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INFORMACIÓN
Titulo original: White Boy Rick
Año Producción: 2018
Nacionalidad: EE.UU.
Duración: 111 Minutos
Calificación: No recomendada para menores de 16 años
Género: Drama, Suspense
Director: Yann Demange
Guión: Logan Miller, Noah Miller, Andy Weiss

Fotografía: Tat Radcliffe

Música: Max Richter
FECHAS DE ESTRENO
España: 8 Febrero 2019
DISTRIBUCIÓN EN ESPAÑA
Sony Pictures - Columbia Films


SINOPSIS

El adolescente Richard, se convierte en un informador encubierto de la policía, siendo posteriormente detenido por tráfico de drogas y sentenciado a cadena perpetua...

INTÉRPRETES

JENNIFER JASON LEIGH, MATTHEW McCONAUGHEY, BRUCE DERN, BEL POWLEY, RORY COCHRANE, EDDIE MARSAN, PIPER LAURIE, R.J. CYLER, BRIAN TYREE HENRY, ANGELA COLE, BRAD CARTER, TAYLOUR PAIGE, KELLEY PETRISI, JONATHAN MAJORS

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CONTEXTO...
   Para entender cómo el adolescente Rick Wershe Jr. se ganó el icónico apodo callejero “White Boy Rick” es importante saber cuándo y dónde creció. Wershe nació el 18 de julio de 1969 en un barrio obrero del este de Detroit, poco tiempo después de las famosas revueltas de Detroit de 1967. El violento levantamiento urbano, junto con el colapso de la industria automovilística, desestabilizó mucho la ciudad. Los trabajos e infraestructuras colapsaron y surgió una nueva subcultura violenta y corrupta que tomó el control. A mediados de los 80, Detroit fue además una de las ciudades más afectadas de la epidemia de crack que asoló al país.
  La ciudad empezó a caer entonces en una espiral de crimen y tráfico de drogas. Citando a Michael Cooper en un artículo del Village Voice de 1987, “Según estimaciones oficiales, hay al menos dos armas por persona de media en el área metropolitana de Detroit. Han sido asesinados 56 adolescentes este año. Casi 300 han sido heridos. En lo que va de año hay 10 fallecidos más que en todo el año pasado, y la cifra de heridos aumenta alarmantemente de los 365 de 1986. Detroit es una ciudad en el que el horror alcanza proporciones cinematográficas… La violencia en Detroit no conoce límites. La vemos en los rascacielos del centro, en las casas de clase media-alta, en los bloques de apartamentos de la zona oeste y en los barrios pobres del Este. Detroit se ha convertido la una pesadilla en la se te paralizan las piernas mientras te persiguen los monstruos y no puedes escapar… Los niños de Detroit son algo más que datos de policía en gráficos de periódicos distribuidos a la hora de la comida o una noticia del telediario que se convierte en una conversación después de cenar. Los niños de Detroit sufren una enfermedad tan nueva, poderosa y letal que todavía no tiene ni nombre”.
  Este fue el entorno en el que Rick Wershe Jr., un adolescente carismático de cara de niño, pasaría su infancia entre los 70 y 80. A diferencia de la mayoría de las familias blancas que abandonaron el este de Detroit después de las revueltas, la familia de Rick se quedó en su modesta casa dentro de un barrio predominantemente afroamericano. Mientras la creciente desigualdad racial daba forma a la nueva Detroit, los Wershe, como muchos otros vecinos, se veían aprisionados por la economía, la estratificación social y, en el caso de Richard Wershe Sr, casi por una lealtad enfermiza al sueño americano. Por culpa de la nueva economía tóxica de la ciudad, ningún hombre joven, sin importar la raza, tenía más oportunidad que involucrarse en la drogas y el crimen organizado.
  Richie Merritt, quien hace su debut en en el cine, entendió el personaje de forma innata. Merritt, un adolescente blanco de Baltimore que iba a un instituto predominantemente afroamericano, se presentó a la audición abierta que tuvo lugar en su colegio. Las circunstancias que llevaron a la caída en espiral de Rick Wershe Jr. y su consiguiente encarcelación no sorprendieron a Merritt, es una historia que le resultaba familiar.
  “Sí, realmente creía que eso podía pasar. Después de crecer en Baltimore y ver cómo la policía y la justicia son y cómo los jóvenes crecen en la ciudad, me pareció que la historia era 100% real. Simplemente me pareció una locura que la policía hiciese lo que hizo. Como forzar a alguien a que hiciese algo así y después encerrarle durante tantos años, toda su vida adulta”.
   Es 1984 y Rick Wershe Jr. es un chico de 14 años que vive en un mundo doméstico disfuncional con su padre, Richard Wershe Sr, un estafador y comerciante de armas, y su hermana mayor, Dawn, una chica rebelde adicta a las drogas. Sus abuelos, Roman, “Ray” Wershe, que trabajó durante 40 años en Chrysler, y su mujer Verna Wershe, viven en la acera de enfrente. La madre de Rick abandonó a la familia unos años antes después de un amargo divorcio.
  Rick y su padre tienen una relación padre-hijo poco ortodoxa. Son amigos y, en ocasiones, compañeros de negocios, como cuando Rick le acompaña a estafar a unos traficantes de armas sin escrúpulos. Cuando no está soñando con un nuevo golpe o con abrir su propio emporio de vídeos, Richard Wershe Sr usa su conocimiento del mundo de las armas para hacer un dinero extra como informante para los cuerpos de seguridad. Cuando la policía atrapa a su padre y amenazan con meterle en la cárcel, Rick, en un intento por salvarle a él y a lo que queda de la familia, acepta convertirse también en un informante secreto.
  A los 14 años de edad, el FBI y la policía de Detroit reclutaron al astuto adolescente como informante confidencial encubierto dentro del mundo de las drogas. Aunque no está involucrado con las drogas todavía, Rick tiene muchos contactos dentro de su barrio multicultural. Su encargo principal era infiltrarse en la Curry Crew que dominaba la escena del este de Detroit. Liderada por el carismático Johnny “Lil Man” Curry, tenían mucho peso político puesto que su mujer, Cathy Volsan-Curry, era la sobrina del alcalde de Detroit Coleman Young. Estos lazos políticos ayudaron a que el negocio de la Curry Crew creciese, aunque más tarde estas conexiones perjudicasen al joven Rick Wershe Jr.
  Rick se hace amigo del más joven de los hermanos Curry, Rudell “Boo” Curry, y poco después se adentra en el peligroso mundo de los coches de carreras, vida nocturna, abrigos de visón, joyería dorada y violencia siempre que fuese necesaria. Wershe se gana la confianza de Johnny Curry rápidamente y escala puestos dentro de la organización. Con la relación entre Rick y su padre empezando a deteriorarse, Curry se convierte prácticamente en la figura paterna del joven protegido. Rick asciende rápidamente en la escena de drogas local granjeándole su apodo, “White Boy Rick”, al mismo tiempo que los cuerpos policiales le guían y alientan.
  Los responsables de Rick dentro del FBI y la policía de Detroit incluso agasajan al menor de edad con dinero de bolsillo, billetes de avión y documentos de identidad falsos, para que pueda unirse al clan en Las Vegas para la gran pelea Hearns/Hagler donde esperan pueda recabar información que más tarde puedan usar en el caso contra los grandes traficantes de Detroit.
