Mucho sudor, gritos, patadas, puñetazos, sangre y palabras malsonantes es lo que hay en esta aventura carcelaría protagonizada por le musculoso e inexpresivo Jean-Claude van Damme. La cinta posee un guion que ciertamente deja que desear y una puesta en escena que va por el mismo camino, así como unas risibles interpretaciones actorales, lo que, al menos, ayuda a afrontar con humor el trago.
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