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INFORMACIÓN
Titulo original: Angel Has Fallen
Año Producción: 2019
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 120 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 16 años
Género: Acción, Thriller
Director: Ric Roman Waugh
Guión: Kathryn Benedikt, Creighton Rothenberger
Fotografía: Jules O'Loughlin
Música: David Buckley
FECHAS DE ESTRENO
España: 30 Agosto 2019
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Vértice Cine


SINOPSIS

El presidente de los Estados Unidos, Allan Trumbull queda en coma tras un intento de asesinato. Su siempre confidente, el agente secreto Mike Banning, es injustamente acusado de perpetrarlo. Retenido por los suyos, Banning logra escapar de la custodia policial convirtiéndose en un fugitivo. Al margen de la ley y de su propia agencia, Banning tendrá que encontrar a los verdaderos culpables, aliándose esta vez con la persona más inesperada...

INTÉRPRETES

GERARD BUTLER, MORGAN FREEMAN, PIPER PERABO, JADA PINCKETT SMITH, HOLT McCALLANY, LANCE REDDICK, MICHAEL LANDES, TIM BLAKE NELSON, VLADISLAV DENEV

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SOBRE LA PRODUCCIÓN...
    Gerard Butler revela una faceta totalmente nueva de uno de sus papeles más famosos, el del agente
del Servicio Secreto Mike Banning, en este explosivo y desgarrador thriller, en el que el destino de la nación depende del mismo hombre que ha sido acusado de intentar asesinar al presidente de los Estados Unidos.
  Banning ha sido durante mucho tiempo uno de los leales héroes en la sombra de los cuales dependía la seguridad nacional un día sí y otro también, pero ¿es posible que el incondicional combatiente haya empezado a dejar de serlo? Atormentado por toda una vida repleta de adrenalina, peligros y alguna que otra metedura de pata, Mike tiene la sensación de que la cuerda por la que siempre había caminado con firmeza empieza a tambalearse. Lo que parecía improbable se vuelve directamente inconcebible cuando Banning despierta ante la peor de sus pesadillas: el presidente ha sido atacado y Banning es acusado de conspirar para matar al que ha sido su amigo, mentor y el hombre al que ha jurado proteger. Ahora, el experto cazador se ha convertido en la presa, lo cual sacará a relucir la cara más compleja y oscura hasta la fecha de nuestro impredecible héroe de acción. Convertido en fugitivo, y sin nadie a su lado más que su familia, es posible que Banning ya no pueda volver a la normalidad, pero antepondrá su patriotismo y no se detendrá ante absolutamente nada para salvar al país al que presuntamente ha traicionado.
  A medida que Banning emplea sus estrategias para evadir a sus avezados compañeros de profesión, pone a prueba todas las cualidades que otrora lo convertían en el principal agente al servicio del presidente: sus habilidades de combate de alto nivel, su capacidad para ir por delante de las mentes más retorcidas, y su disposición para exponerse a riesgos extremos con tal de proteger a otros. Pero puede que esa sea solo la parte fácil, pues Banning se enfrenta ahora a una situación para la que no cuenta con preparación alguna. Abocado al frío, aislado de su familia, y expuesto a un estado de peligro físico y mental extremo, su única forma de seguir adelante es dando un giro no deseado que le haga volver a su pasado. Objetivo: Washington D.C., tercera entrega de la saga Objetivo, se presenta como un frenético thriller de tensión psicológica que, tras un comienzo que incluye un ataque con un dron asesino, no suelta nunca el acelerador. Además, añade un nuevo y revelador capítulo a la leyenda de Mike Banning, ya que los riesgos que entraña su misión chocan con su vida privada, lo cual le empuja a explorar cómo se convirtió en el hombre que es ahora.
  «Me emocionaba mucho volver a la serie Objetivo», afirma Butler. «Especialmente me emocionaba hacer algo nuevo con el personaje y llevar las cosas en una dirección diferente. Mike Banning es conocido por sus aires de tipo duro, pero también por su humanidad, y ahora podemos ver mucho mejor de dónde viene. Lo bueno es que, aunque esta película tiene un carácter más personal, también tiene más acción que nunca, por lo que la aventura se intensifica en todos los niveles. Hay un combate brutal, épico y delirante, pero al mismo tiempo hay un drama auténtico, y creo que además esta es la entrega más divertida de la saga». El director Ric Roman Waugh añade: «Nunca pensé en Objetivo: Washington D.C. como una secuela. La veo más como una entrega fresca y novedosa de la saga, que puede verse de forma independiente a la vez que trae consigo todo lo que los fans de Mike Banning desean ver. Lo que Gerry y yo queríamos en realidad era que el espectador pudiera entrar en la cabeza de Banning a medida que este pasa de la ofensiva a la defensiva, del orgulloso combatiente al fugitivo, para que pudiera ver y sentir todo lo que le ocurre.
  Para los fans, es una oportunidad de ver cómo funciona Banning y, para los espectadores que no han visto el resto de la saga, espero que la vean como un descubrimiento de un personaje realmente cercano que ha de sobrevivir en una situación extraordinaria. De esta forma, seguimos ofreciendo una enorme cantidad de acción pero con un punto de vista fresco y totalmente nuevo».