  Después de varios peligrosos encontronazos entre los hermanos Curry y los cuerpos de seguridad, un asaltante desconocido dispara a Rick. Rick sobrevive al tiroteo, y mientras se está recuperando el FBI hace una redada y arresta a la Curry Crew. Debido al trabajo de Rick como informante, el clan es arrestado y mandado a prisión. Una vez consiguen eso, el FBI y los cuerpos de seguridad locales dejan de necesitar la ayuda de Rick y le cesan como informante. Mientras tanto, Rick empieza a arreglar la relación con su padre y juntos ayudan a su hermana.
  Una vez deja de ganar dinero de los hermanos Curry y de los cuerpos de seguridad, el adolescente, que ya había abandonado el instituto hacía tiempo, recurre a la única habilidad que tiene, traficar con drogas. Con el clan Curry en la cárcel, Rick decide crear un imperio propio, cruzando la línea entre informar sobre criminales a convertirse en uno.
  El joven se aprovecha de la situación y usa los contactos que ha ido haciendo para cerrar un trato con el traficante que abastecía a los hermanos Curry, Art Derrick. Rick hará también buenas migas con Cathy, la mujer de Johnny “Lil Man” Curry.
  Richard Sr. formará equipo con Rick como en los viejos tiempos, siendo su cómplice y viajando junto a Art Derrick a Miami para cerrar un trato con los cubanos que abastecen a Derrick con la mercancía ilegal. Está camino de convertirse en un traficante de drogas con letras mayúsculas gracias a las habilidades aprendidas de los cuerpos de seguridad.
  El fin de la carrera criminal de Rick llega en mayo de 1987, cuando el joven de 17 años es arrestado con 8 kg de cocaína y sentenciado bajo la Ley Lifer 650 de Michigan, una ley de 1978 que ordena cadena perpetua sin libertad condicional para cualquiera condenado con más de 650 gramos de cocaína.
  Ya en la cárcel, los federales rehúsan confirmar o negar su involucración como informante, así que con idea de reducir o eliminar su sentencia, Wershe empieza a delatar a miembros de las altas esferas de los cuerpos de seguridad de Detroit hasta llegar al mismísimo alcalde Coleman Young. Rick la toma con la jerarquía entera del corrupto gobierno de Detroit, pero su sentencia no se reduce, llevando a la especulación de que grandes poderes nunca permitirán su libertad condicional.
  En lo que parece una venganza política, Wershe pasará los siguientes 29 años en la cárcel de Michigan, siendo el condenado juvenil no violento más longevo del Estado. El 14 de julio de 2017, se votó por mayoría su puesta en libertad. De cualquier forma, todavía le quedan cumplir tres años en Florida por otra condena distinta. El preso de 47 años podría ser libre en tres años o menos, justo a tiempo para su 50 cumpleaños.

LA PRODUCCIÓN...
  WHITE BOY RICK surgió como resultado de combinar dos proyectos distintos que estaban siendo desarrollados sobre la vida de Rick Wershe Jr.
Unos años antes de 2016, los equipos de productores de John Lesher & Julie Yorn de LBI Entertainment y Scott Franklin & Darren Aronofsky de Protozoa Pictures, se encontraban desarrollando películas sobre el informante encubierto menor de edad que estaba condenado a cadena perpetua después de haber sido descubierto con más de 650 gramos de cocaína.
  Sobre esa época, John Lesher, el oscarizado productor detrás de Birdman y de películas como Black Mass: Estrictamente Criminal y Sin Tregua, y Julie Yorn, productora de la nominada al Oscar Comanchería, ya tenían al demandado director británico Yann Demange (‘71) sumado al proyecto.
  Mientras tanto, Scott Franklin y su compañero de producción, el productor y director nominado al Oscar Darren Aronofsky, copropietarios de Protozoa Pictures, habían estado desarrollando una película junto al productor ejecutivo Matthew Krul, quien representaba al equipo que poseía los derechos cinematográficos de la vida de Rick Wershe. El productor ejecutivo de Krul, Michael J. Weiss, es un abogado que representaba tanto a Wershe como a Krul y que negoció los derechos allá por 2004.
  Cada uno de los equipos de producción había encargado su propio guion. Lesher y Yorn tenían un guion de Logan y Noah Miller, mientras que los de Protozoa tenían uno de Andy Weiss. Los dos equipos se habían enfocado más en los elementos emocionales familiares de la historia que de los de la vida de gánster.
  Lesher leyó sobre el arresto inicial de Wershe y su encarcelamiento en los 80, pero no fue hasta que leyó un borrador del guion de los Hermanos Miller muchos años después que sintió que había encontrado la forma correcta de contar la historia. “Para mí lo central de la historia es la relación padre-hijo. Trata sobre un chico que lucha por mantener a su familia unida. Eso es algo en lo que te puedes identificar más allá de la historia de un tipo que lleva tanto tiempo en la cárcel. Sí, está ambientado alrededor de la lucha contra las drogas y la decadencia de las ciudades del interior, pero lo que la convierte en una historia universal es la lucha de este chico por mantener a su familia unida. Creo que la gente se identificará con eso”.
  Lesher relata como la relación padre-hijo que se explora en la película no sólo se centra en la de Richard Sr. y Rick Jr. “También tienes a Richard Sr. y a su padre, así que es una historia de padre e hijo multigeneracional” añade Lesher. “Y Rick también tiene un hijo, así que incluso hay hijos que tienen hijos”. Rick incluso desarrollará una relación de figura paterna o mentor con el líder de la banda, Johnny “Lil Man” Curry, así como con el traficante Art Derrick.
  Franklin, que produjo las películas El Luchador, Cisne Negro y Noé, dirigidas por su compañero de Protozoa Darren Aranofsky, oyó hablar por primera vez de WHITE BOY RICK de su amigo Matthew Krul. “La historia me alucinó” confiesa Franklin. “Para mí era una historia sobre el paso de la niñez a la adultez. Es el relato de un chico que hace algunas cosas mal y acaba creciendo en la cárcel. Es la historia de una familia desgarrada. Nos propusimos no hacer otra película de traficantes, de gánsteres y crímenes. Llegamos al corazón de la familia. Eso es lo que realmente nos importa”.
  Una vez se sumó al proyecto, Franklin se puso en contacto con Rick Wershe inmediatamente. El productor sitió una afinidad instantánea con el hombre que había pasado toda su edad adulta entre rejas. “Forjamos una amistad de inmediato” recuerda Franklin. “Parecía que estuviese hablando con un viejo amigo. Después de por todo lo que ha pasado este tipo y el tiempo que ha estado en la cárcel, me pareció importante ser parte de todo esto”. Franklin pensó que había mucho sentimiento y carácter en la historia, y potencialmente podría arrojar algo de luz sobre esta gran injusticia. “No creo necesariamente que estemos dando una opinión sobre esta injusticia, pero creo que al menos podemos despertar el debate y potencialmente poner un punto de mira en situaciones como esta. Afrontémoslo, no es la única persona en la cárcel en Estados Unidos que esté cumpliendo más años de los que igual debería. Pero cuando alguien que nunca ha cometido un acto de violencia está encerrado durante 30 años, creo que es algo que deberíamos valorar”.
  Llegados a ese punto, Franklin todavía ni sabía que otra película de WHITE BOY RICK estaba en desarrollo hasta que abordó a su amigo Yann Demange para ver si estaba interesado en hacer la película de Protozoa. “Llamé a Yann y le dije que tenía un guion espectacular y que tenía que echarle un vistazo. Me dijo que ya estaba haciendo una película de WHITE BOY RICK. Resulta que sin saberlo yo, él ya estaba trabajando en el proyecto de John y Julie”.
  Demange había leído un artículo sobre la saga de los Wershe y más tarde el guion. La historia le fascinó, pero fue la dinámica de padre e hijo y los temas de amor y lealtad lo que de verdad le intrigaron.
