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CRITICA
Por: PACO CASADO
La comedia española, que tantos éxitos tuvo en décadas pasadas, ha adoptado otros tonos en los últimos tiempos. Ahora nos llega 'Juegos de familia', con un estilo un tanto anticuado, que es la tercera película de la cineasta catalana Belén Macías, que comenzó su andadura detrás de la cámara con 'El patio de mi cárcel' (2008) y siguió con 'Marsella' (2014), en la que se pasa del drama de las anteriores a la comedia y por primera vez con un guion no escrito por ella, lleno de clichés, en el que los celos provocados por las infidelidades de algún miembro de la pareja es materia habitual en las escenas de enredos que se originan y en las que se ven metidos los principales protagonistas de este juego amoroso.
Carmen es un ama de casa que está desesperada por salvar su matrimonio con Andrés y le comunica que tiene un amante con la esperanza de crearle la suficiente cantidad de celos como para que se arregle su problema recuperando la atención de su marido, y para ello decide marcharse de casa.
Pero el esposo la sigue y descubre que el amante es Raúl, su peluquero, del que se hace amigo para controlar la situación y éste le da lecciones sin saber que es el marido.
Andrés trabaja en la fábrica de juguetes familiar que dirige su suegro, Abelardo, que está a punto de jubilarse y vender la empresa a un grupo de una multinacional juguetera.
Paralelamente a esta historia central de celos de este matrimonio, que ha pasado de los 60, corren las situaciones, en esta comedia dramática de enredos, en que se encuentran los hijos, Santi y Lucía, que también tienen sus problemas amorosos, laborales y sentimentales, aunque muy diferentes, ya que aún no están casados, pero todos buscan la felicidad de alguna manera.
El guion se diversifica en las acciones que tienen lugar en las varias líneas de argumento que confluyen en esta historia que trata de reflexionar sobre la crisis tanto en el aspecto de la empresa, con pérdidas que le cuesta mantenerse, como en el emocional por parte de la familia, haciendo que se planteen interrogantes sobre el matrimonio en ese momento en que están llegado a la tercera edad y lo rápido que pasa el tiempo.
El film pierde un poco de interés, cuando además en las secuencias que pudieran tener mayor comicidad no se les saca el suficiente partido, llevadas a un ritmo lento y un tanto anodino en los momentos más emotivos y divertidos de la trama.
El triángulo amoroso nos viene a decir que la edad no importa para vivir una romántica historia de amor.
Belén Macías no acaba de encontrar la original manera de contarla de manera eficiente, siendo previsible, basándose fundamentalmente en la labor de sus actores.
En el apartado interpretativo tenemos en la pareja central a dos veteranos como son Vicky Peña y Juanjo Puigcorbé a quien hacía tiempo que no le veíamos aparecer por la gran pantalla suponiendo ésta su vuelta al cine con cuya actuación ha ganado el premio al mejor actor en el Festival de cine de Alicante 2016. Formando el tercer lado del triángulo está la buena labor de Antonio Valero en el papel del peluquero.
Un vodevil bastante convencional, con una trama que no escapa a los tópicos que la directora maneja discretamente en su primera incursión en la comedia.
Esta cinta ha sido elegida para participar en los festivales de Beijin y Chicago Latino.
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