  El ganador del premio de la Academia® Morgan Freeman acompaña de nuevo a Butler en el reparto de Objetivo: Washington D.C., esta vez como presidente Trumbull (en las anteriores entregas había sido presidente de la Cámara de Representantes y vicepresidente), cuya vida pende de un hilo, igual que su confianza en Banning. Se incorpora a la saga una serie de nombres entre los que se incluyen Jada Pinkett Smith, en el papel de agente Thompson, del FBI; Lance Reddick, interpretando a Gentry, director del Servicio Secreto; Tim Blake Nelson, como vicepresidente Kirby; Piper Perabo, interpretando a Leah, la esposa de Banning, y, como elemento sorpresa, el ganador del premio Oscar® Nick Nolte, en el papel del padre ausente de Banning, un veterano de Vietnam que se convierte en su insólito compañero de fuga.
  Butler señala que siempre ha sido la autenticidad cotidiana de Banning y su humor prosaico lo que le hace destacar frente a la pléyade de superhéroes fantásticos que solemos ver actualmente, pero en esta película su personaje queda desnudado como nunca antes hasta sus elementos más humanos.
  «Creo que una parte del atractivo de Banning se basa en que es un tipo muy cercano a la vida real.
Es alguien que trata de ser un hombre de familia a la vez que lidia con el gran costo emocional que le supone su trabajo. El espectador puede empatizar fácilmente con ese aspecto aunque, por otro lado, es uno de los tipos más duros que esperarías encontrarte. Nunca tira la toalla. Así es como él se ve a sí mismo, pero esa imagen se pone a prueba en esta película de formas que él preferiría evitar».
  Con su valor y su lealtad en el punto de mira, Banning ha de enfrentarse también al precio que le supone su vida de combatiente, tratando de escapar de los crecientes síntomas del trastorno de estrés postraumático.
  «En esta entrega, te das cuenta de que ese hombre que has visto pasar por todos esos tiroteos, explosiones y golpes ha tenido que pagar un precio», explica Butler. «Banning ha estado librando una silenciosa batalla en su trabajo y en su hogar, pero lo mantiene todo en secreto porque no quiere decepcionar a nadie y quiere seguir haciendo el trabajo que ama y en el que cree. Digamos que no es el mejor momento para que toda la nación piense que es un terrorista prófugo. Además, tiene muy clara la cuestión de que, sea cual sea su destino, el presidente está en grave peligro, y él es la única persona que puede averiguar de dónde proviene la amenaza».
  El productor Les Weldon, que ha formado parte de la saga Objetivo desde sus comienzos, destaca positivamente que la fuerte presión a la que se somete Banning le permite a Butler tener más espacio para ahondar en su personaje. Weldon se unió al resto de productores, Butler, Alan Siegel, Matt O'Toole, John Thompson y Yariv Lerner, para supervisar las partes de mayor complejidad técnica de la producción. Todos estaban emocionados por ver a Butler mostrando una faceta más dura y sombría de su popular personaje, a la vez que incorporaba una nueva vulnerabilidad, y todo ello manteniendo la diversión intacta.
  «Desde el principio, Mike Banning ha sido una especie de prolongación de Gerry. Ambos son hombres dedicados y exigentes, pero los dos tienen un núcleo emocional muy entrañable», señala Weldon. «Eso puede verse aún más en Objetivo: Washington D.C., y creo que el público conectará realmente con él. Es muy revelador ver a un impresionante héroe, al que siempre has visto persiguiendo a otros, convertirse en el hombre perseguido y desesperado».

SUBIENDO EL LISTÓN DE LA SAGA...
  Los agentes del Servicio Secreto viven en un estado constante de máxima alerta. Han de estar preparados en todo momento para desactivar un número casi infinito de amenazas potenciales que podrían proceder de cualquier país, grupo o persona sin previo aviso. Sus sacrificios (el constante peligro, las implacables exigencias en cuerpo y alma, el estrés en sus relaciones) rara vez se reconocen públicamente, pero ellos no buscan el reconocimiento. Lo hacen porque están obligados a servir en el cargo más elevado que hay, y que está en la base de la democracia.
  Ese tipo de devoción ha definido siempre a Mike Banning, aunque él también es un hombre de contrastes. En el trabajo es un patriota astuto, perseverante y sin distracciones, pero también es un hombre que se cuestiona y, a veces, se censura a sí mismo, y que tiene sus rincones oscuros de remordimientos y frustraciones escabrosas. Lo ha hecho todo y lo ha visto todo. En Objetivo: La Casa Blanca, rescató a la familia del presidente de un secuestro liderado por enemigos norcoreanos dentro de la Casa Blanca. En Objetivo: Londres, logró que el presidente Asher saliera ileso durante un ataque terrorista perpetrado contra los líderes mundiales que asistían al funeral del primer ministro británico.
  En Objetivo: Washington D.C., por primera vez, Banning ya no está seguro de poder confiar en la institución a la que pertenece. No puede dormir, no puede pasar el día sin analgésicos, e incluso su médico percibe que está a punto de estrellarse contra un muro a 200 km/h. Y así, su mundo se viene abajo.
