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CRITICA
Por: PACO CASADO
'Habana' (1990) es la película número 15 de Sydney Pollack, de las que 7 de ellas están interpretadas por Robert Redford, su actor favorito.
Ambos trabajan juntos desde 'Memorias de África' (1985) y se unen de nuevo en esta historia de ficción ambientada en los últimos ocho días de 1958, en Cuba, donde Jack Well, un jugador de cartas, una rata de casinos, que va a la Habana de Bautista convertida en un gran burdel en la que se refugia toda la mafia norteamericana y hay todos los signos de corrupción, el vicio, el juego y el dinero, lo que aprovechan los guerrilleros castristas para dar el golpe y hacer triunfar la revolución, justo antes de que el dictador Fulgencio Batista huya de la isla en un avión repleto con familiares y amigos.
A ese marco llega este jugador que antes ha ayudado a la señora Roberta Durán, una guapa joven, durante la travesía en barco, con un problema de tráfico de armas, quedando prendado de su belleza, con el inconveniente de que está casada con Arturo, un revolucionario, uno de los 15 de Sierra Maestra.
Es engañado en principio y acaba, sin querer, ayudando a los revolucionarios por amor a ella, cuando a lo que acudía a Cuba era a jugar una gran partida de cartas y tratar de ganar una fortuna, en esos momentos previos a la revolución.
El film se centra en esta aventura amorosa con la guerrilla al fondo, como marco histórico de la acción, pero no se trata de analizar la situación política, ni de hacer un retrato del ejército castrista y sus motivos revolucionarios.
Sydney Pollack aporta toda su sensibilidad para captar los ambientes coloniales, demostrada ya en 'Memorias de África' (1985), y saca buen partido del gran decorado montado para mostrarnos la corrupción de la burguesía colonial, el lujo de los cabarets y los casinos y el ambiente de la época con el complemento de los exteriores filmados en Santo Domingo para darnos todo el color de la Cuba pre-castrista.
Hay que decir que la anécdota en algo breve para una duración de casi dos horas y media, pero ese es un mal de nuestros días.
Sydney Pollack lleva a cabo la trama con ritmo algo lento ya que se trata de contar una historia de amor que tarda un poco en entrar en materia, como ocurre con los títulos de créditos insertados casi al cuarto de hora, tras el prólogo inicial con el conocimiento de los protagonistas en el barco.
Acertada la fotografía de Owen Roizman y la rica banda sonora compuesta por Dave Grusin, que recoge buena parte de los ritmos de la tierra y temas de la época, que ha sido nominada al Oscar, al Globo de oro y a los Grammy.
En la interpretación Robert Redford da bien el tipo del elegante aventurero y Lena Olin, el descubrimiento de Ingmar Bergman, hace bien de oponente femenino.
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