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CRITICA
Por: PACO CASADO
El sistema de rodaje en 3D continúa explorando los distintos géneros para aportar alguna novedad que continúe atrayendo a los espectadores a las salas.
En este caso se ensaya con el baile, siendo ésta la primera película que lo lleva a la pantalla en este formato.
El problema está en que no aporta novedad alguna a cualquier film de este género, ya sea baile callejero o ballet clásico, que es lo se hace en esta cinta, mezclar ambos, pero a través de un guion tan simple y tan previsible que no dice nada.
La historia se cuenta en dos palabras. Un grupo de street dance pierde a Jay, su jefe, y su novia Carly se hace cargo del mismo, pero no tienen donde ensayar para poder presentarse a la Gran final de Street Dance de Londres. Helena, la directora de una escuela de ballet clásico, le cede una lujosa sala a cambio de que se mezclen con sus bailarines para darles más energía y nervio ante la pasividad que ve que muestran en los ensayos sus alumnos.
Es del todo previsible que cuando lleguen a la final y se enfrenten a los campeones del año pasado los derroten a base de mezclar en la coreografía el ballet clásico y el street dance, al tiempo que se resuelva la historia de amor de Carly con su novio y se haga la paz entre los dos grupos.
La pobreza del guion hace que perfile poco a los personajes, que haya rivalidad entre las dos clases de bailarines y que la historia sentimental se parezca a otras similares de títulos de este género.
De todo ello lo más positivo es la ambición por triunfar en la danza y el afán de superación de los componentes de ambas agrupaciones a pesar de las dificultades que encuentran en su camino para llegar a conseguir sus sueños y el objetivo que se han propuesto, a pesar de la falta de entendimiento inicial que se establece entre los bailarines callejeros y los clásicos.
Esta débil percha sirve para colgar un gran número de bailes, ya sea de los ensayos o de la competición, hasta el punto que llega a cansar y aburrir, por espectaculares que sean.
En lo que se refiere al sistema 3D poco aporta esta ópera prima de Max Giwa y Dania Pasquini, incluso hay escenas en las que quitándose las gafas no tienen el más mínimo relieve o profundidad de campo y es mucho más luminosa la fotografía.
Destaca la belleza física que luce Nichola Burley en el papel de Carly y la veteranía de Charlotte Rampling como Helena, la profesora de la academia de danza clásica.
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