  Para Gerard Butler, esta era exactamente la forma en que quería que se viera a Banning, no idealizado, sino más bien como el retrato de un hombre a tamaño natural, un guerrero curtido que se enfrenta a sus propias dudas. También es exactamente la dirección que quería que tomara la saga, invitando al público a un viaje tan psicológicamente inestable como lleno de acción y combates por doquier.
  «Me pareció que sin duda era el momento de que el público conociera más sobre Banning y su identidad», comenta Butler. «Puede que sea un experto asesino, pero Mike siempre ha tenido algo de 'hombre común'. Así pues, en esta película, aunque hay mucho combate a nivel externo, podemos conocer mucho más sobre sus luchas a nivel interno, con su padre, su esposa y su propio futuro, luchas que todos tenemos. Vemos que lo que está en juego es algo mucho mayor, porque estamos muy metidos dentro de su mundo».
  Todo comienza cuando el presidente Trumbull le ofrece a Banning el preciado trabajo de director del Servicio Secreto. Es una oportunidad increíble... pero también es el tipo de trabajo de despacho que tanto le irrita a Banning. No está muy seguro de estar listo para ser una rata de oficina. «A la esposa de Mike, Leah, le encanta la idea del trabajo de director», señala Butler. «Ella sabe que estará más seguro, pero Mike todavía adora estar en la línea del frente. En cierto modo, es una lástima porque su dedicación y su coraje fueron lo que motivó al presidente Trumbull a ofrecerle este trabajo tan importante y apreciado. Sin embargo, Mike lo ve un poco como dejar de ser quien es».
  Consciente de que iba a hacer falta más coraje y más profundidad emocional, Butler buscó a un director que tuviera el pulso necesario para obtenerlo. Encontró lo que buscaba en Ric Roman Waugh, un ex especialista de acción al que hemos visto en una larga lista de clásicos de acción de los ochenta, y que saltó a la palestra como director con su tensa e inquietante trilogía de thrillers carcelarios: Criminal, El mensajero y Maestro del crimen. Waugh también había dirigido That Which I Love Destroys Me, un documental sobre veteranos de la Guerra de Irak que lidian con trastornos de estrés postraumático y con las heridas psíquicas de la guerra, lo cual sirvió para sellar el acuerdo.
  La primera vez que Butler se reunió con Waugh, las ideas comenzaron a fluir libremente y ese proceso no se detuvo hasta que quedó claro el borrador final. «La inteligencia de Ric y su enfoque psicológico de la historia fueron fantásticos», comenta Butler. «Además, el cine está en su ADN. Ha sido especialista de acción y operador de cámara, pero también conoce los efectos especiales y el diseño de producción, y genera un gran entusiasmo por todo ello. Lo mejor de Ric es que estimula a todos los que tiene alrededor, en parte porque nunca deja de emocionarse por lo que hace.
  Formamos un equipo interesante para hacer Objetivo: Washington D.C., porque él aportaba una perspectiva muy fresca a partir de sus experiencias, mientras que yo siempre tenía en mente aquellos elementos de la saga que sé que adoran los fans. Creo que encontramos un buen equilibrio».
  Waugh pegó un brinco de la emoción ante la idea de explorar el personaje de Mike Banning no solo en situación de riesgo, sino en un estado mental caótico. Tras haber hecho That Which I Love Destroys Me, era consciente de que un hombre como Banning, al igual que muchos combatientes reales en las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad, habría de pagar un peaje por las consecuencias mentales, físicas y espirituales de su trabajo.
  «Lo que aprendí al hacer el documental es que hay muchos soldados modernos que tienen un tipo diferente de TEPT», explica el director. «No es la típica neurosis que les hace querer huir de la guerra. En lugar de eso, se han vuelto adictos a la guerra, a su intensidad, y eso les dificulta volver a la sociedad y la vida cotidiana. Nuestro documental se centraba en miembros de las fuerzas armadas pero, después de su estreno, comencé a escuchar otros relatos de todo tipo de personas, de equipos de primeros auxilios, policías y demás, y contaban cómo estaban pasando por lo mismo. Por eso, desde el principio supe que esta aventura con Mike Banning resultaría muy auténtica e interesante de realizar. Como dicen en la película, él es un león, pero ser siempre un león tiene sus consecuencias».
  Al principio de todo, Waugh se reunió con un hombre que es, en muchos sentidos, la versión real de Mike Banning: el asesor de la película para aspectos de seguridad, Mickey Nelson, un veterano del Servicio Secreto que había trabajado en el mismo durante 28 años, es decir, cuatro mandatos presidenciales, el último de ellos el de Obama. Nelson corroboró que los agentes del Servicio Secreto han de luchar contra los efectos narcóticos de la adrenalina. «Mickey habló sin ambages sobre el subidón que te produce tener que proteger a la persona más importante del país, y también sobre lo que es llegar al punto en que sientes el anhelo de seguir todo el tiempo en ese estado de alerta», dice Waugh. «Eso es exactamente lo que Mike piensa cuando se enfrenta a un trabajo de despacho, esa gran pregunta: “¿trato de seguir siendo la persona que era en mi juventud o encuentro una forma de aceptar la persona en que me he convertido?” Es algo por lo que pasan muchas personas en todos los ámbitos de su vida».
