![]() |
|
CRITICA
Por: JUAN FABIÁN DELGADO
Ahora, cuando el cine combatiente y claramente político parece haber pasado su momento, cuando los compromisos parecen sobrar en muchas ocasiones, resulta reconfortante y modélico ver una cinta como "La batalla de Argel", que con sus trece años a cuestas conserva toda la garra, la fuerza, la sinceridad y la valentía del momento de su producción.
En ella, Gillo Pontecorvo, el autor posterior de la excelente "Queimada" nos narra los comienzos de la resistencia argelina a la ocupación colonial francesa, la guerra sin cuartel entre el pueblo árabe y el ejército francés.
En un tono entre épico y cotidiano, con un estilo que parece documental pero lleno de fuerza y de potencia visual, Pontecorvo va mostrando la fuerza de las armas en los franceses y la de la razón en los argelinos.
Sin caer en lo panfletario, mostrando el horror de todo terrorismo y de todo derramamiento de sangre, el autor es claro en mostrar de donde está la razón, de donde debe venir la solución.
A través de los años finales de la década de los cincuenta, el film termina culminando con la independencia de 1962, logrando un perfecto equilibrio entre el mejor cine testimonial y un dominio total del lenguaje y los recursos cinematográficos, con un excelente pulso narrativo, una fotografía llena de contrastes y una magnífica partitura musical.
Obra épica, que resiste perfectamente el paso del tiempo, "La batalla de Argel" supone un largometraje de interés por su ética y por su estética.
MÁS INFORMACIÓN DE INTERÉS
TRÁILER'S
BANDA SONORA
CLIPS
CÓMO SE HIZO
VIDEO ENTREVISTAS
AUDIOS
PREMIERE











































