  “Lo que me enganchó en un principio fueron las escenas de padre e hijo. Lo vi como una oportunidad para tratar el tema del sueño americano enfocado en la pobreza y falta de oportunidades a través de los ojos de una familia que intenta permanecer unida y progresar contra todo pronóstico. Eso fue lo que me emocionó, mucho más que la historia del informante” confiesa Demange.
  Cuando Franklin descubrió que el director ya estaba involucrado en la película de John Lesher y Julie Yorn cobró sentido unir fuerzas con el otro proyecto. El equipo de Lesher y Yorn tenían al director que ellos querían, y Protozoa tenía los derechos y la cooperación de Rick Wershe. “Queríamos hacer una película en la que Rick estuviese implicado durante todo el proceso” explica el productor ejecutivo Matthew Krul. “Él sabe lo importante que era contar esta historia bien, y todos le apoyamos, trabajando con la gente y el equipo correcto”.
  La película está financiada por el antiguo jefe de la división de cine de Warner Bros, Jeff Robinov, a través de su nueva empresa, Studio 8, y distribuido por Sony Pictures.
  Nacido en París y criado en Londres, Yann Demange se llevó el favor de la crítica con su ópera prima, 71, protagonizada por Jack O’Connell y relata la historia de un joven soldado inglés que es abandonado accidentalmente por su unidad después de unas revueltas en las calles de Belfast en 1971. La película es cruda, intensa, violenta y de un vívido suspense, y Demange cuenta con maestría la política del Irlanda del Norte de una manera muy personal. Es por esto que fue la mejor opción para contar la historia de WHITE BOY RICK. La película fue nominada al BAFTA a Director Revelación y le valió un Premio British Independent Film a Mejor Director. El director había dirigido con anterioridad varios dramas criminales para televisión como Top Boy y Juicio a un Inocente, en la que colaboraba recurrentemente con en director de fotografía de WHITE BOY RICK, Tat Radcliffe, BSC.
  Lesher entró en contacto con el trabajo de Demange por primera vez cuando vio ‘71 en el Festival de Cine de Telluride y le fascinó. “Pensé que era uno de los debuts más extraordinarios que había visto en mucho tiempo” recuerda el productor. “Pensé que su energía, su punto de vista y el hecho de que no fuese americano aportarían un punto de vista único y una integridad a la historia que estaba muy interesado en explorar”.
  “Lo que vi en el trabajo anterior de Yann fue autenticidad” comenta Scott Franklin, quien ya conocía al director durante años antes de su primera colaboración. “Su trabajo es crudo, sincero, y hace una gran labor capturando el momento. Y al mismo tiempo lo hace todo con corazón y sentimiento. En esta película necesitábamos sentir esa crudeza y autenticidad de la calle y de la vida del Detroit de los 80. Yann hace una labor impresionante capturando todos los matices”.
  Demange nunca había abordado una película biográfica antes, y menos una en la que el protagonista todavía estaba vivo. Eso añadía una punto más de responsabilidad, especialmente hacia Rick.
  “La fase de desarrollo fue un proceso largo ya que nunca había hecho una historia verdadera y no me sentía cómodo simplemente ficcionándola para conseguir un efecto más dramático. Me pareció imperativo ir a ver al verdadero Rick a la cárcel. De hecho, eso formó parte del proceso de decisión, averiguar si era capaz de hacerlo, ya que inicialmente no había una narrativa clara y aunque hubiese muchas formas de contar la historia de Rick Wershe yo me quería centrar en la familia. Y después vinieron las preguntas éticas. ¿Estoy haciendo lo correcto para este hombre? ¿Estoy explotando una historia real solo para proyectar en una película los temas que me interesaban? Tardamos unos tres años y el proceso realmente conllevó no tomarse ninguna libertad con su vida y centrarnos en los hechos y el núcleo emocional” explica Demange.
  En los primeros días del desarrollo, Demange y los productores visitaron a Rick Wershe a la cárcel y hablaron con él por teléfono de forma regular. “No hizo falta convencer mucho a Rick para que nos dejara contar su historia” recuerda John Lesher. “Tenía que ver más con querer pasar el máximo tiempo posible hablando con él y entender todos los detalles de lo que pasó, la esencia de la historia y la relación con su familia. Entender lo que pasó y así comprender cómo debíamos contar la historia. Siempre que haces algo basado en hecho reales el reto es entender que no es un documental, es una película. Así que debes tomarte alguna libertad con la historia y descubrir qué es lo importante y qué partes hay que comprimir”.
  “Rick se involucró mucho en el guion inicial” aclara Scott Franklin. “Le hicimos millones de preguntas y el nos hacía críticas y comentarios. Escuchábamos historias sobre drogas, sobre la policía y su familia. Todo tenía mucho color, era un material increíble. Hay historias que no acabaron siendo escenas porque no había sitio en la película, pero nos ayudaron a definir a su personaje en el guion”.
  También, como bien recalca Demange, la historia de WHITE BOY RICK no es una sino muchas, casi griega en aspecto, en términos de personajes y relaciones y con tramas bizantinas.
  “Fue un proceso muy largo porque había mucho que contar. El truco acabó siendo sintetizarla pero sin tomarnos libertades e identificando los elementos clave temáticamente”.
  Demange añade que la humildad y el sorprendente humor de Rick frente al intimidante panorama de una sentencia en la cárcel le ayudó mucho para encontrar el tono de la película.
  “Era totalmente humilde y se enfrentaba a todo lo que le había ocurrido con humor. Nos reímos muchos, aunque cuando hablaba de su familia me conmovía mucho. Todo esto le pasó antes de tener 17 años y me recordaba a todos los niños pobres a los que no se les permite tener una niñez con verdaderas oportunidades y esperanzas. Me apasionó contar esta historia, y la forma en la que hablaba sobre ella no era polémica. Si había alguna forma de ser justos con Rick, de contar su historia desde dentro sin proyectar una opinión externa, él me lo permitió” comenta Demange.
  La política social y económica del mundo de los Wershe fascinaba y horrorizaba a Demange, en particular las sentencias y leyes sobre drogas que diezmaron a la comunidad afroamericana, aunque también la pobreza y la privación de derechos en general. Aunque la película que quería hacer era más personal e íntima, no una diatriba, sino una mirada sobre una familia y su comunidad que, para bien o para mal, acaba convirtiéndose en un clan extendido.
  “Hay documentales y libros maravillosos sobre estos fallos de la justicia, pero no quería hacer un documental. La relación padre e hijo, una familia intentando sobrevivir y sobreponerse a la pobreza sin muchas oportunidades. Un padre que realmente se creyó la promesa del sueño americano para acabar siendo traicionado por sus circunstancias, eso es lo que me interesaba. La dinámica entre Rick y su padre y hermana me enganchó de verdad, pero también su relación con los Curry. Estaba completamente metido en su mundo y ellos eran como una extensión de su familia. Vi la oportunidad de crear un paralelismo entre los Wershe y los Curry. Dos familias intentando sobrevivir en un entorno brutal, en una ciudad abandonada en todos los niveles. Todo el mundo se tenía que manchar las manos para sobrevivir. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar?” relata Demange.
  Una vez el director se comprometió con el proyecto empezó a juntar a los actores que acabarían desarrollando las poco ortodoxas dinámicas de la familia Wershe, a los agentes de la seguridad que reclutaron a un chico de 14 y a las bandas de drogas en las que se tendría que infiltrar como informante encubierto.