  Aunque Waugh no quiso ignorar las complejidades a las que se enfrenta Banning, mostró también un respeto muy profundo por su trabajo. «Una de las cosas que también era importante para mí al meterme en esto fue tratar de mostrar de verdad lo que es formar parte del Servicio Secreto. Y eso ayudó mucho a dar forma a la producción, puesto que yo quería estar en todo momento dentro la cabeza de Mike, viendo la forma en que siempre sigue de cerca al presidente, siempre vigilando las amenazas que pueda haber en cualquier rincón oculto, y siempre con esa conciencia de deber y honor».
  Él y Butler se inspiraron mutuamente. «Hubo una química instantánea entre nosotros», comenta Waugh. «La mecha de nuestra colaboración prendió desde el primer momento, había tanta confianza entre los dos que todo resultaba emocionante a diario». La conexión fue tan intensa que Waugh y Butler se hallan actualmente filmando juntos Greenland, una película de catástrofes.
  Waugh prosigue: «Lo que hace que Gerry resulte tan perfecto para interpretar a Banning es que, al mismo tiempo que aporta todo el carisma y la corpulencia inigualables que esperas ver en un héroe de acción, es también un actor lleno de talento que no teme examinar las complejidades de la vida y la condición humana e incoporar esos rasgos, e incluso defectos, a sus personajes, para que parezcan sólidos y reales. Todo ello te permite acercarte a él de una forma que es distinta en esta película, al tiempo que sigues manteniendo el frenesí de la acción».
  A Butler le encantó cómo Waugh enfocaba la acción. «El estilo de Ric consiste básicamente en colocarte justo en medio del caos», explica Butler. «Te absorbe con un realismo descarnado, de tal manera que, incluso en los escenarios más delirantes, sientes que estás justo ahí, en esa escena, con Banning». Les Weldon añade: «A Ric se le da genial crear terror emocional a corta distancia, y eso lo combina con grandes escenas hermosamente dirigidas, una tras otra».

MORGAN FREEMAN ASUME LA PRESIDENCIA...
  Fue presidente de la Cámara de Representantes en Objetivo: La Casa Blanca, y vicepresidente en Objetivo: Londres, pero ahora el presidente Trumbull al que da vida Morgan Freeman ha asumido el cargo, con todos los riesgos que ello implica, de comandante en jefe. Tras casi haber sido asesinado, y tras ser informado de que el principal sospechoso del mortal ataque es el agente del Servicio Secreto en el que más confía, Trumbull se enfrenta a un dilema que podría poner en peligro no solo su apreciada amistad con Mike Banning, sino el futuro del planeta. Butler señala: «En las anteriores películas, Trumbull ya demostró su confianza en Banning, y Banning siempre ha tenido un vínculo con Trumbull, más allá de su deber de protegerlo. En esta película, se puede ver hasta qué punto Trumbull se ha convertido en un mentor para Banning. Cada uno de ellos mira al otro como una de las pocas personas con las que pueden hablar con sinceridad. Bromean juntos, e incluso se pican mutuamente, con respeto, lo cual no es habitual para Trumbull. Para mí, Trumbull se convierte en el centro de la película porque, en cierto modo, si alguno de ellos va a sobrevivir, se convierte en el salvavidas del otro».
  «Me encanta la relación entre Gerry y Morgan en esta película», añade Waugh. «El presidente Trumbull que interpreta Morgan es una figura paterna para Mike Banning, y esa relación se pone en juego. Ello aporta una gran humanidad a ambos personajes».
  Para Freeman, fue divertido ascender a la presidencia. «En esta entrega, vuelvo a escalar puestos.
Soy el presidente, pero eso significa que ahora estoy expuesto directamente al peligro», reflexiona.
  Freeman incorporó al papel su propia visión de lo que significa ser un gran líder. «Veo a Trumbull como un hombre respetable, valiente, y un gran político», describe Freeman. «Pero realmente no se basa en ningún presidente que haya existido, porque la situación que se recrea es muy singular y las decisiones que tiene que tomar en realidad no han sido tomadas por ningún presidente que sepamos».
  Freeman tenía la esperanza de poder por fin compartir escenas cara a cara con Butler. «Esta es en realidad la primera vez que Gerry y yo trabajamos juntos de esta manera», señala Freeman. «En las otras películas, he estado en un búnker seguro en alguna parte, o en Washington D.C., mientras él estaba en Londres. Finalmente, pudimos trabajar uno frente al otro, lo cual para mí fue un verdadero placer. Lo que me encanta de la caracterización que hace de Banning es que es claramente duro e implacable pero, al mismo tiempo, aporta una profunda humanidad al papel, lo cual es una combinación que esperamos ver en nuestros héroes».
