. Tal ha sido el nivel de consistencia en su excelente trabajo.
  Tiene un talento sin par para llegar al corazón de un personaje mientras se hace con el público, uno que se rinde a ella ante la honestidad de cuanto hace y dice. Es un don que muy pocos actores tienen, y esta búsqueda de lo auténtico viene acompañado por una modestia conmovedora en lo referente a cómo trabaja, una cualidad honesta que los públicos sienten y que constituye un lazo entre el espectador y el intérprete. Por ello no sorprende que se salude a Colman como un tesoro nacional tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos. El triunfo de Colman la noche de los Oscars la proyectó hacia una órbita del todo distinta. Pero se muestra igualmente modesta e ingeniosa acerca de lo que ha logrado y de lo que el futuro puede depararle.
  Igualmente se muestra sincera al hablar laudatoriamente del guión de Zeller y del reparto: "Me encanta esta historia de amor. Es uno de los guiones más bellos sobre este tema, y la perspectiva de trabajar con Anthony era una razón más para sumarse a la película. Pero ¡tampoco era precisamente una adversidad trabajar con Rufus Sewell, quien encarna a Paul, mi marido! El guión realmente muestra cómo debe ser vivir la vida de un hombre afectado de Alzheimer, cuando hay momentos de claridad que se mezclan con otros de oscuridad. Anne quiere cuidar de su padre, pero también tiene que vivir su vida. Ha de tomar algunas decisiones muy críticas”.
  Al hablar acerca de lo que la convenció para trabajar en El padre en particular, Colman nos dice: "Para mí, siempre es lo escrito lo que pesa. Si el guión es lo suficientemente bueno, eso es lo que hace decidirme”. Añade: “Algunos directores debutantes pueden ser un tanto preciosistas en su trabajo. Pero Florian ha sido todo lo contrario: increíblemente generoso, amable y comprensivo. En verdad que es un hombre encantador, y el único que comprende propiamente lo que está pasando en la película. Christopher Hampton, que ha coescrito y traducido el guión, también ha sido un gran sostén. Ha sido muy entrañable trabajar, pues todo el mundo se ha mostrado muy cordial".
  Una de las ideas expresadas en el guión de El padre es su condición universal. Probablemente, muy pocos de nosotros vamos a librarnos de algún tipo de exposición directa a los temas del film. Éstos resuenan en Colman: "Mi querida madre fue enfermera especializada en geriatría, y recuerdo, de niña, verla con sus pacientes. Mis padres todavía son independientes, y los roles todavía no se han invertido. Pero vi a mi madre cuidar de gente mayor, y no queda mucho para que tenga que asumir la responsabilidad”.
  Al reflexionar en torno a cómo el plató y el guión causan que el público se cuestione la “realidad” que están viendo, Colman sigue: “El uso del plató ha sido brillante. Se ve a Anthony comenzar cómodo, en su piso, pero gradualmente se producen una serie de pequeños cambios que se incrementan. Es terrorífico pensar que tu mundo muta bajo tus pies cuando ya no tienes la capacidad de comprender el cambio. He leído el guión una vez y otra, y por complejidad que haya, creo que en esencia es muy simple. Trata de pérdida y amor, y de cómo sufres cuando la persona que amas ya no te reconoce. El guión está bellamente escrito y es muy emotivo. Trabajar en algo como El padre ha sido como un sueño que se hace realidad. ¡Lo haría gratis! ¡Pero no se lo diga a los productores!”
  La presencia de actores de la magnitud de Hopkins y Colman atrajo más nombres de alto perfil para el pequeño reparto de conjunto. Rufus Sewell, un eterno galán desde sus llamativas apariciones tanto en la miniserie Middlemarch, de la BBC, como en la pieza de Tom Stoppard, ARCADIA, en el National, en 1993, estaba rodando en Canadá cuando le llegó la oferta de sumarse al reparto de El padre. "Llevaba tanto tiempo fuera de Londres que no había tenido la oportunidad de ver ninguna de las producciones de THE FATHER" –explica.
