Garci no pretendió hacer de Alfredo Landa un Humphrey Bogart, ni grandes persecuciones, ni grandes persecuciones, ni otros elementos que no estaban a su alcance. No creó un héroe espectacular, sino oscuro y gris, solitario, de situación ambigua, sentimental a veces, amargado otras, lo hizo caminar por los vericuetos de la intriga, arropado por secundarios muy clásicos y lo puso tras la pista de una chica desaparecida...
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