  Butler también disfrutó con la colaboración. «Fue una de mis cosas favoritas de la película», comenta. «Morgan trae consigo una atmósfera electrizante cuando está en el rodaje, y consigue que le respeten por completo, aunque no lo exija. Muestra desenfado y trata de bromear con todos. Me encantó trabajar con él. Y, aparte, aporta mucho al presidente Trumbull. Tiene esa mezcla de compasión, seriedad y ternura, pero con una pizca de picardía, que lo convierten en un gran líder y en el tipo de persona con la que Mike puede identificarse».
  Butler señala que, en lo que respecta a las escenas de acción, la edad nunca fue un inconveniente para Freeman. «No creo que Morgan haya hecho tantas escenas de acción en toda su carrera», reflexiona Butler. «Me refiero a que podemos verle lanzándose al agua desde un barco, nadando en una piscina y corriendo con balas volando detrás de él. Y aun así, parecía absolutamente encantado y preparado para cualquier desafío. ¡Tiene 81 años y había veces que pensaba que corría más rápido que yo!»

DENTRO DEL BOSQUE...
  Objetivo: Washington D.C. lleva a Mike Banning a su lado más oscuro, pero también a su pasado oculto. La historia da un brutal giro hacia el escabroso terreno de las relaciones padre-hijo cuando Banning busca refugio en el último lugar del planeta al que se imaginaría que acudiría: la aislada cabaña de su padre, largo tiempo ausente. Allí deberá enfrentarse a un hombre al que nunca entendió ni tuvo la oportunidad de cuestionar: el veterano de Vietnam que lo abandonó cuando era niño y se retiró al bosque para iniciar una vida de supervivencia en solitario, huyendo de su trastorno de estrés postraumático y su estado de paranoia.
  La elección de Nick Nolte para el papel, famoso por sus caracterizaciones de personajes duros en su cara exterior, pero internamente complejos, respondía a la necesidad de crear un contraste a ratos cómico, pero en todo caso convincente, con el personaje de Mike Banning que interpreta Butler.
  Nolte aporta un toque de dignidad raída a un hombre que no está muy seguro de estar listo para la redención.
«Hay un contraste fascinante entre Mike y su padre, ya que Mike se ve obligado a seguir enfrentándose a la violencia y su padre todavía está tratando de escapar de ella», señala Waugh. «Lo que Nick aporta es mucho más que un alivio cómico. Su interacción con Gerry es muy tensa y cómica, pero también muy conmovedora. Hubo una especie de magia entre ellos, y Nick es una persona con tanta entrega que su pasión inspiró a todo el equipo, y también a mí».
  Butler disfrutó enormemente la relación descarnada y genuina que brota entre los dos personajes, ambos hombres extremadamente tercos e intransigentes que se provocan mutuamente. «Toda su vida, Mike ha lamentado profundamente no haber tenido un padre pero, ahora que lo necesita, también va a tener que soportarlo», bromea Butler. «Clay y él piensan que están hechos de una pasta diferente pero, ahora que se ven obligados a estar juntos, podrán ver lo que les une. Y Nick ha interpretado a Clay con un misterio y un carisma muy especiales, dándole a la relación la chispa de intensidad que necesitaba».
  Nolte se unió al proyecto porque le encantaba la idea de colocar en medio de la acción a un personaje tan herido, complejo y respondón, un personaje que refleja lo que para muchos veteranos es una realidad. «Me interesaba el reto que suponía este papel», explica Nolte, «y también me atraía la idea de trabajar con Gerard. Aquello resultó ser un regalo incluso más grande de lo que me imaginaba, pues él está ahora sin duda la cima de su carrera».
  Para empezar, Nolte le dio vueltas a los motivos por los que Clay, aún afectado por su destino en Vietnam, se apartó de la sociedad y se alejó de su único hijo. «Al igual que Mike, Clay provenía de una orgullosa tradición de disciplina militar, pero quedó aturdido por ello. Tras dos misiones en Vietnam, cuando le tocaba regresar a casa con su esposa y su hijo, fue incapaz de hacerlo. Esto mismo le sucedió a muchos buenos soldados», señala Nolte. ·No se puede pasar fácilmente de la supervivencia extrema de la guerra a una vida normal. Tu cerebro se resetea y eso es lo que le pasó a Clay. Regresó y sintió que no podía ser un buen padre, así que se marchó. A su manera de verlo, su desaparición fue lo mejor que pudo sucederle a Mike, pues Clay sentía que no tenía nada que enseñarle más que violencia e ira».
  Al ver el conjunto de cabañas que Clay ha transformado su hogar, Nolte se hizo a la idea de cómo Clay se había castigado a sí mismo. «Yo creo que Clay no quiere permitirse comodidades», comenta. «Desea lo mínimo necesario para poder vivir: una taza, un tenedor, un plato, una cama. En realidad, no tiene motivos para tener ni siquiera una silla, ya que no tiene visitas, al menos hasta que aparece Mike».
  Cuando Mike aparece, la mezcla de ira y afecto, escepticismo y comprensión, desafío y necesidad, es detonadora. Esa primera escena entre Nolte y Butler cautivó a todos en el rodaje. «Podías sentir la tensión y esa primera chispa de conexión; fue muy conmovedor», recuerda Weldon.
