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CRITICA
Por: PACO CASADO
Tras la versión teatral de 1929 que interpretaba Lola Membrives y la película de 1947 dirigida por Juan de Orduña, protagonizada por Juanita Reina, nos llega ahora esta nueva edición de la obra escénica, escrita en verso, de los hermanos Antonio y Manuel Machado, de la que se recoge el espíritu, se eliminan algunas cosas y en cambio se introducen otras, pero siempre respetando la línea central de la pieza impuesta por sus autores.
En ella se nos cuenta los amores de Lola, una cantante, mujer del pueblo, pretendida por un viejo rico terrateniente, que entabla una dura competencia con su hijo, a punto de contraer matrimonio, por llevarle la contraria a su padre.
Y aún hay otro lado más de esta figura geométrico-amorosa, en la persona de Heredia, su guitarrista, que está enamorado de ella en silencio, que le acompaña en el cante y en la vida.
La pieza teatral ya no tiene nada de escénica y le sirve a la directora cordobesa, Josefina Molina y a sus guionistas sevillanos para modificar y "actualizar" el texto de la obra ahora que se puede, introduciendo un poco de crítica social, otro poco de la lucha de clases, adelantando la acción a la Sevilla del año 1929, que fue el de la Primera Exposición Universal, en lugar de la ciudad de San Fernando del año 1860 como figura en el texto original.
Este cambio le permite exhibir y hacer coincidir en el argumento la presencia de algunas figuras históricas como Luis Cernuda, Blas Infantes o Federico García Lorca, para enmarcar mejor esta historia de amor, venganza, muerte y cante.
Porque esto último se convierte en muchos momentos de la historia en auténtico protagonista, como voz de un pueblo dolorido que ahonda sus raíces en sus sentimientos, representados en esa mujer que canta en representación del pueblo que en este caso es Lola.
En este sentido esta película no tiene nada que ver con la de Juan de Orduña de 1947.
No es aquí protagonista la canción andaluza, que también la hay, sino el auténtico y más sentido cante jondo, que refleja perfectamente los sentimientos de Lola, una mujer golpeada por la vida lo que refleja perfectamente Rocío Jurado en su rostro en algunos momentos dramáticos que saca adelante con talante, genio y casta, gracias a que Josefina Molina ha sabido obtener de ella estos matices, inéditos hasta ahora en la cantante de Chipiona.
No diremos que el film sea la obra de los hermanos Machado aumentada y corregida, pero sí adecuadamente cambiada en esta versión muy personal de una andaluza, cordobesa, como Josefina Molina que siente y conoce su tierra y sus gentes, sin tener que recurrir a la folclorada de turno, sino reflejando una Andalucía llena de conflictos, como siempre ha sido esta tierra, por su configuración y sus gentes.
Teo Escamilla, que también conoce bien los paisajes de su tierra, como andaluz, sabe sacar partido a la estupenda fotografía llena de belleza.
De Rocío Jurado ya hemos apuntado que está muy bien en su personaje e inmensa como cantaora y desconocida en su aspecto de actriz.
Sobrio y exacto Pepe Sancho, bien Paco Rabal, inexpertos los dos jóvenes Jesús Cisneros y Beatriz Santana, que se salen de tono a veces y muy bien el cuadro de los secundarios.
Y como siempre la dirección de Josefina Molina, una mujer llena de sensibilidad y conocimiento del cine.
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