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CRITICA
Por: JUAN FABIÁN DELGADO
Generalmente en toda la corriente de cine de agentes y espías que inunda actualmente las pantallas, se busca la espectacularidad fácil, a base de efectos un tanto rebuscados y con el fin de epatar al gran público.
Aquí no, aquí se intenta algo de mayor calidad, algo que resulte original mediante la complicación guionística y el retorcimiento argumental.
En este sentido, la cinta falla puesto que no ha habido contención alguna por parte de Evan Jones, su guionista, ni Guy Hamilton, su director, ha podido clarificar el complejo entramado de espionaje con el que se han enfrentado.
En todas las películas de agentes que nos hemos acostumbrado a ver, el protagonista y sus colaboradores habitan un mundo de minorías privilegiadas, de una parte minúscula de una sociedad opulenta.
El chantaje viene dado en el momento en que se nos intenta decir que la labor de esos agentes es defender al pueblo frente a una serie de agresiones del Mal en abstracto.
Es el viejo juego, ya caduco, de la guerra fría, del enfrentamiento de unas ideologías que dividen al mundo en dos partes.
En "Funeral en Berlín" también se da todo esto, e incluso en mayor cantidad, ya que la acción tiene como escenario la ciudad de Berlín y su muro.
Con este pretexto se presenta al espectador una total mistificación del verdadero problema de la antigua capital alemana.
Su drama se trivializa, se toma como puro y simple motivo para una serie de elucubraciones policiacas y de intriga.
La película falla como visión ética de un drama de la Europa actual, y como narración de un proceso de aventuras y espionaje.
En el primer caso, por la forma frívola en la que se aborda, en el segundo, por incapacidad de los autores.
Se trata pues de un film más fallido, con el argumento de que se intentaba, en principio, algo de más calidad que no se ha conseguido.
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