  Para Butler, la adhesión de Nolte a un hombre que nunca aprendió a confiar fue algo hermoso. «Es algo increíble viniendo de alguien que lleva en el oficio tanto tiempo, y aún así irradia esa hermosa e ingenua energía, que le hace entusiasmarse siempre con la escena y dar todo lo que puede. En esa primera escena en la cabaña, puedes sentir de golpe todo lo que sucede dentro de Nick: está destrozado, afligido, emocionado, lleno de preguntas, de dudas, de temores, de juicios, de esperanzas y demás. Puedes ver toda la vida y los conflictos de Clay saliendo a la luz simplemente en la forma en que Nick mueve su rostro. A medida que nuestros personajes se iban uniendo, también nosostros nos conectábamos más profundamente».

OBJETIVO: SECUNDARIOS...
  Otro personaje que hace su presentación en Objetivo: Washington D.C. es la esposa de Banning, Leah. Ella siempre ha sido para Mike uno de sus mayores apoyos y motivos de alegría, pero ahora, como madre primeriza, le preocupa que Mike se esté apartando hacia una soledad sombría que podría dejarla fuera de su vida. En el papel de Leah está la nominada al Globo de Oro®, Piper Perabo. «Piper le da un toque muy original a Leah», comenta Waugh. «Ahora que tienen una hija, hay una dinámica completamente nueva entre Leah y Mike: se ven a sí mismos avanzando en una dirección que los hará felices a ambos».
  Lo que atrajo a Perabo inmediatamente al proyecto fue la participación de Waugh. «Había visto el documental que Ric hizo sobre los militares que intentaban reintegrarse a la vida civil», señala Perabo. «Por ello, sabía que Waugh aportaría esa empatía vital y esa comprensión al corazón de esta película».
  Por mucho que comprenda lo que motiva a su esposo, Leah no puede ocultar su deseo de que Mike acepte el trabajo de director, en el que seguirá cumpliendo con su deber patriótico, pero sentado y con la seguridad que le aporta estar entre cuatro paredes. «Creo que Leah, básicamente, quiere que Mike pase más tiempo en casa», explica Perabo. «Su relación está en muy buen estado de salud, y confían el uno en el otro, pero ella simplemente quiere más tiempo para disfrutar con él».
  Aun siendo nueva en el papel, Perabo vio cómo surgía de forma espontánea una relación muy cercana y divertida con Butler. «No sé si se debe a su condición de escocés, pero Gerry tiene un encanto muy duro y brusco», describe. «Interpreta muy bien a un hombre que lo ve todo con humor pero, cuando Mike pierde su desenfado, Leah sabe que algo está a punto de explotar. Su relación parecía muy real, y eso hacía que el peligro también pareciera muy real».
  Butler es admirador de Perabo desde hace tiempo. «Me encanta cómo Piper ha sabido respetar y resaltar los sacrificios por los que tiene que pasar la pareja de un agente. Fue capaz de sintetizar la fuerza, el humor y el apoyo, pero también la preocupación y las tensiones. Ha sido una gran incorporación para la franquicia».
  Otro componente clave en el reparto de la película es Wade Jennings, un viejo amigo y compañero del ejército de Banning, que en tiempos de paz se ha pasado al pujante mundo de los servicios militares privados. Interpretado por Danny Huston, Wade es quien despierta dudas en la mente de Banning tras de una sesión de entrenamiento que le deja hecho polvo.
  Huston y Butler son también viejos amigos en la vida real, lo que ayudó a sellar su relación como antiguos hermanos de armas. «Me encantó trabajar con Gerry», comenta Huston. «Aparte, Wade me pareció un personaje muy interesante. Wade ha tomado un camino diferente al de Mike. Se ve a sí mismo como un león feroz al que han metido en una jaula, y realmente no sabe cómo interactuar con el mundo en estado de paz. Es un pez fuera del agua que busca conflictos, pero creo que, con Mike, encuentra el contacto humano que necesita para sentirse vivo. Ambos conocen el poder de la adrenalina, aunque tomen decisiones diferentes».
  Cuando la persecución comienza, si Banning es el ratón, el gato sería la agente Thompson del FBI, interpretada por Jada Pinkett Smith, la polifacética artista que apareció recientemente en la exitosa comedia, Plan de chicas. «No queríamos otro agente masculino», comenta Weldon. «Nos encantó incorporar a una actriz fuerte para crear un personaje que fuera realmente inteligente y dura como el acero. Ella es quien lidera el caso, y nos hacía falta a alguien que pudiera captar ese tipo de determinación. Jada es una gran actriz y hace que te identifiques con su personaje».
  A Smith le gustó la idea de ser ella la que persigue a Banning. «La agente Thompson es un gran personaje; es intensa, seria y directa, pero también es lo suficientemente astuta como para seguirle el ritmo a Banning», reflexiona. «Por supuesto, nunca en su vida ha estado sometida a tanta presión, ya que debe capturar al sospechoso que tratar de asesinar al presidente de los Estados Unidos».
