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CRITICA
Por: PACO CASADO
Cuando los productores ven que una saga se les agota, utilizan como recurso para sacarle el último jugo, el hecho de volver al inicio, haciendo así la precuela.
Esto es lo que ocurre con Underworld y Underworld Evolution, que dieron bien en taquilla y originaron este tercer capítulo que, a decir verdad, es el primero, situado mil años atrás, en la Edad Media, en la que Viktor, el señor de los vampiros, tiene secuestrados y esclavizados a los licántropos.
El nacimiento de Lucian, capaz de convertirse en bestia a voluntad, hará posible la sublevación de los de su raza y darles la libertad, lo que hará con la ayuda de Sonja, la hija de Viktor, con la que mantiene un oculto romance amoroso.
Los dos capítulos anteriores de esta serie, eran bastante endebles, y quizás por ello nos parece que éste los mejora.
Len Wiseman, director de ambos, ha dejado paso al francés Patrick Tatopoulos que hasta ahora se había encargado de diseñar los efectos mecánicos y algunas criaturas de la saga, debutando así en la realización, y con su puesta en escena le da un tono de película de aventuras, con romance amoroso incluido, aunque su línea argumental sea bastante endeble y previsible, pero al menos entretiene con esta cadena de tópicos en torno al origen de los hombres lobos.
Michael Sheen y Rhona Mitra asumen el protagonismo teniendo continuidad el primero en los capítulos siguientes mientras que ella dejará paso a Kate Beckinsale.
Es una pena que al desarrollarse toda la trama de noche, el film resulte bastante oscuro y no luzca el elegante vestuario y el diseño de producción que es de lo mejor de la cinta.
Cae en el defecto de siempre de un montaje demasiado crispado que desluce las escenas de acción y los efectos especiales de creación de los licántropos. Aún así creemos que supera a las otras dos de la saga, lo cual no hace falta mucho.
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