  “Lo que intentamos hacer es encontrar a actores que aportasen algo de sí mismos al personaje” apunta John Lesher. “Lo importante era traer a los personajes a la vida de la mejor manera, y estoy muy orgulloso del reparto tan fantástico que fuimos capaces de reunir”.
  El primer actor en firmar fue el oscarizado Matthew McConaughey en el papel de Richard Wershe Sr, un padre soltero de clase obrera que hace todo lo posible por criar a sus hijos con unos recursos limitados. Tiene grandes sueños y planes que suelen rozar el límite legal, pero al fin y al cabo nacen del cariño que tiene por sus hijos, aunque es evidente las pocas habilidades tradicionales como padre que tiene. Cuando el actor texano se enteró del papel, se encontraba buscando un proyecto lleno de humanidad y corazón. “Mientras buscaba mi siguiente proyecto me topé con este guion y pensé que era real, hablaba de la vida real, de una historia humana” explica el actor. “Es uno de esos casos en los que la realidad supera a la ficción, en la que es más emocionante, más terrorífica y más graciosa. La historia tenía todo eso”.
  Años antes, McConaughey vio ’71 y decidió que quería trabajar con el director, Yann Demange. Cuando el actor leyó el guion por primera vez le llamó la atención varias cosas de inmediato. “No era nada empalagoso” explica McConaughey. “No intentaba ser una versión pop icónica tipo El Precio del Poder sobre un chico de 15 años en el sureste de Detroit, aunque sí tiene esos elementos graciosos sobre su auge. Y tampoco estaba intentando tomar una posición moralista. Es una historia muy personal sobre un padre y su hijo. Habla de pobreza, de familias monoparentales, personas que intentan conseguir mejorar pero que igual no tienen las herramientas suficientes. Y creo que eso es algo en lo que gente de todo el mundo se puede sentir identificado. Porque hay millones de Rick Wershe Jr. Hay millones de Richard Wershe Sr. Y hay millones de Dawns. Esta es gente que vive en el mundo real, gente de la que igual no sabes nada, pero existe”.
  McConaughey dice que cuando la audiencia ve a los personajes de Rick Jr. y Richard Sr. por primera vez en una muestra de armas en Ohio, puede que piensen que van a ver una película de acción padre e hijo. Pero entonces nos enseñan la vida disfuncional que tienen en casa y los problemas de Dawn con las drogas, la consiguiente involucración de Rick con los traficantes de drogas y los cuerpos de seguridad, y los problemas de Richard Sr. con prácticamente todo. “Una vez volvemos a casa se puede ver cómo la dinámica familiar es bastante dramática y deprimente” dice McConaughey. “El mundo de Richard Sr se desmorona. Y eso es algo que le ocurre una y otra vez. El castillo de naipes se le desmorona a lo largo de toda la historia. No puede sobreponerse a ningún obstáculo en su vida. Pero al principio de la película piensas que va a ser una aventura salvaje de padre e hijo timando a la gente por todo el país, pero eso se para en seco. Esa no es la realidad”.
  McConaughey explica que aunque Richard Sr quiere ser amigo de su hijo desesperadamente, acaba perdiéndole por el mundo callejero. “Senior y Junior están muy unidos” añade el actor. “Pero Senior no puede guiarle. Quiere a su hijo, pero falla al intentar ayudarle”. En su lugar, Rick Junior encuentra apoyo en los líderes de bandas de las calles.
  Con el papel de Richard Sr cubierto, los cineastas empezaron a buscar al actor que interpretase a Rick Jr., más conocido como WHITE BOY RICK. Encontrar a un actor joven que interpretase un papel principal tan complejo no fue tarea fácil. El papel requería un actor que se desenvolviese en múltiples registros, ser hijo, hermano y nieto en un hogar de clase obrera de Detroit, a un informante encubierto del FBI, traficante de drogas y finalmente a un preso en cadena perpetua, y todo ello siendo un adolescente. Estas exigencias serían un reto hasta para los actores adultos más veteranos.
  En su búsqueda del actor protagonista, los cineastas buscaron hasta en los sitios menos convencionales. Además de hacer audiciones con actores jóvenes profesionales, Yann Demange decidió que también buscarían a alguien fuera del mundillo, alguien cuyas circunstancias socioeconómicas y estilo personal encajaran con las del Rick Wershe real.
  “Quería que fuese auténtico. El Rick Wershe estaba completamente inmerso en la comunidad afroamericana, que eran sus amigos y vecinos, y quería un chico que fuese igual” explica Demange.
  Así que le pidió a su equipo de casting que buscasen en los Estados Unidos y en el extranjero a alguien que encajase con el rol y no tuviese experiencia actuando.
  Los cineastas pidieron a la directora de casting Jennifer Venditti que buscase en institutos, gimnasios de boxeo y otros lugares donde se congregasen adolescentes, en las ciudades del interior y noreste del país, para ver si encontraba a un chico con un entorno socioeconómico como el de Rick Wershe Jr. “Yann buscaba autenticidad” recuerda Venditti. “Quería que la persona que la protagonizase tuviese el mismo entorno que Rick Wershe, así con sus vivencias podría ayudar a formar el personaje. Era un trabajo antropológico”. Venditti y su equipo buscaron principalmente en colegios afroamericanos por todo Ohio, incluyendo Cleveland, Columbus y Akron, así como en Detroit, Baltimore, Pittsburgh, Nueva York, Connecticut y Nueva Jersey. “Quería un chico que viviese la vida, que supiese lo que se siente y que se sintiese identificado con la cultura de ciudad interior. Vamos, un natural”. Venditti escribió a directores de colegios, a representantes de asuntos sociales y a departamentos de teatro informándoles de la película y del tipo de persona que estaban buscando: alguien callejero, carismático, con encanto y probablemente no el mejor estudiante.
  Casi dos meses después de empezar a buscar, el directo del Instituto Dundalk en los suburbios de Baltimore contactó con Venditti y le dijo que tenía a la persona que buscaba.
  Esa persona acabó siendo el quinceañero Richie Merritt, un chico extrovertido, amante de los videojuegos y las zapatillas sin ninguna experiencia como actor. Al igual que Rick Wershe Jr., Richie es un chico blanco en un colegio predominantemente afroamericano y con un hogar de clase obrera desestructurado. Esos eran los rasgos que Yann Demange consideraba esenciales para representar a un adolescente de barrio pobre.
  En octubre de 2016, el director del instituto pidió a Merritt que fuese a su despacho y ahí le presentó al equipo de casting y le contaron el proyecto.
  “Lo primero es que nunca había actuado antes” confiesa Merritt. “Tuve una asignatura de teatro con 14 años en el que hacíamos algo de improvisación, pero yo nunca participé. Simplemente me sentaba mirando”. Cuando le llamaron para que fuese al despacho del director, Merritt no había llegado todavía a clase. “Llegué justo en el momento exacto. Entré en el despacho para firmar algo y recoger un pase por haber llegado tarde, cuando la recepcionista le decía a otra señora que ‘el chico acababa de llegar’”. A Richie le picó la curiosidad, y después de tener la aprobación de sus padres, le grabaron una entrevista contando su historia.
  Sobre el vídeo, Venditti recuerda que Richie estuvo gracioso y carismático. “Tenía un aire del payaso de clase y contó muchas historias interesantes”. La directora de casting hizo también algo de improvisación con Richie para ver si era creíble, creativo, seguro y tenía instinto para la interpretación.
  Cuando le hicieron la entrevista, Venditti supo al instante que había algo ahí. El talento natural, carisma y autenticidad de Merritt le impresionaron. “Era algo distinto. Era juguetón y tenía inteligencia emocional, pero al mismo tiempo era rudo y cortante”.