  Aunque la agente Thompson se ve a menudo frustrada por Banning, Smith adoraba poder ver a Butler en acción. «Fue una alegría verle abordar este papel con tanta profundidad, aparte de esa gran química que hay entre Gerry y Morgan, que fue lo más hermoso», comenta.
  Mientras el presidente Trumbull lucha por mantenerse a salvo, es el vicepresidente Kirby quien pasa a una delicada situación de liderazgo justo cuando el país está al borde de la guerra. Interpretando a Kirby está Tim Blake Nelson, conocido principalmente por sus trabajos de comedia con los hermanos Coen, recientemente en el papel del vaquero cantante en La balada de Buster Scruggs. A todos les encantó ver a Nelson adoptar un tipo de papel completamente diferente. «Tim estuvo simplemente increíble», comenta Butler. «Es muy inteligente y divertido, pero también tiene esa sinceridad que encaja genial con Kirby».
  «Me sorprendió incluso que me ofrecieran este papel, ya que generalmente interpreto a personajes que son, digamos, un poco más extremos, pero me encantan las películas de la saga Objetivo, y sin duda aprecié el reto de caracterizar a un vicepresidente bajo presión, así que no había forma de que rechazara el papel».
  Nelson también se divirtió en su primera escena con Morgan Freeman. «En muchos aspectos, Morgan es en sí mismo como un presidente», observa Nelson. «Simplemente exuda sabiduría, inteligencia y afabilidad, y quieres seguirle adondequiera que vaya».

DRONES, CAMIONES Y LLUVIAS DE BALAS...
  Para sumergir a Mike Banning en un mundo caótico lleno de peligros incesantes, Waugh recurrió a un experto equipo de producción. El eslogan del conjunto podría resumirse en una sola palabra: realismo. «Me gusta plasmar cómo las personas se mueven realmente en una pelea o una persecución, los sonidos y la sensación visceral que produce todo ello», explica Waugh. «La idea era introducir completamente al espectador en el punto de vista de Banning en cada momento».
  El equipo incluía al director de fotografía Jules O’Loughlin, el diseñador de producción Russell De Rozario, la diseñadora de vestuario Stephanie Collie, el director de montaje Gabriel Fleming, y el compositor David Buckley, que creó una partitura que bascula entre lo impulsivo y lo íntimo.
  Para supervisar las sofocantes escenas de acción, contaron con el prolífico coordinador de especialistas Greg Powell, y con el mítico director de unidad de acción, Vic Armstrong, que anteriormente había trabajado con Waugh como especialista. «Greg y Vic han hecho casi todas las grandes películas conocidas por el hombre», reflexiona Butler, «y necesitábamos ese tipo de experiencia porque queríamos introducir tantas secuencias épicas como pudiéramos». Eso es exactamente lo que consiguieron. Objetivo: La Casa Blanca y Objetivo: Londres tuvieron aproximadamente 13 secuencias de acción. Aquí hemos elevado esa cifra a 23, lo cual es mucho. La acción nunca se detiene. Y trabajaron para asegurarse de que el público pudiera sentir cada golpe y explosión».
  Armstrong comenta: «En Objetivo: Washington D.C., hemos hecho todo más grande y más rápido: tenemos barcos rápidos, camiones rápidos, drones rápidos y enormes explosiones. Al público le va a encantar».
  La película arranca con una de sus escenas más asfixiantes, cuando un enjambre de drones dirigidos mediante inteligencia artificial convierte la apacible jornada de pesca del presidente Trumbull en una batalla campal. El equipo de la película puso toda la carne en el asador para una escena que se rodó en el Virginia Water, en Inglaterra, un lago artificial que había sido el destino vacacional predilecto de la realeza británica desde el siglo XVIII. «Ya había hecho antes algunas secuencias acuáticas, incluyendo una persecución de James Bond por el río Támesis. Siempre son un desafío, y en este caso se trataba de un desafío particular porque estábamos trabajando en un lago que pertenece a la reina», bromea Armstrong. «Pero nuestro objetivo era afrontar toda la logística necesaria para crear una escena que te mantuviera al límite en cada segundo».
  Waugh recurrió a tecnología puntera para recrear los drones autónomos de propulsión neumática, capaces de rastrear a sus objetivos como criaturas inteligentes. «Sabía, por mis amigos de Special Ops, que existe una nueva tecnología de drones muy parecida a esta», dice Waugh. «Es simplemente increíble. Estos drones pueden operar como un enjambre para encontrar y atacar a un enemigo. Por supuesto, todo ello son secretos militares, así que nosotros diseñamos los nuestros, pero todo lo que se ve en la película está basado en tecnología existente».
  El diseñador de producción De Rozario añade: «Investigamos mucho sobre cómo funcionan los drones robóticos con tecnología basada en inteligencia artificial. Nuestros drones son estructuras en forma de murciélago con mucha agilidad y que también disponen de reconocimiento facial incorporado. La forma en que vuelan y descienden en picado es de una belleza pasmosa».