  "Desconocía la pieza, pero cuando vi algunos de los nombres que ya estaban implicados, supe que quería formar parte de aquello. Cuando niño, mi película favorita era Magic-El muñeco diabólico, protagonizada por Anthony Hopkins, y también estaba vinculado de varios modos con Christopher Hampton y su trabajo, como en su película Carrington, en la que intervengo. El guión de El padre era maravilloso, y estuve encantado de que me llamaran”.
  El personaje de Sewell es uno de los hombres de la película, quien generalmente responde al nombre de Paul. "Creo que se ve a Paul a través de una lente resquebrajada” –razona Sewell–. "Claramente, ama a Anne, su esposa. No es desagradable, pero le preocupa su mujer y eso no siempre saca lo mejor de él. Así que alcanzo a encarnar una versión intimidatoria y otra más agradable del mismo personaje".
  “Siempre me parece que lo que sea que hago en ese momento es el trabajo que más disfruto. Lo que sea que hago es la mejor elección que podía hacer. Es muy difícil saber por qué elegimos hacer una cosa en lugar de otra. No obstante, el trabajo en el plató ha sido una experiencia sencilla. No quisiera parecer presuntuoso, pero cuando trabajas con buenos profesionales, resulta divertido dado que no hay egos implicados. De hecho, me había olvidado de que esa gente con la que estoy trabajando, incluso Anthony, ¡han sido los héroes de toda mi vida!”
  También Imogen Poots habla de cuán divertida ha sido la experiencia en plató, al recordar las risas y la luz, pese a ser un tema tan complicado. Me hicieron sentir parte de la familia. Su conmiseración y generosidad en tanto seres humanos son bellas, simplemente acciones con clase”.
  Poots encarna a Laura, quien es introducida para que cuide a Anthony cuando su condición se deteriora. Para él, ella es un portal a su juventud, lo que a un tiempo le aporta alegría y recuerdos dolorosos de su pasado. A Poots, la experiencia del personaje le parece pareja a “caminar sobre cáscaras de huevo, o permanecer largo tiempo en la cuerda floja”; a menudo no está segura de cuál será la reacción o la respuesta, pues su humor cambia. “A ella le gustaría que él le tuviera confianza, pero sin condescender”, pues a menudo la menor de las causas puede precipitar el miedo y la aflicción que experimenta Anthony.
  Para Poots, la película “puede que a veces se sitúe en algún lugar entre la realidad y la fantasía”, sin embargo, la “fascinante ventana que se abre a la vida de un hombre que sufre demencia, y las repercusiones que ello tiene sobre su familia, invitan a vivir una experiencia humana profunda. Esta historia es desgarradora e increíblemente importante”.
  La actriz cree que “sólo Zeller podía realizar” El padre. “Conocía el material mejor que nadie, y era capaz de dar sentido a esta experiencia no lineal, si bien todavía quería oír enfoques frescos y auténticos a cada instante, y mostraba un absoluto respeto a sus actores y equipo técnico. En la película, no tengo mucho trabajo, pero eso no fue óbice para que se asegurase de que me sintiera completamente preparada”.
  Pese a ser guionista, actor, showrunner (guinosta y productor), y uno de los hombres tras los éxitos de la BBC de Sherlock y la miniserie Drácula, Mark Gatiss no dudó un instante cuando los productores le pidieron unirse al pequeño y selecto reparto de El padre. Gatiss es un abierto admirador de Hopkins, y la perspectiva de trabajar con él le era irresistible.
  En lo tocante a su personaje, Gatiss interpreta al hombre que por lo general responde al nombre de Bill. "Hablando en propiedad” –explica Gatiss, cada personaje que aparece en la película tiene nombre completo, pero en esta ocasión se ha hecho una excepción en respuesta a lo esencial de cómo la película hace que nos cuestionemos la identidad de cada personaje”.
  Cinéfilo como es Gatiss, recuerda La invasión de los ladrones de cuerpos o Luz de gas, “cuando el marido trata de enloquecer a su esposa. Igualmente, hay un toque de comedia de amenaza y fragmentación de la misma. Es como si el cerebro de Anthony comenzara a hacerse añicos. Está aterrorizado porque no sabe quién soy, y paso a ser un personaje amenazador. Rufus Sewell me confunde, pues me parece ¡extremadamente adulador!"
