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CRITICA
Por: PACO CASADO
Cuenta la historia de un grupo de tres chavales jóvenes, Dan, Violeta y Reno, que viven la vida al límite en un barrio extremo de la ciudad de Barcelona, sin pensar en el futuro, viviendo al día.
Dan vive con su abuela, ya que su madre ha muerto y su padre, con el que no se lleva nada bien, cumple condena en la cárcel.
Un día cuando Dan regresa a casa la abuela ha muerto y poco después el padre sale de la prisión lo que hace que Dan se vaya de casa, ya que su convivencia con él le resulta completamente imposible.
Los tres amigos se dedican a robar joyerías por el procedimiento del alunizaje, hasta que un día algo se tuerce cuando Reno es atrapado por la policía, mientras que Vio y Dan, tras dejar sin sentido a un agente, tienen que huir a Madrid, dejando el mundo que viven habitualmente, aunque las cosas no les van mucho mejor en la capital de España.
Tras la ausencia de Remo, la acción se centra exclusivamente en la pareja de Dan y Vio que se establecen en una pensión en la que pagan tres días por adelantado y una fianza de 150 euros, siempre con el sin vivir de algún día ser descubiertos.
Mientras tanto su amistad se va convirtiendo paulatinamente en el primer amor para ambos.
Pasan el tiempo visitando un mercadillo, comprando alguna ropa y comida, mientras que Dan sale cada noche a pintar grafitis a lo que es muy aficionado, ya que tiene talento y unas buenas dotes para el dibujo.
Siempre ha querido ingresar en una buena academia donde estén los mejores, pero la falta de medios ha hecho que ello no sea posible.
El hasta ahora popular actor Mario Casas, tras mucho tiempo pensando en ponerse detrás de las cámaras, por fin llega a dirigir su primera película de la que ha escrito el guion en colaboración con la actriz belga Deborah François, que se conocieron actuando en el film 'El practicante' (2020).
En 'Mi soledad tiene alas' (2023) trata de contar la historia de estos jóvenes intentando meterse en la psicología y manera de actuar a la juventud actual.
Para ello se esmera en dar forma a unos protagonistas llenos de vitalidad y de acción, aunque tras la huida ésta se estanque un poco.
Para ello elige como protagonista a su hermano menor, Oscar, que se ajusta bien a la edad del personaje, un actor que ya no es ningún novato con una filmografía que roza los cuarenta títulos entre cine y televisión.
Le da la réplica Candela González que hace su debut como actriz protagonista en esta cinta que está francamente bien.
Mario Casas desde la silla de dirección se preocupa más de obtener planos secuencias interesantes, con algunos travellings, primeros planos y otras escenas rodadas con la cámara al hombro siguiendo a los personajes, mientras que el ritmo le falla en ciertos momentos, siendo un tanto irregular en este sentido.
No obstante para ser una ópera prima sale adelante con cierta dignidad.
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