  Estando ya en Nueva York, Venditti organizó una audición por Skype con Richie en Baltimore para que Yann Demange le viese. Demange vio la grabación y tuvo una reacción muy favorable. “Yann quería que Richie puliese la técnica para otra audición, así que contrató los servicios de Angela E. Gibbs para que pasase unos días en Baltimore ayudándole a perfilar el carácter y conducta del personaje en varias clases de interpretación. Después de navidad, Richie viajó a Cleveland para una reunión en persona y una audición con Yann Demange y los productores. Contrataron a varios actores locales para que interpretasen papeles del guion. “El chico no había hecho ninguna audición antes. Nunca había actuado. Pero lo bordó” recuerda Venditti. “Fue impresionante. Todo lo decía de forma tan natural que no parecía que estuviese leyendo frases de un guion. Se me puso la piel de gallina”. Los cineastas se dieron cuenta de que Richie tenía una capacidad innata que no tenían el resto de candidatos. Pasó a ser el favorito para el papel.
  “Es un papel muy complicado y el instinto que tuvo Yann de buscar a un chico corriente fue un acierto total” confirma el productor Scott Franklin. “Richie era un chico genial con un gran corazón. Y cuando le conocimos, todos nos enamoramos del él al instante. ¡Aunque antes le pusimos entre las cuerdas!”
  “Siento que Richie es muy creíble y hace todo más real” comenta John Lesher. “Eso lo vimos desde el principio. No tenía que actuar ningún papel, él era el papel. Consigue interpretar con alma y sutileza, además de hacer todo tipo de cosas divertidas, aunque al final se hiciese duro. Es capaz de ejecutar todos estos elementos, lo que me hace estar muy orgulloso de él”.
  Como fase final de las audiciones y el proceso de selección, en enero de 2017 Richie voló junto a su padre a Los Angeles para conocer y hacer una prueba de cámara con Matthew McConaughey. Fue evidente la química que tenían juntos, tanto delante como detrás de la cámara.
  Poco antes de esto, cuando Yann Demange le contó a Matthew McConaughey que estaban hablando con un chico de Baltimore que no había actuado en su vida, el oscarizado actor contestó que estaba más emocionado que asustado por ello. “Si eran capaces de encontrar a alguien con la confianza de ser sí mismo delante de la cámara, a mi me parecía genial. Además, de forma algo egoísta, me emocioné como actor. Sabía que para llegar a conectar con este adolescente yo no podría actuar. Debía ser sincero y real. Eso era muy emocionante. Había algo inocente en todo ello que me pareció muy puro”. El hecho de que los cineastas estuviesen dispuestos a escoger a un completo desconocido le confirmó al actor que en la película buscaban autenticidad, y eso le motivó.
  “Cada vez que hacía una lectura de guion con Matthew podíamos ver cómo crecía como actor, estando cada vez más cómodo con el personaje y abriendo más su corazón y su alma” enfatiza John Lesher.
  “Todo esto era una experiencia totalmente nueva para mí” admite Merritt. “Honestamente, todo era increíble. En un abrir y cerrar de ojos me encontré en un avión. Después conocí a Matthew McConaughey. Todo ocurrió muy rápido. ¡Una vez conseguí digerirlo me pareció una pasada!”
  Por su lado, McConaughey estaba impresionado por cómo Richie Merritt estaba manejando la situación siendo tan joven y sin tener experiencia actuando. “Había un 20% de Richie Merritt que le daba igual toda esta historia yo creo, y eso es genial, ya que es lo que te exige el personaje” afirma el oscarizado actor. “Necesitábamos esa actitud e independencia de chico callejero, y él lo tiene”.
  La persona que probablemente estaba más satisfecha con la elección de Merritt fue el mismo Rick Wershe.
Cuando le dijimos que habíamos encontrado un chaval de Baltimore, creciendo en circunstancias similares, que no tiene formación en interpretación y posiblemente se le planteaba un futuro parecido al suyo, Rick se sorprendió y conmovió. Me dijo que si puede salir algo bueno de convertir su vida en un película sería cambiar la trayectoria en la vida de este chico, y eso sería increíble” comenta Demange.
  Merritt sintió un tipo de familiaridad con Wershe. Cuando leyó el guion por primera vez, Merritt recuerda que se enfadó. “Pensé, ¿por qué le hicieron así? Al mismo tiempo tienes que darte cuenta de que esto es la vida real. Esto es lo que en realidad ocurre en las calles”. Cuando el joven actor comentó el papel con Demange por primera vez, le dijo que tenía mucho en común con Rick Wershe. “Yann dijo que buscaba esa autenticidad” recuerda Merritt. “Quería que fuese realista. Quería mucha energía. Yann te dice lo que busca sin rodeos, y eso ayuda mucho”.
  En febrero de 2017, tres meses después de que le sacasen de clase sin saber que tendría su primera audición, Merritt se encontró en un avión camino de Cleveland para empezar con la producción.
  Durante las semanas antes de empezar a rodar, y durante toda la producción, Merritt hablaba con Rick Wershe casi a diario. “Es un tipo muy agradable” afirma Merritt. “Hablamos de coches, de sus amigos y familia y de política”. Estas conversaciones ayudaron a perfilar el personaje y probablemente le dio a Merritt una zona de confort con la que empezar a trabajar.
  “Cuando le ves por primera vez, Rick es un adolescente normal” explica Richie Merritt. “Vive siguiendo las normas. Durante un tiempo su padre y él son mejores amigos”. Después la policía irrumpe en su hogar y Rick se sacrifica para salvar a su padre y a la unidad de la familia. “Rick se deja llevar por la situación. Es el Detroit de los 80, y todo el mundo va con cadenas de oro, joyería dorada y ropa chula. Lo único que quiere es hacerse notar también”.
  Para ayudar a Merritt con su debut, la producción contrató a la veterana profesora de interpretación Leigh Kilton-Smith para que trabajase con él durante todo el proceso, desde la preproducción hasta el último día de rodaje. También encontró a un mentor en McConaughey.
  “A veces le decía que se relajase, que todo estaba bien y que lo intentásemos otra vez” recuerda McConaughey. “Otras veces me tocaba estar encima de él. Recordarle que nadie dijo que el trabajo fuese a ser fácil, que se recompusiese, que el tenía 15 años pero yo 47, que dejase de lloriquear y que fuese a por ello. Así que a veces me tocaba azuzarle y otras veces le rodeaba con el brazo y le decía que había hecho un buen trabajo”.
  Sin una madre en casa, el rol recayó en la hermana mayor de Rick, Dawn. Bel Powley es una actriz británica de 25 años que se llevó el favor de la crítica, además de varios galardones, por su papel protagonista en The Diary of a Teenage Girl y que en WHITE BOY RICK interpreta a la hermana mayor de Rick que tiene un problema con las drogas. Hablando sobre la película, Powley admite haber estado fuera de su zona de confort con el papel. “En mi joven carrera he solido interpretar personajes aparentemente formidables, pero Dawn es vulnerable, y algo deslenguada e invencible en la forma en la que se presenta” explica la actriz. “Soy lo opuesto a Dawn en la vida real. Soy británica, soy tímida. Pero creo que como actriz tengo que retarme en todo momento”. Incluso cuando supo que participaría en una gran película sobre armas, drogas y policía, se centró en ser honesta con su personaje. “Me parecía que lo importante era encontrar a la verdadera Dawn y explorar la humanidad en la relación con su padre y hermano”.