  En una de las persecuciones más angustiosas de la película, Banning va en un camión a toda velocidad por una oscura carretera de montaña, con la policía y los helicópteros persiguiéndole, sin una vía de escape visible. Es una de las escenas favoritas de Waugh. «Quería algo que transmitiera autenticidad y realismo, pero que también te metiera dentro de la cabeza de Banning mientras trata de escapar infligiendo el menor daño posible. Incorporamos detalles de un realismo casi documental para crear una increíble carrera de obstáculos».
  Armstrong añade: «Fue una persecución sin duda delirante, porque hubo que rodar en un bosque oscuro sin luces externas, aparte de los faros de los vehículos y el foco del helicóptero, pero fue muy divertido y estoy muy contento con el resultado».
  Aunque todo el mundo contribuía con sus ideas más ambiciosas, la acción se consiguió, según comenta Armstrong, principalmente gracias a la veracidad que aporta Butler a todo lo que hace Banning, desde esquivar balas hasta el combate cuerpo a cuerpo, o guiar al presidente Trumbull a través de las explosiones. Eso es lo que aporta credibilidad. «Gerry pertenece a un tipo de héroe de acción diferente», señala Armstrong. «No es Dwayne Johnson ni Schwarzenegger. Es más un tipo ordinario que se enfrenta a dificultades extraordinarias en situaciones muy reales. Es su valor y su determinación más que nada lo que le empuja y, sin importar lo grande que sea la escena, esas ideas yacen siempre en el núcleo de la acción».
  Powell comenta que no hay nada que ocurra en pantalla sin que Butler intervenga. «Gerry está absolutamente involucrado en todo momento y en todos los aspectos», explica Powell. «Le encanta la acción y aporta muchas ideas creativas. Fue genial para mí y para Vic, porque ese aporte no hace sino aumentar nuestra capacidad de crear escenas divertidas que el público no se espera».

HOMBRE A LA FUGA: EL DISEÑO...
  A medida que Mike Banning se convierte en fugitivo, la producción requería decorados que pudieran sucederse de manera fluida a lo largo de persecuciones incesantes en tiempo real. Para abordar el apartado del diseño, el equipo recurrió al diseñador de producción De Rozario, que ya había demostrado su talento en películas como El otro guardaespaldas y la saga Kick-Ass.
  Con el regreso de Banning a Washington D.C., De Rozario tuvo la oportunidad de aportar su propia visión de los reconocibles entornos del Despacho Oval. «Nuestro asesor para aspectos de seguridad, Mickey Nelson, supuso una enorme mina de información sobre la Casa Blanca», señala De Rozario. «Los colores de nuestro Despacho Oval son bastante diferentes a los que hemos visto antes, pero nos enteramos de que cada presidente puede elegir los colores que desea, por lo que imaginamos que el Presidente Trumbull tendría un gusto muy refinado e hizo su despacho más vivaz de lo que era hasta entonces».
  La mayor parte del rodaje tuvo lugar en Reino Unido y Bulgaria, así que De Rozario se sirvió de su creatividad para muchos de sus decorados. Por ejemplo, utilizó búnkers de la antigua base aérea norteamericana de Upper Heyford, en Oxfordshire, para recrear las instalaciones de entrenamiento de Salient Security, en donde Banning tiene que atravesar una aterradora simulación en la escena inicial de la película.
  En los estudios Nu-Boyana, en Bulgaria, De Rozario creó a partir de la nada uno de sus decorados favoritos: la cabaña autosuficiente de Clay Banning. «Queríamos que la cabaña reflejara el estado mental de Clay», explica el diseñador. «Como veterano de Vietnam que se siente decepcionado por el sistema, Clay está algo dolido y deteriorado. Sin embargo, aún siente una gran preocupación por su país, y mantiene la lucidez y la concentración de un soldado. Así pues, su hogar no es lo que podría parecer. Está bastante bien diseñado, y muy ingeniosamente aislado de la red eléctrica».
  Otras localizaciones clave fueron la gran torre Vertigo Business en Sofía, Bulgaria, una impresionante obra de arquitectura moderna que se asemeja a un gigantesco diamante pulido, y el Guy's Hospital de Londres, que recrea el hospital del Distrito de Columbia, adonde transportan al presidente Trumbull y Banning en avión tras el ataque con drones. «Guy tiene unos diseños muy fluidos», señala De Rozario, «y eso era fundamental para lo que Ric quería filmar. Nos encantaron esas formas curvas tan bonitas y fluidas que recuerdan un poco al movimiento de los drones que intentan matar a Trumbull, por lo que pusimos eso de relieve. Simplemente queríamos que esta alocada montaña rusa fuera lo más visceral posible en todo momento».
  Pero por muy viscerales que sean la acción y el diseño, Waugh y Butler tienen la esperanza de que todo sirva para abrir una ventana al alma de Banning que trascienda las emociones.
  Waugh lo resume: «Soy un gran admirador de lo que esta saga había hecho ya, así que ha sido un gran honor contribuir a llevarlo un paso más allá, darles a los fans una nueva dimensión que explorar, y presentar un nuevo enfoque para que la gente que se acerca a la saga por primera vez pueda lanzarse directamente a ella. Hemos tenido en cuenta la diversión y la emoción que los espectadores esperan ver en una historia de Mike Banning, pero yo espero que también se lleven algo más».

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