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CRITICA
Por: PACO CASADO
Un Robin Hood herido gravemente por defender a su amigo se enfrenta a la muerte tras una vida de violencia y asesinatos.
Se apresta a enfrentarse a su última lucha, cambia el nombre por el de Randolph y cae en manos de una mujer, la Hermana Brigid, del aislado monasterio del priorato de San Clement, situado en una pequeña isla, que le ofrece la oportunidad de curarse, salvarse y obtener la redención de su violenta vida pasada.
En las décadas de los 60 y 70 predominaban las producciones del género western y algunos nuevos realizadores jóvenes se propusieron plantarles cara, dirigiendo películas de otros géneros que les opusieran competencia.
El personaje de este nuevo film tiene algunos precedentes honorarios a lo largo de la historia del cine: 'Las aventuras de Robin de los bosques' (1938),' El hijo de Robin de los bosques' (1946), 'Robin Hood príncipe de los ladrones' (1991) o 'Robin y Mariam' (1976), entre otros.
Esta imprecisa historia sucede en el siglo XVI, contada por autores célebres y famosos como Walter Scott y Alejandro Dumas.
Hay versiones míticas como el 'Robín de los bosques' (1922) de Alan Dwan, el Robin de los bosques de Michael Curtis y Robin y Marian de Richard Lester.
Ahora nos llega esta nueva, algo más sombría y oscura en cuanto a la violencia y desmitificación, y también en lo referente a la ambientación y la fotografía, de un director que ennegrece la leyenda y la figura del héroe e igualmente de los bandidos, para descubrirnos la verdad sobre el protagonista, que vive temiendo la venganza de aquellos a los que robó o maltrató.
Aquí, cambiado de nombre por el de Randolph, vuelve a matar para defender a su amigo Little John, lo que desencadena, nuevamente, una historia de muerte, en donde no se priva de mostrar la violencia de forma brutal en este sombrío relato que apenas evoluciona, tras intentar desmontar el mito y hacernos ver al hombre que se oculta detrás de la leyenda, pero no logra el interés que se espera.
Más que presentarnos al héroe habitual que todos conocemos, se centra en la figura de un hombre derrotado, consciente de la culpa y convencido de que su tiempo se le acaba.
Se inspira libremente en las baladas de Francis James Child en las que igualmente se basó la cinta de Robin y Marian, pero de una forma totalmente distinta a la que adquiere ésta, que convierte al héroe en un delincuente perseguido por la justicia.
El protagonismo recae en el buen trabajo que lleva a cabo un Hugh Jackman en el envejecido personaje de un cansado Robin al que le presta adecuada respuesta la joven actriz Jodie Comer, en el de la Hermana Brigid.
Tanto por parte del guion como de la realización, el trabajo del director Michael Sarnoski, que tras varios cortos y dos series de televisión debutó en el largometraje con 'Pig' (2021), al que siguió 'Un lugar tranquilo: Día 1' (2024) y con 'La muerte de Robin Hood' (2025) hace su tercer trabajo en la dirección de un largo, que no nos acaba de satisfacer: la acción no sale de los mismos escenarios en las dos horas de duración, en el cansino ritmo y en lo sombrío de las actuaciones.
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