  Para Powley, Dawn es uno de los personajes más complejos que jamás haya interpretado. “Cuando vemos a Dawn por primera vez sólo tiene 17 años, y como adolescente siente todo con mucha intensidad. Las emociones extremas están como en otra escala mucho mayor. Y ella lo está viviendo a tope” apunta Powley. “Además, son una familia extremadamente pobre y su madre está ausente. Así que ella se encuentra en la mitad de todo eso. Se está revelando”.
  Aunque su personaje está pasando por un momento de confusión por su padre y las drogas, Dawn es de alguna manera una figura materna para Rick, sobretodo desde que su madre ya no está en sus vidas. “Creo que eso es el nexo de su relación. Es un equilibrio entre el rollo de hermanos y la figura materna que representa en la vida de Rick Jr.”.
  La veterana de Hollywood Jennifer Jason Leigh interpreta a la agente del FBI Snyder, quien, junto a su compañero el agente Byrd, recluta a Rick Wershe como informante encubierto. Leigh empezó su carrera en los 70 siendo una adolescente, ganando fama en 1983 por Aquel Excitante Curso antes de pasar a ganar docenas de galardones en papeles como el nominado al Oscar a Mejor Actriz de Reparto en Los Odiosos Ocho de Quentin Tarantino, cinta que coprotagonizó también con su compañero de reparto de WHITE BOY RICK Bruce Dern.
  Rory Cochrane, una de las estrellas de Black Mass: Estrictamente Criminal junto a Johnny Depp y actor regular de la serie CSI: Miami, interpreta al agente del FBI Byrd. A diferencia de muchos personajes de WHITE BOY RICK, tanto el agente Byrd como Snyder no son reales, sino composiciones de distintas personas reales. Lo que más atrajo a Cochrane de WHITE BOY RICK es que fuese una historia real y poder trabajar con Yann Demange. El actor hizo su debut junto a su viejo amigo Matthew McConaughey en el clásico adolescente de Richard Linklater de 1993 Movida del 76. “Cuando hablé por primera vez con el director le pregunté si mi personaje era bueno o malo. Él me dijo que ni blanco ni negro, que era gris. Creo que toda la historia se maneja en los grises. Hay una parte buena y una mala en todos los personajes. Todos tienen distintas capas, buenas y malas”.
  Puesto que no es un personaje real, Cochrane no tuvo la necesidad de hacer una labor de investigación de su personaje. Por otro lado, Jennifer Jason Leigh sí es el tipo de persona que habla con agentes del FBI reales de los 80. Leigh ayudó a menudo a Cochrane a inyectar una dosis extra de realidad a la interpretación gracias a la investigación que hizo. “Fue muy útil ya que pude cambiar mi diálogo para encajarlo en la realidad de la escena. Es una profesional. Lleva haciendo esto desde que tiene 14 años”.
  Los abuelos de Rick Wershe están representados por un dúo formidable. Bruce Dern interpreta al cascarrabias abuelo de Rick, Roman “Ray” Wershe, un trabajador de Chrysler durante 40 que vivió parte de su vida en el este de Detroit y cuya visión racista no concuerda con la gran diversidad de su propio barrio.
  Una leyenda octogenaria, Dern estuvo nominado nominado al Oscar a Mejor Actor Secundario en 2013 por su papel de Alexander Payne en Nebraska. Su interés por WHITE BOY RICK surgió del hecho de que fuese una historia que examinaba el tejido familiar. “Esta es una película sobre personas en una situación y periodo únicos. Se han contado historias como esta antes, pero no con un delincuente de 14 años. Eso es lo que la hace interesante. Estados Unidos está ansiosa de películas sobre gente real con la que sentirse identificados”.
  Dern estaba también interesado en trabajar con el director Yann Demange, cuyo deseo de contar la historia de Wershe era contagioso. “Nos convirtió a todos en un equipo” continúa Dern. “Todo el mundo en el equipo se esforzó al máximo. La mejor habilidad de Yann es ser el capitán del equipo. Instruyó a un niño que nunca había actuado y le hizo creíble y honesto y emotivo. Eso es algo difícil de hacer”.
  Piper Laurie ha estado tres veces nominada al Oscar, por Hijos de un Dios Menor, Carrie y El Buscavidas, e interpreta a la abuela de Rick en WHITE BOY RICK, Verna Wershe. Laurie, que tiene 85 años, marca su vuelta al cine después de un parón de cinco años. Nació y creció en Detroit, donde está ambientada WHITE BOY RICK. En sus 67 años de carrera en la gran y pequeña pantalla, la leyenda del cine ha protagonizado películas con actores de la talla de Gregory Peck, Rock Hudson, Paul Newman, Tony Curtis, Cliff Robertson y Mel Gibson.
  Brian Tyree Henry, más conocido por su nominación al Emmy en 2017 por su papel del rapero ‘Paper Boi’ en la galardonada serie de FX Atlanta, interpreta al Detective Jackson, el oficial de narcóticos de Detroit que junto a los agentes del FBI Byrd y Snyder reclutan a Rick como informante.
  El nativo de Dallas Jonathan Majors, un reciente graduado en interpretación por el Yale School of Drama, interpreta a Johnny “Lil Man” Curry, el líder de la banda de los Hermanos Curry, una de las principales bandas de drogas de Detroit en los 80. La historia de supervivencia es lo que le intrigó a Majors. “Trata sobre la familia. Sobre personas que intentan mejorar a toda costa. Ya sea en el juego de las drogas, en política o en la familia Wershe, todos intentan que les vaya mejor, subir de rango. Todo el mundo da codazos”.
  “Cuando estuvimos buscando actores para interpretar a los hermanos Curry inicialmente queríamos actores brillantes, pero después quisimos mostrar la humanidad de los personajes y lo que hicieron por la comunidad, no sólo el hecho de que estuviesen traficando con drogas”.
  Majors, quien empezó a ganar reconocimiento con la miniserie de ABC de 2017 When We Rise, que relataba la lucha por el movimiento homosexual, veía elementos de su propio padrastro en el personaje de Johnny “Lil Man” Curry. “Me recuerda la forma en la que fue forzado a una situación desesperada y su necesidad de supervivencia. Johnny es el capo arquetípico, pero también es el cabeza de familia. Es marido, hermano mayor y empresario. Todo concentrado en una persona”.
  Al leer el guion sintió que estaba leyendo una tragedia shakesperiana. “Acompañamos al protagonista mientras se mueve entre tres historias distintas, entre tres familias: la familia Wershe, el FBI y los hermanos Curry. Me encanta la forma en que los guionistas construyen y nos revelan a los personajes”.
   El músico de Los Angeles Rapper YG, cuyo segundo álbum se estrenó en junio de 2016, interpreta a Leo “Big Man” Curry, que maneja la banda junto a su hermano Johnny. YG, cuyas siglas significan “Joven Gánster”, nació en Compton, California, en 1990 con el nombre de Keenon Daequan Ray Jackson. En 2017, el artista de hip hop emergente fue telonero de Kendrick Lamar en la gira de verano y lanzó su propia línea de ropa, 4 Hunnid Clothing. YG apareció en dos películas indie en 2012, pero WHITE BOY RICK marca su debut en una gran película.