  Gatiss se halla en una edad en que los familiares con años requieren más tiempo del suyo. "Mi padre ahora tiene ochenta y ocho, y está un tanto senil, lo que puede ser cómico si se quitan los filtros y se le deja decir lo que quiere. Ha perdido completamente la noción del tiempo" –añade–. “Cuando vi “THE FATHER” en el West End, no sabía qué hacer con aquello. Recuerdo estar muy afectado por su extrañeza. Pero estoy seguro de que al público le parecerá increíblemente conmovedora. Ha sido emocionante haber formado parte de todo esto”.
  Igual que Gatiss y muchos otros del reparto y el equipo técnico, Olivia Williams también siente una resonancia personal para con el tema. Recuerda a su padre contarle una historia de su abuela, quien le dijo que “se parecía al hermano de ella pero que era un impostor”, y asimismo tenía el “convencimiento de que las cosas que no estaban allí habían sido robadas”. Para Williams la historia es perfectamente comprensible, y profundamente trágica: “Todos tienen un relato sobre alguien a quien han amado que ha pasado por esta confusión. Si bien a veces resulta cómico o estúpido observarlo, imaginemos qué consternación debe producirse a cada instante cuando te ocurre a ti”.
  Cruzar esa barrera que separa la observación de la experiencia es, para Williams, lo que “convierte a esta película en extraordinaria. Es el cambio de perspectiva desde la familia que observa a alguien que cae en demencia: vemos el mundo a través de los ojos de ese alguien. Como público, quedas tan confundido y desorientado como el paciente”.
  La actriz también se identifica con los aspectos de thriller de la película, al haber visto a su propio padre despertar de una operación y mirarla como si ella fuera una perfecta desconocida. “Esa mirada de miedo y negrura frente a sus habituales ojos observadores y amorosos, y ese momento en el que me observó como si estuviera horrorizado de mi presencia… La vida, para alguien con demencia, es como vivir una película de terror todo el tiempo sin saber quién va a atravesar la puerta”.
  Williams elogia y admira a sus compañeros de reparto y equipo técnico, los describe como “increíblemente sensibles y empáticos”. Está convencida de que es la comprensión y el profesionalismo del equipo técnico lo que ha contribuido a dejar libre a Zeller para zambullirse en “cada uno de los detalles de las interpretaciones”, una concentración de la mayor importancia dado que “cada matiz de la confusión es esencial para el modo en que se construye la película”.
  Williams considera que Anthony Hopkins es igual de esencial para el compromiso ganador con el material fuente, y ha disfrutado el reto de estar a la altura de su empuje y vigor. “Tony es pura energía, es así por increíble que parezca. Hay un brillo en todo su cuerpo mientras encarna a un hombre que era entretenido, divertido, y querido, pero también imperfecto y pícaro, y él lo aporta todo. Pero está también ese increíble diálogo denso: a menudo alguien repite, dice casi la misma cosa pero ligeramente distinta. A menudo Tony tiene que repetir mi diálogo así que ¡tengo que ser absolutamente rigurosa!”
  “Hay que contrarrestar la dificultad del material con el humor. Las emociones de todos están a flor de piel, a un tiempo hay risas y lágrimas”. A Williams le encanta esa variedad emocional, a menudo más evidente en el papel de hija, y describe a Olivia Colman como la “actriz absolutamente consumada para este rol. Puede expresarte rotundamente lo que pasa por su alma”.
  Williams lleva mucho tiempo admirando a Christopher Hampton. Acaba de finalizar una producción de TARTUFFE en el National Theatre, y reflexiona acerca de las dos traducciones de la pieza: lo describe como “un absoluto maestro”. Su novela favorita es “Les Liaisons Dangereuses”, y la actriz asegura que la adaptación de Hampton, del papel al escenario, ha hecho que también sea ¡su pieza (y película) favoritas!”
  Williams describe el guión de Hampton y Zeller para El padre como “desgarrador”, mayoritariamente como resultado de la “profunda conexión” de ambos y “debido a lo que queda sin decir. Leerlo es absolutamente inquietante y no puedo esperarme a ver lo que será visionarla”.

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