  RJ Cyler es un joven actor que ha demostrado su amplio registro en películas como Power Rangers y Yo, Él y Raquel. En WHITE BOY RICK interpreta a Rudell “Boo” Curry, el hermano pequeño de Johnny “Lil Man” y Leo “Big Man” Curry, y que se acabará convirtiendo en el amigo más cercano de Rick Wershe. Mientras los dos hermanos mayores llevan la parte empresarial, Boo se hace amigo de Rick y le introduce en el mundillo.  A Cyler la personalidad de Boo le recordó a sus amigos de la infancia de Jacksonville, Florida. “Tiene 17 años, así que todavía tiene una mentalidad muy infantil” observa Cyler. “Es bastante ganso y eso es algo que Yann quería que mantuviese en el personaje. Así que tampoco tuve que ir muy lejos para pillar al personaje. De hecho, la relación entre Rick y Boo me recuerda a la que tenía con mi mejor amigo Joe. Por eso cuando leí el guion supe que tenía que formar parte de la película”. Cuando Cyler conoció a Demange, este le dijo que cogiese el personaje y se lo pasase bien. Y a ser posible que basase el personaje en alguien real e incorporar cualquier tipo de personalidad o rasgos del carácter específicos que pensase que harían a Boo más real.

DISEÑO DE PRODUCCIÓN Y FOTOGRAFÍA...
  Los cineastas flirtearon con la idea de rodar la película entera en Detroit, donde se basa la historia, pero se encontraron con que la ciudad ya no se asemejaba al Detroit de los 80. Aún así, encontraron otra ciudad del centro del país con la estética deseada, Cleveland. Apoyado por la potente infraestructura y los generosos incentivos para el cine, se decidió que la película se rodaría principalmente en la ciudad del noreste de Ohio.
  El equipo contó con su viejo director de fotografía Tat Radcliffe además de la galardonada diseñadora de producción Stefania Cella. Yann Demange empezó a buscar localizaciones seis meses antes del inicio de rodaje buscando el sitio que representase fielmente el mundo de los Wershe en el Detroit de los 80. “Para la película intentamos juntar a algunos de los mejores artistas y colaboradores” explica el productor John Lesher. “Trajimos al equipo creativo de confianza de Yann, incluyendo a Tat Radcliffe y al editor Chris Wyatt, con quienes hizo ’71. Y después nos enamoramos de Stefania Cella, con quien yo había tenido la buena suerte de haber trabajado antes en Black Mass: Estrictamente Criminal”.
  A Stefania Cella le encantó la primera película de Yann Demange, ’71, y poco después descubrió que compartía una cierta sensibilidad europea con él y su director de fotografía. “Creo que es admirable el nivel de humanidad y conocimientos de Yann” comenta Cella. “Profundiza muchísimo en los personajes. Descubrí que tenía el mismo gusto que Yann y Tat”. Cella tenía claro que lo más importante para el director es que la historia se apoyase en los lugares que los personajes viven. Era esencial que las escenas fuesen realistas y no muy extravagantes. “Deben estar ahí para ponerte en situación pero sin que sean más importantes que la historia en si”.
  El diseño de una película basada en el Detroit de los 80 fue un regalo para la diseñadora de producción. Cella llevaba tiempo fascinada con las ciudades interiores americanas y en Detroit en particular, donde trabajó varios años con un colaborador frecuente, el director italiano Palo Sorrentino. “Cuando surgió el proyecto me apetecía mucho contar una historia sobre Detroit” apunta Cello. “Está abandonada hasta un punto surrealista. Además, los 80 fue una época visualmente muy atractiva”. Al igual que la mayoría de los cineastas y reparto de WHITE BOY RICK, se tomó de forma muy personal esta historia de injusticia y relación entre padre e hijo.
  Para Cella, el proceso de crear una película basada en hechos reales empezó por una labor de investigación. Devoró artículos de noticias buscando información basada en la verdadera historia de Rick Wershe Jr. y también exploró la fotografía de la época que documentaba las comunidades afroamericanas de los 80. “Intentaba encontrar el tono de la película, aunque no fuesen documentos reales relacionados con la historia” explica Cella. También vio películas hechas o ambientadas en los 70 y 80 para empaparse de la estética de la época. Cita Boogie Nights como una fuente de inspiración importante. Juntó toda su investigación estética en un libro que sirvió como referencia para el departamento de arte y otros más.
  Para su debut directoral en Estados Unidos, Yann Demange contó con viejo colaborador y director de fotografía Tat Radcliffe, con quien llevan más de 12 años trabajando primero en series británicas y más tarde en el galardonado drama de 2014 ’71. “Al trabajar en televisión británica adquieres una estética en la que ruedas y cuentas la historia de forma efectiva, en el menor tiempo posible” apunta Radcliffe. “Creo que eso nos ha perfilado la forma de trabajar. Nos preparamos mucho antes de empezar pero luego dejamos muchas puertas abiertas cuando rodamos”.
  Demange suele abordar sus proyectos desde un punto de vista visual que ayuda al diseño de fotografía y producción en particular.
“Normalmente creo un libro compilatorio estético que se acaba convirtiendo en nuestra biblia visual. La fotografía suele ser por lo que empiezo. Soy un ajeno en las historias que cuento así que este es mi camino para conseguir autenticidad, además de investigar y leer. A través de las visuales averiguo cómo contar la historia y a los personajes desde dentro, estableciendo una paleta de colores, un entendimiento profundo de los personajes y su entorno. El libro de estéticas establece una serie de reglas. Intercambiaba imágenes e ideas con Tat. Y cuando entró Stefania, sus métodos eran sorprendentemente parecidos a los nuestros. Ella además se aproximó desde un punto forense que ayuda mucho a la película” comenta Demange.
  En las primeras reuniones entre Radcliffe, el director y el diseñador de producción quedó claro que compartían una idea similar sobre la estética de la película. “A grandes rasgos, creo que se ha intentado hacer una película con una energía, localizaciones y colores vibrantes” relata el director de fotografía.
  Para la gama cromática, Cella y Radcliffe eligieron una paleta de azules, marrones y mostaza para reflejar el lúgubre Detroit invernal que vemos de telón de fondo en muchas escenas. “Queríamos colores saturados fuertes, en especial para la pista de patinaje, el casino de Las Vegas y la piscina” comenta Radcliffe, quien trabaja en la película además como operador de la cámara principal. “Probamos con rojos, pero no funcionaban bien ni con piel blanca ni morena, así usamos azules intensos que funcionaban muy bien”.
  Para el estilo visual de la película, Tat Radcliffe cita dos películas en particular que le inspiraron: Ciudad de Dios por la paleta de colores, y Sodoma y Gomorra por la forma en que se mueve la cámara.
  En su búsqueda de localizaciones, los cineastas encontraron exteriores muy deteriorados en Cleveland que tristemente seguían en pie después de la Gran Recesión. “Queríamos entornos urbanos decadentes, de después de las revueltas, como bombardeados” explica Cella. “Todo está desteñido. Todo está en ruinas. Todo se desmorona. Sus vidas se desmoronan”.
  Con casi un cuarto de la película centrándose en la familia Wershe y su vida doméstica, la localización clave para los cineastas era la casa familiar y la de los abuelos en la acera de enfrente. Para la casa de los Wershe, Cella y los cineastas buscaban una unidad entre la de los abuelos y la de Rick. “La casa debería contar la historia de esta gente, de su familia, intimidad, vida íntima, la ausencia de la madre, los sueños rotos y de cómo todo puede ir mal” explica Cella. Aunque la casa de dos plantas de madera que encontraron en el Este de Cleveland puede que no fuese la más espectacular, era la más íntima.
  A la hora de decorar la casa de los Wershe, Cella buscó dotarla de una capa más profunda de humanidad. Fue crucial una conversación que Cella tuvo con Rick Wershe por teléfono. “Quería saber cómo era su casa, cómo era su dormitorio, cómo era su vida con su padre” apunta. “Quería conocer su vida y la gente a su alrededor. Quería saber qué pósteres tenía en las paredes y si su padre tenía más aficiones que pudiesen reflejarse en la casa además de las armas. Intentamos ser fieles con la información que nos dio”.
  Para el equipamiento cinematográfico, Radcliffe y su equipo de cámara (que incluía al operador Ari Robbins de La Ciudad de las Estrellas (La La Land)), decidieron usar la cámara digital Alexa XT y otras Alexa Mini que les permitían forzar la sensibilidad lumínica y que combinaron con una variedad de lentes anamórficas de Panavision.
  Radcliffe intentó iluminar los decorados desde fuera para evitar que el equipo lumínico se viese en cámara. Rodó todas las escenas posibles con una perspectiva de 360º, tanto en interiores como exteriores. “Creo que le da una crudeza, una aspereza y una energía particular en la que nunca estás seguro por dónde se va a desarrollar la historia”. Las escenas se ensayaban poco de antemano. En su lugar, decidieron empezar a rodar aunque hubiesen errores, mantener la emoción y ver que dirección tomaba la escena.
  El director de fotografía confiesa que el entendimiento que ha desarrollado con Demange a lo largo de los años ha acelerado el proceso de grabación, sobretodo considerando que también trabajaba como operador de la cámara principal. “Ayuda a mantener la energía a tope, además de ayudar a que los actores no tengan tantos problemas cuando actúan. Yann es una fuerza de la naturaleza. No solamente aporta una increíble energía, también comprende la forma que tienen de trabajar los actores y la sutileza de la interpretación”.
  Siendo una película basada en el Detroit de los 80, entonces la capital mundial del automóvil, los vehículos antiguos forman gran parte del diseño de producción de Cella. En aquella época era muy raro ver vehículos extranjeros, como los japoneses que se empezaban a ver en el resto del país, así que se centraron en grandes coches americanos. En los 80 la gente solía mantener el mismo coche una media de 15 años, por lo que lo los vehículos debían reflejar la estética tanto de los 80 como de los 70. “Si pones coches sólo de los 80 no sería creíble” explica Cella. “Teníamos muchos coches de los 80, pero también tuvimos que meter algunos anteriores”. En la película se pueden ver coches como un Cadillac Seville de los 80 de Richard Wershe Sr, un viejo Chrysler Imperial del abuelo Wershe, un Mercedes 560SEL de Rick con una matrícula que pone “Snowman”, y el Cadillac Coup de Ville de 1984 del FBI.
  La diseñadora de vestuario Amy Westcott colaboró de cerca con el director Demange para mostrar la moda única del Detroit de los 80, vistiendo a la clase trabajadora de los Wershe, a los miembros de la estilosa banda de los Curry y más de 2000 personajes entre principales y extras.
  La diseñadora había trabajado con anterioridad en Cisne Negro y El Luchador, de Scott Franklin y Darren Aronofsky. Westcott, que también ha trabajado en Entourage: El Séquito para HBO, explica que mientras investigaba para la película se encontró con muy pocas fotografías archivadas de los personajes reales. “En su lugar, repasé muchas fotografías callejeras de los 80. Jamal Shabazz, que documentó las calles durante el principio de la era del hip hop en Brooklyn y Queens, tenía un par de libros que acabaron siendo muy útiles”. Usando sus libros como inspiración inicial, Westcott devoró miles de libros, revistas y catálogos de la época para ver cómo se vestía la gente.
  “El Detroit de los 80 fue una época muy creativa” observa Westcott. “La gente no tenía dinero para usar tejidos caros, así que usaban lo que tuviesen a mano, lo que lo hace muy emocionante. Se les hacían muchos cambios interesantes a prendas existentes, como pintura en unos vaqueros o transformaciones radicales”. Para vestir al enorme número de extras, Westcott y su equipo consiguieron la mayoría de las prendas de tiendas de segunda mano. “Cleveland está llena de estas tiendas y es una gran ciudad para ir de compras. También fui de compras por Detroit. Conseguir las prendas auténticas era muy importante, en particular el estilo de esta parte del país pues cambiaba mucho dependiendo de la zona. En Los Angeles y Nueva York se vestía completamente distinto en los 80. La gente llevaba muchas joyas doradas y cadenas a principios y mediados de los 80. Es una época de excesos donde la gente mostraba todo el dinero que conseguían por las drogas. La gente se gastaba el dinero en oro. En oro y en zapatillas buenas”.
  A la hora de diseñar la ropa de la familia Wershe, Westcott se inspiró en la dirección de arte de su casa de clase trabajadora. “Estas familias son muy poco pretenciosas. Esa es la base de Rick. Son los cimientos de quién era, así que era importante escoger una buena paleta de colores para esto. Después aparece el mundo de los Curry donde estallan los colores chillones y metálicos, una gama de tonos que reflejan todo lo que está ocurriendo. Simplemente la vida y diversión”.
  Actores experimentados normalmente tienen una idea clara sobre cómo quieren que sus personajes se vistan, pero puesto que muchos de los intérpretes en WHITE BOY RICK son jóvenes y nuevos en este mundo buscaban la ayuda de Westcott. “La mayoría no tenía el beneficio de haber crecido en los 80” observa Westcott.
  Al trabajar con el actor primerizo Richie Merritt, la diseñadora de vestuario revela que era como un libro abierto. “Me sorprendió gratamente lo abierto que estaba a todo, me pareció increíble. Se ponía hasta las prendas más alocadas. Cualquier cosa que hiciese al personaje más veraz: pantalones muy muy cortos, abrigos de piel, lo que fuese. Estaba dispuesto a trabajar en equipo. Acabó con una cantidad absurda de ropa que ponerse, en total tenía unos 55 conjuntos” comenta Westcott.
  A medida que progresa la historia de Rick Wershe también lo hace su armario. “Cuando empieza la película es un chico grande y los colores que utilizamos son marrones y colores tierra, al igual que el resto de la familia” explica Westcott. “Y entonces empieza a salir al mundo y le vamos metiendo toques de color. Cuando va a Las Vegas empezamos a usar algo de granate y ya cuando forma parte del mundo de los Curry entran los colores vivos. Cuando empieza a ganar mucho dinero y está en la cúspide de su vida laboral entonces empieza a llevar pieles y cadenas. Nos teníamos que asegurar de que su momento vital estuviese reflejado en la ropa y los colores que lleva”.
  Para Richard Sr, Westcott comenta cómo sus días de gloria fueron en los 70 y que por tanto reflejó esto en la ropa que llevaba. “Era importante para Matthew y para mí basar al personaje en los 70. Son los colores tipo mariposa, camisas de poliéster, pantalones de poliéster con un corte particular. Matthew era colaborativo y me propuso varias ideas. Fue una colaboración muy fluida”.
  Dentro del resto de reparto, Westcott colaboró estrechamente con Jonathan Majors quien interpreta a Johnny “Lil Man” Curry. “Era muy importante acertar con su vestuario en particular” explica la diseñadora. “Necesitábamos ser veraces con el personaje y con el sistema de clases de los Curry y de Detroit”. Majors, quien dedicó mucho tiempo investigando sobre la historia de WHITE BOY RICK y de los hermanos Curry, explica cómo le ayudó el vestuario a la hora de meterse en el personaje. “Te pones las cadenas y los anillos y de repente empiezas a hablar y a moverte de forma diferente. La ropa, la tela, la sensualidad del vestuario y el maquillaje, todo ayuda para ponerte en situación. Y Johnny siempre va vestido de punta en blanco. Es un dandi”. Majors da las gracias al equipo de producción entero por proporcionarle todos los elementos que añaden autenticidad al personaje y al resto de la película.

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